Blog | La picadura

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El planeta de los míos

06 Mar 2008

Soy escorpio, de finales de octubre, y según dicen los expertos en astrología respondo fielmente a las características propias del signo. Aunque, de vez en cuando, sorprendo con un ramalazo, o unas maneras que no corresponden con lo que dicta mi origen astral. Es por los dichosos ascendentes, que no me dejan ser un escorpio puro, como a mí me gustaría; porque los escorpiones estamos muy orgullosos de serlo. Con la política ocurre prácticamente lo mismo, votamos a un partido pero tenemos ascendentes de otros partidos. Y me voy a explicar aun a riesgo de quedarme con la etiqueta de "La bruja Terola". El domingo habrá mucho voto al PSOE con ascendente Izquierda Unida, si me apuran, con otros ascendentes como Aralar, EA, y Batasuna. El voto a Aralar puro, es difícil demostrarlo, porque es un partido nuevo y todavía pesan mucho los ascendentes, que son Batasuna, EA, Izquierda Unida, Verdes y "Uy, no he votado nunca y estos me caen bien, que el Zabaleta ese se parece cada vez más a Paul Mccartney". El voto al PNV es, como decirlo, muy PNV, sin ascendentes. No es que no los tenga, pero como "somos católicos, apostólicos, y jesuitas antes que romanos, no creemos en los horóscopos".

La papeleta de EA está condicionada por su gran ascendente, el PNV, y esta vez, influido por la disposición de los planetas de la constelación Garzoniana, tendrá marcado ascendente Batasuna. Hay un voto a IU con ascendente PSOE y puede ser que al igual que ocurre con EA, la influencia de Batasuna tenga incidencia. El voto al PP, es bastante puro, también por lo de la confesión, pero tiene sus ascendentes, como el PNV, el PSOE, y pequeños planetas ultras que no llegan a formar constelación, pero están ahí dando guerra. La abstención, no es tan pura como le gustaría a alguno, habrá abstención pura y dura, y habrá abstención con ascendente "que vote su padre, yo me voy al monte o me quedo en casa rascándome la barriga". Este universo ideológico lleno de tensiones y de contradicciones es lo que algunos llaman ahora "voto indeciso". Pasen buen día y no miren mal a los que creen en la astrología.

Escrito por Óscar Terol

¡Silencio en la sala!

05 Mar 2008

Tengo la extraña sensación de haber votado ya en las elecciones, es más, de estar votando todos los días, estoy al borde del aburrimiento. Este sentir me lo provoca la constante aparición de resultados en los medios de comunicación. Que si ha ganado este, que si ha ganado el otro, que si hemos barrido, que si tenemos la mayoría, que si la abuela fuma, etc. Los periódicos se han convertido en la sentencia del día anterior, leemos veredictos en lugar de noticias; y algunos periodistas, antes ingeniosos abogados del diablo, ahora son jueces chusqueros de juzgado de guardia. Es como si viviéramos en la dictadura del resultado. Nos obligan a conocer, en todo momento, el estado del pensamiento ajeno, a través de encuestas, sondeos, barómetros, y leches de esas, que nos reducen a quesitos o barritas de colores. Nos deben ver perdidos y necesitados de tutela y guía para organizar nuestro pensamiento y poder decidir. "Si se celebraran hoy las elecciones, ganaría..." ¡Pero, quien ha dicho que son hoy, por favor, que anticipamos todo y luego queremos vivir cien años! Aburren, a mí por lo menos. No es que crea que haya que ir virgen al escrutinio del día 9, pero, ¿para qué tanta sentencia? Hemos judicializado la vida.

Fíjense en los programas de televisión. Ahora el protagonista de la mayoría de ellos es un jurado: Operaciones triunfo, Tienes talento, Tú si que vales, el rey de la comedia, etc. Hemos convertido a los artistas en sospechosos de cometer un crimen y les utilizamos para que el chiste del miembro del jurado quede bien. Da asco ver como se aprovechan de la gente con ganas de mostrar su talento cotidiano. Les regalan el primer capítulo de su gloria, y después les dicen que no pueden hacer la colección. "Lo sentimos, pero no pasas a la siguiente ronda". Y el pobre, o la pobre, que ha pedido permiso en el trabajo para acudir a su degüello televisado, tiene que sonreír mientras el Yacer o el Moranco de turno remata la frase “ingeniosa” a cámara. Pasen buen día y no miren mal a los que tienen miedo a volar.

Escrito por Óscar Terol

Lencería

03 Mar 2008

A mí, con esto del voto y de la ideología de las personas me ocurre lo mismo que con la lencería ajena; que me gusta que se intuya, no necesito verla. No soy yo muy aficionado a la moda actual del calzoncillo saludador y el tanga despiadado pidiendo minutos de juego. Sí, reconozco que me gustan las trasparencias, el escote de puntillas tímidas y el efecto embutido que provoca en los pantalones la goma de una braga apretada, así como dejarme sorprender por unas tirillas de sujetador deslizándose por el hombro, como quien no quiere la cosa. Vamos, que soy fan del erotismo a la vieja usanza y no me dice nada la pornografía. El voto, también erótico, que se intuya, que lo tengas que adivinar, pero que no te lo dejen ver en la primera cita. El domingo por la noche estuve viendo un programa de televisión en la Sexta dedicado a las elecciones. En dicho espacio, un grupo numeroso de actores y de cantantes expresaban su fidelidad a los diferentes partidos, o sea al PSOE, menos Julio Iglesias que se decantaba más por la derecha. No me importa lo más mínimo a que partido vote la gente, como si se abstiene, lo que me llama la atención es que casi todos los que se desnudan ideológicamente son actores o cantantes. Y por mucho que intento entenderlo, no encuentro ninguna relación entre ser artista y tener que expresar públicamente el voto.

También es cierto que el análisis lo hago desde aquí, y a los vascos nos da más respeto el tema de enseñar la ropa interior, puede ser. Pero bueno, tampoco creo que el apoyo de un cantante, o un cómico, por ejemplo, sea decisivo para decidirte por un candidato. Me parecería mucho más significativo que todos los anestesistas españoles dieran el apoyo a Rajoy; joder, a ver quien es el guapo que no le vota estando en lista de espera de quirófano. O saber que todos los banqueros apoyan a Zapatero, o al PNV; sólo porque los galantes de la economía estén tranquilos, sería una opción de voto recomendable. Como si uno de cada diez dentistas entrevistados recomendara votar a Izquierda Unida. Pasen buen día y no nos miren mal a los actores.

Escrito por Óscar Terol

El bueno, (…), el Malo

27 Feb 2008

Nos hemos cargado al "feo", que era la tercera de opciones, o la posibilidad de no tener que elegir obligatoriamente entre el bueno y el malo. Hemos vuelto a las tesis del viejo Zoroastro: La dualidad, el bien y el mal como únicos parámetros por los que se mueve el hombre. Agradecemos a Sergio Leone su aportación y le recordaremos como un romántico, pero hay que reconocerlo, el "feo" ya no tiene cabida en esta feria de buenos y malos, hermanos. La dictadura de la disyuntiva se impone por la fuerza: Zapatero o Rajoy; Obama o Hilary; Alonso o Hamilton; Macua o Gerrero; Tú o yo, nunca un nosotros, y mucho menos, el feo. A los feos ya no les sacan a bailar ni en las encuestas, la vida es un "cara o cruz", que la moneda caiga de canto, a estas alturas, es una utopía. La campaña electoral refleja fielmente esta realidad, el dichoso voto útil convierte prácticamente en inútil el esfuerzo de los Llamazares y compañía. En unos años, nos quedaremos con PSOE y PP como únicas opciones, e IU acabará por convertirse en un juego de la PlayStation, sin violencia, de esos de estrategia.

En Euskadi tardaremos algún siglo más, está claro, aquí la oferta política sigue teniendo la riqueza de esos surtidos de galletas de dos pisos. No se sabe si es por el clima, o por llevar la contraria, lo cierto es que cada vez hay más partidos. Incluso se está estudiando crear una reserva de partidos a nivel mundial, al estilo del semillero gigante que se han montado los noruegos (ahora sabemos para qué sirve Noruega, para que nos guarde las pipas secas del melón). Aquí podríamos hacer lo mismo, traer todos los partidos políticos del mundo conocido, ponerles un txoko y concederles el derecho de manifestación. Cuando en el resto del mundo hayan desaparecido las ideologías y hasta en Salamanca se esté votando para las primarias de los Estados Unidos, los vascos podremos disfrutar de los matices que existan entre los Antitaurinos Belgas moderados y los Verdes antiestrés holandeses en coalición con Aralar. Pasen buen día y no miren mal a los internautas anónimos.

Escrito por Óscar Terol

Digestiones varias

26 Feb 2008

Qué afición tenemos los vascos a dar de comer a España, la debemos ver famélica y desnutrida; y qué oficio ¡madre mía! Lo sabemos hacer a las mil maravillas, o mejor dicho: a las mil y una recetas. Dominamos tanto el fuego lento como el salteado en sartén, por supuesto todas las salsas, y si hay que llevárselo crudo al buche, somos los mejores. La cagamos con el tema del fiambre, pero de eso no se habla y ya está, nadie es perfecto. Nos gusta que la gente coma bien, y eso nos honra. Y si no saben hacerlo, les enseñamos, ahí está Arguiñano todos los días, organizando los menús de los españoles; que coman lo mismo, pero que parezca diferente (Un saludo Karlos). En todas las cartas de los grandes restaurantes de la piel de toro (que ya he escrito "España" tres veces y puede empalagar) aparece una merluza o un bacalao que se apellida "a la vasca, o a la bilbaína", y nos hace ilusión leerlo, por qué no decirlo. Y es tanta nuestra capacidad y nuestra insistencia, que no contentos con estar presente en todas las comidas, somos también la comidilla de la sobremesa. Alimentamos los estómagos y las conversaciones del reino desde que yo tengo uso de razón, (de antes no puedo hablar).

En el debate entre Rajoy y Zapatero del pasado lunes, el único presidente autonómico que fue mencionado fue nuestro Lehendakari. Turrón de guirlatxe del duro, "veinticinco de Octubre, fun, fun, fun". Sin lo vasco, la campaña electoral duraría una tarde y los periódicos tendrían solo las cuatro páginas de contactos. Nos hemos convertido en alimento básico nacional, como el arroz para los chinos, o la pasta para los pisos de estudiantes. Esto no es ni bueno, ni malo, es así porque lo hemos querido. Luego, pediremos la independencia, que me parece lícito desearlo, pero igual sería conveniente dejar de dar pienso. ¿Cómo nos van a dejar marchar si les estamos dando de comer a la boca? No es lógico. Igual, si empezamos por organizar nuestra cocina y dejar que los demás coman las uvas como quieran, otro gallo cantaría. Pasen buen día y no me miren mal a los que hacen footing con el perro.

Escrito por Óscar Terol

Rocky VII

24 Feb 2008

¡Señoras y señores, esta noche, a las nueve y media, en la plaza del pueblo, si el tiempo lo permite, y aunque no lo permita también, gran velada de voceo. Pelea de los pesos muy pesados, a veces rozando lo insoportable, por el título de vencedor del sondeo del día siguiente, y que enfrentará a los siguientes púgiles: Supuestamente a la derecha moderada, con el calzón a prueba de Esperanzas, Pizarros y Gallardones tendremos al aspirante Mariano Rajoy, el Peregrino persistente, natural de Santiago de Compostela, con un peso en las encuestas del 39 por ciento largo. Nos cuentan que a la izquierda, con calzoncillo demasiado ajustado para la ocasión, podremos ver a José Luís Rodríguez Zapatero, el Negociador malvado, natural de Valladolid, no de León, defendiendo el título con un porcentaje del 42 por ciento. La pelea se resolverá por puntos al mejor de trece insultos, o por ko. Eso sí, ganarán los dos, dependiendo el periódico que compre usted al día siguiente. En el centro del ring, dirigiendo la contienda estará, si no lo cambian a última hora, el árbitro Manuel Campo Vidal, del colegio de los neutrales aparentes de toda la vida, experto en este tipo de escenificaciones.

No se pierdan la velada, damas, caballeros: cara a cara, la mirada diabólica contra el frenillo domesticado; la amenaza de la España rota contra el hombre pegamento; el anticristo contra la salvaguarda de la cristiandad; el casa a los maricones contra el que solo los junta, ¿Quien da más? Sí, de acuerdo, para que la noche fuese redonda podríamos haber incluido como preámbulo un número cómico de Llamazares quemando la foto del abuelo de Leonor, a Rosa Diez vestida de animadora portando los carteles que anuncian los raunds, y al coro de los nacionalistas periféricos cantando el “Todos queremos más”. Quizás en la realidad virtual ya esté organizado un chow paralelo, busquen por si acaso, que mira que nos da regalos últimamente el amigo Gaspar por los mundos de Yupi. Hasta ese momento, pasen buen día y no miren mal a los músicos callejeros, aunque desafinen.

Escrito por Óscar Terol

Primeros aromas

22 Feb 2008

Bueno, pues ya tenemos las primeras sensaciones de campaña electoral, que así, a botepronto, nos indican un más de lo mismo con tendencia a la perpetuidad. Vayámonos olvidándonos de las ideologías, incluso de los partidos, votamos a poses agraciadas, a figurines de escaparate, a toreros de debate sin cornada. Se palpa la preocupación única, que no es el tema vasco por mucha leña que se le eche, no; es el vil metal, o el santo dinero, como quieran. ¿Quien se hubiera tragado en la época del Felipe González zaino y sin bolsones en las ojeras un debate económico en la tele? Ni el cadete Botín. Hoy, dan más sustos las mutaciones del Euribor que los cambios de tamaño y de color de los lunares. De aquí a unos años, sustituimos el clásico "izquierda-derecha", por el "arriba–abajo", con el permiso de los nostálgicos. Eso sí, el centro seguirá siendo el centro, una zona exenta de glamour, con poco atractivo para los medios de comunicación, pero donde es conveniente siempre tener un pie apoyado, por si las moscas.

Por lo demás, lo esperado, retoque digital a tutiplé en las fotografías y lentillas de colores. ¿Dónde quedan aquellos carteles de la transición, con candidatos estrenando traje para la ocasión y una risotada bobalicona de foto familiar? Daba gusto verlos con esa ignorancia estética, porque no interpretaban, eran ellos. Bendita inconsciencia. Todos pensábamos: "Que creo lo me porque votar a voy le pero cabrona, la o cabrón, el es feo". Ahora, sin embargo, las fotos están más cuidadas que las de los catálogos de lencería fina, claro que con muchas menos transparencias. Intencionado blanco y negro, abuso de los primeros planos, mirada penetrante con amago de seducción, media sonrisa para medias verdades y gomina o espuma moldeadora para los de izquierdas. Vamos, que en lugar de pedirte el voto, parece que te están pidiendo para salir. Si el día 9 de marzo, a la hora del recuento, aparecen números de móvil apuntados en las papeletas oficiales, que no se extrañe nadie. Pasen buen día y no miren mal a los obesos.

Escrito por Óscar Terol

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