Blog | La picadura
El planeta de los míos
Soy escorpio, de finales de octubre, y según dicen los expertos en astrología respondo fielmente a las características propias del signo. Aunque, de vez en cuando, sorprendo con un ramalazo, o unas maneras que no corresponden con lo que dicta mi origen astral. Es por los dichosos ascendentes, que no me dejan ser un escorpio puro, como a mí me gustaría; porque los escorpiones estamos muy orgullosos de serlo. Con la política ocurre prácticamente lo mismo, votamos a un partido pero tenemos ascendentes de otros partidos. Y me voy a explicar aun a riesgo de quedarme con la etiqueta de "La bruja Terola". El domingo habrá mucho voto al PSOE con ascendente Izquierda Unida, si me apuran, con otros ascendentes como Aralar, EA, y Batasuna. El voto a Aralar puro, es difícil demostrarlo, porque es un partido nuevo y todavía pesan mucho los ascendentes, que son Batasuna, EA, Izquierda Unida, Verdes y "Uy, no he votado nunca y estos me caen bien, que el Zabaleta ese se parece cada vez más a Paul Mccartney". El voto al PNV es, como decirlo, muy PNV, sin ascendentes. No es que no los tenga, pero como "somos católicos, apostólicos, y jesuitas antes que romanos, no creemos en los horóscopos".
La papeleta de EA está condicionada por su gran ascendente, el PNV, y esta vez, influido por la disposición de los planetas de la constelación Garzoniana, tendrá marcado ascendente Batasuna. Hay un voto a IU con ascendente PSOE y puede ser que al igual que ocurre con EA, la influencia de Batasuna tenga incidencia. El voto al PP, es bastante puro, también por lo de la confesión, pero tiene sus ascendentes, como el PNV, el PSOE, y pequeños planetas ultras que no llegan a formar constelación, pero están ahí dando guerra. La abstención, no es tan pura como le gustaría a alguno, habrá abstención pura y dura, y habrá abstención con ascendente "que vote su padre, yo me voy al monte o me quedo en casa rascándome la barriga". Este universo ideológico lleno de tensiones y de contradicciones es lo que algunos llaman ahora "voto indeciso". Pasen buen día y no miren mal a los que creen en la astrología.
¡Silencio en la sala!
Tengo la extraña sensación de haber votado ya en las elecciones, es más, de estar votando todos los días, estoy al borde del aburrimiento. Este sentir me lo provoca la constante aparición de resultados en los medios de comunicación. Que si ha ganado este, que si ha ganado el otro, que si hemos barrido, que si tenemos la mayoría, que si la abuela fuma, etc. Los periódicos se han convertido en la sentencia del día anterior, leemos veredictos en lugar de noticias; y algunos periodistas, antes ingeniosos abogados del diablo, ahora son jueces chusqueros de juzgado de guardia. Es como si viviéramos en la dictadura del resultado. Nos obligan a conocer, en todo momento, el estado del pensamiento ajeno, a través de encuestas, sondeos, barómetros, y leches de esas, que nos reducen a quesitos o barritas de colores. Nos deben ver perdidos y necesitados de tutela y guía para organizar nuestro pensamiento y poder decidir. "Si se celebraran hoy las elecciones, ganaría..." ¡Pero, quien ha dicho que son hoy, por favor, que anticipamos todo y luego queremos vivir cien años! Aburren, a mí por lo menos. No es que crea que haya que ir virgen al escrutinio del día 9, pero, ¿para qué tanta sentencia? Hemos judicializado la vida.
Fíjense en los programas de televisión. Ahora el protagonista de la mayoría de ellos es un jurado: Operaciones triunfo, Tienes talento, Tú si que vales, el rey de la comedia, etc. Hemos convertido a los artistas en sospechosos de cometer un crimen y les utilizamos para que el chiste del miembro del jurado quede bien. Da asco ver como se aprovechan de la gente con ganas de mostrar su talento cotidiano. Les regalan el primer capítulo de su gloria, y después les dicen que no pueden hacer la colección. "Lo sentimos, pero no pasas a la siguiente ronda". Y el pobre, o la pobre, que ha pedido permiso en el trabajo para acudir a su degüello televisado, tiene que sonreír mientras el Yacer o el Moranco de turno remata la frase “ingeniosa” a cámara. Pasen buen día y no miren mal a los que tienen miedo a volar.
Mi fe
PADRE NUESTRO…., (O madre, o amigo, o lo que seas: energía, Amor, luz, alegría, inteligencia superior, un señor de barbas, una talla del retablo de la iglesia de mi pueblo, etc.) QUE ESTAS EN EL CIELO… (¿Por qué estar, estás, no? No me jodas. Si no es en el cielo, nos da igual, estate donde quieras, pero tú estate ahí vigilando, que aquí la cosa está muy chunga, y de los obispos que tienes aquí en plantilla, no sé, no me fío del todo, los veo con cara triste y me da mal rollo) SANTIFICADO SEA TU NOMBRE… (Hombre, se hace lo que se puede, pero hay veces que te nos cuelas detrás de un "mecagüen", ya sabes, no se hace con mala intención, es para soltar tensiones. Además nos cagamos también en nuestro padre terrenal, es una expresión castiza, no nos lo tengas en cuenta) VENGA A NOSOTROS TU REINO… (Vamos, que si en lugar de reino, es república, tampoco importa; la cosa es que venga algo bueno para todos, que la gente este agustito, que no nos demos tanta leña por cuatro tonterías) HAGASE TU VOLUNTAD ASI EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO (Y en Sudamérica también, ¿vale? Y en mi casa los días de bronca; y que mis amigos se entiendan, eso lo consigues tú de un plumazo. A ver, que lo del plumazo es otra expresión, que yo no digo que seas…) EL PAN NUESTRO DE CADA DIA DANOSLE HOY (Con poca miga, que engorda, pero sí, que no falte el mendrugo, ni la vianda, ni la sangre de cuando haces de tu hijo fermentada) PERDONA NUESTRAS DEUDAS… (Bueno, en el tema de la economía, si te parece, te puedes relajar, que en el debate del lunes, Rajoy y Zapatero dijeron que nos bajarían los impuestos) COMO NOSOTROS TAMBIEN PERDONAMOS A NUESTROS DEUDORES… (Esto no lo practicamos todos, si te digo la verdad. Tienes que hablar con Botín y compañía, a tú estilo, ya me entiendes; te metes en un sueño en plan Espíritu Santo, y les das un sustito de esos que das tú) LIBRANOS DE TODO MAL (Me tengo que morder la lengua, que el voto es secreto y yo lo respeto mucho. Bueno, líbranos de nuestra capacidad de hacer el mal, cada uno sabrá donde ejerce) Pasen buen día y no miren mal a los que todavía rezan. AMEN
Lencería
A mí, con esto del voto y de la ideología de las personas me ocurre lo mismo que con la lencería ajena; que me gusta que se intuya, no necesito verla. No soy yo muy aficionado a la moda actual del calzoncillo saludador y el tanga despiadado pidiendo minutos de juego. Sí, reconozco que me gustan las trasparencias, el escote de puntillas tímidas y el efecto embutido que provoca en los pantalones la goma de una braga apretada, así como dejarme sorprender por unas tirillas de sujetador deslizándose por el hombro, como quien no quiere la cosa. Vamos, que soy fan del erotismo a la vieja usanza y no me dice nada la pornografía. El voto, también erótico, que se intuya, que lo tengas que adivinar, pero que no te lo dejen ver en la primera cita. El domingo por la noche estuve viendo un programa de televisión en la Sexta dedicado a las elecciones. En dicho espacio, un grupo numeroso de actores y de cantantes expresaban su fidelidad a los diferentes partidos, o sea al PSOE, menos Julio Iglesias que se decantaba más por la derecha. No me importa lo más mínimo a que partido vote la gente, como si se abstiene, lo que me llama la atención es que casi todos los que se desnudan ideológicamente son actores o cantantes. Y por mucho que intento entenderlo, no encuentro ninguna relación entre ser artista y tener que expresar públicamente el voto.
También es cierto que el análisis lo hago desde aquí, y a los vascos nos da más respeto el tema de enseñar la ropa interior, puede ser. Pero bueno, tampoco creo que el apoyo de un cantante, o un cómico, por ejemplo, sea decisivo para decidirte por un candidato. Me parecería mucho más significativo que todos los anestesistas españoles dieran el apoyo a Rajoy; joder, a ver quien es el guapo que no le vota estando en lista de espera de quirófano. O saber que todos los banqueros apoyan a Zapatero, o al PNV; sólo porque los galantes de la economía estén tranquilos, sería una opción de voto recomendable. Como si uno de cada diez dentistas entrevistados recomendara votar a Izquierda Unida. Pasen buen día y no nos miren mal a los actores.
Porra
Ya. Por fin es lunes para poder disfrutar del concurso de baile “mira quien baila”, esta vez y sin que sirva de precedente, presentado por Olga Viza. Las diferencias con el programa de nuestra Igartiburu son sustanciales: En esta versión no se baila a lo agarrado, es baile suelto; puntúa mejor el traspié del otro que el paso bien dado por uno, y Mariano Mariano, en lugar de estar sentado en el jurado, salta a la pista. Ah, y por supuesto, la Viza no nos va a enseñar canalillo, ni tanga, ni muslo de tres palmos; riguroso recato y cuello vuelto.
Mañana, todos seremos Coti, expertos coreógrafos y analistas de la danza contemporánea, juzgando sin piedad a los bailarines desde nuestro prisma y voto. Pero eso no tiene mérito, hay que jugársela al estilo vasco, apostando, que apostillar es de cobardes. Ahí va mi porra para esta noche. Mil a ocho a que Zapatero nos ofrece una interpretación cómica, con giros y saltitos, de la canción de autor “¿Quien es esa niña, ozú?”. Que tendrá su correspondiente réplica con unos compases de la chirigota “El bonobús de Jozé Lui”.
Doble a sencillo a que Rajoy nos deleita con un taconeado oportuno y rabioso en la salsa “Hay que ser imbécil”. Me juego la casa a que ZP, en el punto álgido de la velada, nos ofrece una versión sobria y clásica, estilo Nureyev, de “No soy maltratador de víctimas”. Supongo que los dos concursantes nos bailarán repetidas veces el “Tango la razón” y “Bolero es usted”. Me apuesto una cena a que Zapatero le pide a Rajoy una improvisación del “Trasvase del Ebro para un lago de los cisnes seco”. A la que Mariano contestará con un fragmento del “Danubio Azul”, dedicado a su amiga Angela Merkel. Me juego unas copas a que sale a bailar la más fea, la inflación, y ninguno de los dos quiere bailar con ella. Intuyo, también, mucho baile de cifras y, posiblemente, menos baile de párpado caído y ojitos marujitos que en anteriores ediciones.
No sé si acertaré, lo que está claro es que todos acabaremos bailando la conga del ganador, aunque no queramos. Pasen buen día y no miren mal a los que no van a ver el debate.
Imbécil
Hay un partido del poder propiamente dicho, un atajo, un ramillete, una reserva espiritual en activo, una manada de toros indultados por la gloria de su tiempo y que viven como sementales pero sin ejercer. Es un partido de miradas cansadas y resabiadas, de ideologías desacompasadas, de exceso de conocimiento; la antípoda de la inocencia. Que más que un partido, es un estado, un nivel de madurez tal que amenaza a las demás frutas del frutero con su moho.
Son los ex presidentes, los que ya han estado en la cumbre de la montaña y ahora hacen como que ayudan a sus compañeros a subir. Ellos están bendecidos por la historia y eso les autoriza moralmente para disparar los cartuchos de su vieja escopeta cuando quieran. ¿Qué habrán visto, qué sabrán, qué nos están ocultando para que ni sus correligionarios puedan llamarlos al orden? Y donde son más peligrosos es en los mítines, porque la emoción del momento, les libera de la presión y se envalentonan, se vienen arriba. Como aquel abuelo sin tacha que animado por el orujo de hierbas, suelta un chiste verde oscuro en plena nochebuena delante de los nietos.
Gónzalez, Aznar, Ardanza, el mismo Castro, que ahora hace campaña aquí; todos saben que el poder hace honor a su nombre y puede, y puede, y tira, y tira. Los galones se llevan hasta la tumba y de vez en cuando hay que quitarles el polvo en público. Ay, el ego, que guerra nos da. Y aunque esté mil veces dicho y sea obvio, hay que recordar a los políticos que insultando, echando mano de la crispación, manipulando y mintiendo a gritos, están desautorizados para darnos lecciones y consejos a cerca de temas como la violencia de género, la otra, y la de más allá.
El ejemplo mató a la palabra que lo predicaba. Así vamos mal, así no merece la pena. Que os ponéis de tirón de orejas, leches. Que mira que todavía creo en esto de la democracia, pero todo se agota, las reservas de fe escasean más que el agua en los embalses del sur. Y aquí no hay trasvase que valga, si se acaba, se acaba. Dejarme ser inocente todavía. Pasen buen día y no miren mal a los que llevan chándal con zapatos.
De tripas...
Dejaremos los petardos a un lado, que son incompatibles con la lógica, con la razón, y con el corazón. Que haya personas que todavía estén apostando por las minas antipersonales como “método de expresión” es una verdadera pena. No entiendo ese idioma de palabras que terminan en ¡Pum! Lastre. En fin, lo de siempre: arenilla en el alma, silencio en las cuadrillas, reojo al teleberri en el bar y ¡al plato! que se enfría la comida.
El otro día leí en uno de estos periódicos que tanto beneficio dan al grupo Vocento (antes de que se me olvide, este año subo el caché, para que no se lo queden todo los bancos), que los vascos hemos bajado puestos en el ranking de donaciones de órganos. Hasta hace poco, el riñón con lábel, el hígado de Idiazabal, o el corazón del Valle de Ulzama eran los campeones a nivel mundial. Ahora nos ganan unas cinco comunidades autónomas, hemos bajado al sexto puesto. No han salido datos de las reducciones de estómago, ahí seguro que estamos a la cabeza. Siempre nos hemos caracterizado por ser un pueblo de buen vivir, como reyes, pero al mismo tiempo, desprendido a la hora de compartir, como buenos cristianos. ”¡Que no falte de nada!” En la familia que no hay un misionero, es porque hay alguien de una ”no sé qué mundi”, de esas. Siempre que hay un proyecto de cooperación, aparece un “Antxon” o una “Maite” en la foto. Hasta el punto que se cree que los vascos hemos inventado la solidaridad, aunque sea como terapia para no sentirnos culpables por la buena vida que nos rodea. Lo que está comprobado es que nos sienta mejor “dar”, que “que nos den”, por lo menos así era hasta hace bien poco. Y como nos gusta ser los primeros en todo, nos hacía ilusión ganar hasta en solidaridad, ¡la hostia! Pues, hermanos, estamos descuidando una de nuestras virtudes tradicionales, ¿no nos estaremos volviendo unos avaros? ¡Mecagüen la leche que nos ha dado, que nos ganan los asturianos y los cántabros! Y lo del concierto económico pisándonos los talones, apaga y vámonos. Pasen buen día y no miren mal a los que si lo hacen.
Hoy
Ya es mala suerte que el único día de regalo que tenemos cada cuatro años lo tengamos que malgastar en una campaña electoral. Los veintinueve de febrero hay que dedicarlos a cosas extraordinarias, son fechas para hacer algo creativo, dejarse llevar por la magia del día: volar una cometa, comprar un diccionario de sinónimos y antónimos, cambiar las pilas de los mandos de la casa, limpiar la jaula del periquito y ese tipo de cosas que un diecialgo de enero no te sale hacer. Porque no me digan que no es curioso que nos sobren seis horas todos los años y las vayamos guardando para hacer un día entero, al cabo de cuatro años. Aprovecho la ocasión para decir que posiblemente sería más democrático que cada cual se cogiera las seis horas el día que quisiera, y no esta dictadura bisiesta. Esto no nos lo van a conceder, pero por lo menos, este año, podrían habernos quitado del calendario el día veintinueve y dejarlo para dentro de cuatro años, para el 2012. Sí, se convertiría en el primer treinta de febrero de la historia de la humanidad, y de golpe y porrazo nos hubiéramos ahorrado un día de campaña, que no es poco. Además, la pedrea cósmica ha tenido que tocar en esta semana, que se está haciendo más larga que el embarazo de una hipopótama. Es un sin vivir, parece que nunca va a llegar el próximo lunes. No sé ustedes, pero yo tengo el mono, un gorilón de aupa. No sé que nos metieron en la señal de la tele, sería alguna historia subliminal, o algún curso de hipnosis a distancia del Campo Vidal, porque no se comprende tanta dependencia. Nos han dejado huérfanos de estímulo, me siento vacío. Mariano, le gradezco la intentona de elevar nuestro ánimo sacándose la foto con la bandurria y los Machu Picho Brhoders, pero no es suficiente. Tampoco el atril en forma de "Z" de José Luis me llena. Ya estoy necesitando el "tic a tic" del día tres. Ese ojo buscando a campanilla, esos gráficos de impresora a color, ese no saber estar, esa niña de San Ildefonso, ese hacer santos a los muñecos del guiñol. Me estorba hasta el fin de semana. Pasen buen día y no miren mal a los asesores de imagen.
El bueno, (…), el Malo
Nos hemos cargado al "feo", que era la tercera de opciones, o la posibilidad de no tener que elegir obligatoriamente entre el bueno y el malo. Hemos vuelto a las tesis del viejo Zoroastro: La dualidad, el bien y el mal como únicos parámetros por los que se mueve el hombre. Agradecemos a Sergio Leone su aportación y le recordaremos como un romántico, pero hay que reconocerlo, el "feo" ya no tiene cabida en esta feria de buenos y malos, hermanos. La dictadura de la disyuntiva se impone por la fuerza: Zapatero o Rajoy; Obama o Hilary; Alonso o Hamilton; Macua o Gerrero; Tú o yo, nunca un nosotros, y mucho menos, el feo. A los feos ya no les sacan a bailar ni en las encuestas, la vida es un "cara o cruz", que la moneda caiga de canto, a estas alturas, es una utopía. La campaña electoral refleja fielmente esta realidad, el dichoso voto útil convierte prácticamente en inútil el esfuerzo de los Llamazares y compañía. En unos años, nos quedaremos con PSOE y PP como únicas opciones, e IU acabará por convertirse en un juego de la PlayStation, sin violencia, de esos de estrategia.
En Euskadi tardaremos algún siglo más, está claro, aquí la oferta política sigue teniendo la riqueza de esos surtidos de galletas de dos pisos. No se sabe si es por el clima, o por llevar la contraria, lo cierto es que cada vez hay más partidos. Incluso se está estudiando crear una reserva de partidos a nivel mundial, al estilo del semillero gigante que se han montado los noruegos (ahora sabemos para qué sirve Noruega, para que nos guarde las pipas secas del melón). Aquí podríamos hacer lo mismo, traer todos los partidos políticos del mundo conocido, ponerles un txoko y concederles el derecho de manifestación. Cuando en el resto del mundo hayan desaparecido las ideologías y hasta en Salamanca se esté votando para las primarias de los Estados Unidos, los vascos podremos disfrutar de los matices que existan entre los Antitaurinos Belgas moderados y los Verdes antiestrés holandeses en coalición con Aralar. Pasen buen día y no miren mal a los internautas anónimos.
Digestiones varias
Qué afición tenemos los vascos a dar de comer a España, la debemos ver famélica y desnutrida; y qué oficio ¡madre mía! Lo sabemos hacer a las mil maravillas, o mejor dicho: a las mil y una recetas. Dominamos tanto el fuego lento como el salteado en sartén, por supuesto todas las salsas, y si hay que llevárselo crudo al buche, somos los mejores. La cagamos con el tema del fiambre, pero de eso no se habla y ya está, nadie es perfecto. Nos gusta que la gente coma bien, y eso nos honra. Y si no saben hacerlo, les enseñamos, ahí está Arguiñano todos los días, organizando los menús de los españoles; que coman lo mismo, pero que parezca diferente (Un saludo Karlos). En todas las cartas de los grandes restaurantes de la piel de toro (que ya he escrito "España" tres veces y puede empalagar) aparece una merluza o un bacalao que se apellida "a la vasca, o a la bilbaína", y nos hace ilusión leerlo, por qué no decirlo. Y es tanta nuestra capacidad y nuestra insistencia, que no contentos con estar presente en todas las comidas, somos también la comidilla de la sobremesa. Alimentamos los estómagos y las conversaciones del reino desde que yo tengo uso de razón, (de antes no puedo hablar).
En el debate entre Rajoy y Zapatero del pasado lunes, el único presidente autonómico que fue mencionado fue nuestro Lehendakari. Turrón de guirlatxe del duro, "veinticinco de Octubre, fun, fun, fun". Sin lo vasco, la campaña electoral duraría una tarde y los periódicos tendrían solo las cuatro páginas de contactos. Nos hemos convertido en alimento básico nacional, como el arroz para los chinos, o la pasta para los pisos de estudiantes. Esto no es ni bueno, ni malo, es así porque lo hemos querido. Luego, pediremos la independencia, que me parece lícito desearlo, pero igual sería conveniente dejar de dar pienso. ¿Cómo nos van a dejar marchar si les estamos dando de comer a la boca? No es lógico. Igual, si empezamos por organizar nuestra cocina y dejar que los demás coman las uvas como quieran, otro gallo cantaría. Pasen buen día y no me miren mal a los que hacen footing con el perro.
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