'Extranjeros SÍ' o 'extranjeros NO', esa es la cuestión
Una temporada más, y como si de la película 'Ben-Hur' en Semana Santa se tratara, el eterno debate de nuestra filosofía vuelve a las portadas. Jon Agiriano, cronista de EL CORREO, abría el pasado domingo la Caja de Pandora con su artículo 'Se busca un Athletic tan grande como su afición'. Días antes habían sido conocidos hombres de fútbol como Fernando Lamikiz (ex presidente del Athletic) o Santiago Segurola (adjunto al director de MARCA) los que reflexionaban sobre el asunto.
Me resultó curioso que todos coincidieran en los siguientes términos: globalización y cantera global. El significado que entrañan los mismos conceptos era claro: abrir las puertas de Lezama a niños de diferentes partes del mundo. Lo sorprendente del tema es que en ninguno de los textos se hiciera referencia a la palabra 'tabú': el extranjero. Hay miedo a recibir un sopapo a las primeras de cambio.
Es de valorar, no obstante, la valentía de todos ellos en reabrir el debate en cuestión. Entrar de lleno en esta materia resulta interesante a la vez que peligroso habida cuenta de que el receptor de estos argumentos es una afición anestesiada por la final de Copa, por la clasificación para la UEFA, por la disputa de la Supercopa… Así y todo, no dudo en que el momento es el acertado. Abordar estas cuestiones cuando el viento es favorable resulta más recomendable que hacerlo cuando la soga está al cuello.
Aun así, soy consciente de la realidad. Conocedor de la parroquia rojiblanca como creo que soy, apuesto a que a día de hoy en torno a un 75-80% de la afición se manifestaría en contra del cambio de filosofía. Amén. Sin embargo, también estoy convencido de que ese porcentaje se vería reducido significativamente en el caso de que -Dios no quiera- el Athletic pierda un año la categoría. Y a mí hoy por hoy nadie me quita el miedo de ver a nuestro club en Segunda pese a la ilusión despertada por los últimos acontecimientos. Que nadie se tire de los pelos entonces.
Hay que quitarse la venda de los ojos y ver que el Athletic da para lo que da. El juego es mediocre y los jugadores, salvo contadas excepciones, de un nivel medio-bajo. El futuro a corto plazo es, por tanto, poco esperanzador. Con la cantera vasca inmersa en una profunda crisis -sólo hay que ver la situación de Osasuna, Real, Alavés y Eibar-, nos queda agarrarnos a Lezama (el Bilbao Athletic no ha pasado de mitad de la tabla en Segunda B) y a algún fichaje como De Cerio.
Reconozco que soy el primero en mostrar mi orgullo por la historia de este club, pero el sufrimiento y las noticias apocalípticas de los últimos años me han llevado a plantearme la posibilidad de abrir nuestras puertas al mundo, lo que incluiría la opción de fichar a extranjeros. Así de claro. Yo no me ando con medias tintas. O se mantiene el modelo actual, con sus rarezas y peculiaridades (David López es un ejemplo), o se apuesta por un giro de 180º, sin restricciones de ningún tipo. Y es que a mí, personalmente, lo de la cantera global no me convence. Me explico.
El Barça, el modelo perfecto pero...
Agiriano, Segurola y compañía tienen un modelo claro a seguir: el FC Barcelona. Sí, ese equipo que maravilla y enamora a todo el planeta por su fútbol, ese equipo que nos pasó por encima en la final de Mestalla, pero también ese equipo que hace menos de un año cerraba la temporada en blanco (sin títulos), con su presidente haciendo frente a una moción de censura y lidiando cada 15 días en el palco con los socios más crispados. No hace tanto de aquello, ¿verdad?
Citan a Puyol, a Piqué, a Xavi, a Iniesta, a Bojan, a Messi (jugadores como el argentino sólo hay uno en el mundo, que no se nos olvide) como principales valores de la cantera culé. No se equivocan, todos son grandísimos jugadores, sin embargo, salvo Piqué, el resto formaban parte de la plantilla del año pasado. ¿No valía entonces ese modelo para nuestro Athletic? No es oro, por tanto, todo lo que reluce.
Y es que entre las diferencias existentes entre ambos clubes hay dos que saltan a la vista: el presupuesto que manejan unos y otros, y los jugadores extranjeros. En primer lugar, el Athletic no dispone del potencial económico suficiente para retener a ese tipo de jugadores (fijaros el dilema que tenemos con Javi Martínez y Llorente, por ejemplo). ¿De qué nos valdría formar a 'perlas' brasileñas, argentinas, holandesas o africanas si luego no podríamos mantenerlas? Y por otro lado están los Eto’o, Henry, Touré Yaya, Dani Alves, Keita, Marquéz… ¿Qué sería del Barça sin ellos?
Esto es la globalización. Se podrá hablar de que si una cantera global, de que si recorremos el mundo en busca de futuras estrellas que se formen en Lezama, dándoles educación, cariño… (¿dónde situamos el límite de edad?), de que si el hijo de un extremeño del Athletic hasta la médula debe tener la oportunidad de vestirse de rojiblanco (¿sólo si tiene 12 años o con 14 ó 16, o por qué no con 25?)… No nos engañemos. La realidad es ésta. Mi planteamiento, insisto, es el siguiente: o se abre el Athletic a todo el mundo o nos quedamos como estamos, que tampoco nos ha ido tan mal.
Las lágrimas de Javi Martínez
Mi rechazo a esta 'cantera global' tiene sus argumentos. ¿Por qué un chavalito de Sao Paulo de 11 años podría con este modelo jugar en el Athletic y no, en cambio, un joven de 23 años de Burgos, de Murcia, de Cádiz o de Almendralejo que lleva sangre rojiblanca desde pequeño y acaba de despuntar en el mundo del fútbol? ¿Por qué un inmigrante que llega con 20 años a Bilbao para quedarse no puede ser un león más?
Ser del Athletic es un sentimiento y yo quiero que todo futbolista que juegue en San Mamés, venga de Otxandio, Pamplona, Logroño, Buenos Aires o de donde sea, lo viva como tal. No por 'cazarlos' más jóvenes van a responder mejor o amar más estos colores. No por tenerlos seis años en Lezama van a rechazar una oferta del Barça o del Madrid, los clubes de referencia en sus lugares de origen.
Muchos han criticado el "recibimiento absurdo", la "humillación innecesaria" y el "menosprecio a los antiguos campeones" por el acto tras la Copa. Quizás tengan razón, aunque yo lo siga viendo como un acierto. Una demostración de orgullo, en definitiva. Y es que ¿quién le iba a decir hace tres años a Javi Martínez en Osasuna –un club que no nos tiene mucho aprecio que se diga- que se emocionaría en el balcón del Ayuntamiento de Bilbao por el recibimiento de una afición tras ser vapuleado? Eso, señores, es el orgullo de un club, más allá de la procedencia.
El Athletic, como yo lo entiendo, se mama desde 'txiki', con tu primer equipaje, tu primera visita a Lezama… Pero si queremos ser 'globales' que sean los futbolistas los que se involucren con esta filosofía, con este amor por un pueblo. Como el Liverpool, por ejemplo. Su hinchada se asemeja mucho a la nuestra. Puro espíritu 'red' similar a nuestro orgullo rojiblanco. Y son sus propios jugadores lo que han interiorizado esa magia de Anfield. Quiero decir con ello que la afición del Athletic no debería perder ese sentimiento, todo lo contrario.
Acabo. Pase lo que pase yo seguiré amando estos colores, bien en Primera con esta filosofía, bien en Segunda con únicamente jugadores de la tierra o bien con las puertas de Lezama abiertas para todo el mundo. Mi 'sentimiento Athletic' puede más que once nombres o la procedencia de ellos. Una última cosa. La decisión final en caso de un posible referéndum debería ser respaldada por una mayoría amplia, un 75%, por ejemplo. Hay mucho en juego.
¡AUPA ATHLETIC!
Los niños del Congo, ¿el futuro del Athletic?
Es el vídeo de la semana, por no decir del año. Ver casi a medio centenar de niños del Congo cantando el himno del Athletic ha puesto la carne de gallina a más de uno, incluso a aquellos que defienden a ultranza nuestra filosofía. Y es que el joven que grita con todo su alma el ¡Athleeeetic…! es lo más parecido al 'txapelas' de San Mamés. ¡Qué entusiasmo la de estos chavales… y más en euskera!
Pues bien, todo esto no me hace otra cosa que reflexionar. ¿Por qué un joven de estos no podría vestir un día la camiseta del Athletic? Si ponen tantas ganas en entonar nuestro cántico más querido, no podrían hacer lo mismo corriendo la banda del nuevo San Mamés o marcando goles que hagan iluminar nuestro futuro estadio…
Sé que este post recibirá críticas a mansalva, pero a todos se nos llena la boca de orgullo con esta anécdota y no pensamos en nuestro futuro que, teniendo en cuenta los últimos años, se presenta realmente oscuro. Así somos por estos lares. Yo sencillamente prefiero del mismo modo a un chaval africano de estos que nos permita dar un salto de calidad que a un nacido en Logroño que nos cueste 6 millones de euros.
En todo caso, como sé que esto a medio plazo no será posible, propongo a la directiva que inviten a todos estos niños a presenciar un encuentro en San Mamés. Yo les situaría en el fondo sur, donde apenas se escucha nada, para que den ánimos a los nuestros.
Finalmente y ante todo, ¡AUPA ATHLETIC! El domingo nos vemos en Riazor.
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iker alavaEl aficionado crítico del Athletic, siempre intentando buscar el lado positivo de cada tema, pero sin evitar la polémica y el debate. Un lugar de opinión donde buscar la mayor transparencia de nuestro querido club rojiblanco.
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