13 Oct 2008

La ignorancia viste a De Prada, titulaba con gran tino hace una semana Mauricio-José Schwarz su comentario al penúltimo desvarío anticientífico de Juan Manuel de Prada en XL Semanal. Penúltimo, porque ayer el novelista salía en las páginas del colorín en respuesta a quienes le han escrito y, según él, le han tildado "de fanático, supersticioso, botarate y no sé cuántas enormidades más" por su alegato antievolucionista de hace quince días. Si en 'Creacionismo' y en el posterior 'Ciencia demente' demostraba no saber de lo que hablaba, en su artículo de ayer, 'Incrédulos', retuerce la realidad para aparentar que responde a las críticas al primero, aunque en realidad no lo hace.

De Prada es creacionista y torpe en sus argumentaciones, pero no tonto. Su artículo 'Incrédulos' caricaturiza a los críticos de su antievolucionismo mediante la tergiversación. "Los incrédulos suelen ser, precisamente, las personas que más denodadamente creen en aquellas cosas que el sentido común juzga increíbles", escribe. Y añade después: "El mismo incrédulo que se burla de la existencia de un cielo donde los justos se están quietecitos, contemplando el rostro de Dios, cree a pies juntillas en la existencia de espectros viajeros que acuden a la llamada de un espiritista".

¡No, no es así! Los incrédulos -identificados como los partidarios del llamado escepticismo científico- no rechazamos unas afirmaciones sobrenaturalesen favor de otras, rechazamos todas las afirmaciones extraordinarias sin pruebas. Sobra decir que De Prada lo sabe, pero necesita recurrir a esa falacia para hacer digerible su apuesta por el diseño inteligente, que es de lo que en el fondo, y Chesterton mediante, estamos hablando. Es cierto que hay quienes dejan de creer en Dios para creer en cualquier otra cosa, pero es falso que quienes hemos criticado abiertamente su apuesta creacionista creamos a pies juntillas en otras cosas asombrosas.

Más le valdría De Prada dejar de leer a Chesterton para intentar justificar intelectualmente su antievolucionismo visceral y aprender algo de lo que es la teoría de la evolución antes de volver a hablar. Podría leer Darwin y el diseño inteligente. Creacionismo, cristianismo y evolución (Alianza Editorial, 2007), de Francisco J. Ayala. "Quien dice que Dios es el diseñador de todo está blasfemando", me decía en febrero el biólogo estadounidense de origen español. Y recordaba que el 20% de los embarazos acaba en aborto espontáneo durante los dos primeros meses. "Dado que los partidarios del diseño inteligente mantienen que hay un ser humano desde el momento de la concepción, Dios sería el mayor asesino de la Historia", sentenciaba Ayala. Pues, eso.

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09 Oct 2008

Hubo un tiempo en el que todo ufólogo que se preciara hacía alarde de haber mantenido encuentros con extraterrestres (no pregunten por las pruebas, no me sean desconfiados). Ahora, la epidemia contactista parece haberse trasladado al mundo de la música. Nina Hagen, decadente estrella punk de los 70 y 80, contará un encuentro que tuvo con un ovni este sábado en el canal ProSieben, donde presentará un documental dedicado al tema. Mientras Robbie Williams sueña con ser ufólogo, Hagen parece que aspira a convertirse en embajadora intergaláctica de buena voluntad. Según informa Efe, en el documental, visitará Nuevo México con un parasol y una bandera de la paz para hablar del incidente de Roswell (y me imagino que ocntar las mismas tonterías de siempre). Lo del parasol, pase; pero ¿a qué viene lo de la bandera de la paz? Y no es lo peor. Parece que el programa da sus segundos de gloria a un pobre hombre que se cree mitad humano, mitad extraterrestre. Después de formar parte del equipo de Popstars, un reality show, Hagen se resiste a caer en el olvido persiguiendo a los marcianos. Sigue haciendo lo mismo de siempre, el ridículo.
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09 Oct 2008

Almudena Cacho y yo hablamos el 8 de octubre en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, del Instituto Carl Sagan de ufología y de Juan Manuel de Prada y el creacionismo, en la primera entrega de la temporada 2008-2009 del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

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06 Oct 2008

El abogado Alan Shore, al que da vida James Spader en la serie Boston Legal, suele defender causas aparentemente perdidas con argumentos políticamente muy incorrectos. Acostumbra a decir las cosas con toda su crudeza. Así, cuando en el episodio 'Whose god is it anyway?' (¿De quién es ese dios?) representa a un colega que ha despedido de su firma a un abogado por ser cienciólogo, Shore deja a las claras lo ridículo de los principios del credo inventado por el escritor de ciencia ficción L. Ron Hubbard.


Reducidos a la literalidad, los principios de cualquier religión son tan poco defendibles desde la razón como los de la cienciología, ya se trate de reencarnaciones, inundaciones planetarias, concepciones virginales, gigantescos harenes en el Más Allá... En el alegato final del caso citado, Shore aboga por la desacralización de la religión en Estados Unidos, por defender que cada uno sea libre de creer en lo que quiera, de adorar al dios que le dé la gana; pero que nadie tenga derecho ni a imponer a los demás su divinidad ni a causarles daño alguno en su nombre.


Mientras tanto, en nuestro querido país, los funerales de Estado siguen imponiendo el dios cristiano a todos -recuerden el accidente de aviación de Barajas y el 11-M- y en algunos tanatorios -no sé si en todos- la sala para despedir públicamente al difunto no sólo se llama capilla, sino que además los símbolos cristianos forman parte de su decoración permanente, aunque la ceremonia sea laica. ¡Viva la imposición religiosa!

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01 Oct 2008

Al final, no habrá Instituto Carl Sagan de ufología. Lo cuenta el escéptico brasileño Kentaro Mori en Ceticismo Aberto, de donde tomo la justificación que han dado los promotores de la organización para el cambio de nombre. Ahora, se llamará Instituto Galileo Galilei de Investigaciones sobre Vida Extraterrestre (IGG), por iniciativa del ufólogo Marco Antonio Petit, quien el 7 de septiembre impuso su criterio frente al de A.J. Gevaerd, director de la revista Ufo:

"Petit argumentó que la elección del nombre de Carl Sagan ha desagradado a muchos ufólogos consultados, que entienden que el fallecido científico fue un férreo crítico de la presencia extraterrestre en la Tierra defendida por el IGG. Una propuesta contraria, defendida por Gevaerd, de que la entidad se centrará en la cuestón de la vida extraterrestre, y no necesariamente en la ufología, fue vencida y el nuevo nombre entro en vigor".

No sé lo que habrá pesado -si ha pesado- la posibilidad de acciones legales por parte de los herederos de Carl Sagan, pero hay que alegrarse de que el legado intelectual del astrofísico no vaya a ser violado bautizando con su nombre una entidad pseudocientífica. No tendrá tanta suerte el sabio de Pisa. Recuerden que Galileo Galilei es "el santo patrón (¡pobre hombre!) de todos los chiflados autocompasivos", como acertadamente dijo Isaac Asimov en 1977. Es la referencia a la que se agarran los promotores todo tipo de excentricidades para justificar que lo que hoy no es aceptado por la ciencia mañana lo será. Ya saben, cosas como la comunicación con los espíritus, la telepatía y las visitas extraterrestres.

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30 Sep 2008

Juan Manuel de Prada se confirma con su artículo del último número del XL Semanal como uno de los principales propagandistas en España del creacionismo. Ya dio un gran paso en esa dirección en julio de 2006, en una lamentable columna -publicada en la misma revista- en la cual rechazaba la teoría de la evolución recurriendo a Gilbert K. Chesterton, autor a quien vuelve a sacar a relucir ahora para dejarnos claro que no ha aprendido nada en los dos últimos años, que sigue sin saber de lo que habla.

Juan Manuel de Prada. Foto: Efe."Que los medios de comunicación alteran la realidad, introduciendo a su conveniencia tergiversaciones más o menos gruesas que dificultan o impiden una cabal comprensión de los acontecimientos, no parece asunto que admita demasiada controversia. Más estupefaciente resulta que tales tergiversaciones gruesas puedan ejercer sobre sus destinatarios una suerte de abducción plácida, un estado de hipnosis que reformatea su capacidad de juicio y les hace tragarse sin rechistar las trolas más rocambolescas y desquiciadas", empieza el novelista. Es cierto que en los medios, hasta en los serios, sucede eso. Su texto lo demuestra. Porque pone su pluma al servicio del credo creacionista, aunque eso conlleve falsear la realidad y hacer gala de una supina ignorancia.

Se queja De Prada de que el creacionismo "se suele pintar como una quimera urdida por cuatro friquis fanáticos, según la cual el origen de la vida debe ser explicado mediante una lectura literal del primer capítulo del Génesis. Esta caracterización paródica de los llamados creacionistas resulta tan inverosímil como otra que caracterizase a los evolucionistas como friquis que aceptan sin empacho que el hombre desciende por vía directa del mosquito del vinagre, puesto que comparte con él un altísimo porcentaje de su material genético". Es verdad que no todos los creacionistas leen literalmente el primer capítulo Génesis, pero los hay que sí. Por el contrario, no existe evolucionista alguno que sostenga que descendemos "por via directa" de la mosca del vinagre, insecto que es un pariente lejano nuestro, pero no un ancestro del ser humano.

"Seguramente existan necios que sostengan que el mundo fue creado en seis días de reloj por un taumaturgo de abracadabra, como sin duda existirán necios que cuando se tropiezan con un mosquito del vinagre se enternezcan, pensando que se hallan ante un pariente lejano", continúa el escritor. Y sigue confundiéndose. Los primeros necios existen; los segundos no. La razón es muy simple: la mosca del vinagre, como cualquier otro ser vivo, es pariente nuestro; lejano, pero pariente. Toda la vida en la Tierra está emparentada como una gran familia con un árbol genealógico de miles de millones de años y millones de integrantes. Al negar el parentesco con el insecto, De Prada demuestra que no sabe de lo que habla.

Darwin y Dios

Luego nos dice que "el propio Darwin nunca negó la intervención divina en su obra canónica, El origen de las especies; pero, misteriosamente, la prensa que lo jalea -que, por supuesto, no se ha tomado la molestia de leerlo- suele esgrimirlo como autoridad irrefutable para negar tal intervención, condenando a quienes la afirman al gueto de los indoctos y los oscurantistas". Darwin ni mete ni saca a Dios en su teoría porque los seres sobrenaturales no pintan nada en un trabajo científico. El naturalista británico explica la evolución por medio de la selección natural, no mediante milagros, porque la idea de la Creación es ajena a la ciencia.

Por si esa tergiversación fuera poca, De Prada añade que "lo cierto es que tal intervención (la divina), por mucho que avance la ciencia, nunca podrá ser probada ni refutada categóricamente". Vamos a ver: quien tiene que demostrar algo es quien defiende ese algo. Quien sostiene que una divinidad ha actuado a lo largo de la Historia debe presentar las pruebas de ello, si quiere que esa afirmación sea tomada como algo más que una creencia. Mientras no haya pruebas, no hay divinidad que valga, se llame ésta Zeus, Odín, Yahvé, Papá Pitufo... Como De Prada no puede refutar la existencia de Papá Pitufo, ¿quiere eso decir que somos una creación de un barbudo duende azul con barretina? Sobrecoge que el novelista aproveche una tribuna como el XL Semanal para intentar vender al público una idea tan rocambolesca y desquiciada.

Por último, regresa a Chesterton y el arte rupestre, repitiendo argumentos que ya utilizó en julio de 2006. Dice que "las pinturas rupestres no fueron comenzadas por monos y terminadas por hombres; los monos no pintan mejor a medida que evolucionan: simplemente, no pintarán jamás. Ese rasgo exclusivo de la personalidad humana plantea un desafío a nuestra inteligencia que la prensa occidental se niega a afrontar". Para él, el arte paleolítico rebate la tería de la evolución. Permítanme que repita lo que ya escribí hace dos años. Las pinturas rupestres fueron hechas por hombres -es cierto-, pero hubo muchas generaciones de hombres con anterioridad que no pintaron en las paredes de las cuevas. Y los hubo antes que no tuvieron arte. Hoy, un número creciente de paleontólogos cree que el comportamiento humano moderno -que se caracteriza por el pensamiento abstracto y el simbolismo, la talla de huesos por razones religiosas, las herramientas del tipo de arpones...- emergió gradualmente en nuestra especie durante decenas de miles de años. No, Altamira no la empezó un mono y la acabó un hombre. La acabó el mismo primate que la empezó a pintar, un hombre descendiente de otros homínidos que habían vivido en África hace millones de años y que nos costaría identificar como algo más que chimpancés bípedos. Somos diferentes a las demás criaturas, pero no somos el fin de un camino. Si hoy cayera un asteroide de gran tamaño -¿por qué fue la divinidad tan cruel de crear a los dinosaurios y luego exterminarlos en masa?-, con el tiempo la vida resurgiría y la historia del hombre no habría sido nada más que un pequeño intermedio en la de la Tierra.

De Prada cree que "el asunto primordial no es otro sino aceptar que la Creación es fruto de un azar complejo o asumir que obedece a un designio divino". Y vuelve a confundirse. Porque el azar es sólo una parte del proceso: la vida ha evolucionado en la Tierra durante unos 3.800 millones de años condicionada por mutaciones aleatorias y la selección natural. Ésta ultima es el mecanismo que guía de forma natural, sin intervención mágica alguna, el proceso evolutivo. Es la clave y, por eso, Darwin la llevó al título de su obra: El origen de las especies mediante la selección natural, o la preservación de la razas favorecidas en la lucha por la existencia. La reducción de la evolución al mero azar es una prueba más de que el novelista habla de oídas y de cómo los creacionistas "alteran la realidad, introduciendo a su conveniencia tergiversaciones más o menos gruesas que dificultan o impiden una cabal comprensión" de la teoría de la evolución.

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24 Sep 2008

Stephen Fry y Hugh Laurie -ahora conocido como el doctor House-, en A Bit of Fry & Laurie, en el episodio 'Doblando cucharas con el señor Nude', emitido por la BBC en 1989. Sobra decir que el señor Nude es una caricatura de Uri Geller. Lo he subtitulado ayudado por un guión encontrado en Internet que los actores no siempre siguen al pie de la letra, pero sin el cual no habría entendido nada de lo que dicen al final simultáneamente. Espero que pasen un buen rato. Yo me he reído mucho. La serie está a la venta en España en DVD desde junio, con doblaje y subtítulos.

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19 Sep 2008

El creacionismo ha conseguido una victoria judicial en Turquía, donde un tribunal de Estambul ha ordenado a Turk Telekom bloquear el acceso de los internautas a la web del biólogo Richard Dawkins, uno de los más firmes defensores de la Teoría de la Evolución. Según la NTV, quienes intentan acceder a la página del científico británico desde Turquía se encuentran con el siguiente aviso: "El acceso a este sitio ha sido suspendido de acuerdo con una decisión judicial".

El promotor de la medida ha sido Adnan Oktar, autor del Atlas de la Creación, un tocho antievolucionista de 700 páginas del que han sido enviados miles de ejemplares a profesores universitarios. Oktar, quien firma el libro con el pseudónimo de Harun Yahya, sostiene que "la evolucion no existe" porque, "si hubiese existido, estaría escrito en el Corán, la Biblia y la Torá". Los abogados del creacionista islámico han argumentado ante el tribunal que Dawkins ha difamado en su sitio tanto a su representado como a su obra, de la cual ha destacado el contraste entre lo costoso de su lujosa edición y lo inane de sus contenidos.

Oktar ya intentó a comienzos de este año que se prohibiera en su país la venta de El espejismo de Dios porque, según él, el libro de Dawkins insulta a la religión. Además, ha conseguido este año que los tribunales de su país bloqueen el acceso a todo WordPress.com, porque acoge bitácoras cuyo contenido le ofende.

Turquía y Estados Unidos son los dos países más antievolucionistas de Occidente, según un estudio comparativo publicado en la revista Science hace dos años. Con bloqueos a sitios de Internet como el de Dawkins, Turquía demuestra, además, lo lejos que está de cumplir el mínimo necesario de respeto a la libertad de expresión que se da en la Unión Europea.

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18 Sep 2008

Hay gente ahí fuera que lee la mente y cura mediante la imposición de manos. Los Gobiernos ocultan pruebas de visitas de seres de otros mundos que, cuando no se estrellan con sus naves cerca de Roswell, secuestran humanos para experimentar con ellos. Si colocamos los muebles de casa siguiendo una orientación determinada, conseguimos un equilibrio energético beneficioso para la salud. Algunas personas son capaces de detectar el agua subterránea y otras predicen el tiempo que hará durante la próxima estación con sólo mirar al cielo en unos días determinados. Existió una Humanidad que convivió con los dinosaurios. El agua tiene memoria. Contra el Pentágono no chocó, el 11-S, un avión de pasajeros pilotado por integristas islámicos, sino un misil lanzado por el Gobierno de Estados Unidos.

Mucha gente a nuestro alrededor piensa que algunas o todas las afirmaciones del párrafo anterior tienen fundamento. Atrévase: pregunte a sus conocidos si creen en la astrología, la telepatía, las posesiones demoníacas, la combustión espontánea, la Atlántida, los vampiros, el viaje astral, la comunicación con los espíritus, la homeopatía, los ovnis, Nostradamus, las psicofonías, el poder de las pirámides, el código secreto de la Biblia, la sábana santa, el monstruo del lago Ness, Uri Geller, los milagros… Se sorprenderá. Pero es que la frontera entre lo posible y lo imposible no está tan clara en nuestro mundo. ¿Acaso no es cierto, por ejemplo, que hoy podemos llevar en un pequeño dispositivo digital más información que la almacenada en la mayoría de las bibliotecas familiares? Hace unos años nos parecería imposible, pero hoy es así. ¿Por qué no va a haber algo de verdad, entonces, tras algunos de los llamados fenómenos paranormales?

Hace treinta años, cuando era un adolescente, creía en la posibilidad de que nos visitaran seres de otros planetas. Me parecía lo lógico. A fin de cuentas, nosotros habíamos ido a la Luna. Llevado por la curiosidad, me volqué en la lectura de libros sobre platillos volantes y astronomía, y, al final, la información y el contacto con otra gente sinceramente interesada en el asunto me hizo perder la fe extraterrestre, pedir pruebas, contrastar afirmaciones… Tras la caída del caballo y ya con la lección aprendida, sentí la necesidad de explorar otros presuntos enigmas que hasta ese momento no me habían atraído, en los que nunca había creído ni remotamente. Intuía que eran tan molinos de viento como mis gigantes de otros mundos. Mi sospecha se vio confirmada en todos y cada uno de los casos, y todavía no hay año en el que no me tope con algún aparente nuevo misterio que en cuanto rasco acaba no siendo tal.

Mi trabajo como periodista encargado de cubrir la información científica en el diario El Correo incluye el desenmascaramiento de falsos enigmas. Es divertido, tengo que reconocerlo, y me proporciona momentos de mucha satisfacción. Además, los llamados misterios paranormales son un magnífico recurso para atraer la atención del público sobre la ciencia, la historia, la cultura en general. Tienen un indudable gancho. Alguien interesado en lo que hay de cierto tras el mito de la Atlántida, si bebe de fuentes fiables, acabará aprendiendo sobre historia antigua, mitología, geología, filosofía… Al final del camino considerará el relato de Platón una historia moralizante, pero durante el trayecto habrá oído hablar, y quizás aprendido algo, de las guerras médicas, la tectónica de placas, los egipcios, la cultura de Tartessos, la filosofía griega… Creo, como ha dicho Martin Gardner, que "una de las mejores maneras de aprender algo sobre cualquier rama de la ciencia es descubrir en qué se equivocan sus chiflados". Pero es que también considero que hay que luchar contra el pensamiento mágico por el riesgo que supone no sólo para quienes lo miento practican, sino para todos.

"Si se cuestionan la ciencia y sus principios, y se pone en duda el valor de sus productos y el de la tecnología, son los cimientos de nuestra sociedad los que se ponen en cuestión". Es la advertencia que lanzan Félix Goñi, director de la Unidad de Biofísica de la Universidad del País Vasco (UPV) y el Consejo superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y Juan Ignacio Pérez, rector de la UPV, en el ensayo que firman en el libro Misterios a la luz de la ciencia ciencia. Esta obra, que llegará a las librerías en otoño, pretende alertar desde la Academia sobre la necesidad de combatir la superchería, de reivindicar el espíritu de la Ilustración. Es el último fruto de una jornada de divulgación celebrada en Bilbao en noviembre de 2006 dentro de la Semana Europea de la Ciencia y la Tecnología, que tuvo continuidad el año pasado, la tendrá éste y esperamos que la tenga el próximo. Una experiencia pionera -promovida por la UPV, El Correo y el Círculo Escéptico- en la cual profesores universitarios y periodistas explican a la gente de la calle lo que hay de cierto y de falso en asuntos tan dispares como el peligro para la salud de las antenas de la telefonía, las caras de Bélmez y la idea de que sólo empleamos una pequeña parte del cerebro, por citar tres ejemplos.

Es bueno que nos preguntemos cosas, que busquemos explicación a lo aparentemente misterioso. A fin de cuentas, eso es lo que hacen los científicos, ¿no? Misterios a la luz de la ciencia responde a esa inquietud y da pistas para comprender mejor la trascendencia de algunas empresas y la imposibilidad de otras. Los tres primeros capítulos analizan la posibilidad de que haya vida en otros mundos, monstruos en el nuestro y sistemas de predicción meteorológica fiables basados en la sabiduría popular, de la mano del astrofísico Agustín Sánchez Lavega, el biólogo Eduardo Angulo y el meteorólogo Jon Sáenz. Después, el periodista científico Mauricio-José Schwarz ofrece una guía para la detección de camelos en un mundo donde cada vez más gente quiere engañarnos. El biólogo Juan Ignacio Pérez y el biofísico Félix Goñi reflexionan, por último, sobre el peligro que supone el auge del pensamiento mágico para sociedades democráticas como la nuestra. ¡Ah!, se me olvidaba, la edición es de lujo y nace con vocación de ser el primer título de una colección de divulgación, EHUpress.

Espero, sinceramente, que esta obra no sea una iniciativa aislada, aunque ya sólo que haya llegado a buen puerto me parece algo extraordinario y de agradecer a quienes desde el rectorado han trabajado en la sombra para lograrlo. Después de más de veinte años buscando la ayuda de educadores y científicos vascos en la lucha contra el pensamiento mágico, un encuentro por otros motivos con el rector de la UPV fue el detonante de este proyecto, cuyo objetivo es reivindicar el conocimiento basado en la evidencia frente a la superstición y la ignorancia que en otros tiempos llevó a la quema de brujas y a considerar a la mujer un ser inferior, y ahora achaca a seres extraterrestres las grandes obras de la Antigüedad no europeas. Científicos, educadores y periodistas somos la clave en esta lucha, que no es sino una lucha contra la incultura y el aborregamiento de la ciudadanía en la sociedad de la información. De nosotros depende, en gran medida, parar el avance de lo irracional, cuya última víctima puede ser la democracia. Para conseguirlo, tenemos que trabajar juntos. Misterios a la luz de la ciencia responde a esa inquietud y creo que es divulgación de la buena. Ustedes, no obstante, tienen la última palabra.

Publicado originalmente en la revista Campusa.

Luis Alfonso Gámez (Ed.): Misterios a la luz de la ciencia. EHUpress. Bilbao 2008. 226 páginas. 11 €.

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01 Sep 2008

Todavía no salgo de mi asombro. Un grupo de ufólogos brasileños ha fundado una entidad dedicada al estudio de los platillos volantes y la ha llamado Instituto Carl Sagan (ICS). Mezclando churras con merinas, y demostrando muy poca vergüenza, se han apropiado del nombre y la imagen del científico y divulgador para la promoción de una de las pseudociencias que denunció en sus libros. Argumenta A.J. Gevaerd, director de la revista Ufo y líder del proyecto, que Carl Sagan no sólo "se dedicó incansablemente a la búsqueda por otras formas de vida en el universo", sino que además "tenía profundo conocimiento de la presencia alienígena en la Tierra". Podía haber dicho, con el mismo fundamento, que el astrofísico estadounidense visitó la Atlántida, tuvo experiencias extracorpores, fue exorcizado.... Sagan era un firme partidario de la búsqueda de inteligencia extraterrestre, pero no se tragaba las patrañas de los ufólogos. ¡Qué la desfachatez de los impulsores de esta iniciativa!: se apropian de la imagen de un divulgador científico que plantó cara a los charlatanes para dar su nombre a una organización dedicada a la promoción de la irracionalidad. "Lo que está implícito en los objetivos del ICS es que será preciso emplear métodos tanto científicos cuanto no ortodoxos, de manera armoniosa y concatenada, para que se obtengan los resultados deseados", anuncia Gevaerd, quien mantiene que los extraterrestres están actuando en la Tierra desde hace milenios. Vamos, que no hay que descartar -todo lo contrario- que el ICS haga sesiones de escritura automática y psicofonías en círculos del cereal. Si Sagan levantara la cabeza... Esperemos que sus herederos pongan freno a este atropello.

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Sobre este blog

magonia

Una ventana crítica al mundo del misterio

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