07 Nov 2009
Con esos mimbres, la Policía reabrió el caso, los forenses practicaron una segunda autopsia al cuerpo de Assaf, y los agentes entrevistaron a los mediums, visitaron todos los pubs de Gales occidental llamados León Rojo y Caballo Negro, e investigaron a un delincuente llamado Tony Fox que pronto fue exculpado. Al final, después de haber gastado 20.000 libras de los contribuyentes en las pesquisas, nada cambió: no había habido matones de por medio y el panadero se había suicidado. "Queríamos estar totalmente seguros de que no había habido terceras personas implicadas", ha declarado a los medios el sargento Mark Webb, de la Policía de Dyfed-Powys. Es lógico. La obligación de las fuerzas del orden es esclarecer los delitos con todos los medios legales a su disposición, pero tomarse en serio las pistas dadas por un médium es un disparate a no ser que se considere al informante testigo directo -normal y corriente- del hecho o cómplice. Y es una irresponsabilidad porque supone detraer medios y recursos de otras líneas de investigación y de otros crímenes.
Éste y todos lo casos -como el de la pequeña Maddie McCann- en los cuales los videntes proporcionan pistas falsas para conseguir publicidad podrían acabarse si el Estado implicado emprendiera acciones legales contra los psíquicos que así actuán por obstaculizar investigaciones y les exigiera, además, indemnizaciones por el coste para las arcas públicas de hacer caso a sus invenciones. Si, encima, algún pariente -aunque fuera lejano- de la víctima de turno se animara a denunciar a estos estafadores por el daño moral que conllevan casi siempre sus afirmaciones, seguro que estos sinvergüenzas se lo pensarian dos veces antes de intentar aprovecharse de la desgracia ajena.
25 Oct 2009
24 Oct 2009
24 Sep 2009
29 Ago 2009
Joaquín Argamasilla nació en Madrid el 4 de abril de 1905 y murió en 1985. Cuando se revelaron sus habilidades sobrenaturales, su padre, el décimo marqués de Santa Cara, presidía la Sociedad Española de Estudios Metapsíquicos, que era como se llamaba entonces a la parapsicología. Según Houdini, el joven llegó a Estados Unidos con cartas de presentación del Nobel de Medicina francés Charles Richet -quien había acuñado el término metapsíquica-, del investigador psíquico galo Gustav Geley y de destacados científicos españoles que aseguraban que Argamasilla "había superado todas las pruebas y había demostrado concluyentemente a su satisfacción que podía leer a través de metal".
Tras la muerte de su madre en 1913, el mago estadounidense se había volcado en el desenmascaramiento de mediums y dotados de poderes paranormales. Acudía a sesiones espiritistas y a actuaciones de psíquicos para descubrir los trucos con los que engañaban a la gente. Houdini narra sus peripecias en ese mundillo en libros como Miracle mongers and their methods (Los traficantes de milagros y sus métodos, 1920) y A magician among the spirits (Un mago entre los espíritus, 1924). Esa afición, que luego han seguido otros ilusionistas, acabó con la amistad que le unía a Arthur Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes y devoto del espiritismo.
Mirando por la rendija
Las habilidades de Argamasilla, quien con el tiempo se convertiría en undécimo marqués de Santa Cara y director general de Cinematografía y Teatro (1952-1955), se limitaban a acertar con los ojos vendados la hora que marcaban las manecillas de un reloj de bolsillo con tapa y lo escrito en un papel metido en una caja de metal. Decía que su visión de rayos X funcionaba siempre que el metal no estuviera pintado.
El joven salía de la habitación, los experimentadores metían un papel en la caja o movían las agujas del reloj, el psíquico regresaba, se vendaba los ojos, tomaba la caja o el reloj entre las manos y adivinaba lo escrito o la hora. Fue un fenómeno hasta que Houdini se puso manos a la obra. Sabía que uno puede vendarse los ojos de tal modo que siga viendo -es un arte que dominan los magos- y pilló a Argamasilla abriendo subrepticiamente la tapa de un reloj y echando una mirada dentro sin que nadie se enterara. Comprobó, además, que el truco de la caja sólo le salía si lo hacía con dos de su propiedad que le permitían echar un vistazo al interior por la holgura del cierre. Houdini explicó las artimañas del noble psíquico español en un librito y acabó con su carrera paranormal.
Publicado originalmente en el diario El Correo.
27 Ago 2009
Los orbes no se ven a simple vistas, sino siempre en foto o vídeo. Los partidarios de su sobrenaturalidad se dividen entre quienes piensan que son espíritus, formas de vida desconocidas, seres multidimensionales y, por supuesto, extraterrestres. "Son seres altamente inteligentes, llevando a cabo importantes funciones de forma muy parecida a como los humanos lo hacen", asegura -no se sabe basándose en qué- el parapsicólogo español Francisco Chacón, quien concluye -tampoco se sabe basándose en qué- que "están aquí para experimentar, algunos esperando su siguiente oportunidad para reencarnar en forma física".
Estas esferas luminosas suelen captarse, sobre todo, de noche en cementerios o lugares supuestamente encantados, lo que prueba, según los creyentes, el carácter misterioso de esos enclaves. "Es más fácil obtener (fotos de) orbs si estamos en un lugar que tiene mucha historia de muerte y sufrimiento, ya que muchos fantasmas todavía seguirán estando allí para encontrar una respuesta", dice en Internet una médium que firma como Julie Sabrina Jenkins. Para captar estas bolas de luz, las fotos o vídeos han de tomarse siempre con flash o potentes focos de luz natural o artificial.
Rodeados de polvo
El auténtico misterio de los orbes es que hayan llegado a ser un misterio. La explicación al fenómeno, que conoce cualquier fotógrafo, la daba Fujifilm en su web en diciembre de 2002: "Siempre hay una cierta cantidad de polvo que flota en el aire alrededor. Puedes haberlo notado en el cine cuando miras a la luz proveniente del proyector y ves chispas luminosas flotando en el haz. Igualmente, siempre hay partículas de polvo flotando cerca cuando haces fotos con tu cámara. Cuando usas el flash, su luz se refleja en esas partículas de polvo y en ocasiones la cámara capta el reflejo".
La multiplicación reciente de los orbes no se debe a que estemos siendo invadidos por almas en pena o seres multidimensionales, sino a la proliferación de las cámaras compactas en las que el flash está muy cerca del objetivo y que, por eso, son más susceptibles de capturar esos reflejos. No hay que ir a cementerios para fotografiar esferas luminosas. Puede hacerse en un sitio lo suficientemente sucio o echando al aire harina o apuntando a la lluvia. Por eso, muchos parapsicólogos reconocen que algunos orbes no son fantasmas, pero dicen que otro sí, aunque no haya manera de diferenciarlos.
Publicado originalmente en el diario El Correo.
23 Ago 2009
Según Messadié, a principios de 1957 la Rand Corporation, un grupo de expertos en estrategia militar, había recomendado a Eisenhower la telepatía como forma de comunicación con los submarinos bajo el hielo. El experimento del Nautilus demostraba más allá de toda duda su viabilidad. "Por primera vez en la historia de la ciencia, se había obtenido la prueba indiscutible de la posibilidad de que los cerebros humanos se comuniquen a distancia. El estudio de la parapsicología entraba al fin en su fase científica", explicarían poco después Louis Pauwels y Jacques Bergier en El retorno de los brujos (1960).
Así lo entendieron también al otro lado del Telón de Acero. En la URSS, Stalin había prohibido en 1937 la experimentación paranormal por considerarla contraria a los principios del materialismo, pero aquello lo cambiaba todo. "¿Es la telepatía una nueva arma secreta? ¿Será la percepción extrasensorial un factor decisivo en la guerra futura? ¿Han aprendido los militares americanos los secretos del poder mental?", se preguntaba Messadié en Science et Vie. Washington lo desmintió, pero el KGB y la inteligencia militar soviética se temieron lo peor.
La 'visión remota'
Moscú se volcó a partir de ese momento en la llamada guerra psíquica con la esperanza de encontrar el arma definitiva. La URSS y EE UU mantuvieron hasta finales del siglo pasado costosos programas de búsqueda de armas psíquicas como la telepatía y la visión remota, la posibilidad de que un espía dotado de poderes extraordinarios viera lo que ocurría a miles de kilómetros de distancia. Los protagonistas de los experimentos eran psíquicos, como Nina Kulagina e Ingo Swan, que recurrían al ilusionismo para simular lo paranormal. Los satélites espía y los equipos de radio de cualquier vehículo militar actual son la prueba evidente de que todo fue un bluf.
Dos décadas después del experimento del Nautilus, el escritor Martin Ebon preparaba un libro sobre la guerra psíquica cuando visitó en París a Gerard Messadié. El periodista francés le dijo que el episodio telepático del submarino nuclear había sido un invento de Jacques Bergier que él se había tragado por su entusiasmo juvenil. Una trola de uno de los autores del increíble El retorno de los brujos había llevado a la materialista URSS a participar en la cara e inútil carrera de la guerra psíquica.
Publicado originalmente en el diario El Correo.
22 Ago 2009
El gurú de la risa tonta -se le llamaba así por su tendencia a ella durante las entrevistas en la tele- saltó a la fama en 1958 durante una gira internacional para extender las bondades de sus enseñanzas. "No tiene dinero y no pide nada. Todas sus posesiones caben en una mano. Maharishi Mahesh Yogi está embarcado en una odisea mundial. Porta un mensaje que dice que librará al mundo de toda la infelicidad y el descontento", contaba The Honolulu Star Bulletin el 31 de diciembre de aquel año. La fórmula para la meditación -un estado alterado de conciencia, según él- exigía sentarse en posición de loto en un entorno acogedor y repetir un mantra, una palabra mágica que el instructor de turno otorga a cada discípulo después de un curso que cuesta hoy en día 1.500 dólares.
El santón indio fue muy popular en los años 60 y 70 gracias a los Beatles, Kurt Vonnegut y Shirley McLaine, entre otros. Aunque John Lennon le abandonó tras saber que había acosado sexualmente a Mia Farrow -rumor que se cree inventado por Alex Mardas, ingeniero de sonido del cuarteto de Liverpool- y le dedicó la canción Sexy sadie (Sádico sexy), Paul McCartney y Ringo Starr nunca renegaron de él. Al contrario. Actuaron en Nueva York en mayo pasado en un concierto, organizado por el director David Lynch, para recaudar fondos para enseñar MT en las escuelas. "Fue un regalo muy especial el que nos dio Maharishi en un tiempo en el que buscábamos algo que nos estabilizara", dijo McCartney hace tres meses.
MT contra el crimen
Según Lynch, "hay unos 600 ó 700 estudios que demuestran que es algo bueno para los seres humanos ahondar en sí mismos". Es cierto. Existen muchas investigaciones según las cuales la MT reduce los niveles de estrés y agresividad y propicia el aprendizaje; pero tienen todas el mismo defecto: sus autores son discípulos de Maharishi Mahesh Yogi. Los estudios imparciales han demostrado, sin embargo, que la MT tiene los mismos efectos para el organismo que la relajación tumbado en un sofá en un ambiente agradable.
Tras el 11-S, el gurú anunció que el antídoto contra el terrorismo islámico era la formación de 40.000 expertos en MT que levitaran y crearan un campo de paz y armonía mundial. Necesitaba 1.000 millones de dólares sólo para cubrir gastos. No debió conseguirlos, a tenor de los atentados terroristas posteriores, aunque el grupo todavía vende la paz a través del vuelo yóguico con imágenes de adeptos flotando sonrientes en posición de loto, que corresponden a fotos tomadas durante saltos que dan en esa postura sobre colchonetas. A escala local, en el verano de 1993, 5.000 miembros del grupo meditaron durante dos semanas en Washington para hacer descender el crimen en la ciudad un 20%. Los asesinatos aumentaron.
Publicado originalmente en el diario El Correo.
09 Ago 2009
El psicólogo Robert Baker, de la Universidad de Kentucky y estudioso de los fenómenos paranormales, se enfrentó durante años con éxito a los espectros en Estados Unidos, donde un tercio de la población cree en fantasmas. "El secreto para tratar con los espíritus -en particular, con los malignos y espantosos- es luchar contra el miedo con el miedo", explicaba en 1986. Baker murió hace cuatro años y seguro que le hubiera gustado que otros profesionales de la salud mental se aprovecharan de su experiencia como exorcista, en la cual no utilizaba ni agua bendita ni ningún otro elemento de complicada obtención.
Si usted tiene un equipo de música con unos buenos altavoces y discos de black metal -de la música más estridente que se le ocurra o de efectos especiales de artillería, tormentas, sirenas...-, ya tiene la mitad de la carrera hecha. Para la otra mitad, adquiera o alquile un potente juego de luces estroboscópicas, esas mareantes de discoteca. No es obligatorio leer ningún libro sobre fantasmas, aunque puede hacerlo para pillar la jerga.
Guerra con los espíritus
Supongamos que ha contratado sus servicios una familia que vive en una casa de campo. El día señalado va con todo el equipo, incluidas unas orejeras y unas gafas de sol para su protección personal. Los habitantes de la casa pasarán la noche fuera mientras usted se enfrenta a los espíritus. Antes del anochecer, repartirá las luces mareantes por todas las estancias e instalará el equipo de música. Y pedirá a sus clientes que, antes de irse, asistan a los primeros minutos del ritual, en los que usará su arsenal a la máxima potencia para que "sientan los efectos de la luz y el sonido, y se den cuenta de lo que los infortunados fantasmas van a tener que soportar". Una vez que la familia abandone la casa, con la idea de que allí no va a haber quien pare hasta el amanecer, apaga todo y a dormir.
Baker comprobó que no había espíritu que reapareciera tras una serenata de ese tipo, para la que hay que tomar precauciones especiales en pisos y adosados, donde es mejor evitar los disparos si el cazafantasmas no quiere acabar en comisaría. Además, la música muy alta tiene un peligro añadido. "El uso del rock duro -es lo que utilizaba Baker en sus tiempos, y una demostración de que todo evoluciona y no necesariamente a mejor- puede atraer hordas de adolescentes que tomen su trabajo por una fiesta". Aunque eso, bien pensado, también echaría a los espíritus.
Publicado originalmente en el diario El Correo.
06 Ago 2009
Cualquiera que haya leído la novela o visto la película homónima de Frank Capra sentirá una mezcla de envidia y desasosiego por la vida que llevan los monjes del padre Perrault en el recóndito paraje del Himalaya al que sólo accidentalmente llega alguien. Envidia porque tienen una esperanza de vida que se mide en siglos; desasosiego porque su razón de existir es la de ser los depositarios del saber humano ante la gran catástrofe que se avecina.
"No habrá salvación por las armas, ni socorros por las autoridades, ni cobijo en el silencio. Arrasará hasta las más diminutas florecillas de la civilización en su rabia loca y el mundo se convertirá en un caos espantoso", según las visiones de Perrault, el Gran Lama. Pero Shangri-La, aislado e ignorado por el resto del mundo, sobrevivirá "conservando las delicadas fragancias de una edad que muere y persiguiendo la sabiduría que necesitarán los hombres cuando agoten sus pasiones". Cuando llegue el momento, los monjes facilitarán a los hombres los conocimientos necesarios para el renacimiento.
Shambhala
El Shangri-La de Horizontes perdidos fue un invento de Hilton basado posiblemente en la Shambhala budista. Shambhala -en sánscrito, lugar de paz- es un reino del Himalaya mencionado en textos como el Kalachakra Tantra. Se trata de un territorio de bosques de sándalo y lagos con flores de loto en cuya capital, Kalapa, se levantan palacios de oro, plata y piedras preciosas, y cuyos habitantes no conocen la necesidad ni la enfermedad. Será el lugar desde el que partirá el ejército que en 2425 derrotará a los enemigos del budismo en una batalla que marcará el comienzo de una nueva era de paz y prosperidad mundial.
Helena Blavatsky, fundadora de la teosofía, menciona Shambhala en su obra La doctrina secreta (1888). Dice que, cuando el continente de Lemuria se hundió en el Pacífico, algunos supervivientes emigraron a la Atlántida y otros a Shambhala, que localiza en el desierto de Gobi. Algunos de los seguidores de Blavatsky creían que los maestros tibetanos que le dictaron telepáticamente sus enseñanzas vivían en esa Shambhala, aunque ella los situó en el Himalaya. El paraíso de Hilton obsesiona a los ocultistas y, en el mundo real, varios enclaves del Himalaya han reclamado ser el Shangri-La del padre Perrault por el gancho turístico del nombre. A 12.000 kilómetros de distancia, Franklin Delano Roosevelt llamó en 1942 Shangri-La a la residencia de descanso del presidente de Estados Unidos ahora conocida como Camp David.
Publicado originalmente en el diario El Correo.
Sobre este blog
magonia
Luis Alfonso Gámez
Luis Alfonso Gámez es periodista de EL CORREO, donde ha cubierto la información de ciencia durante ocho años. Fundador del Círculo Escéptico, es consultor del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario.
Para contactar con el autor:
lagamez@gmail.com
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