25 Abr 2008

Una directiva europea de consumo ha puesto en pie de guerra a adivinos, mediums y sanadores espirituales en Reino Unido, porque les obliga a demostrar sus poderes ante los tribunales si alguien les demanda. Hasta ahora, la legislación británica asumía que todo brujo posee las habilidades extraordinarias de las cuales vive, a no ser que alguien probara lo contrario. Mientras que los afectados consideran la ley que adapta la Directiva 2005/29/CE relativa a las prácticas comerciales desleales un ataque a sus creencias, los humanistas ven con satisfacción que el Gobierno acuda en auxilio de la gente engañada por los brujos.

La actividad de videntes y hechiceros está regulada en Reino Unido desde la promulgación del Acta de Brujería de 1735, que acabó con las ejecuciones de quienes decían tener poderes extraordinarios, pero asumió que todos ellos eran artistas del engaño que podían ser castigados con multas o penas de cárcel. Esta ley fue derogada cuando entró en vigor el Acta de Mediums Fraudulentos de 1951, en la que se daba la vuelta a la tortilla: la norma a la cual sustituirá la directiva europea el 26 de mayo presuponía la existencia de mediums genuinos -auténticos clarividentes, telépatas, espiritistas...- y contemplaba penas de un máximo de dos años de prisión para aquéllos que se demostrara que eran un fraude.

Negocio millonario

"La dificultad a la hora de probar que un médium no es genuino es probablemente una de las razones por las cuales ha habido menos de diez procesos en los últimos veinte años", explicaba ayer a este periódico Hanne Stinson, directora ejecutiva de la Asociación Humanista Británica (BHA). Esta entidad aboga por una organización social laica, libre de religiones y supersticiones, y cuenta con miembros activos tan destacados como el literato Salman Rushdie, el biólogo Richard Dawkins y John Maddox, ex director de la revista Nature.

Los psíquicos -como les gusta denominarse- británicos se manifestaron el viernes ante el 10 de Downing Street, residencia del primer ministro, donde entregaron una petición firmada por 10.000 de ellos para que el Gobierno de Gordon Brown no revoque el Acta de Mediums Fraudulentos de 1951 en beneficio de la directiva europea. El colectivo, cuyo volumen de negocio supera los 50 millones de euros anuales, se enfrenta a tener que advertir a su clientela de que lo que hace –sea curar gente, hablar con los muertos o ver el futuro– es sólo un entretenimiento sin base real o, de lo contrario, a probar sus poderes en los tribunales para evitar multas y hasta la cárcel. "Lo nuestro es un sistema de creencias. Sometiéndonos a las leyes de protección del consumidor, tendremos que probar aquello en lo que creemos. Otras religiones no tienen que hacerlo", se quejaba hace una semana la sanadora Carole McEntee-Taylor, presidenta de la recién nacida Asociación de Trabajadores Espirituales.

"Es un engaño por parte de los espiritistas decir que como practicantes religiosos no deben estar sometidos a la leyes de consumo. La industria psíquica es enorme y lucrativa, y explota a gente muy vulnerable e ingenua con afirmaciones para las que no hay pruebas científicas", puntualiza Stinson, para quien ha llegado el momento de que el Gobierno actúe en defensa de las víctimas de lo paranormal. "No estamos hablando de libertad de culto. Cualquiera puede creer en lo que quiera, pero, si uno presta un servicio a cambio de un pago, tiene que demostrar que el servicio que ofrece es real, algo que en estos casos es imposible", afirma el abogado Fernando L. Frías, presidente del Círculo Escéptico, asociación trabaja en coordinación con la BHA y otras entidades europeas en la lucha contra la superstición.

Petición en España

Un portavoz del Ministerio de Sanidad y Consumo español indicó ayer a este periódico que la directiva europea se transpondrá a nuestra legislación este año y confirmó que la norma incluirá implícitamente la exigencia de que los brujos demuestren los poderes por los que cobran a sus clientes. El Círculo Escéptico va a reclamar, además, al Gobierno central y a los Ejecutivos autónomos que la ley contemple medidas preventivas, dentro de una petición sobre el control del mercado de actividades esotéricas, "abierta a la firma de quien quiera que se regule un sector que se aprovecha de la buena fe de la gente".

"Las autoridades tienen que apostar por la prevención, por la vigilancia del mercado de lo paranormal, como se hace con el de los juguetes y el de los complementos dietéticos. Estamos hablando de un tipo de fraudes que en muchos casos tienen graves consecuencias económicas y para la salud de las víctimas", sentencia Frías.


La indefensión de las víctimas de lo paranormal

"Las víctimas de quienes venden servicios mágicos, esotéricos o milagrosos no sólo se enfrentan al perjuicio económico y al riesgo para su salud de haberse puesto en manos de un charlatán, sino que también descubren que la protección de las leyes es claramente insuficiente", advierte Fernando L. Frías. Y es que, para los tribunales españoles, no existe una estafa "a no ser que la víctima haya actuado totalmente engañada".

En febrero del año pasado, recuerda el presidente del Círculo Escéptico, el Tribunal Supremo absolvió a una curandera que timó 18.000 euros a dos hermanos que acudieron a ella para ver si acababa con el cáncer al final mató su padre. "El ciudadano medio de nuestra sociedad tiene un nivel de información sobre estas enfermedades y sus características que difícilmente puede alegar confianza racional en poderes paranormales. Se considera que no existe estafa cuando el sujeto pasivo acude a mediums, magos, poseedores de poderes ocultos, echadores de cartas o falsos adivinos, cuyas actividades no pueden considerarse como generadoras de un engaño socialmente admisible que origine o sean la base para una repuesta penal", sentenciaron los magistrados, para quienes un engaño de ese tipo "es tan burdo e inadmisible que resulta inidóneo para erigirse en el fundamento de un delito de estafa".

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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03 Oct 2007

Madeleine McCannMe alertó de la noticia ayer por la mañana un lector de Magonia, Javier, que incluía en el mensaje de correo un enlace a una información de El Mundo en la que se mantenía que algunos familiares habrían aconsejado al matrimonio McCann consultar a un médium para encontrar a Madeleine. "Según la agencia británica PA -decía el rotativo madrileño-, más de 1.000 personas que afirman tener dotes parapsicológicas se han ofrecido a ayudar". No me sorprende. Allí donde huele a sangre, tarde o temprano llegan los carroñeros. Y el caso de Madeleine McCann, la niña de tres años que desapareció el 3 de mayo en Praia da Luz (Portugal), se presta al sobrevuelo de buitres ansiosos de dinero y publicidad gratuita. 

No hay ni un caso demostrado en el cual un adivino, radiestesista o médium haya aportado pruebas para la resolución de una desaparición o secuestro. Pruebas que haya conocido a traves de sus presuntos poderes, se entiende. El portavoz de los McCann, Clarence Mitchell, ha reconocido que ha habido intentos en esa línea y que todos los que creen tener alguna pista son atendidos por los responsables de la investigación: "Se les trata a todos con cortesía y, si hay alguna información que conviene analizar, una matrícula de coche o un nombre, se procede a hacerlo. La Policía no la desestima sin más". Es normal. La Policía no debe despreciar ninguna supuesta pista, provenga de quien provenga. Otra cosa es que la intervención de adivinos no sirva nada más que para hacer perder un tiempo precioso a los encargados de la investigación siguiendo pistas inútiles. Pero no pidan ética a quien vive de engañar a la gente a cambio de dinero.

Entiendo que, llevados por la buena fe, miembros de la familia hayan aconsejado al matrimonio recurrir al servicio de adivinos. A fin de cuentas, la angustia es humana y es habitual que este tipo de personajes aparezca tarde o temprano en casos de desapariciones de gran relevancia pública, con lo que da la impresión de que pueden aportar algo. Perono, desgraciadamente, ningún médium va a encontrar a Maddie, lo mismo que ninguno avisó de catástrofes como las de las Torres Gemelas, el maremoto del Índico o las explosiones de los trenes de Madrid. Decir lo contrario es mentir.


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02 Oct 2007

El predicador evangelista español Epi Limiñana es de esos individuos que me provocan un rechazo automático. Carece de los mínimos escrúpulos, como los espiritistas que se aprovechan del amor de la gente por sus familiares fallecidos para sacarles los cuartos. Lo suyo es la curación a por la fe, una estafa que mueve una millonada en todo el mundo y que se  ceba en las clases más modestas. El caso es que Espejo Público, de Antena 3 TV, dedicó ayer un reportaje a este predicador español y que los presentadores de los informativos de la cadena no han dudado en calificarle de estafador. Limiñana recorre el mundo, y recauda dinero a baldes, curando supuestos cánceres, haciendo que presuntos paralíticos se levanten de sillas de ruedas, ¡que los bajos crezcan! y realizando otros falsos milagros al estilo de telepredicadores estadounidenses como Peter Popoff, desenmascarado por James Randi. No me digan que desaprensivos como Limiñana y Popoff no les dan asco.
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21 Sep 2007

Jaime Cuevas, Iván Blánquer y Juan Acosta, autores del reportaje 'El hombre sí llegó a la Luna', publicado en noviembre pasado en la revista Enigmas, copiaron literalmente varios párrafos de una web escéptica sin citarla. Me enteré del plagio hace tres semanas a través de la víctima, Alberto Matallanos, el responsable de El hombre sí pisó la Luna, una magnífica página dedicada desde 2001 a exponer los fallos en los argumentos de quienes dicen que los alunizajes del programa Apollo fueron montajes. En un mensaje de correo, Matallanos me contaba brevemente la historia y me pedía un favor: que comprobara si la revista había publicado la oportuna rectificación, como les había pedido a finales de marzo, ya que él había estado bastante ocupado los meses siguientes y no había podido hojearla.


Fue fácil encontrar la rectificación, que apareció en la sección de cartas de la revista que dirige Lorenzo Fernández Bueno en junio. Titulada 'Aclaración' y firmada por la Redacción de Enigmas, dice:


"En un artículo aparecido en la revista Enigmas del mes de noviembre de 2006, aparecieron unos párrafos que, según uno de nuestros lectores, son similares -o iguales- a los colgados
en su página web. Contrastando las fuentes, hemos podido comprobar que
dicha información es la misma, pero ambas están extraídas de una
primera noticia aparecida en varios medios generalistas. No obstante, y
por complacer a nuestro lector que, como afirma, se ha sentido ofendido
por no hacer referencia en el citado texto a su página web, procedemos
a reseñarla a continuación por si alguno de los lectores quiere
contrastar dicha información: http://intercosmos.iespana.es/luna.


Agradecemos a Alberto Matallanos, que realiza su labor de investigación
en dicha web -dedicada a desmontar la teoría del fraude sobre la
llegada del hombre a la Luna- su aclaración."

Matallanos se había tomado la molestia de colgar de Internet una comparación de fragmentos de ambos textos para que los responsables de Enigmas pudieran comprobar por sí mismos el plagio, y éstos, en vez de rectificar, publicaron una texto en el que da la impresión de que tan plagiario es él como quienes le han copiado. La revista, obviamente, no presentaba ninguna prueba que demostrara que Matallanos había extraído la información por él publicada del mismo lugar que sus colaboradores, "una primera noticia aparecida en varios medios generalistas". "No citan cuál es esa fuente de la que supuestamente bebí, porque no existe", me explicaba anteayer. Y añadía: "Algunos de los párrafos que me copiaron son muy antiguos; de hace tres años, por lo menos. Y lo más reciente es del verano de 2006, mientras que el artículo de Enigmas es de noviembre de ese año".

Además, el texto de Enigmas contiene errores que revelan tanto el desconocimiento del tema por parte de los autores como una descuidada edición en la redacción. "Han escrito cosas como Alternative tree, Bill Kaysong y We never end to the Moon, en lugar de Alternative three, Bill Kaysing y We never went to the Moon, indica Matallanos, quien también informó de esto a la dirección de la revista. Yo reconozco que no había leído el reportaje en su momento y cuando lo hice hace unos días vi ya en el primer párrafo una muestra de su rigor:


En 1968, el programa Apollo dio
inicio con la intención de llevar al primer ser humano en la Luna. Se
enviaron seis expediciones no tripuladas, y en octubre de 1968 el Apollo 7
logró dar 163 vueltas a la Tierra en el periodo de diez días. Tan sólo
dos meses después, los astronautas Borman, Lowell y Anders volaron
alrededor del satélite en el Apollo 7."


El programa Apollo comenzó en 1963 y acabó en 1972. Cuevas, Blánquer y Acosta sitúan su génesis cinco años más tarde, casi tres después de la primera misión y dos después de la muerte de los astronautas Virgil Grissom -William Petersen bautizó con su nombre a su personaje de CSI-, Edward White y Roger Chaffee en el incendio del Apollo 1 en la torre de despegue el 27 de enero de 1967. Además, identifican a Frank Borman, James Lovell y William Anders como tripulantes del Apollo 7, cuando lo fueron del Apollo 8, la primera nave en orbitar la Luna.


Entiendo el enfado de Matallanos porque se hayan apropiado de su trabajo y ni siquiera le hayan citado. Es algo, por desgracia, bastante común en estos tiempos en los que hay gente -como él- que pone el fruto de su esfuerzo gratis a disposición de todo el mundo a través de Internet. A mí también me pasó algo parecido cuando el periodista Walter Goobar publicó en el número 227 (14 de noviembre de 2002) del semanario argentino Revista Veintitrés un reportaje titulado 'Investigan si los alunizajes fueron trucados', que estaba compuesto en su práctica totalidad por párrafos copiados literalmente de un reportaje publicado
por Santiago Camacho en El Mundo y otro, 'Pruebas lunares', firmado por mí en El Correo. Más recientemente, me ha sorprendido desagradablemente la inclusión
en un libro de material extraído de este blog sin citar la fuente, a pesar de que el autor si identifica las webs crédulas de las que toma información.

Jiménez del Oso, condenado por plagio


No es la primera vez que la revista Enigmas se ve implicada en un suceso de este tipo. Juan Jesús Haro Vallejo, uno de los integrantes del equipo de Cuarto Milenio, firmó en la revista como reportaje de investigación un relato de ficción copiado a los escritores Fernando Marías y Juan Bas, en el que éstos fabulaban sobre la superviviencia de Federico García Lorca al fusilamiento en el Barranco de Víznar. El periodista esotérico aseguraba hasta haber hablado con testigos, cuando éstos en realidad habían salido de la imaginación de los dos escritores. Haro Vallejo fue condenado por plagio junto a Fernando Jiménez del Oso, director de la publicación, en junio de 2000.

García Lorca no murió en el barranco de Víznar el 19 de agosto de 1936. A esa conclusión llegaba en agosto de 1999 Haro Vallejo en las páginas de Enigmas, revista editada por América Ibérica. El autor aseguraba, en un reportaje de investigación, que el poeta había sobrevivido al fusilamiento y, tras ser socorrido por un panadero y quedar con sus facultades mentales diminuidas por las heridas, había vivido en un convento hasta su muerte real en 1954. Lo demostraban una fotografía en la que Lorca aparecía junto al panadero y tres monjas, y un artículo publicado años después en el diario granadino Ideal.

Montaje para la serie de TVE con la imagen de García Lorca insertada junto a las de los actores, que 'Enigmas' uso como prueba de la supervivencia del poeta a su ejecución.


La sorprendente historia suscitó inmediatamente las sospechas del estudioso Eduardo Giménez, quien denunció días después que Enigmas vendía como real una ficción de Marías y Bas para la serie de TVE Páginas ocultas de la Historia. Cuando les informé de los hechos, los autores bilbaínos denunciaron ante la Justicia a Haro Vallejo, al director de la revista y a la editorial por plagio de su guión televisivo y de un capítulo del libro que publicaron posteriormente. El Juzgado de Primera Instancia número 42 de Madrid les dio la razón.


La sentencia
establecía que, en el artículo 'Lorca, el dos veces muerto', Haro Vallejo "ha plagiado la obra audiovisual La otra muerte de Federico García Lorca" y el capítulo correspondiente del libro Páginas ocultas de la Historia. El fallo indicaba que "resulta indiscutible" que el artículo "es una copia literal del trabajo" de Marías y Bas, que carece "de originalidad y de actividad intelectual y creativa propia", y que su autor, el director de la revista, Jiménez del Oso, y la editorial habían vulnerado los derechos de propiedad intelectual "a través de dicho plagio". El juez Eduardo Delgado Hernández les condenaba, por ello, a pagar a los demandantes 700.000 pesetas (4.207 euros).


Bas y Marías me confirmaron en 1999 que el convento, el panadero, las monjas, la periodista y el artículo de Ideal que Haro Vallejo presentaba como pruebas de su tesis nunca habían existido más que en la ficción. La foto también era un montaje para la serie: la imagen de Lorca se había insertado junto a las de los actores, por mucho que  un supuesto perito fotográfico la autentificara para Enigmas.

Ante lo descarado del asunto, la revista publicó al mes siguiente la siguiente rectificación:


'Lorca, el dos veces muerto'

"En el número anterior publicábamos bajo este título un reportaje de nuestro colaborador habitual Juan Jesús Vallejo, interesante como todos los suyos, pero que en esta ocasión incluía varios datos que han resultado ser falsos.  Entre las diversas fuentes de documentación, el autor contó con la grabación de un capítulo de la serie emitida por TVE, Páginas ocultas de la Historia, que se ocupaba del mismo tema.  Dando por buenos los testimonios que figuraban en lo que parecía ser un documental y, como es lógico, citando la fuente -en este caso la periodista Rocio Pérez Sanz, que como tal aparece en el citado capítulo-, los incluyó en una parte de su reportaje.  Al final, y como nos hicieron saber telefónicamente los guionistas de la serie, Fernando Marías y Juan Bas, autores también de un libro con el mismo título, Páginas ocultas de la Historia, del que desafortunadamente no teníamos noticia -de haberla tenido, nos habríamos evitado esta confusión, que perjudica tanto a la credibilidad de J.J. Vallejo como a la de la revista-, ha resultado que tal periodista no existe.  El Convento de San Bartolomé es también una invención y, consecuentemente, los datos proporcionados son falsos, simples elementos de un guión que mezcla realidad y ficción, tan hábilmente, que de no leerse los rótulos de crédito o estar avisado de su carácter ficticio, el espectador puede dar por auténtico lo que no lo es; algo que, evidentemente y para perjucio suyo -y, por extensión nuestro- le sucedió a Juan Jesús Vallejo. Vayan pues mis disculpas a los lectores y el compromiso de cribar aún con más celo las fuentes de documentación."

Fernándo Jiménez del Oso.


Años después, Iker Jiménez, quien dice ser discípulo de Jiménez del Oso y era en 1999 adjunto al director en Enigmas, recurriría a una explicación parecida después de vender como un hecho real la historia del cosmonauta fantasma en su programa de televisión. Ahora, Fernández Bueno hace lo propio. No en vano, era el otro adjunto al director en la época del plagio de Haro Vallejo.






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29 Abr 2007

Intervención sobre el suicidio de la Puerta del Cielo y la sábana santa en el programa Bilbao la Nuit, de Bilbovisión, el 27 de marzo de 2007.
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25 Abr 2007

Julio Corral, coautor de Ochate. Realidad y leyenda del pueblo maldito, Almudena Cacho y yo hablamos el 11 de abril en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, de la leyenda de Ochate, en la quinta entrega del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al escepticismo.
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30 Mar 2007

Almudena Cacho y yo hablamos el miércoles en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, del suicidio de 39 miembros de la secta de la Puerta del Cielo en California hace diez años, en la tercera entrega del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al escepticismo. La segunda, en la que el psicólogo Joni Karanka, Cacho y yo conversamos sobre el mito de que usamos sólo el 10% del cerebro, no se grabó por un problema técnico, así que, a no ser que alguien la tenga por ahí, se ha disuelto en el aire. Una pena. Pero confío en que algún día Karanka y yo nos reunamos otra vez ante un micrófono y reconstruyamos el diálogo sobre esa falsa creencia popular para ponerlo a disposición de ustedes. Él sabe mucho y merece la pena escucharle.
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29 Mar 2007

Intervención sobre los adivinos en el programa Bilbao la Nuit, de Bilbovisión, el 13 de marzo de 2007.
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26 Mar 2007

EN MASA.  Sanitarios meten los cuerpos de los suicidas de la Puerta del Cielo en un camión frigorífico en Rancho Santa Fe. / Foto: AP.
Richard Ford, diseñador de páginas web en una empresa de Los Ángeles (California, EE UU), recibió en la noche el 25 de marzo de 1997 un paquete por mensajería. Contenía dos cintas de vídeo y una nota que decía: "Cuando leas esto, nos habremos despojado de nuestros contenedores". Contenedor era la palabra que los remitentes usaban para referirse al cuerpo. A la mañana siguiente, Ford entró en el despacho de su jefe, Nick Matzorkis, y le contó que una cuarentena de miembros de una secta a la que había pertenecido se habían suicidado. "Le pregunté si estaba seguro. Me dijo que al 100%", explicaba el empresario horas después en la CNN.

Cuerpo de uno de los suicidas cubierto con el sudario. Foto: AP.Los dos hombres viajaron en el Lexus de Matzorkis hasta Rancho Santa Fe, a dos horas de Los Ángeles y cerca de San Diego. Cuando llegaron a la mansión del grupo, el ex adepto, de 43 años, entró solo. "Lo han hecho", dijo al salir. "¿Qué?", le preguntó su compañero de viaje. "Han abandonado sus contenedores. Se han suicidado". La Policía encontró -tendidos en camas, colchones y sofás- los cuerpos de 39 personas vestidas de negro y con sudarios morados sobre el pecho y el rostro. Habían tomado un cóctel de fármacos dentro de un ritual para ascender a otro plano espiritual en la nave extraterrestre que, según ellos, viajaba oculta en la cola del cometa Hale-Bopp, el espectáculo celeste de 1997.

Una larga gestación

Una tragedia así puede repetirse en cualquier momento, a juicio de James R. Lewis, del Departamento de Filosofía y Estudios Religiosos de la Universidad de Wisconsin. Aunque las 21 mujeres y los 18 hombres de la Puerta del Cielo -como se llamaba la secta de Rancho Santa Fe- profesaban una ensalada de creencias típica del movimiento de la Nueva Era, el experto considera que la naturaleza del credo es algo secundario. "La clave son los factores psicológicos y sociológicos. Las características esenciales de un grupo suicida son: la intolerancia con las visiones disidentes, el compromiso total de los miembros; la exagerada paranoia sobre amenazas externas, el aislamiento del líder o del grupo respecto a los no creyentes, la salud del líder en declive o su creencia de que se está muriendo, la falta de un sucesor, y la convicción de que el grupo no tiene esperanzas de crecimiento futuro".

El final de Marshall Herff Applewhite (Spur, Texas, 1931), líder de la secta de la Puerta del Cielo, y los suyos conmocionó a la opinión pública estadounidense por ser el mayor suicidio en masa ocurrido en el país y algo que se había gestado durante décadas a la vista de todos. El detonante original de la tragedia fue el despido en 1970 de Applewhite como profesor de Música de la universidad católica de Santo Tomás, en Houston, por mantener relaciones sexuales con un alumno. La vida del hombre, que había cantado varias veces en la Gran Ópera de Houston -donde fue el estudiante Wagner en un Fausto protagonizado por Plácido Domingo-, se fue abajo.

Panfleto de una charla de Applewhite y Nettles.Cayó en una depresión, empezó a escuchar voces y en 1972 ingresó en un psiquiátrico para que le curaran la homosexualidad. Allí conoció a una enfermera, Bonnie Lu Trousdale Nettles, que le introdujo en un nuevo universo de creencias. Era astróloga, pertenecía a la Sociedad Teosófica de Houston y participaba habitualmente en sesiones espiritistas. Applewhite abandonó a su esposa y sus dos hijos, y se unió a la enfermera. Platónicamente, porque él se sentía culpable de su homosexualidad y quería desarrollarse como persona sin el sexo, algo que luego exigió a sus adeptos: algunos de los hombres muertos en Rancho Santa Fe estaban castrados.

A mediados de los años 70 del siglo pasado, Applewhite y Nettles empezaron a ser conocidos como Bo y Peep, Do y Ti, o simplemente Los Dos. Con esos nombres se presentaban en las charlas sobre ovnis que daban, en las que explicaban que eran extraterrestres que, veinte años antes, se habían introducido en dos cuerpos humanos. El siguiente nivel de la evolución, el Cielo del Padre, era un paraíso al que se podía viajar en una nave espacial, según su doctrina cristiano-ufológica. Para ello, sus seguidores tenían, entre otras cosas, que convertirse en seres asexuales. Según el sociólogo Robert W. Balch, que se infiltró en el grupo, Bo y Peep llegaron a tener 200 correligionarios en sus mejores tiempos.

En la cola del Hale-Bopp

EL LíDER. Appplewhite, en uno de los vídeos de 1997. Foto: AP.El grupo sobrevivió a la muerte de Nettles en 1985 a causa de un cáncer. En 1997, sus miembros -de entre 20 y 72 años- vivían de una empresa de servicios informáticos que diseñaba páginas web. Cuando el cometa Hale-Bopp apareció en el cielo, asumieron que, escondida en su cola, se acercaba la nave espacial en la que ascenderían. El astro fue visible a ojo desnudo durante dieciocho meses y en su máximo acercamiento a la Tierra, el 1 de abril de 1997, su brillo superó todas las previsiones. Seis días antes, Applewhite y sus seguidores decidieron quitarse la vida, desprenderse de sus contenedores para montar en la nave extraterrestre. Alan Hale, el astrónomo codescubridor del cuerpo celeste, había escrito meses antes del suicidio masivo un artículo sobre "La locura del cometa Hale-Bopp", en el que advertía del peligro de la amplia aceptación por el gran público de la idea del platillo volante y otras afirmaciones disparatadas.

Habitante del Reino del Cielo, según los miembros de la secta de la Puerta del Cielo."Recuerdo una conversación que tuve con otro astrónomo algún tiempo antes. Él dijo que probablemente habría suicidios en torno al Hale-Bopp, y yo estuve de acuerdo. Por eso el incidente de la Puerta del Cielo no me sorprendió tanto como a otros", explica Hale desde su oficina de Nuevo México. El astrónomo era ya famoso -había descubierto el cometa el 23 de julio de 1995- y la tragedia de Rancho Santa Fe le puso en el objetivo de los medios. Recuerda que recibió la noticia "con desesperación" y teme que las creencias de la Nueva Era se cobren en cualquier momento más víctimas. "Hay demasiada gente muriendo y matando por sus ideas religiosas, sean las que sean, como para creer que este tipo de fenómenos va a desaparecer".

Tras el suicidio colectivo, varios periódicos y revistas estadounidense destacaron que el líder del grupo estaba muriéndose de cáncer, que le quedaban unos meses de vida y que ésa fue la razón de la tragedia. Los forenses no encontraron, sin embargo, ni rastro de cáncer cuando le practicaron la autopsia. Diez años después, hay vídeos de Applewhite colgados de Google Video y YouTube, y la web de la Puerta del Cielo sigue accesible, con textos que recogen lo que pensaban los miembros de la secta poco tiempo antes de acabar con sus vidas. Ahí puede leerse, por ejemplo, como estaban preparados para suicidarse si era necesario, como en septiembre de 1996 creían que el final estaba cerca y cuál era la apariencia de "un miembro del Reino del Cielo": la de un extraterrestre gris cabezón vestido con un mono al estilo de Star Trek.


Una homosexualidad reprimida

"Fue claramente la reacción social hacia su homosexualidad la que hizo a Marshall Applewhite en principio desviarse de una vida normal y le puso en la senda que llevaría a la tragedia de la Puerta del Cielo. Más allá de la reacción social, no creo que pueda hacerse ninguna conexión entre los problemas sexuales de Appplewhite y el suicidio en masa del grupo", argumenta James R. Lewis.

Appplewhite, en una ficha policial de 1974.Eran otros tiempos. Hasta 1974, la Asociación Psiquiátrica Americana mantuvo la homosexualidad en la lista de desórdenes mentales, algo que ahora sostiene una minoría de expertos. Applewhite hubo de enfrentarse a un mundo que veía sus tendencias sexuales como una enfermedad y cuando su vida se arruinó, al ser despedido de la Universidad de Santo Tomás, se volcó en borrar el sexo de su realidad cotidiana hasta el punto de recurrir a la castración, medida que también tomaron algunos de sus adeptos, y prohibir el sexo a sus seguidores.

Cuando la Policía entró en la mansión del grupo, hoy hace diez años, no pudo diferenciar a primera vista cuántos de los muertos eran hombres y mujeres. El humano ideal de Applewhite era un ser asexuado y así modeló a su gente.

Suicidios colectivos a finales del milenio

"Los suicidios de la Puerta del Cielo ocurrieron durante una sucesión de incidentes violentos que involucraron a religiones no tradicionales a mediados de los años 90: los Davidianos, el Templo Solar y la Verdad Suprema", apunta James R. Lewis, editor del libro The gods have landed. New religions from other worlds (Los dioses han aterrizado. Nuevas religiones de otros mundos), publicado en 1995 por la Universidad de Nueva York.

900 MUERTOS. Los suicidas del Templo del Pueblo. Foto: AP.El mayor suicidio colectivo hasta ahora registrado ocurrió el 18 de noviembre de 1978 en Guayana. Más de 900 personas se quitaron la vida y fueron asesinadas por orden del reverendo Jim Jones, líder de la secta Templo del Pueblo y amigo de la mujer de Jimmy Carter. El grupo, de origen estadounidense, había fundado la colonia, bautizada como Jonestown, en 1973 y pronto empezó a haber problemas por la actitud tiránica de Jones. Para investigar los hechos, viajó Leo Ryan, congresista de California. Fue asesinado por los adeptos de Jones, quien al día siguiente ordenó la masacre.

Más recientemente, y ya con el final del milenio cerca, la Orden del Templo Solar se cobró la vida de 74 personas en Canadá, Francia y Suiza, entre el 30 de septiembre de 1994 y el 22 de marzo de 1997. La secta era un grupo apocalíptico liderado por el homeópata belga Luc Jouret, que murió en uno de los suicidios colectivos. La Policía descubrió que varias víctimas habían sido asesinadas.

Lewis afirma que los suicidios de la Puerta del Cielo, el Templo del Pueblo y la Orden del Templo Solar responden a un patrón en el que no encajan los incidentes protagonizados por los Davidianos y la Verdad Suprema. Más de cien davidianos murieron en 1993 en un incendio durante el ataque de fuerzas del Gobierno de EE UU a un rancho de la secta. La Verdad Suprema protagonizó en 1995, por su parte, un atentado terrorista contra el metro de Tokio con gas sarín, a consecuencia del cual murieron 12 personas y hubo 6.000 heridos.

Publicado originalmente en el diario El Correo.


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21 Mar 2007

Intervención sobre la estafa de los curanderos en el programa Bilbao la Nuit, de Bilbovisión, el 6 de marzo de 2007.
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magonia

Una ventana crítica al mundo del misterio

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