13 May 2007


Hace tiempo que sólo veo Cuarto Milenio, el magazín paranormal de Cuatro, ocasionalmente. El discurso de Iker Jiménez y su equipo me resulta terriblemente aburrido y, además, el programa se emite a deshoras para quien el lunes tiene que madrugar. Sin embargo, procuro grabar todas las entregas y, a la hora de pasarlas a DVD, compruebo aleatoriamente que no haya habido fallos en el proceso. En ésas estaba el martes cuando una de las paradas de comprobación del programa del pasado domingo coincidió con el momento en que un invitado contaba a Jiménez y Pablo Villarrubia cómo alguien había predicho el accidente de aviación de Los Rodeos (Tenerife), en el que murieron 583 personas al chocar dos Boeing 747 en la pista el 27 de marzo de 1977. Llevado por la curiosidad, retrocedí en la grabación.

El experto era Fernando Hernández, de Esencia de Medianoche, una de las muchas webs dedicadas a la divulgación acrítica de lo paranormal. Hernández contó, ante sus serios interlocutores, que días antes antes del accidente de Los Rodeos se hizo un experimento parapsicológico en la universidad estadounidense de Duke, la misma en la que Joseph B. Rhine realizó sus famosas y falseadas pruebas con las cartas Zener. En él, los estudiantes tenían que adivinar cuál iba a ser, una semana después, la noticia de primera página de un periódico que Hernández no concretó. Los vaticinios, continuó, se guardaron en la caja fuerte del presidente de la institución académica y no se leyeron hasta después de la fecha fijada. Cuando el 29 de marzo se abrió el sobre que contenía la previsión de Lee Fried, un estudiante de 19 años, la sorpresa fue mayúscula: ¡había predicho el accidente de Los Rodeos! Según Hernández, en la papeleta ponía que iba a haber 583 muertos en la colisión de dos aviones Boeing 747.

El caso no me sonaba de nada, así que, en cuanto pude, recurrí a  Google. Ahí sí que mi sorpresa fue mayúscula: sólo fui capaz de encontrar siete referencias: tres en español, dos en lo que creo que es danés, una en inglés y otra en italiano. Uno de los textos era de José Gregorio González, vendedor de misterios canario y compañero de andanzas de Hernández. Titulado 'La cara paranormal del accidente de Los Rodeos', el artículo está colgado de la web de Esencia de Medianoche, se ha publicado hace unas semanas, cuenta la historia de Lee Fried con alguna variación y algo más de detalle, e incluye una interesante nota final:


"Durante años le hemos seguido la pista a este espectacular caso sin poder emitir un veredicto sobre su autenticidad (destacado mío). El contexto es verídico: existió un alumno con ese nombre matriculado, Sanford presidía la universidad llegando a ser gobernador y Vick ocupó efectivamente ese cargo. La experiencia ha sido reseñada por diversos autores, entre ellos algunos psicólogos sociales, pero falta la confirmación definitiva. Una de nuestras últimas gestiones nos condujo hasta Sally Rhine, hija del célebre investigador y responsable de su laboratorio. No recordaba el caso pero nos prometió indagar en su voluminoso archivo. Seguimos a la espera"

Había pensado desde el principio que podía tratarse de una leyenda urbana, pero lo que nunca podía haber sospechado es que, en la web de quien la había presentado en Cuatro como un hecho real, se admitiera que se trataba sólo de un rumor. Aunque eso ya decía bastante del rigor periodístico del equipo de Cuarto Milenio -frivolizar una tragedia como la de Los Rodeos salpicándola de tonterías paranormales demuestra también su catadura moral-, la pelota seguía en el alero. ¿Había sucedido en marzo de 1977 algo parecido a lo apuntado por Fernando Hernández y José Gregorio González?

Cuando unos investigadores paranormales -a ellos les gusta llamarse así- no han llegado a una conclusión sobre un suceso de este tipo después de años, cuando ni siquiera saben si ocurrió o no -aunque eso no les impida venderlo como un hecho real-, ¿qué puede hacer un vulgar periodista? Por si sonaba la flauta, decidí recurrir a una fuente obvia: la Universidad de Duke. Así que en la madrugada del miércoles mandé un mensaje de correo electrónico a su oficina de prensa. Les conté la historia de la premonición y les pregunté si tenían constancia de ella en sus archivos, como sería lógico ante un hecho de tal relevancia. Un error de tecleo -la mecanografía no es lo mío- hizo que escribiera en un momento dado 1997 en vez de 1977. A primera hora de la tarde del jueves, recibí el siguiente mensaje -en inglés, el original-:


"Buenos días, Luis,

Lo mejor que puedo decirte es que es una leyenda urbana. Se lo he comentado a los compañeros del archivo de la universidad y ellos habían oído hablar de una historia parecida antes (aunque de 1977, no 1997, como tú indicabas), pero no hay registros que demuestren que sucediera algo así.

Espero que esto te sirva de ayuda.

Saludos,

Kelly Gillmer
Especialista en Comunicación
Universidad de Duke
Gabinete del presidente
Gabinete de prensa y comunicación"

Miren por dónde, hay una explicación racional a toda la historia: es una leyenda urbana. Y lo sorprendente es que yo he dado con ella sin moverme de casa, en un par de días y al coste de una conexión a Intenet. Entiendo, no obstante, que tan extraordinarios medios pueden no estar al alcance de los investigadores de Esencia de Medianoche y de Cuarto Milenio, lo que explicaría que ni Villarrubia, ni Jiménez ni su esposa y representante -Carmen Porter- pusieran en duda la veracidad del relato de Hernández en ningún momento. Recuerden cómo los honestos buscadores de la verdad del programa paranormal de Cuatro también se tragaron en junio del año pasado la historia del cosmonauta fantasma porque fueron incapaces de hacer una simple búsqueda en Google que les hubiera revelado que esa historia también era una ficción. Disfruten del vídeo.










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30 Abr 2007

¡Manda narices! La principal agencia de noticias en español considera relevante informar de la características que se atribuyen al signo del Zodiaco de la segunda hija de los Príncipes de Asturias, nacida ayer. El teletipo, titulado "Segunda hija Príncipes nace, como Alfonso XIII, bajo el signo de Tauro", es una prueba de la supina ignorancia de quien lo ha escrito y de quienes han autorizado su difusión al mundo de habla hispana. Demuestra que en Efe siguen sin tener clara la diferencia entre superchería y realidad, como no la tuvieron cuando nació Leonor de Borbón y Ortiz. Entonces, también dieron importancia a que la primogénita de don Felipe y doña Letizia sea Escorpio.

La constelación de Tauro, en la 'Uranographia' de Johannes Hevelius.
Dice el sorprendente texto zodiacal difundido ayer que los Tauro son, personas "persistentes, de buen corazón y a quienes no les gustan las prisas". Y añade: "La pequeña hija de los Príncipes de Asturias ha dado muestras de esa última inclinación porque, al contrario que su hermana mayor que nació con tres semanas de adelanto, ha esperado a que su madre saliera de cuentas para abandonar su refugio durante nueve meses". ¡Impresionante! "A los Tauro, aseguran los expertos en horóscopos, les encanta sentirse seguros y son muy cariñosos y fieles. En contrapartida, a veces pecan de ser celosos, posesivos y algo codiciosos", continúa la delirante nota. Y sigue: "Tienen buen gusto y son amantes de la música, materia en la que la nueva Infanta de España tendrá como gran maestra a su abuela materna, la reina Sofía. Tampoco son ajenos a todo aquello que suene a comodidad, a estabilidad o a placer, y las cosas naturales presentan para ellos un atractivo irresistible. No soportan las presiones y lo de estar mucho tiempo en casa no es lo suyo, aunque disfrutan con la reflexión y no les convencen los cambios".

La colección de topicazos y generalidades en las que puede casar cualquiera continúa hasta el final del despacho, que se cierra con una lista parcial de famosos Tauro -Salvador Dalí, Juan Pablo II, William Shakespeare y Leonardo da Vinci- muy bien elegida. Porque, bajo ese signo también nacieron, entre otros, el pedófilo y caníbal Albert Hamilton Fish y Herman Webster Mudgett, autor confeso de veintisiete asesinatos. Menos mal que los Tauro, según Efe, son "tranquilos por naturaleza". Por cierto, la infanta Leonor comparte signo zodiacal  con Charles Manson, el asesino de Sharon Tate, y Coral Eugene Watts, que mató a decenas de mujeres en Estados Unidos.

¡Que nadie se asuste y encierre a las niñas bajo siete llaves! A pesar de los famosos criminales con los que comparten signo del Zodiaco, no hay que ponerlas bajo vigilancia. Más o menos, una duodécima parte de los criminales es Tauro, otra Escorpio, otra Cáncer... Y pasa lo mismo con los futbolistas, los médicos, los periodistas, los cantantes, los informáticos... Por eso, es una tontería destacar a Dalí, Juan Pablo II, Shakespeare y Leonardo como ejemplos de lo que puede llegar a ser Sofía de Borbón y Ortiz, una niña privilegiada, pero no por ser Tauro, sino por ser hija de quien es.

Sospechaba antes de dar con el despacho de Efe que, entre tanto almibar real como desprendían ayer los medios de comunicación -¿manda regalos la Casa real a los periodistas pelotas?-, algún colega haría gala de su ignorancia dando importancia al Zodiaco de la recién nacida, como había ocurrido con su hermana mayor. ¡Acerté! Y eso que no soy vidente. Ahora queda por ver cuántos diarios, radios, televisiones y webs repiten hoy la memez, para vergüenza y mayor descrédito de la profesión periodística.

Porque la astrología no funciona y el horóscopo es una estupidez, lo haga quien lo haga y crea en él quien crea. Como dije hace año y medio, puede comprobar su nula fiabilidad usted mismo en la próxima reunión de amigos. Coja un periódico, ábralo por la página del horóscopo y pida a sus amigos, uno a uno, que le digan cuál es su signo del Zodiaco. Luego, lea a cada uno de ellos una predicción que no corresponda a su signo: a Aries la de Tauro, a Capricornio la de Leo... Ya verá cómo nadie se queja, ya que cada predicción es tan general que funciona como una prenda elástica, vale a cualquiera independientemente de la personalidad. Si es educador, le propongo que someta a sus alumnos a un experimento clarificador al que igual Efe debería someter a algunos de sus periodistas. Más que nada para evitar que la agencia vuelva a hacer el ridículo la próxima vez que nazca un bebé real.


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29 Mar 2007

Intervención sobre los adivinos en el programa Bilbao la Nuit, de Bilbovisión, el 13 de marzo de 2007.
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28 Mar 2007

"Esta relación se vencerá por el aburrimiento y la falta de entendimiento. Estos dos elementos no son afines y, aunque sientan por un momento alguna atracción sexual, no habrá solidez de ningún tipo", advierte el portal esotérico español El Espejo sobre la afinidad entre Aries y Piscis a la hora de formar pareja. Más de 154.000 matrimonios desafían en Inglaterra y Gales ese negro vaticinio, según una muestra que abarca un tercio del censo británico de 2001 en la que el sociólogo David Voas, de la Universidad de Manchester, ha encontrado más de 10 millones de pruebas contra la astrología. Su estudio, el más grande hecho sobre la validez del horóscopo, demuestra que quien busca a su media naranja a través de los astros pierde el tiempo, y el dinero.

David Voas.Voas supo hace meses que alguien había encargado a la Oficina de Estadística Nacional (ONS) de Reino Unido una tabla censal que relacionara signos astrológicos y parejas casadas. Y lo que vio en el informe le llamó la atención. "Mostraba una pequeña, pero sorprendente, tendencia de la gente del mismo signo a casarse entre sí. Era curioso y decidí pedir una nueva tabla que incluyera al detalle el día y el mes de nacimiento de cada miembro del matrimonio", ha explicado a este periódico. Quería poner a prueba la creencia popular de que, en un pareja, la combinación de los signos del Zodiaco influye en la afinidad y puede estar en el origen de que una relación prospere o fracase.

Lo primero que constató es que ni siquiera los astrólogos están de acuerdo en qué signos casan bien y cuáles no, ni en el grado de afinidad entre ellos. Así que optó por "buscar pruebas de cualquier combinación de signos que fuera más o menos frecuente de lo esperado por azar" en el censo de Inglaterra y Gales. "Si se diera la más mínima tendencia de que los Virgo se sienten atraídos por los Capricornio o de que a los Libra les gustan los Leo, debería reflejarse en las estadísticas matrimoniales. Cuando tienes una población de 10 millones de parejas, basta con que una de cada mil esté influida por los astros para que haya 10.000 parejas más de las esperadas en cualquier combinación de signos".

Además, existía la posibilidad de que los resultados se vieran condicionados por el teorema de Thomas, denominado así porque lo formuló el sociólogo estadounidense William Isaac Thomas (1863-1947). Establece que, "si los individuos definen una situación como real, esa situación es real en sus consecuencias". Traducido a la afinidad romántica entre signos del Zodiaco, implica que podrían darse algunos emparejamientos en mayor o menor medida que por azar si un número suficiente de personas creyera en la astrología a la hora de elegir compañero.

Lo esperado por azar

El sociólogo descubrió en la tabla de la ONS que la sorprendente tendencia a matrimonios del mismo signo del trabajo previo que le había llamado la atención era debida, en realidad, a un error en las respuestas al censo. A la hora de rellenar los impresos, el miembro del matrimonio encargado de hacerlo había escrito su fecha de nacimiento también en la casilla correspondiente a la de su pareja. Este error se da, asimismo, en lo que refiere al sexo del compañero en un número de casos no despreciable. Según el censo de 2001, hay 10.900 parejas casadas en Reino Unido cuyos dos miembros son del mismo sexo, aunque en el país no existe el matrimonio homosexual. "Si la gente se confunde en el sexo de su pareja, no resulta muy sorprendente que tenga problemas con su fecha de nacimiento", argumenta Voas.

El estudio sobre 10 millones de matrimonios -20 millones de personas- demuestra que no hay ninguna prueba de la influencia de los astros en el amor. "Los números son exactamente los que predijimos basándonos en el azar". La inexistencia del efecto del teorema de Thomas implica, además, que poquísimas personas tienen en cuenta el Zodiaco cuando del amor se trata, destaca el investigador, quien duda de que su trabajo convenza a algún creyente. "La gente suele ignorar las pruebas que entran en conflicto con sus creencias. Ya ha habido muchos estudios científicos negativos sobre la astrología antes".

El profesor de la Escuela de Ciencias Sociales de Manchester tampoco cree que los astrólogos se plieguen a la evidencia. "Argumentarán que hace falta una carta astral completa para predecir la personalidad con exactitud". Entonces, ¿por qué en sus libros, revistas y webs hablan de compatibilidades e incompatibilidades amorosas entre signos del Zodiaco sin más?

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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16 Mar 2007

El abogado Fernando L. Frías, presidente del Círculo Escéptico, Almudena Cacho y yo hablamos el miércoles en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, De la estafa de los brujos. ¿El motivo? La reciente sentencia del Tribunal Supremo que absuelve a una curandera que timó 18.000 euros a dos hermanos que acudieron a ella para ver si acababa con el cáncer que estaba matando a su padre. Aunque voy a escribir sobre el caso -no quería hacerlo hasta no leer la sentencia-, pueden escuchar como adelanto la primera entrega del espacio que Punto Radio Bilbao dedica semanalmente al escepticismo.
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16 Dic 2006

La disparatada noticia, en la contraportada de 'Qué!', ayer."Libra y Acuario son los que más derrapan al volante", titulaba ayer el diario gratuito Qué! la noticia principal de su contraportada. "El signo del Zodíaco influye en los accidentes que se tengan al volante, según una aseguradora", coincidían en la web de 20 Minutos. "Increíble, pero cierto", comenzaba el breve texto del primero, según el cual "un estudio realizado por una aseguradora entre 100.000 conductores estadounidenses afirma que Libra y Acuario son los más desafortunados y que Leo y Géminis son los que tienen menos riesgos de sufrir accidentes en las carreteras". 20 Minutos decía que "los datos se desprenden de un estudio realizado por una página web que presupuesta tarifas de seguros para conductores", y coincidía en quiénes eran los buenos y los malos al volante. Los que no ganan para multas, indicaba la información de Qué!, son los Piscis. Y añadía que "el estudio resta importancia a la edad de los conductores, y uno de sus autores afirma que prefiere subirse [al coche] con un Leo de 24 años que con un Aries de 25", extremo en el que coincidía el diario dirigido por Arsenio Escolar. Los periodistas de 20 Minutos explicaban, además, que "el presidente de una de las sedes de la empresa, Lee Romanov, se ha mostrado impresionado por los resultados del estudio. El propio Romanov también ha escrito un libro titulado Car Carma, que analiza la relación entre los signos del Zodíaco y las habilidades para conducir".

Así recogió la noticia en su web '20 Minutos'.Me enteré de tan sobrecogedor hallazgo gracias a Pedro Luis Gómez Barrondo, buen amigo y secretario del Círculo Escéptico. ¿Qué hay de verdad en una noticia que lleva como amenazador antetítulo, en Qué!, que "los conductores pueden perder puntos por el signo del Zodíaco"? Nada que merezca perder cinco minutos o dedicarla un mínimo espacio en un medio serio. Para empezar, el supuesto estudio no es de una aseguradora, como dicen en Qué! y en el titular de 20 Minutos. La autora del trabajo -no autor, como sostiene el segundo diario- es Lee Romanov, propietaria de InsuranceHotline, un sitio de Internet que ofrece comparaciones de precios entre aseguradoras de Canadá, Estados Unidos y Reino Unido. El presunto trabajo tampoco ha sido examinado por nadie independiente ni publicado en ninguna revista ni medio mínimamente creíble, sino que -¡vivan los negocios!- es el gancho publicitario de un libro que la buena de Romanov vende en su web a 21,95 dólares en papel y 11,95 en versión electrónica. ¡Pero si los dos gratuitos españoles hasta se confunden a la hora de citar los signos más accidentados, que son en realidad Libra y Escorpio, mientras que los más multados  son Piscis y Aries! Les hubiera bastado con visitar la web de Romanov unos segundos para no incurrir en los mismos errores que cometía un despacho que la agencia Reuters mandó a primera hora del jueves y al que se parecen batante los textos de los dos diarios. Y no hablemos de la ausencia de un mínimo espíritu crítico que demuestra el haber aceptado el estudio como bueno sin más y haberle dado cancha. Yo me pregunto: ¿serán peores periodistas los de algún signo del Zodíaco concreto?, ¿cuándo nacieron los autores y editores de estos textos de Qué! y 20 Minutos? Los textos son dignos de Malaprensa, el magnífico blog de Josu Mezo.


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23 Oct 2006


"Las coincidencias sólo significan lo que nosotros queremos que signifiquen", dice el narrador de Mobius Dick, novela de Andrew Crumey que empecé a leer hace una semana. El comentario tiene su origen en dos personajes que se conocen en el comedor de una universidad cuando uno lee a Thomás Mann y el otro un libro de física sobre la ecuación de Erwin Schrödinger. El primero recuerda que La montaña mágica trata de un personaje que va a un sanatorio de los Alpes suizos, se publicó en los años 20 del siglo pasado y, "poco tiempo después", Mann ganó el Nobel. El segundo, que al año siguiente de la publicación del libro de Mann, Schrödinger "visitó un establecimiento parecido e hizo su famoso descubrimiento". "Ambos obtuvieron el premio Nobel por sus trabajos, y se convirtieron en respetados filósofos de su tiempo. ¿Existe alguna conexión entre ambos? absolutamente ninguna", concluye el narrador.

Poco antes de leer ese fragmento de Mobius Dick, un compañero de El Correo me contó que Iker Jiménez había dedicado la parte inicial del Cuarto Milenio del 15 de octubre a sacar los colores a los medios de comunicación por hacerse eco de mentiras como la profecía de Nostradamus sobre la caída de las Torres Gemelas y otras. No lo había visto, pero lo tenía grabado. Cuando comencé a leer la novela de Crumey, los paralelismos entre Thomas Mann y Erwin Shcrödinger me trajeron a la mente los existentes entre John F. Kennedy y Abraham Lincoln, y que Jiménez había hablado del asunto hace meses en su programa. Fue el 5 de marzo pasado cuando el director de Cuarto Milenio dedicó unos minutos a las vidas paralelas de Kennedy y Lincoln. Con su teatralidad habitual, aseguro a su público que se trataba de "una historia increíble" y que ambos presidentes estadounidenses "parecen estar ligados por un hilo invisible durante cien años". Vayamos con las extraordinarias coincidencias entre ambos personajes.

"Abraham Lincoln fue elegido congresista en 1847. Un siglo exacto después, cien años después, Kennedy es elegido", destacó Jiménez. Además, los dos llegaron a la presidencia del país con cien años de separación. "Por cierto, que ambos medían 1,83 y, como habrán comprobado, sus apellidos, por los que son célebres, tienen siete letras". Jiménez continuó diciendo que a los dos se les alertó de que no fueran al lugar donde luego les asesinaron. "Más curioso todavía es pensar que el secretario general de John Fitzgerald Kennedy se llamaba Lincoln y que el secretario, cien años antes, de Lincoln se llamaba Kennedy". ¿Les parece poca coincidencia? Pues, vean lo que pasa con los magnicidas: "El asesino de Lincoln disparó desde un teatro, el teatro Ford, y se escondió en un almacén. El asesino supuesto de Kennedy disparó desde un almacén y se escondió en un teatro", apuntó el capitán de la nave del misterio. Ah, y no se olviden de que Kennedy sufrió las heridas mortales cuando iba en un Ford Lincoln, los nombres de los asesinos tenían quince letras -Lee Harvey Oswald y John Wilkes Booth- y "habían nacido también con un vínculo exacto de cien años". Jiménez recordó, para acabar, que los vicepresidentes de Lincoln y Kennedy habían nacido también con cien años de diferencia y que los dos se apellidaban Johnson. "¿Casualidad, azar, juegos del destino? Que cada uno piense lo que quiera", concluyó el periodista. Pensemos, pues.

Coincidencias seleccionadas

Abraham Lincoln -catorce letras, el nombre completo- nació en 1809 y murió en 1865. John Fitzgerald Kennedy -veintiún letras, el nombre completo- nació en 1917 y murió en 1963. Sus nombres completos no tienen el mismo número de letras, y tampoco hay un siglo de diferencia exacta entre sus nacimientos y muertes. Lincoln fundó el Partido Republicano; Kennedy era demócrata. Sí fueron elegidos con cien años de diferencia como congresistas y presidentes, pero mientras la carrera de Lincoln se contó por fracasos en las urnas entre 1846 -no 1847- y 1860, la de Kennedy fue ascendente desde 1946 -no 1947- hasta 1960. Lincoln, además, fue reelegido para el cargo, mientras que Kennedy no acabó su primer mandato en la Casa Blanca. Aunque Kennedy tuvo una secretaria llamada Evelyn Lincoln, no hubo secretaria de Lincoln que se apellidara Kennedy. Oswald se escondió en un cine, y no en un teatro, y asesinó al presidente a distancia, mientras que Booth lo hizo de cerca. Es falso que los dos magnicidas nacieran "también con un vínculo exacto de cien años", porque Booth lo hizo en 1838 y Oswald, en 1939. Que los vicepresidentes se apellidaran Johnson es tan sorprendente como que, dentro de cien años, haya habido dos González o Rodríguez como presidentes españoles. Y podíamos seguir recorriendo la vida de ambos mandatarios y encontrando algunas similitudes y muchas diferencias. Pasa lo mismo con todo el mundo: al comparar la vida de dos personas, si seleccionamos sólo en lo que coinciden, acaba creándose la sensación de que estamos ante algo sorprendente, cuando en realidad no es así.

Busque puntos en común entre usted y un vecino, y verá que hay muchos. Busque diferencias, y verá que hay muchas más. ¿Pero qué pasa si sólo se fija en las coincidencias? Es lo que hacen los defensores de la conexión entre Lincoln y Kennedy, a la que hay una magnífica aproximación en las Páginas de Referencia sobre Leyendas Urbanas. Si quieren explorar el mundo de las coincidencias, les recomiendo el artículo que Bruce Martin, de la Universidad de Virginia, publicó en 1998 en The Skeptical Inquirer, en el que el autor recuerda que los dos presidentes no nacieron el mismo día ni el mismo mes, entre otros detalles olvidados por Jiménez. Lo mismo pasa con Thomas Mann y Erwin Shrödinger. El primero era alemán y el segundo, austriaco; y, contado como lo cuentan los personajes de Mobius Dick, parece que tenían una conexión secreta, pero sus biografías fueron muy diferentes. Basta convertir las fechas aproximadas en exactas para que las similitudes se difuminen. Mann nació en 1875 y murió en 1955, mientras que la vida de Schrödinger discurrió entre 1887 y 1961. La obra más famosa de Mann, La montaña mágica, se publicó en 1924 y recibió el Nobel en 1929. Schrödinger desarrolló su célebre ecuación en 1925 y ganó el Nobel en 1933. ¿Dónde están las coincidencias?, ¿en que un escritor centroeuropeo ambientase una novela en un sanatorio de los Alpes suizos y un físico centroeuropeo pasase una temporada en un centro de ese tipo?

Santiago Camacho."Ya no sabemos qué es verdad, qué es mentira, qué se inventa... qué se hace con el fin de derrocar a un Gobierno o de derrocar a la competencia. Ya no sabemos casi nada", decía el director de Cuarto Milenio hace una semana. En su lección de ética periodística, habló de "historias que dimos (los medios de comunicación) como reales y son mentira, o, por lo menos, hay gran parte de mentira en ellas", y lamentó que se divulgaran como verídicas. Minutos después, le acompañaba en el plató Santiago Camacho, a quien podía haber preguntado por el caso de Maria Blyzinsky. Camacho afirma, en su libro 20 grandes conspiraciones de la Historia (2003), que esta astrónoma del Observatorio de Greenwich apoya la idea de que el hombre no llegó a la Luna en 1969. Sin embargo, la científica jamás ha dicho eso y considera un disparate la teoría de la conspiración. También podía Jiménez haber hablado con su compañero Gerardo Peláez sobre cómo los dos vendieron a la audiencia de Cuatro como real la historia del falso astronauta soviético Ivan Istochnikov, una creación del fotógrafo Joan Fontcuberta. O, por qué no, podía haber recordado el caso de las elegidas coincidencias entre Lincoln y Kennedy. Además de todo esto, a Iker Jiménez se le olvidó en su lección de ética decir que la explotación de mentiras e invenciones es muy rentable. ¿Casualidad? Lo dudo.



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27 Ago 2006

El último número de The Skeptical Inquirer me ha dado una alegría: por fin, he publicado un artículo -aunque sea corto- en la más prestigiosa revista dedicada al análisis crítico de la pseudociencia y las supersticiones. Y es que me da mucha pereza escribir en inglés, idioma que no domino, y por eso hasta ahora ni lo había intentado. Por fortuna, cuando a Kendrick Frazier le hablé hace unos meses del caso del cosmonauta fantasma de Iker Jiménez, le pareció lo suficientemente interesante como para incluirlo en la publicación del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP) y encima me metió prisa. Era sábado y lo necesitaban para el lunes, porque ese día tenían que cerrar el número. Así que no tuve tiempo para pensarlo demasiado. El resultado fue un texto en algo parecido al inglés que ha sido editado con la profesionalidad que suponía al equipo que dirige Frazier. Cuento, en esencia, lo que ya he comentado en Magonia sobre el caso Istochnikov y la profecía mundialista de Nostradamus, ejemplos de mala práctica periodística sobre los que hablo en más detalle en un artículo pendiente de publicación en la revista Pensar, a la que pueden suscribirse -no lo olviden- en la web el Círculo Escéptico. The Skeptical Inquirer cumple con este número treinta años de vida y ése es otro motivo de satisfacción.

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24 Ago 2006

Plutón y su luna Caronte, vistos por el telescopio espacial 'Hubble'. Foto: NASA-ESA
Plutón ha dejado de ser un planeta. Se trata de una mera cuestión taxonómica, como me comentaba ayer el planetólogo vasco Agustín Sánchez Lavega, pero la decisión de la
Unión Astronómica Internacional (IAU) pone a los astrólogos una vez más en su sitio. Daba igual lo que decidiera hoy la IAU, los estafadores de las estrellas iban a quedar en ridículo. Ya comenté aquí hace unos días las posibles consecuencias astrológicas de la ampliación de la familia planetaria del Sol a Caronte, Ceres, 2003 UB313 -popularmente conocido como Xena- y otros muchos mundos que quedan por descubrir en el Cinturón de Kuiper. Recordaba entonces que ningún astrólogo había detectado la influencia de esos objetos en la personalidad de sus clientes antes de que los vieran los astrónomos, como no lo habían hecho con Plutón antes de su descubrimiento por Clyde Tombaugh en 1930. Ahora, tras la degradación oficial de Plutón, ¿qué van a hacer los astrólogos con el no-planeta incluido en sus vaticinios desde 1930 hasta hoy?, ¿lo dejarán por costumbre? Veamos las consecuencias. Si lo quitan, ellos mismos admitirán la falsedad de las cartas astrales de los últimos 76 años. Si lo dejan, más les vale incluir a Xena, que es más grande que Plutón, lo que también invalidaría todas las cartas astrales anteriores a 2003 y les obligaría a ir añadiendo los cuerpos más grandes del Cinturón de Kuiper según vayan siendo descubiertos por los astrónomos en lo próximos años. A fin de cuentas, Xena es tan no-planeta como Plutón. En conclusión, gracias Plutón por haber puesto en tu corta vida oficial a los engañabobos en su sitio varias veces. Ténganlo presente: la astrología es un cuento chino; los astros lo demuestran.


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17 Ago 2006

Los tres 'nuevos planetas' del Sistema Solar, comparados con la Tierra. Imagen: IAU.
La Unión Astronómica Internacional (IAU) votará dentro de una semana una propuesta según la cual el Sistema Solar pasará inmediatamente a tener doce planetas, ya que a los nueve que había hasta ahora se sumarán
Caronte, Ceres y 2003 UB313, popularmente conocido como Xena. La medida se basa en una nueva definición de planeta que considera como tal todo cuerpo del suficiente tamaño para que su gravedad lo moldee de forma esférica -en la práctica, viene a ser todo objeto de más de 800 kilómetros de diámetro-, siempre que gire alrededor de una estrella y no sea tal ni el satélite de un planeta.

Ceres, el primero de los asteroides descubierto, fue considerado en 1801 un planeta y degradado tras el hallazgo de otros cuerpos en el Cinturón de Asteroides. Ahora, con sus 933 kilómetros de diámetro y su forma esférica, asciende a planeta. Como Caronte, por arte de una nota al pie en la definición que dice que, en un sistema de dos mundos, el más pequeño será planeta y no satélite siempre y cuando el centro sobre el que giren los dos objetos esté fuera del más grande. Además, la definición crea un nuevo tipo de planetas, los plutones, que comprende a todos los de órbitas excéntricas e inclinadas que tardan más de 200 años en dar una vuelta alrededor del Sol: el grupo está liderado por Plutón y forman parte de él Caronte y 2003 UB313. Este desmadre sirve para no degradar a Plutón y dejar a Estados Unidos sin planeta -es el único descubierto por un estadounidense, Clyde Tombaugh, en 1930-, y hará que un futuro no muy lejano vaya a ser muy difícil aprenderse la lista de estos cuerpos, según se incorporen a ella más y más plutones del Cinturón de Kuiper, región situada más allá de Neptuno en la que hay millones de mundos helados.

Si sale adelante la definición, la lista oficial de planetas será ahora la formada por Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Ceres, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno, Plutón, Caronte y 2003 UB313. Y, dentro de poco, se unirán hasta una decena de posibles candidatos. "Dentro de cinco años; puede haber más de cien planetas en el Sistema Solar", me decía ayer Ricardo Hueso, planetólogo de la Universidad del País Vasco (UPV). Así que aprovechen mientras todavía puedan alardear de saberse de memoria los planetas de nuestro vecindario. Este guirigay , no obstante, tiene su lado divertido.

"Lo mejor es que va a volver locos a los astrologos. Las van a pasar canutas", ironizaba ayer Hueso. Párense a pensar unos segundos. Xena es más grande que Plutón y habrá más mundos en el Cinturón de Kuiper con más masa que el hasta ahora último planeta. Sin embargo, ningún astrólogo ha detectado su influencia en la personalidad de sus clientes, como tampoco hicieron antes de 1930 con Plutón. Los astrólogos sólo saben lo que los astrónomos descubren. Resulta evidente que las cartas astrales anteriores a 1930 son incompletas por no incluir a Plutón y que todas las hechas desde entonces también lo son por ignorar a Xena y, no nos olvidemos, al mucho más próximo Ceres. ¡Ah!, y las hechas a partir de ahora por no incluir ninguno de los nuevos planetas que se descubrirán en los próximos años en el Cinturón de Kuiper. Por no hablar de la influencia de satélites y asteroides. La estafa astrológica continuará, pero será divertido "volver locos a los astrólogos" preguntándoles por la situación de Quaoar, Sedna y otros mundos en nuestro cielo natal.


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magonia

Una ventana crítica al mundo del misterio

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