Blog | La picadura
Primeros aromas
Bueno, pues ya tenemos las primeras sensaciones de campaña electoral, que así, a botepronto, nos indican un más de lo mismo con tendencia a la perpetuidad. Vayámonos olvidándonos de las ideologías, incluso de los partidos, votamos a poses agraciadas, a figurines de escaparate, a toreros de debate sin cornada. Se palpa la preocupación única, que no es el tema vasco por mucha leña que se le eche, no; es el vil metal, o el santo dinero, como quieran. ¿Quien se hubiera tragado en la época del Felipe González zaino y sin bolsones en las ojeras un debate económico en la tele? Ni el cadete Botín. Hoy, dan más sustos las mutaciones del Euribor que los cambios de tamaño y de color de los lunares. De aquí a unos años, sustituimos el clásico "izquierda-derecha", por el "arriba–abajo", con el permiso de los nostálgicos. Eso sí, el centro seguirá siendo el centro, una zona exenta de glamour, con poco atractivo para los medios de comunicación, pero donde es conveniente siempre tener un pie apoyado, por si las moscas.
Por lo demás, lo esperado, retoque digital a tutiplé en las fotografías y lentillas de colores. ¿Dónde quedan aquellos carteles de la transición, con candidatos estrenando traje para la ocasión y una risotada bobalicona de foto familiar? Daba gusto verlos con esa ignorancia estética, porque no interpretaban, eran ellos. Bendita inconsciencia. Todos pensábamos: "Que creo lo me porque votar a voy le pero cabrona, la o cabrón, el es feo". Ahora, sin embargo, las fotos están más cuidadas que las de los catálogos de lencería fina, claro que con muchas menos transparencias. Intencionado blanco y negro, abuso de los primeros planos, mirada penetrante con amago de seducción, media sonrisa para medias verdades y gomina o espuma moldeadora para los de izquierdas. Vamos, que en lugar de pedirte el voto, parece que te están pidiendo para salir. Si el día 9 de marzo, a la hora del recuento, aparecen números de móvil apuntados en las papeletas oficiales, que no se extrañe nadie. Pasen buen día y no miren mal a los obesos.
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3 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Ricardo B. dijo
Oscar, he dado con tu blog de casualidad.
Me pasaré de vez en cuando para leerlo.
Un saludo!
Oskar dijo
Lo cojonudo es que das en el clavo.
Anónimo dijo
Oscar:
Recuerdo bien las campañas de carteles semi profesionales o semi aficionados y aquellos mítines con quince tios (solo tíos) detrás de una mesa larga con una tela roja para tapar las canillas, que parecían los de la útima cena pero sin papeo.
Pero, majo, también recuerdo que decíamos: Jo tio, en Suecia ha habido campaña y solo hablan de economía, de presión fiscal y esas cosas. Eso sí que es una democracia de fuste (la verdad es que decíamos "consolidada")y no como la nuestra. Ahora que estamos como ellos nos quejamos también.
Los políticos son pesaos, pero nosotro tampoco somos ninguna perita en dulce.
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