22 Abr 2007

El 1 de agosto de 1947, poco después del primer avistamiento de platillos volantes sobre las montañas Cascade por Kenneth Arnold, un B-25 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos se estrelló cuando volaba de una base de Tacoma (Washington) a otra de Novato (California). En el accidente, murieron el capitán William Davidson y el teniente Frank Brown, dos oficiales de los servicios de inteligencia militares que habían investigado cerca de Tacoma el caso de isla Maury, un supuesto accidente de un ovni. Algunos periódicos dijeron en los días siguientes que el avión llevaba en su bodega fragmentos de una nave extraterrestre y que había sido derribado por saboteadores. ¡Era una conspiración! Ahora, casi 60 años después, James Greear, un vecino de Longview que lleva diez años buscando restos de la aeronave siniestrada, dice haberlos encontrado en un cañón cerca de Rose Valley. El Museo de los Misterios de Seattle expone desde hace años material sobre este caso, al que es muy posible que se sume lo hallado por Greear, entre lo que no puede haber -adelanto- ningún resto de un platillo accidentado.

James Greear, con restos atribuidos al avión militar. Foto: 'The Daily News Online'"Toda la historia de isla Maury fue un fraude. El primero, y posiblemente el segundo mejor, y el más sucio de los fraudes de la historia de la ufología", dejó escrito Edward J. Ruppelt, en The report of unidentified flying objects (1956). Ruppelt fue director del Proyecto Libro Azul entre 1952 y 1953, pero, lejos de ser considerado un detractor, ha pasado a la historia de la ufología como un investigador de buena fe. Su dictamen sobre el suceso de isla Maury es compartido por los ufólogos serios y coincide con el de 1953 del astrofísico Donald H. Menzel, en su imprescindible Flying saucers, y el que puede leerse en The ufo encyclopaedia (1980), obra editada por Ronald D. Story.

El de isla Maury es uno de los casos clásicos de la ufología por varias razones, una de las cuales es que en él estuvieron implicados dos de los personajes que crearon el mito en 1947: Ray Palmer, director de la revista Fate, y Kenneth Arnold, el primer testigo ovni y el segundo ufólogo, tras Palmer. Pocos días después del avistamiento de Arnold, ocurrido el 24 de junio, Palmer recibió una llamada telefónica de dos hombres, Fred Chrisman y Harold Dahl, que se presentaron como guardacostas. Le informaron de que el 21 de junio, cuando patrullaban cerca de la isla Maury, habían visto seis platillos volantes en el cielo, dos chocaron y los restos de uno cayeron sobre ellos como una lluvia. Palmer se sintió atraído por la historia y mandó a investigarla a Arnold, al que había conocido poco antes y ofreció 200 dólares. Cuando Arnold llegó a Tacoma, se vio desbordado por los hechos e informó de ellos a los militares, y así fue como entraron en escena el capitán Davidson y el teniente Brown.

Los dos investigadores se encontraron varias veces con los testigos, que les entregaron algunos, según ellos, fragmentos del platillo volante accidentado. Y el 1 de agosto los militares despegaron de la Base de McChord (Tacoma) a la de Hamilton (Novato). Nunca llegaron a su destino. Días después, los periódicos recibieron llamadas en las que un comunicante anónimo que les informaba de que el avión accidentado transportaba restos de un platillo volante. Así llegó el caso de la nave extraterrestre a las portadas de algunos diarios, cosa que no ocurrió con las conclusiones de Davidson y Brown, que no dejaban lugar a dudas y de las que informaron a un colega en McChord antes de despegar.

"Ambos [Chrisman y Dahl] admitieron que los fragmentos de roca no tenían nada que ver con platillos volantes. Todo había sido un fraude. Habían mandado los fragmentos de roca [a Palmer] como una broma", según el informe oficial posterior. Y habían dicho que eran de un ovni porque era lo que Palmer quería oír, ya que era lo que necesitaba para vender revistas. Chrisman y Dahl, que tampoco eran guardacostas en realidad, querían sacar una buena tajada de su inventada historia, y la investigación concluyó que Palmer les incitó a cometer el fraude. Ahora, Greear dice que ha encontrado restos del avión accidentado y las primeras noticias periodísticas recuerdan que, según rumores, el aparato transportaba los restos de un ovni. La verdad es otra, pero posiblemente no importe a quienes viven de explotar la credulidad ajena. Recuerden que Arnold nunca vio platillos volantes en el caso fundacional, sino objetos con forma de bumerán que volaban como platillos lanzados sobre el agua. Sin embargo, como la prensa habló de platillos volantes, a partir de ese momento los ovnis tuvieron esa forma.

Por cierto, el informe final de la investigación del accidente del B-25 no cita como causa nada fuera de lo común.

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9 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Tenebris

Tenebris dijo

Primero el Mari Celeste, ahora el B-25 de isla Maury... ¿es que no piensas dejarle ningún falso "mistherio" a Iker y su pandilla? ;-)



Saludos y buen trabajo.

cALvET

cALvET dijo

¿Y como se produjo el accidente del avion militar?

Eduardo

Eduardo dijo

Mira en la penúltima línea de la nota y tienes un enlace con el texto oficial.

A veces los aviones se caen y aunque cueste creerlo ni los derriban platillos volantes ni conspiradores malísimos.

kikirikiii

kikirikiii dijo

el tio de las barbas tiene una pinta de jimenez del oso que no puede con ella, el radiador oxidado del OVNI que lleva en la mano seguro que le dará para hacer una enciclopedia del misterio con su amigo iker.

por sierto, no mas guevoh desde la asotea, le dijo el rafa al ocrim

jose i.

jose i. dijo

Mas de lo mismo. Mas o menos como cantaba carlitos gardel , "Veras que todo es mentira....

Yo como magufo declarado y militante, me niego a pensar que todos los fenomenos inexplicados que no inexplicables, se reducen a mas de lo mismo.

Los testigos alucinan, son manipulados unos paletos, cuando no unso farsantes.

Los pilotos de lineas aereas, confunden venus con cualquier cosa.

Los circulos de las cosechas , son obra de cuatro jubiletas, que cansados de vigilar las obras, se dedicaron un buen dia al arte abtracto-agricola.

Los misticos que tenian experiencias, desayunan con grifa o sucedaneos, cuando no son victimas de neurosis obsesivas.

Y así podría seguir.....

Me gusta visitar este blog, entre col y col encuentro alguna lechuga.

Pero las mas veces es repetitivo y cansino, mas o menos como yo.

saludos

Eduardo

Eduardo dijo

Bastante completo el resumen, sí.

pumata

pumata dijo

gamez que digo yo que a ver cuando nos cuentas los documentos graficos que presento el ejercito chileno sobre OVNIs, venga chato...animate

pelado1961

pelado1961 dijo

¡Qué difícil es dejar una opinión en las breves líneas de un comentario!

Pero resumo:
Muy bueno tu análisis. El "fenómeno OVNI" está repleto de mentirosos y charlatanes. Pero sigue habiendo casos que no admiten ser explicados como fraudes o errores de observación.

Es más: no sólo se quedó corta la posibilidad de que todo sea una cuestión de prototipos militares, sino que creo que la "hipótesis extraterrestre" ya no explica nada.

Si este fenómeno hubiese durado un par de años (como todo el conjunto de fraudes a los que estamos acostumbrados), sería cosa de risa.
Pero lleva décadas importunando y ya son demasiados los testigos fiables que, realmente, están convencidos de lo que vieron.

Claro, junto a los veraces también hay gente que ha convertido esto en una manera de ganarse la vida (y necesita agitar el avispero cada tanto, o tendrían que buscarse un trabajo de verdad).

Pero creo que hay mucho de cierto.

Un abrazo, amigo, y te invito a visitar mi blog:

http://el-area-51.blogspot.com

alejandro

alejandro dijo

muy bueno me gusta todo sobre estraterrestress y ovnis me interesa mucho mi correol gerardoarturo@ymail.com visiteme

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Sobre este blog

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Luis Alfonso Gámez es periodista de EL CORREO, donde ha cubierto la información de ciencia durante ocho años. Fundador del Círculo Escéptico, es consultor del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario.

Para contactar con el autor:
lagamez@gmail.com

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