25 Ago 2005

Hay noticias sorprendentes que se cuelan en los periódicos, la radio y la televisión, y que, sin embargo, tienen pocos visos de ser ciertas, cuando no son descaradamente falsas. Sucede, especialmente, en julio y agosto. Cuando la actividad política, social y económica decae, asoma un monstruo en un lago, se licúa la sangre de un santo, se encuentran piedras que prueban hechos bíblicos y la Atlántida reaparece. Se las llama serpientes de verano; aunque también se dan en otras épocas vacacionales.
Arqueología bíblica
Israel
Piedras para la fe
No pasa un año sin que se desentierren restos arqueológicos que confirman algún episodio bíblico. En 2004, fue una cueva presentada como el lugar donde Juan Bautista iniciaba a seguidores; aunque los hallazgos eran de época bizantina, de cientos de años después del profeta. Este mes, se han descubierto el palacio del rey David y la piscina de Siloé, en la que Jesús curó a un paralítico, según los Evangelios.
Ligar piedras a hechos de las Escrituras garantiza la atención de los medios a hallazgos que, si no, pasarían desapercibidos. La línea de razonamiento de los arqueólogos sensacionalistas suele ser del estilo de: hemos descubierto una barca de hace dos milenios en el mar de Galilea; Jesús vivió hace dos milenios en Galilea; luego Jesús pudo navegar en esa barca. Así que el titular que se vende es: encontrada la barca en la que Jesús navegó por el mar de Galilea. Eso ha pasado con la piscina de Siloé.
"En Jerusalén hay un montón de mikvaot, de piscinas rituales de los judíos. Entre 1969 y 1975, el arqueólogo Benjamin Mazar descubrió 40 sólo en la zona sudeste del Monte del Templo. La de este verano es una más. ¿La de Siloé? Puede que sí y puede que no. Además, ya hay otra piscina que se enseña a los turistas desde hace años como la de Siloé, con la misma base que la de ahora", indica el historiador José Luis Calvo. Respecto al palacio de David, el Jerusalén de la época -siglo X antes de Cristo- era una aldea y David, como Salomón, un caudillo tribal, por lo que la existencia de un palacio es muy improbable. "Sabemos que no hubo ningún éxodo de Egipto y que otros episodios del Antiguo Testamento nunca sucedieron. La Biblia no es un libro de Historia; es una obra que crea un pasado para un pueblo, con objetivos nacionalistas", sentencia el experto.
Cuando el ovni se estrella
Roswell (Nuevo México, EE UU)
Autopsia de serie B
No hay estío sin ufólogos que monten vigilias nocturnas a la caza de platillos volantes. El mito nació en junio de 1947, cuando Kenneth Arnold, un hombre de negocios estadounidense, vio nueve objetos extraños cerca del monte Rainier. Quince días después, la prensa anunció que un platillo se había estrellado en Roswell. Desde entonces, los alienígenas desembarcan en los medios cuando las noticias flojean, aunque, como hace años que ellos mismos flojean, se han acabado refugiando en revistas donde hasta los coches tienen alma.
La última vez que salieron en la tele y la prensa a todo trapo fue en el verano de 1995, por una película de una autopsia a uno de los extraterrestres de Roswell. Los forenses y técnicos en efectos especiales que la vieron concluyeron que era un montaje: los médicos no llevan ni guantes ni trajes anticontaminación -se supone que están ante a un ser de otro mundo-, el cámara rueda de lejos y eludiendo los detalles, el cadáver está en una camilla y no en una mesa de autopsias... "Se trató de un burdo fraude con ánimo crematístico, en el que lo sorprendente es que se le otorgara crédito a un montón de especulaciones, suposiciones, licencias periodísticas y falta de sentido crítico", comenta Ricardo Campo, del Departamento de Filosofía de la Universidad de La Laguna y miembro de la Fundación Anomalía.
El principal avalista de la cinta en España fue Javier Sierra, ufólogo ahora metido a autor de novelas históricas. Defendió su autenticidad en la prensa esotérica y en un libro -Roswell: secreto de Estado- en el que sostiene que el transistor es un invento basado en tecnología del platillo estrellado, que en realidad fue un globo para detectar ondas causadas por pruebas nucleares soviéticas. "Roswell es representativo de la ufología mundial: un bulo alimentado por los medios de comunicación y sistemáticamente explotado por los comerciantes de misterios imaginados", concluye Campo.
La soledad del monstruo
Lago Ness (Escocia, Reino Unido)
Un reptil longevo
Nessie es la serpiente de verano por antonomasia. Debutó en 1933 y, un año después, su imagen fue capturada en una foto en la que se ve un largo cuello y una pequeña cabeza que asoman sobre el agua del lago Ness. Eso atrajo a mucha gente hasta la región de Inverness, donde se estima que hoy en día el turismo del monstruo deja anualmente unos 40 millones de euros.
En 1994, se supo que la foto de 1933 -la más famosa y fiable- es un montaje hecho con una figura flotante; pero Nessie se resiste a morir. No hay verano que no acapare titulares, bien porque se va a explorar el lago con sónar, bien porque los organizadores de un triatlón contratan un seguro por 2,2 millones de euros -como pasó en julio- por si los participantes son atacados por el monstruo.
Sus seguidores lo presentan como un plesiosaurio, un reptil acuático de la era de los dinosaurios. Pero ¿cómo ha podido sobrevivir un único animal durante millones de años?, ¿es un monstruo de longevidad matusalénica?, ¿de qué se alimenta en el lago Ness, donde hay muy pocos peces? Si se trata de una población de varios ejemplares, ¿por qué no se ha encontrado nunca un cadáver? Además, el lago se formó hace sólo 12.000 años: ¿dónde estuvo Nessie hasta entonces?
Ecos del Tardofranquismo
Bélmez de la Moraleda (Jaén, España)
Caras de cemento
Fue considerado el "mayor misterio paranormal de todos los tiempos". Las caras de Bélmez aparecieron en el suelo de cemento de la cocina de una humilde vivienda de la localidad jienense el 23 de agosto de 1971. Pronto se llenó el pueblo de defensores de la paranormalidad del fenómeno que, sin embargo, no mostraban ninguna prueba... y de turistas.
"En el primer artículo que se publicó -en el Ideal de Granada el 18 de septiembre de 1971-, se ve una imagen de la dueña de la casa, María Gómez Cámara, llevando en la mano un fajo de fotos que vendía a los turistas por el entonces muy respetable precio de diez pesetas. La mujer aseguraba que no cobraba por visitar la casa, pero reconocía que los visitantes le pagaban un duro por cabeza", indica Fernando Frías, presidente del Círculo Escéptico, una organización dedicada al análisis crítico de lo paranormal de la que también forman parte Calvo y Campo. Se habló de fraude y, poco a poco, la historia fue apagándose. "Se decía que las caras las pintaba un pariente de María Gómez Cámara, fotógrafo de profesión y pintor aficionado. Nunca se sabrá con seguridad, pero lo cierto es que las caras que aparecieron tras la muerte de este hombre mostraban una técnica mucho más torpe, menos elaborada".
El misterio resucitó hace año y medio, después del fallecimiento de la dueña de la casa. Convencida por unos cazafantasmas, la alcaldesa, María Rodríguez, quiso comprar la vivienda para montar una centro de interpretación; pero el precio se disparó hasta 600.000 euros. Milagro de los milagros, aparecieron entonces caras en otras casas mucho más baratas. Los cazafantasmas certificaron su autenticidad; pero el parapsicólogo Francisco Máñez desveló cómo pueden hacerse caras de Bélmez con agua y aceite, y les acusó de fraude: "Les enseñé un método para fabricar falsas teleplastias, lo usaron y obtuvieron lo que se esperaba".
Graffitis alienígenas
Sur de Inglaterra (Reino Unido)
Cosechas de arte
Los círculos de las cosechas se han vinculado a los alienígenas y a los lamentos de una Madre Tierra agonizante por la acción del hombre. Nacieron a mediados de los años 70 en el Reino Unido, donde han alcanzado una gran complejidad. En otros países, como Chequia -donde aparecieron en julio-, son ahora muy sencillos, como en Inglaterra hace treinta años. La razón no es que los alienígenas tengan una especial predilección por el campo inglés.
Los primeros fabricantes de círculos fueron una pareja de jubilados armados con una barra metálica para aplastar el cereal, cuerdas y estacas. Se llamaban Doug Bower y David Chorley, y confesaron sus fechorías en 1991. Ahora, hay en el Reino Unido varios grupos de artistas que usan ordenadores para sus diseños, pero sobre el terreno emplean los mismos útiles que los pioneros. Llevan años haciéndolo y esa experiencia hace sus obras más complejas que las de sus colegas de otros países. Y los campesinos, tan contentos: cobran a buen precio la entrada a sus propiedades a miles de incautos.
Criaturas feroces
Reino Unido
Una pantera en el jardín
Los alien big cats (grandes gatos extraños) son un clásico de la campiña inglesa, donde hay registrados avistamientos de grandes felinos desde los años 60. No se ha capturado ninguno, en las fotos jamás hay elementos de referencia -si no existen, es imposible calcular el tamaño y el animal puede ser un gato doméstico- y se han llegado a fotografiar peluches y hacerlos pasar por panteras, según revela en su último número la revista Fortean Times sobre el caso de la Bestia de Cwmbran.
Estas escurridizas fieras -tan celosas de su intimidad como Nessie, el Yeti y el Bigfoot- llegaron a España hace unos años. En abril de 2003, una vecina de la localidad vizcaína de Armintza vio un animal "muy grande" que "tenía la cola larguísima y andaba como un felino". Y se montó la caza de la pantera, con ertzainas y guardas forestales batiendo los montes, helicópteros, jaulas-trampa con carne que ningún animal tocó, huellas consideradas por un biólogo de un gran felino y un vídeo que no sirve para descartar que se tratara de un gato negro. Al final, la fiera se esfumó. Nunca más se supo de ella.
Publicado originalmente en el diario El Correo.
20 Jul 2005
14 Abr 2005
El Consistorio de Bélmez aprobó el 4 de enero por iniciativa de la alcaldesa, María Rodríguez Arias, demandar a Cavanilles por "acusar públicamente al Ayuntamiento de encubrir una trama fraudulenta en torno al fenómeno paranormal de las caras de Bélmez". La regidora socialista, que ha querido convertir el pretendido enigma en atracción turística, no parece haber ido, sin embargo, más allá del anuncio de demanda, que, eso sí, le reportó los correspondientes titulares de prensa. Como no se deberá a dificultades para dar con el diario El Mundo, cuya dirección puede conseguir cualquier ojeando un periódico, cabe suponer que el gabinete jurídico del Ayuntamiento de Bélmez se ha dado cuenta de que no hay mucho que rascar y que el que, con pícaros se acuesta, engañado se levanta. Es lo mismo que le ocurre desde hace tiempo a Pedro Amorós, compañero de viaje de la alcaldesa en el asunto de las caras, que amenaza y amenaza con demandar a quienes dicen que las credenciales de que hace gala son inventadas y a quien Bruno Cardeñosa, autor de El código secreto, animaba a finales de 2004 a denunciar a los escépticos, aunque él nunca lo ha hecho por mucho que pretenda convencer a sus seguidores de lo contrario. Tanto Amorós como Cardeñosa son como Pedro el del lobo: repiten una y otra vez la cantinela de las citas ante los tribunales -yo la escuché de Amorós contra Cavanilles a finales de noviembre-, pero sus abogados nunca tienen tiempo para acercarse al juzgado. Como tampoco sus científicos de confianza para hacer ningún análisis, porque los miembros de la SEIP aseguran que en diciembre tomaron muestras de las caras de Bélmez y todavía esperamos los resultados. Estamos viviendo el fin de un mito, como Fernando L. Frías y Gerardo García-Trío han explicado en el último número de la revista Pensar.
01 Abr 2005
Un año después de la muerte de María Gómez Cámara, la mujer que en 1971 descubrió una cara en el suelo de su cocina en Bélmez de la Moraleda (Jaén), Fernando L. Frías y Gerardo García-Trío desmontan el misterio por excelencia de la España cañí en el último número (Vol. 2; Nº 2) de la revista Pensar. Frías y García-Trío, que facilitan en su trabajo la receta casera para hacer teleplastias, fueron dos de los autores del dossier sobre este enigma del que se hicieron eco los medios de comunicación españoles a finales del año pasado. La preparación del informe fue una idea de Vicente Prieto y Óscar David Sánchez, y su envío masivo a la prensa junto a un manifiesto, iniciativa del periodista mexicano Mauricio-José Schwarz, uno de los valores más activos del escepticismo ibérico.
El último número de Pensar, la revista en español del Comite para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP), tiene como artículo principal uno de Hernán Toro sobre "La amenaza religiosa" en el que reflexiona sobre cómo las religiones dominantes han fomentado unos comportamientos que merman "las capacidades argumentativas de los ciudadanos". "Hoy más que nunca, se puede detectar una creciente incapacidad ciudadana de analizar racionalmente las afirmaciones de los medios masivos, afirmaciones que tienen graves repercusiones políticas, económicas y democráticas. Se asimila crédulamente todo lo ofrecido y se adoptan comportamientos y afirmaciones irracionales generalizadas. Buena parte de estas actitudes y juicios se pueden rastrear directamente hasta las religiones dominantes, ya sea porque las promueven o porque las respaldan", indica el escéptico colombiano.
El psicólogo argentino Carlos A. Domínguez expone cinco mitos muy difundidos de su especialidad y su compatriota el físico Celso M. Aldao, explica, en un artículo de una claridad envidiable, lo erróneo de hablar de sensación térmica tal como lo hacen los medios de comunicación. Luis Ruiz Noguez firma un resumen paranormal de 2004, y la sección de noticias nos lleva hasta un Brasil donde el creacionismo campa a sus anchas y un Chile donde los ovnis han llegado a la Universidad, entre otros países. Las críticas de libros, por su parte, dan cuenta de dos de las últimas novedades bibliográficas en España: la obra colectiva Ciencia y pseudociencias: realidades y mitos y el libro Luces en los cielos, de Ricardo Campo y centrado en el mito de los platillos volantes. Además, la revista dirigida por Alejandro J. Borgo incluye la convocatoria de la Primera Conferencia Iberoamericana sobre Pensamiento Crítico, que se celebrará en septiembre en Buenos Aires y Lima.
Pensar es una publicación trimestral del CSICOP, tiene 28 páginas y cuesta 12 dólares por un año y 20 por dos. Pueden suscribirse a través de Internet o del correo convencional, usando en el primero de los casos la tarjeta de crédito y en el segundo, además, el giro postal. Los residentes en España pueden hacerlo mediante un ingreso bancario en euros previa consulta con Luis Alfonso Gámez. Los números atrasados pueden conseguirse por los mismos medios.
07 Dic 2004
Iker Jiménez, el mismo que ahora pide pruebas sobre la autenticidad o la falsedad de las caras de Bélmez, publicó en septiembre de 1997 en la revista Enigmas (Año III, Nº 6) un reportaje que, bajo los sellos de ¡Exclusiva Mundial! y Pruebas definitivas, llevaba el clarificador título de "Las caras de Bélmez son auténticas". El texto lo firmaba con Lorenzo Fernández Bueno. "Transcurrido un cuarto de siglo, demostramos con documentos oficiales y en rigurosa exclusiva la autenticidad de esas caras sobrenaturales, un misterio que aún espera una explicación en el rincón más apartado de Andalucía", escribían los periodistas en la entradilla. Y concluían el artículo, triunfales: "Hoy, en estas páginas ustedes pueden contemplar el acta notarial que ha permanecido oculta durante casi veinticinco años, la prueba definitiva de que los rostros de Bélmez de la Moraleda no son un fraude". En el editorial de la revista, Fernando Jiménez del Oso coincidía con ellos: "Puestos a dejar las cosas en su sitio, Iker J. y Lorenzo F., en una exclusiva que dará que hablar, aportan pruebas definitivas del carácter paranormal de las caras de Bélmez". Sólo siete años después, dado que a Jiménez le falla la memoria, no tenemos ningún inconveniente en recordarle esta prueba de su rigor. Eso sí, lo hacemos sin notario porque creemos que para demostrar ciertas cosas no hace falta un fedatario.
05 Dic 2004
ARP ha tenido muy poco que ver en la denuncia de un circo cuyos orígenes se hunden en la España profunda. El manifiesto fue una idea del periodista científico Mauricio-José Schwarz y el material que se adjuntaba -un número de El Escéptico Digital (EED) dedicado íntegramente a las caras de Bélmez-, una iniciativa personal de Vicente Prieto y Óscar David Sánchez. La verdad es ésta: Schwarz redactó un manifiesto, recogió firmas y las envió a los medios acompañadas del monográfico del boletín electrónico de ARP; pero ni Schwarz forma parte de la organización escéptica española ni Prieto ni Sánchez -directores del EED- hicieron lo que hicieron por indicación de alguien. Por eso resulta gracioso escuchar a Bruno Cardeñosa, Manuel Carballal, David Sentinella y otros decir que estamos ante una maniobra de ARP. No, no es así. El mérito es de los tres citados y de quienes han colaborado con sus artículos en ese número de EED; y así lo dije en el espacio radiofónico de Guijarro. Que ARP se haya beneficiado de ese trabajo con una presencia en los medios que no ha tenido en años no significa que haya hecho algo en este caso concreto.
Otra de las falsedades que soltaron en el programa me atañe personalmente: se me presentó como "peso pesado" de la organización escéptica española, cuando no soy socio de ARP desde el 31 de diciembre de 2002. Tampoco lo son Schwarz -me intentó convencer de ello Pedro Amorós, presidente de la SEIP, hace una semana- y Javier Cavanilles, el periodista que ha informado en El Mundo de las andanzas de los cazafantasmas. No ha habido ninguna conspiración de arpíos encubiertos; sólo una reacción de un colectivo harto de la falta de seriedad de los medios cuando abordan los llamados fenómenos paranormales. Más les vale a Carballal, Carceñosa, Guijarro y compañía informarse mejor sobre los asuntos terrenos ante de saltar a los de otros mundos.
Charlatanes al descubierto
La tormenta de Bélmez también ha sacado a la luz el nulo rigor de otros expertos en lo oculto. Acorralados por la falta de evidencia, Amorós e Iker Jiménez han dejado claro que las investigaciones de las que tanto alardean se limitan a ir al lugar de los hechos, hacerse fotos y luego escribir artículos y libros sensacionalistas. "No hay nada que pueda demostrar ni la paranormalidad del asunto ni la falsedad del asunto", admitió Amorós en Enigmes i Misteris, tras ser preguntado por Guijarro sobre la existencia de pruebas científicas a favor o en contra del misterio. Si no hay nada que pueda demostrar la paranormalidad, ¿qué tienen de extraordinario las caras de Bélmez para que él lleve dando la murga tanto tiempo?
Jiménez, quien está intentando por todos los medios que el descrédito del presidente de la SEIP no le salpique, pide ahora análisis científicios para saber si lo de Bélmez es una estafa o hay algo más. Hace falta cara dura. ¿Es que no fue él quien dictaminó, en Enigmas sin resolver (1999), sobre Bélmez que "ningún fenómeno paranormal tuvo ni tendría jamás tantas pruebas a su favor"? ¿Acaso no fueron él y Luis Mariano Fernández quienes compararon los rostros de cemento y los de cinco parientes de María Gómez Cámara muertos en la Guerra Civil y concluyeron que se correspondían? ¿Es que Jiménez no analizó la naturaleza de las figuras antes de ponerse a lucubrar sobre los allí retratados y vendernos su investigación en el libro Tumbas sin nombre (2003)? ¿Es que no fue él quien aprovechó el fallecimiento de la mujer para darse un baño de masas en Bélmez?
Es hora de desempolvar libros y revistas, de ver lo que dijeron y lo que dicen los fabricantes de paradojas que -como Jiménez, Amorós y otros- han vendido el de Bélmez durante años como el mayor misterio de la parapsicología española. Están en fuera de juego y ellos lo saben.
29 Nov 2004
Después de décadas arrinconado en la prensa esotérica, el misterio resucitó tras el fallecimiento de María Gómez Cámara. Oleadas de turistas llegaron a Bélmez al reclamo de programas de radio y televisión llenos de fantasmas, que se emitían desde la localidad. La alcaldesa, María Rodríguez, anunció que iba a convertir la casa en un centro de interpretación; pero el precio del inmueble se disparó.
Los miembros de la SEIP certificaron la persistencia de las caras y, en septiembre, la aparición de otras nuevas en la casa natal de la fallecida. Schwarz cree que las figuras simplemente se mudaron a una casa más barata, haciendo posibles los sueños de la regidora y dando una "válvula de escape a un pueblo económicamente deprimido" en el que el turismo paranormal es agua de mayo.
El parapsicólogo Francisco Máñez acusó entonces a la SEIP de fraude: "A Pedro Fernández y Pedro Amorós les enseñé un método para fabricar falsas teleplastias, lo usaron y obtuvieron lo que se esperaba". Se empapa el suelo de cemento con agua y aceite, se deja secar y después se remarcan los contornos que pueden semejar figuras. "Hay muchas maneras de hacerlas, pero esto garantiza su pervivencia", asegura Fernando L. Frías, uno de los autores del informe y miembro de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico.
Amorós admite que su grupo limpió el suelo de la nueva casa con un balde con 2 litros de aceite y 20 de agua. "Lo hidratamos para que destacara algo que estaba ahí, pero no dibujamos nada". La SEIP defiende la autenticidad de las viejas caras y afirma que la investigación de las nuevas está abierta. Frías y Schwarz sospechan que todo empezó como una broma entre vecinas a partir de una mancha de grasa y, con el paso del tiempo, se sumaron diferentes pintores. "Basta un suelo de cemento, agua y aceite", dicen.
Publicado originalmente en el diario El Correo.
28 Nov 2004
16 Mar 2004
Que nadie me entienda mal. Lo lógico es pensar que estamos ante unas caras pintadas; lo lógico, también, sería que contáramos desde hace tiempo con unos análisis que nos dijeran con qué se dibujaron. No he visto ni una prueba de que en Bélmez suceda algo remotamente enigmático -de ahí que el fenómeno nunca me haya interesado- y sí he leído muchas historias fantásticas, sobre todo en los últimos años. La última, la que cuentan, en Tumbas sin nombre (2003), Iker Jiménez y Luis Mariano Fernández, quienes se apoyan en el hipnólogo de feria Ricard Bru para relacionar un trágico episodio de la Guerra Civil con el fenómeno del pueblo jienense. Estos dos reporteros del misterio mantienen que varias de las caras corresponden a familiares de María Gómez Cámara muertos en la contienda española. El problema es que el análisis comparativo que exponen de los rostros de cemento y de los de cinco parientes de la mujer sólo puede contentar a alguien muy ingenuo, dado que los autores admiten que en unos casos han manipulado las dimensiones de la cara dibujada en el cemento, en otros han invertido horizontalmente la imagen y en algunos han hecho ambas cosas. Para mí, han jugado con los datos hasta que han encajado con los resultados deseados, como hicieron los miembros del Proyecto para la Investigación del Sudario de Turín (STURP) en el estudio informático de la sábana santa que hicieron en los años 70 del siglo pasado. Pero estoy dispuesto a cambiar de opinión si un perito libre de los crédulos prejuicios del elegido por esos dos escritores llega a idénticas conclusiones a partir de un análisis comparativo de las mismas fotos.
Dar carpetazo al asunto de Bélmez está sólo al alcance de escépticos. Quienes apuestan económicamente por lo paranormal no lo van a hacer. Sería como tirar piedras a su propio tejado. Ya lo dijo Juan José Benítez en el último episodio de Planeta encantado: "Después de treinta años de investigación, he aprendido que los enigmas no deben ser desvelados. Sólo así podemos seguir soñando". ¿Cuántos enigmas han resuelto las firmas estrella de las revistas esotéricas en sus ya largos años de exclusivas mundiales? Ninguno. ¡Pero si hasta afirman creer en el misterio del Triángulo de las Bermudas y que Uri Geller tiene poderes paranormales! En Bélmez, hacen falta análisis rigurosos, serios, no pseudoinvestigaciones aptas sólo para publicarse en revistas como Más Allá y Enigmas, como la capitaneada hace unos años por el jesuita José María Pilón. La incógnita es si las autoridades andaluzas lo permitirán y si los escépticos interesados en este fenómeno agarrarán, de una vez, el toro por los cuernos.
04 Feb 2004
Seis meses después de aparecer la primera noticia en el diario Ideal, de Granada, se desmontaba el enigma en las páginas de Pueblo: unos químicos habían conseguido duplicar las caras con cloruro y nitrato de plata. La explicación no satisfizo a los parapsicólogos, quienes, capitaneados por Germán de Argumosa y el alemán Hans Bender, la ignoraron y se lanzaron a fantásticas teorías. Mientras tanto, Bélmez se convertía en una especie de Lourdes de lo paranormal adonde llegaban cientos de personas cada día y hasta 10.000 algún fin de semana. Naranjo no considera la posibilidad de que María Gómez Cámara -una mujer con problemas de movilidad - fuera la autora de las pinturas. "No creo que las hiciera ella, aunque se beneficiaba de ellas. Nunca cobró por enseñarlas; pero siempre se le daba la voluntad. Yo le di 400 pesetas".
La familia no se hizo rica, pero sí que sacó un dinero por las caras. Astrólogos, parapsicólogos, videntes y médiums tomaron al asalto la vivienda. A las propinas de los estudiosos y los curiosos, se sumó en los primeros meses un improvisado negocio montado por Juan Pereira, el marido de María Gómez Cámara. El hombre y un fotógrafo vendían imágenes de los rostros a 15 pesetas la unidad: 10 para Pereira y el resto para el profesional. En febrero de 1972, ya habían vendido 10.000 fotografías, según datos publicados por el diario El Alcázar y recogidos por Manuel Martín Serrano en su libro Sociología del milagro. Las caras de Bélmez (1972). En marzo, la revista Lecturas cifraba los ingresos de la familia en más de 250.000 pesetas. Súmese a eso el dinero que dejaban los visitantes en los comercios locales y se entenderá porque el fenómeno fue una bendición para un pueblo de unos 2.200 habitantes. Años después, cuando el temporal de las caras había amainado y únicamente se acordaban de ellas los autores esotéricos, la mujer -ya viuda- intentaba sacar dinero a los periodistas que visitaban su casa.
Gabriel Naranjo y Félix Ares vieron, en la cocina de la casa de María Gómez Cámara, el rostro de Francisco Franco, entre otras caras. Y en 1990 la ridiculez del fenómeno alcanzó cotas de revista del corazón cuando se identificó una de las figuras como Isabel Preysler. Los expertos del misterio seguían, mientras tanto, a lo suyo. Pedro J. Fernández, coordinador en Murcia de la Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas (SEIP), recordaba hace poco más de un año en Enigmas Express (Nº 31, Noviembre 2002) que "la historia certifica el desvanecimiento de las formaciones durante el internado de María en el hospital de Jaén" por siete días. Sin embargo, era incapaz de deducir lo obvio -que ella dibujaba las caras o colaboraba decisivamente en la tarea- y abogaba porque la mujer era el canal psíquico elegido por "una inteligencia desconocida" que estaba mandando mensajes a través de las caras.
Ahora, los aficionados al misterio se preguntan si, tras la muerte de María Gómez Cámara, el fenómeno desaparecerá para siempre. "Las caras son un negocio para el pueblo de Bélmez. Por eso creo que no van a desaparecer", argumenta Gabriel Naranjo, quien recuerda lo que decían en 1986 los habitantes de los pueblos vecinos: "En Jódar y Huelma, nos comentaron que Bélmez era el pueblo de los caras. Así, en masculino".
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Luis Alfonso Gámez
Una ventana crítica al mundo del misterio
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