14 May 2008

Lo ha dicho el director del Observatorio Astronómico del Vaticano, el jesuita argentino José Gabriel Funes: Jesús murió en la cruz en el Gólgota para redimirnos no sólo a nosotros, sino también a los "hermanos extraterrestres". Vamos, que Dios no va de mundo en mundo encarnándose, siendo traicionado y cruelmente ejecutado. No me negarán que, si no, sería una faena de mucho cuidado de haber una multitud de civilizaciones alienígenas, un infernal martirio como el de Sísifo, pero sustituyendo la piedra por el madero.

Las palabras sobre la Redención del astrónomo jefe vaticano, quien asegura que se puede creen en Dios y en los extraterrestres a la vez, me han recordado un irrisorio -por el tema- e insoportable -por la redacción- libro de ovnis. Se titula Mirando a la lejanía del Universo y fue publicado en 1968 por el sacerdote Enrique López Guerrero. Es obra de tan ingenua credulidad que el autor se traga de cabo a rabo el fraude de Ummo, la historia según la cual un platillo volante aterrizó en los Alpes franceses en marzo de 1950, sus ocupantes viven entre nosotros y han contactado desde los años 60 por carta con ufólogos españoles.

López Guerrero examina, entre otras cosas, el "problema de la universalidad de la Redención y de la singularidad de la Encarnación", de cómo Dios se habría encarnado sólo una vez, pero su sacrificio como Jesús en la Tierra habría servido para liberar del pecado a todos los seres inteligentes del Universo. El sacerdote español añade que tampoco es problema para esa Redención universal que "la mayoría de las Humanidades creadas no hayan caído en pecado original", algo de lo que está seguro porque, si la mayoría hubieran caído, "ello mplicaría un fracaso del plan divino de toda la Creacón, al ser el hombre su cumbre y su meta". Yo, si embargo, no acabo de entender qué sentido tiene salvar a quienes no necesitan ser salvados, será que mi lógica es de este mundo. Rizando el rizo aún más, el autor de Mirando a la lejanía del Universo identifica al Jesús terrestre con un personaje ummita llamado Ummowoa, pero sentencia inmediatamente que eso "no implica necesariamente una doble Encarnación". Más lógica de otro mundo.

Añade López Guerrero en su libro que, aún habiendo sido malos, somos "la más apta" entre todas las Humanidades creadas para asistir en vivo y en directo a la Encarnación. Supongo que el padre Funes piensa lo mismo porque, si, de entre todos los miles de posibles mundos con vida inteligente, el dios cristiano eligió éste para su sacrificio como hombre, será porque somos algo extraordinario. ¿O no?

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Mo

Mo dijo

Protesto firmemente por el favoritismo de que gozan los extraterrestres en esta nueva doctrina.

Hasta ahora era criterio de la iglesia (Santa Madre) que si una persona había oído el mensaje de Jesús y no le había hecho caso se iba de cabeza al infierno. Pero que si no había oido hablar de Jesús y había sido bueno a su manera (que puede ser muy rara) se salvaba.

Por el hecho de haber sido crucificado en un andurrial del planeta Tierra, el Hijo de Dios nos ha gastado una borma pesada, por no decir algo peor que pudiera ofender a oídos castos. Porque nosotros no hemos tenido más remedio que oir su dichoso evangelio (en la escuela, en Semana Santa, en este foro...) y, como no le hacemos caso, nos vamos a ir a la caldera de Pedro Botero. Pero todos los millones de millones de extraterrestres que debe haber en el espacio infinito se irán a comer tortitas de miel con los angelitos con sólo decir: "¿Jesús? ¿Quién es ese?"

Que me digan donde hay que presentar una reclamación, porque esto es una estafa peor que las telefónicas.

Juliano el Apóstata

Juliano el Apóstata dijo

Una cosa Mo, creo que ya ha cambiado y que no existe (está bien esto de cargarse las cosas cuando no te convienen propia de las religiones), pero hasta hace poco el catolicismo aceptaba la existencia del limbo. Las almas buenas que no habían escuchado el mensaje de Jesús (por época -antigüedad- o lejanía -fuera de Europa) se iban al limbo.

Por ejemplo, Virgilio acompaña a Dante en la Divina Comedia por el Infierno y el Limbo, pero lo deja sólo ante el Cielo, donde no puede entrar.

Personalmente me iría al limbo: lleno de filósofos, escritores de la antigüedad, personajes como Saladino, etc. Lo malo serían los berridos de los recién nacidos muertos antes de ser bautizados (pensemos en las elevadas tasas de mortalidad infantil de épocas anteriores). Por eso mismo, no me llenéis el limbo de millones de extraterrestres que todavía no han podido escuchar el mensaje de Cristo.

Richal

Richal dijo

Acabo de recordar otro relato corto de ciencia ficción relacionado con el tema (la pena es que no recuerdo nombre ni autor...) Trataba de un científico jesuita del futuro que descubría los restos de una civilización extraterrestre extinta, cuyo planeta fue destruído completamente por una supernova. El shock llegaba cuando el jesuíta descubría que la supernova en cuestión se produjo aproximadamente en torno al año 1 de nuestra era, y su luz es lo que llamamos "estrella de Belén". Al final el jesuita renunciaba a su fe...

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Sobre este blog

magonia

Una ventana crítica al mundo del misterio

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