13 May 2007
30 Abr 2007

Dice el sorprendente texto zodiacal difundido ayer que los Tauro son, personas "persistentes, de buen corazón y a quienes no les gustan las prisas". Y añade: "La pequeña hija de los Príncipes de Asturias ha dado muestras de esa última inclinación porque, al contrario que su hermana mayor que nació con tres semanas de adelanto, ha esperado a que su madre saliera de cuentas para abandonar su refugio durante nueve meses". ¡Impresionante! "A los Tauro, aseguran los expertos en horóscopos, les encanta sentirse seguros y son muy cariñosos y fieles. En contrapartida, a veces pecan de ser celosos, posesivos y algo codiciosos", continúa la delirante nota. Y sigue: "Tienen buen gusto y son amantes de la música, materia en la que la nueva Infanta de España tendrá como gran maestra a su abuela materna, la reina Sofía. Tampoco son ajenos a todo aquello que suene a comodidad, a estabilidad o a placer, y las cosas naturales presentan para ellos un atractivo irresistible. No soportan las presiones y lo de estar mucho tiempo en casa no es lo suyo, aunque disfrutan con la reflexión y no les convencen los cambios".
La colección de topicazos y generalidades en las que puede casar cualquiera continúa hasta el final del despacho, que se cierra con una lista parcial de famosos Tauro -Salvador Dalí, Juan Pablo II, William Shakespeare y Leonardo da Vinci- muy bien elegida. Porque, bajo ese signo también nacieron, entre otros, el pedófilo y caníbal Albert Hamilton Fish y Herman Webster Mudgett, autor confeso de veintisiete asesinatos. Menos mal que los Tauro, según Efe, son "tranquilos por naturaleza". Por cierto, la infanta Leonor comparte signo zodiacal con Charles Manson, el asesino de Sharon Tate, y Coral Eugene Watts, que mató a decenas de mujeres en Estados Unidos.
¡Que nadie se asuste y encierre a las niñas bajo siete llaves! A pesar de los famosos criminales con los que comparten signo del Zodiaco, no hay que ponerlas bajo vigilancia. Más o menos, una duodécima parte de los criminales es Tauro, otra Escorpio, otra Cáncer... Y pasa lo mismo con los futbolistas, los médicos, los periodistas, los cantantes, los informáticos... Por eso, es una tontería destacar a Dalí, Juan Pablo II, Shakespeare y Leonardo como ejemplos de lo que puede llegar a ser Sofía de Borbón y Ortiz, una niña privilegiada, pero no por ser Tauro, sino por ser hija de quien es.
Sospechaba antes de dar con el despacho de Efe que, entre tanto almibar real como desprendían ayer los medios de comunicación -¿manda regalos la Casa real a los periodistas pelotas?-, algún colega haría gala de su ignorancia dando importancia al Zodiaco de la recién nacida, como había ocurrido con su hermana mayor. ¡Acerté! Y eso que no soy vidente. Ahora queda por ver cuántos diarios, radios, televisiones y webs repiten hoy la memez, para vergüenza y mayor descrédito de la profesión periodística.
Porque la astrología no funciona y el horóscopo es una estupidez, lo haga quien lo haga y crea en él quien crea. Como dije hace año y medio, puede comprobar su nula fiabilidad usted mismo en la próxima reunión de amigos. Coja un periódico, ábralo por la página del horóscopo y pida a sus amigos, uno a uno, que le digan cuál es su signo del Zodiaco. Luego, lea a cada uno de ellos una predicción que no corresponda a su signo: a Aries la de Tauro, a Capricornio la de Leo... Ya verá cómo nadie se queja, ya que cada predicción es tan general que funciona como una prenda elástica, vale a cualquiera independientemente de la personalidad. Si es educador, le propongo que someta a sus alumnos a un experimento clarificador al que igual Efe debería someter a algunos de sus periodistas. Más que nada para evitar que la agencia vuelva a hacer el ridículo la próxima vez que nazca un bebé real.
29 Mar 2007
28 Mar 2007
Voas supo hace meses que alguien había encargado a la Oficina de Estadística Nacional (ONS) de Reino Unido una tabla censal que relacionara signos astrológicos y parejas casadas. Y lo que vio en el informe le llamó la atención. "Mostraba una pequeña, pero sorprendente, tendencia de la gente del mismo signo a casarse entre sí. Era curioso y decidí pedir una nueva tabla que incluyera al detalle el día y el mes de nacimiento de cada miembro del matrimonio", ha explicado a este periódico. Quería poner a prueba la creencia popular de que, en un pareja, la combinación de los signos del Zodiaco influye en la afinidad y puede estar en el origen de que una relación prospere o fracase.
Lo primero que constató es que ni siquiera los astrólogos están de acuerdo en qué signos casan bien y cuáles no, ni en el grado de afinidad entre ellos. Así que optó por "buscar pruebas de cualquier combinación de signos que fuera más o menos frecuente de lo esperado por azar" en el censo de Inglaterra y Gales. "Si se diera la más mínima tendencia de que los Virgo se sienten atraídos por los Capricornio o de que a los Libra les gustan los Leo, debería reflejarse en las estadísticas matrimoniales. Cuando tienes una población de 10 millones de parejas, basta con que una de cada mil esté influida por los astros para que haya 10.000 parejas más de las esperadas en cualquier combinación de signos".
Además, existía la posibilidad de que los resultados se vieran condicionados por el teorema de Thomas, denominado así porque lo formuló el sociólogo estadounidense William Isaac Thomas (1863-1947). Establece que, "si los individuos definen una situación como real, esa situación es real en sus consecuencias". Traducido a la afinidad romántica entre signos del Zodiaco, implica que podrían darse algunos emparejamientos en mayor o menor medida que por azar si un número suficiente de personas creyera en la astrología a la hora de elegir compañero.
Lo esperado por azar
El sociólogo descubrió en la tabla de la ONS que la sorprendente tendencia a matrimonios del mismo signo del trabajo previo que le había llamado la atención era debida, en realidad, a un error en las respuestas al censo. A la hora de rellenar los impresos, el miembro del matrimonio encargado de hacerlo había escrito su fecha de nacimiento también en la casilla correspondiente a la de su pareja. Este error se da, asimismo, en lo que refiere al sexo del compañero en un número de casos no despreciable. Según el censo de 2001, hay 10.900 parejas casadas en Reino Unido cuyos dos miembros son del mismo sexo, aunque en el país no existe el matrimonio homosexual. "Si la gente se confunde en el sexo de su pareja, no resulta muy sorprendente que tenga problemas con su fecha de nacimiento", argumenta Voas.
El estudio sobre 10 millones de matrimonios -20 millones de personas- demuestra que no hay ninguna prueba de la influencia de los astros en el amor. "Los números son exactamente los que predijimos basándonos en el azar". La inexistencia del efecto del teorema de Thomas implica, además, que poquísimas personas tienen en cuenta el Zodiaco cuando del amor se trata, destaca el investigador, quien duda de que su trabajo convenza a algún creyente. "La gente suele ignorar las pruebas que entran en conflicto con sus creencias. Ya ha habido muchos estudios científicos negativos sobre la astrología antes".
El profesor de la Escuela de Ciencias Sociales de Manchester tampoco cree que los astrólogos se plieguen a la evidencia. "Argumentarán que hace falta una carta astral completa para predecir la personalidad con exactitud". Entonces, ¿por qué en sus libros, revistas y webs hablan de compatibilidades e incompatibilidades amorosas entre signos del Zodiaco sin más?
Publicado originalmente en el diario El Correo.
16 Mar 2007
16 Dic 2006
"Libra y Acuario son los que más derrapan al volante", titulaba ayer el diario gratuito Qué! la noticia principal de su contraportada. "El signo del Zodíaco influye en los accidentes que se tengan al volante, según una aseguradora", coincidían en la web de 20 Minutos. "Increíble, pero cierto", comenzaba el breve texto del primero, según el cual "un estudio realizado por una aseguradora entre 100.000 conductores estadounidenses afirma que Libra y Acuario son los más desafortunados y que Leo y Géminis son los que tienen menos riesgos de sufrir accidentes en las carreteras". 20 Minutos decía que "los datos se desprenden de un estudio realizado por una página web que presupuesta tarifas de seguros para conductores", y coincidía en quiénes eran los buenos y los malos al volante. Los que no ganan para multas, indicaba la información de Qué!, son los Piscis. Y añadía que "el estudio resta importancia a la edad de los conductores, y uno de sus autores afirma que prefiere subirse [al coche] con un Leo de 24 años que con un Aries de 25", extremo en el que coincidía el diario dirigido por Arsenio Escolar. Los periodistas de 20 Minutos explicaban, además, que "el presidente de una de las sedes de la empresa, Lee Romanov, se ha mostrado impresionado por los resultados del estudio. El propio Romanov también ha escrito un libro titulado Car Carma, que analiza la relación entre los signos del Zodíaco y las habilidades para conducir".
Me enteré de tan sobrecogedor hallazgo gracias a Pedro Luis Gómez Barrondo, buen amigo y secretario del Círculo Escéptico. ¿Qué hay de verdad en una noticia que lleva como amenazador antetítulo, en Qué!, que "los conductores pueden perder puntos por el signo del Zodíaco"? Nada que merezca perder cinco minutos o dedicarla un mínimo espacio en un medio serio. Para empezar, el supuesto estudio no es de una aseguradora, como dicen en Qué! y en el titular de 20 Minutos. La autora del trabajo -no autor, como sostiene el segundo diario- es Lee Romanov, propietaria de InsuranceHotline, un sitio de Internet que ofrece comparaciones de precios entre aseguradoras de Canadá, Estados Unidos y Reino Unido. El presunto trabajo tampoco ha sido examinado por nadie independiente ni publicado en ninguna revista ni medio mínimamente creíble, sino que -¡vivan los negocios!- es el gancho publicitario de un libro que la buena de Romanov vende en su web a 21,95 dólares en papel y 11,95 en versión electrónica. ¡Pero si los dos gratuitos españoles hasta se confunden a la hora de citar los signos más accidentados, que son en realidad Libra y Escorpio, mientras que los más multados son Piscis y Aries! Les hubiera bastado con visitar la web de Romanov unos segundos para no incurrir en los mismos errores que cometía un despacho que la agencia Reuters mandó a primera hora del jueves y al que se parecen batante los textos de los dos diarios. Y no hablemos de la ausencia de un mínimo espíritu crítico que demuestra el haber aceptado el estudio como bueno sin más y haberle dado cancha. Yo me pregunto: ¿serán peores periodistas los de algún signo del Zodíaco concreto?, ¿cuándo nacieron los autores y editores de estos textos de Qué! y 20 Minutos? Los textos son dignos de Malaprensa, el magnífico blog de Josu Mezo.
23 Oct 2006
27 Ago 2006
El último número de The Skeptical Inquirer me ha dado una alegría: por fin, he publicado un artículo -aunque sea corto- en la más prestigiosa revista dedicada al análisis crítico de la pseudociencia y las supersticiones. Y es que me da mucha pereza escribir en inglés, idioma que no domino, y por eso hasta ahora ni lo había intentado. Por fortuna, cuando a Kendrick Frazier le hablé hace unos meses del caso del cosmonauta fantasma de Iker Jiménez, le pareció lo suficientemente interesante como para incluirlo en la publicación del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP) y encima me metió prisa. Era sábado y lo necesitaban para el lunes, porque ese día tenían que cerrar el número. Así que no tuve tiempo para pensarlo demasiado. El resultado fue un texto en algo parecido al inglés que ha sido editado con la profesionalidad que suponía al equipo que dirige Frazier. Cuento, en esencia, lo que ya he comentado en Magonia sobre el caso Istochnikov y la profecía mundialista de Nostradamus, ejemplos de mala práctica periodística sobre los que hablo en más detalle en un artículo pendiente de publicación en la revista Pensar, a la que pueden suscribirse -no lo olviden- en la web el Círculo Escéptico. The Skeptical Inquirer cumple con este número treinta años de vida y ése es otro motivo de satisfacción.24 Ago 2006

Plutón ha dejado de ser un planeta. Se trata de una mera cuestión taxonómica, como me comentaba ayer el planetólogo vasco Agustín Sánchez Lavega, pero la decisión de la Unión Astronómica Internacional (IAU) pone a los astrólogos una vez más en su sitio. Daba igual lo que decidiera hoy la IAU, los estafadores de las estrellas iban a quedar en ridículo. Ya comenté aquí hace unos días las posibles consecuencias astrológicas de la ampliación de la familia planetaria del Sol a Caronte, Ceres, 2003 UB313 -popularmente conocido como Xena- y otros muchos mundos que quedan por descubrir en el Cinturón de Kuiper. Recordaba entonces que ningún astrólogo había detectado la influencia de esos objetos en la personalidad de sus clientes antes de que los vieran los astrónomos, como no lo habían hecho con Plutón antes de su descubrimiento por Clyde Tombaugh en 1930. Ahora, tras la degradación oficial de Plutón, ¿qué van a hacer los astrólogos con el no-planeta incluido en sus vaticinios desde 1930 hasta hoy?, ¿lo dejarán por costumbre? Veamos las consecuencias. Si lo quitan, ellos mismos admitirán la falsedad de las cartas astrales de los últimos 76 años. Si lo dejan, más les vale incluir a Xena, que es más grande que Plutón, lo que también invalidaría todas las cartas astrales anteriores a 2003 y les obligaría a ir añadiendo los cuerpos más grandes del Cinturón de Kuiper según vayan siendo descubiertos por los astrónomos en lo próximos años. A fin de cuentas, Xena es tan no-planeta como Plutón. En conclusión, gracias Plutón por haber puesto en tu corta vida oficial a los engañabobos en su sitio varias veces. Ténganlo presente: la astrología es un cuento chino; los astros lo demuestran.
17 Ago 2006

La Unión Astronómica Internacional (IAU) votará dentro de una semana una propuesta según la cual el Sistema Solar pasará inmediatamente a tener doce planetas, ya que a los nueve que había hasta ahora se sumarán Caronte, Ceres y 2003 UB313, popularmente conocido como Xena. La medida se basa en una nueva definición de planeta que considera como tal todo cuerpo del suficiente tamaño para que su gravedad lo moldee de forma esférica -en la práctica, viene a ser todo objeto de más de 800 kilómetros de diámetro-, siempre que gire alrededor de una estrella y no sea tal ni el satélite de un planeta.
Ceres, el primero de los asteroides descubierto, fue considerado en 1801 un planeta y degradado tras el hallazgo de otros cuerpos en el Cinturón de Asteroides. Ahora, con sus 933 kilómetros de diámetro y su forma esférica, asciende a planeta. Como Caronte, por arte de una nota al pie en la definición que dice que, en un sistema de dos mundos, el más pequeño será planeta y no satélite siempre y cuando el centro sobre el que giren los dos objetos esté fuera del más grande. Además, la definición crea un nuevo tipo de planetas, los plutones, que comprende a todos los de órbitas excéntricas e inclinadas que tardan más de 200 años en dar una vuelta alrededor del Sol: el grupo está liderado por Plutón y forman parte de él Caronte y 2003 UB313. Este desmadre sirve para no degradar a Plutón y dejar a Estados Unidos sin planeta -es el único descubierto por un estadounidense, Clyde Tombaugh, en 1930-, y hará que un futuro no muy lejano vaya a ser muy difícil aprenderse la lista de estos cuerpos, según se incorporen a ella más y más plutones del Cinturón de Kuiper, región situada más allá de Neptuno en la que hay millones de mundos helados.
Si sale adelante la definición, la lista oficial de planetas será ahora la formada por Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Ceres, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno, Plutón, Caronte y 2003 UB313. Y, dentro de poco, se unirán hasta una decena de posibles candidatos. "Dentro de cinco años; puede haber más de cien planetas en el Sistema Solar", me decía ayer Ricardo Hueso, planetólogo de la Universidad del País Vasco (UPV). Así que aprovechen mientras todavía puedan alardear de saberse de memoria los planetas de nuestro vecindario. Este guirigay , no obstante, tiene su lado divertido.
"Lo mejor es que va a volver locos a los astrologos. Las van a pasar canutas", ironizaba ayer Hueso. Párense a pensar unos segundos. Xena es más grande que Plutón y habrá más mundos en el Cinturón de Kuiper con más masa que el hasta ahora último planeta. Sin embargo, ningún astrólogo ha detectado su influencia en la personalidad de sus clientes, como tampoco hicieron antes de 1930 con Plutón. Los astrólogos sólo saben lo que los astrónomos descubren. Resulta evidente que las cartas astrales anteriores a 1930 son incompletas por no incluir a Plutón y que todas las hechas desde entonces también lo son por ignorar a Xena y, no nos olvidemos, al mucho más próximo Ceres. ¡Ah!, y las hechas a partir de ahora por no incluir ninguno de los nuevos planetas que se descubrirán en los próximos años en el Cinturón de Kuiper. Por no hablar de la influencia de satélites y asteroides. La estafa astrológica continuará, pero será divertido "volver locos a los astrólogos" preguntándoles por la situación de Quaoar, Sedna y otros mundos en nuestro cielo natal.
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Luis Alfonso GámezUna ventana crítica al mundo del misterio
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