04 Oct 2004

Vivo es un país extraño. El presidente del Gobierno central decide, como principio, que en su Gabinete haya el mismo número de mujeres que de hombres y recibe aplausos; el jefe del Ejecutivo vasco anuncia que quiere sacar adelante una ley para que ambos sexos estén representados por igual en las listas electorales y le jalean. Palabra de Dios. España se ha convertido en el paraíso de lo políticamente correcto. Lo demuestran esos discursos llenos de "ciudadanas y ciudadanos", "mujeres y hombres", "vascos y vascas"... que tan bien vienen para decir menos cosas. Ahora nos quieren vender que la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres pasa por la igualdad numérica en los gobiernos y las listas electorales. ¿A costa de qué? ¿Por qué no puede haber en las instituciones más hombres que mujeres, o al revés? ¿Es que los ciudadanos no tenemos derecho a que la gestión de la cosa pública esté en manos de los más capacitados, independientemente de su sexo, altura, peso, color de piel, belleza...? Si las listas electorales han de incluir el mismo número de hombres y mujeres, ¿no deberían de hacerlo también las de docentes, conductores de taxi, miembros de los cuerpos de seguridad, abogados y jueces, soldados, bomberos, personal sanitario, pilotos de líneas aéreas...? Lo decisivo tendría que ser siempre la capacitación del candidato, no el sexo. Sin embargo, ahora, si un hombre está mejor preparado que una mujer, pero con su inclusión se supera la meridiana partición sexual, deberían olvidarse de él y escoger a una mujer, aunque esté peor cualificada. Y viceversa. Porque lo sagrado es el 50%. ¡Por favor! ¿Es que soy el único que no entiende nada, incluido el silencio, ante estos disparates de nuestros gobernantes, de quienes abogamos en España por el pensamiento crítico? Me da igual el sexo del médico que me trata cuando me pongo enfermo; sólo quiero que sea un buen profesional. Y me da igual el de los miembros del Gobierno -central, autonómico o local- siempre que sean los más aptos. Ya puestos, José Luis Rodríguez Zapatero, Juan José Ibarretxe y Mariano Rajoy -la recién estrenada ejecutiva del Partido Popular vulnera la igualdad de sexos: hay más mujeres que hombres- deberían establecer cuotas para los calvos, los melenudos, los feos, los guapos, los gordos, los flacos, los bajos, los altos... de ambos sexos. Todo en aras de una igualdad mal entendida, cuya primera víctima parece que está siendo la inteligencia y el sentido crítico.

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AlienJ

AlienJ dijo

Una vez más, sr. Gámez, es usted víctima de esa santa indignación que a veces no nos deja ver lo evidente. Lo barrunta usted, cuando clama heroicamente en un desierto de la inteligencia -de la que se erige usted único defensor- "¿Es que soy el único que no entiende nada, incluido el silencio, ante estos disparates de nuestros gobernantes, de quienes abogamos en España por el pensamiento crítico?"

Usted, que "aboga en España por el pensamiento crítico", ¿por qué no se para un poco antes de calificar al mundo entero de imbécil, no vaya a ser que sea usted el que no ha entendido lo evidente? Por supuesto que "Lo decisivo tendría que ser siempre la capacitación del candidato, no el sexo." ¿De verdad cree usted que quienes hacen leyes tendentes a reparar desigualdades, y quienes les apoyamos, somos tan lerdos que no lo hemos pensado y no estamos de acuerdo?

Cálmese un momento y siga este razonamiento, a ver qué le parece. ¿Cree usted que las mujeres son menos capaces que los hombres? Estoy seguro de que no. ¿Cómo se explica entonces la abrumadora mayoría masculina en los cuadros políticos o profesionales? ¿No será que hay algo en nuestra sociedad que dificulta el acceso a las mujeres? Identificar ese algo es menos importante que buscar soluciones, de la misma forma que cuando el dolor aprieta lo mejor es calmarlo primero y después buscar la causa: educación, maternidad, y, sí, también un inveterado machismo, y miles de razones más pueden ser las causas (descartamos, supongo, prejuicios que cínica y obtusamente consideran a la mujer más torpe o incapaz)

Ese es el sentido de la discriminación positiva: una medida transitoria que debe desaparecer cuando amenace con ocurrir lo que usted teme (hoy por hoy de forma infundada): que los hombres capaces puedan verse descartados por la tiranía del número. Más bien la regla es, hoy, que mujeres muy capaces no promocionan porque las plazas superiores se adjudican injustificadamente a ciertos hombres no muy brillantes. Especialmente en el mundo político, cualquiera está capacitado para representar la voluntad popular (eso se traduce en nuestro ordenamiento jurídico en la fórmula "todos somos electores y todos elegibles") si quiere hacerlo de verdad; fijar la paridad no va a perjudicar a los electores y quizá sí, en cambio, va a ofrecer oportunidades a quienes, mereciéndolas, no las tenían.

Y la bromita con la que equipara usted la discriminación por razones de sexo (o credo, color etc.) con la discriminación de los calvos, los feos o los gordos será quizá muy graciosa para todos, excepto para las víctimas de las verdaderas discriminaciones.

Mi aplauso, de todas formas, para su blog, que es más veces esclarecedor que criticable.

Atareq

Atareq dijo

Entonces, AlienJ, ¿para reparar lo que, a su juicio, es una injusticia, hay que imponer otra? Porque, al igual que es injusto que un hombre capacitado se quede fuera por razón de cuota, lo es limitar el número de mujeres que pueden entrar en un gobierno. Si hubiera más mujeres cualificadas, ¿no sería injusto que se quedaran fuera?



También hay que preguntarse si el hecho de que, como usted supone, haya menos mujeres que hombres en política responde a una discriminación o simplemente a un desinterés por parte de las féminas. No es una afirmación definitiva, sino una mera posibilidad.



Por último, pregúntese también qué pasaría si no hubiera suficientes hombres o mujeres para completar el cupo. ¿Se imagina el problemón? ¿Qué harían entonces? ¿Eliminar representantes de un sexo para equipararlo con el opuesto? En el caso de los ministros, ¿acapararía una sola persona tres o cuatro carteras por la escasez de personas del sexo opuesto?



Enhorabuena por la reflexión, Luis.

AlienJ

AlienJ dijo

1. La discriminación positiva es un mecanismo reconocido precísamente para acabar con las desigualdades; puede ser discutible su eficacia, por supuesto, pero es extraño que usted la considere una injusticia; es la misma "injusticia" que incentiva al empresario para que contrate al parado de larga duración -en lugar de a otros parados que, desde luego, pueden estar igual de cualificados y tienen obviamente idéntico derecho al trabajo-; la misma que reserva un asiento para el discapacitado en el metro -aunque a lo mejor él está mucho menos cansado que yo-. Pero recuerde, se trata de una medida transitoria que debe desaparecer cuando se logre su propósito. Y no se preocupe: todos estamos cualificado para la política, aunque no todos estemos interesados o tengamos las mismas oportunidades.

2. Quizá sea cierta la hipótesis del desinterés femenino por la política; yo tengo la convicción de que las mujeres son tan raras o tan normales como los hombres. Pero, de existir ese desinterés, deberíamos preguntarnos si es causa o es efecto: es fácil perder el interés cuando no existen modelos o, simplemente, se veta o dificulta el acceso a una parte.

3. Y menciona también usted un "problemón": cuando exista ese riesgo, esta medida ya no será de aplicación. Sencillamente. Y, de verdad, estos "problemones" no son nada comparados con la situación de desigualdad que se pretende combatir



Un saludo.

C.J.

C.J. dijo

Estamos hablando de una igualdad de derechos. El sexo de una persona no determina su destino, y mucho menos su capacidad; sino que desde un principio, todos han de tener el derecho (el deber) a recibir las mismas oportunidades.

El que una mujer gobierne es sólo un paso más. Tiene la cualificación pertinente para ejercer dicho cargo. El género de un ser humano no determina unos límites, siendo este el único motivo por el que justificarlo.

No saben lo que España está perdiendo, desperdiciando tanto liderazgo;
Cada minuto que quedan restos de otro pensamiento, que respeto, pero que de ninguna manera comparto. Creo que en la actualidad se necesita la fuerza de todos, el resto forma parte de la antigua historia. Ahora, todos somos el presente. El presente que determina un futuro. Hagamos historia.

L

L dijo

CJ, con todo respeto te digo dos cosas:

-"Ezo que dise é pura demagohia"
(Felipe González)

-¡Este es un hilo de 2004! ¡Nada menos! Si hasta ha cambiado el gabinete.
(Yo mismo)

Y aparte, ¿no comprendes que el mensaje de este hilo de LAG es no confundir igualdad con feminismo? Cosas distintas son, Sancho. No hay más. El puesto para quien lo merece, así hayan de ser todo hombres o todo mujeres. Y a eso se le llama, ser racional. Ser racional no tiene nada que ver con la igualdad.

Un saludo, igualmente.

C.J.

C.J. dijo

Antes se relacionaba el feminismo como fuente de progreso, pues promocionaba los derechos de la mujer. Pero es tan extremista como el propio machismo. Con la igualdad ninguno de los bandos son necesarios. Mujer y hombre son diferentes, por supuesto, pero han de tener los mismos derechos. Esa diferencia es la que no se logra introducir en muchas mentes privilegiadas.

En cuanto a L no acabo de entender su idea sobre esto, aunque creo que se dará por satisfecho.

C.J.

C.J. dijo

Es decir, las mismas oportunidades.

xenophon

xenophon dijo

Miren, hoy dia no estamos en los tiempos de Franco, una mujer tiene las mismas oportunidades o mas (debido a la discriminacion negativa) que los hombres, y cualquier empresario o politico eligira a su empleado segun su capacidad, pues esto significara mas beneficios, y pensar lo contrario es tomarlos por estupidos. Esto de la discriminacion positiva solo trae casos como ver en una oficina del INEM de mi ciudad solo a mujeres trabajando, si eso es justicia e igualdad apaga y vamonos. Que apliquen discriminacion positiva en todos aquellos sectores profesionales en que los hombres son minoria, o solo se aplican en los que las mujeres son mayoria?

Y la discriminacion positiva para los inmigrantes? claro como ellos no votan que les den, todo esto es solo pura propaganda politica de ciertas "miembras" (que analfabetismo disfrazado de feminismo) y miembros de la politica, porque el sector mas desfavorecido, precario (humillado y maltratado en muchisimas ocasiones y doy fe de ello que lo he presenciado) son los inmigrantes. Que les den a todas esas "miembras" con su cuento de la discriminacion positiva, el mercado laboral para todo aquel que sea competente y trabajador, fuera las cuotas.

xenophon

xenophon dijo

o solo se aplican en los que las mujeres son mayoria?

Queria decir minoria.

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Sobre este blog

magonia

Una ventana crítica al mundo del misterio

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