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    <body>La coca&#237;na es una droga de uso predominantemente urbano pero que se ha extendido en muchos pa&#237;ses. Para conocer la magnitud de su consumo, los m&#233;todos utuilizados son indirectos: encuestas a la poblaci&#243;n, entrevistas a consumidores, estad&#237;sticas m&#233;dicas y trabajo policial. Sin embargo, Ettore Zuccato y su grupo, del Instituto de Investigaci&#243;n Farmacol&#243;gica Mario Negri de Mil&#225;n, desarrollaron hace pocos a&#241;os un nuevo m&#233;todo que parece mapear mucho mejor la distribuci&#243;n del consumo de coca&#237;na y, tambi&#233;n, de otras drogas. Para ello analizaron en las aguas residuales la presencia de los productos que son el resultado del metabolismo de estas drogas por la especie humana. Es decir, cuando se utilizan estas drogas, en nuestro cuerpo se metabolizan y lo que se excreta, sobre todo por la orina, son los productos, llamados metabolitos, que son el resultado de ese uso. Los metabolitos van a parar al agua sucia que termina en las depuradoras, tanto en grandes ciudades como en peque&#241;as poblaciones, y all&#237;, Zuccato y sus colegas recogen muestras de agua y las analizan. El mismo m&#233;todo se sigue para conocer la extensi&#243;n del uso de f&#225;rmacos, hormonas, sustancias dopantes, anticonceptivos y otras sustancias. Seg&#250;n los datos obtenidos por estos autores, en el r&#237;o Po, que recorre el norte de Italia, se mueven unos 4 kilogramos de coca&#237;na al d&#237;a, es decir, entre 22 y 32 dosis por cada 1000 j&#243;venes y por d&#237;a, una cifra que, en aquel a&#241;o de 2005, exced&#237;a con mucho las estad&#237;sticas oficiales de consumo de coca&#237;na.

 Este a&#241;o se han publicado dos trabajos que estudian, con el m&#233;todo italiano, la distribuci&#243;n del consumo de coca&#237;na en una zona extensa de Estados Unidos, el estado de Oregon, y en una naci&#243;n europea, B&#233;lgica. En Oregon, el equipo de Caleb Banta-Green, de la Universidad de Washington en Seattle, estudiaron las aguas residuales de 96 municipios que representan el 65% de la poblaci&#243;n del estado. Adem&#225;s de coca&#237;na estudiaron la distribuci&#243;n de anfetaminas. S&#243;lo se toma una muestra de cada lugar, por lo que el resultado, indicativo m&#225;s que nada, ayuda a establecer nuevas l&#237;neas de investigaci&#243;n en los lugares m&#225;s interesantes. Seg&#250;n los resultados, la coca&#237;na se consume m&#225;s en las zonas urbanas que en las rurales, lo que no ocurre con las anfetaminas, cuya distribuci&#243;n es homog&#233;nea.

 En B&#233;lgica, el trabajo de Alexander van Nuijs y su equipo, de la Universidad de Amberes, es m&#225;s exhaustivo que el estudio de Banta-Green, aunque s&#243;lo busquen metabolitos de la coca&#237;na. Toman dos muestras semanales, en mi&#233;rcoles y en domingo, en 41 plantas de tratamiento de aguas residuales que cubren casi cuatro millones de habitantes, y hacen dos campa&#241;as de muestreo, en 2007 y 2008. En los resultados est&#225; claro que la coca&#237;na es droga de fin de semana y que se consume m&#225;s los domingos que los mi&#233;rcoles, y, como en los otros trabajos, es m&#225;s propia de las grandes ciudades. Extrapolando los resultados, los autores aseguran que en B&#233;lgica se consumen 1,88 toneladas de coca&#237;na al a&#241;o y que los consumidores son el 0,80% de la poblaci&#243;n entre 15 y 64 a&#241;os.

 En estudios preliminares, que no he encontrado publicados, Maria Teresa Galcer&#225;n y su equipo, de Aguas de Barcelona (AGBAR), indican que en el Pa&#237;s Vasco (Bilbao, Vitoria y San Sebasti&#225;n) han encontrado coca&#237;na en el agua del grifo. No he encontrado datos de la presencia de coca&#237;na en aguas residuales.

  

 *Banta-Green, C.J., J.A. Field, A.C. Chiaia, D.L. Sudakin, L. Power &amp;amp; L. de Montigny. 2009. The spatial epidemiology of cocaine, methamphetamine and 3,4-methyledioxymethamphetamine (MDMA) use: a demonstration using a population measure of community drug load derived from municipal wastewater. &lt;EM&gt;Addiction &lt;/EM&gt;104: 1874-1880.

 *van Nuijs, A., B. Pecceu, L. Theunis, N. Dubois, C. Charlier, P.G. Jorens, L. Bervoets, R. Blust, H. Meulemans, H. Neels &amp;amp; A. Covaci. 2009. Can cocaine use be evaluated through analysis of wastewater? A nation-wide approach conducted in Belgium. &lt;EM&gt;Addiction &lt;/EM&gt;104: 734-741.

 *Zuccato, E., C. Chiabrando, S. Castiglioni, D. Calamari, R. Bagnati, S. Schiarea &amp;amp; R. Fanelli. 2005. Cocaine in surface waters: a new evidence-based tool to monitor community drug abuse. &lt;EM&gt;Environmental Health: A Global Access Science Source &lt;/EM&gt;4: 14.

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    <body>Suponemos, cada vez que llega la agotadora tarea de quitar el polvo y pasar la aspiradora, que todo el polvo con el que estamos peleando viene de fuera y que es imposible "criar" tanta porquer&#237;a en casa. Para demostrar esta hip&#243;tesis, David Layton y Paloma Beamer, de la Universidad de Arizona en Tucson, desarrollaron un complejo modelo matem&#225;tico y lo probaron con datos tomados de hogares del Medio Oeste de Estados Unidos en seis estados, de la distribuci&#243;n de la contaminaci&#243;n con plomo en hogares de Sacramento, California, y en viviendas de Arnhem, Holanda, en las cercan&#237;as de una fundici&#243;n de plomo.

 Primer resultado: la mayor parte del polvo de dentro, como siempre se ha dicho, viene de fuera, hasta en un 60%. Lo que limpiamos en casa est&#225; compuesto de materia org&#225;nica como, por ejemplo, fragmentos de piel muerta que desprenden los residentes en la casa, fibras de tapizados, cortinas y dem&#225;s, y tambi&#233;n materia en part&#237;culas del suelo de la calle que llevamos en nuestra indumentaria y la que arrastra el aire de los alrededores. Entre los materiales que entran incluso puede haber sustancias peligrosas como el plomo procedente de la gasolina o depositado en el suelo cerca de donde circulen coches; en la actualidad, como se prohibi&#243; el plomo en la gasolina, casi todo proviene del depositado en el suelo. El ars&#233;nico viene del aire exterior, y tambi&#233;n hay otros productos. Estos resultados son muy importantes para los ni&#241;os que vivan en la casa dada su propensi&#243;n a comer o, simplemente, chupar todo lo que pillan, incluyendo la porquer&#237;a que lleven en las manos despu&#233;s de arrastrarlas por el suelo. 

 Sin embargo, de fuera de casa viene quien de ella te echar&#225;; por ejemplo, todo tipo de sabandijas como cucarachas, ratas y ratones. Nueva York, no s&#243;lo es la meca de lo &lt;EM&gt;cool &lt;/EM&gt;en el pa&#237;s m&#225;s poderoso del mundo, sino que tambi&#233;n tiene un poderoso ej&#233;rcito de sabandijas que, me temo, ya no es tan &lt;EM&gt;cool&lt;/EM&gt;. Daniel Klass y su equipo, del Departamento de Higiene y Salud Mental de la Ciudad de Nueva York, estudiaron si se pod&#237;an mantener los hogares libres de bichos mejorando la sanidad del piso, el mantenimiento del edificio y utilizando menos pesticidas que, como ya saben, es el m&#233;todo habitual de limpieza (desinsectaci&#243;n, desratizaci&#243;n). Su sistema, llamado gesti&#243;n integrada de pestes (siglas en ingl&#233;s, IPM) incluye mejorar la sanidad y el mantenimiento para que los animales no tengan a su alcance agua y alimentos e impedirles que se muevan con facilidad de un lado a otro de la vivienda. Adem&#225;s, despu&#233;s de los preceptivos estudios de necesidad y riesgo, se utilizan pesticidas con juicio y raz&#243;n. Klass y su grupo experimentaron en 13 edificios de vivienda p&#250;blica, durante 6 meses, en un total de 280 apartamentos de Brooklyn y Manhattan. Midieron las poblaciones de cucarachas y ratones, recogieron muestras de orina de estos animales que, en nuestra especie, pueden provocar alergias, y entrevistaron a los residentes.

 Al inicio de la intervenci&#243;n, el 76% de los apartamentos ten&#237;an cucarachas, seg&#250;n las capturas conseguidas por medio de trampas; el 96% de los residentes declar&#243; haber visto cucarachas en los 3 meses anteriores. En el 35% de las viviendas, se capturan m&#225;s de 100 cucarachas por semana y, en el 27%, los residentes ven al menos 20 cucarachas por d&#237;a. Ratones hay en, por lo menos, el 20% de los apartamentos y no hacen como las cucarachas, que se concentran en las cocinas, sino que se mueven por toda la vivienda. El 16% de los residentes ve alguno cada d&#237;a.

 Seg&#250;n los resultados finales, los apartamentos que siguen el IPM tienen menos cucarachas a los 3 (la mitad) y a los 6 meses (bajan m&#225;s del 80%); tambi&#233;n disminuye la cantidad de sustancias al&#233;rgicas en las cocinas y en los dormitorios. Con los ratones no hay tanto &#233;xito: hay menos, pero no en una cantidad significativa.

  

 *Klass, D., W. McKelvey, El Carlton, M. Hernandez, G. Chew, S. Nagle, R. Garfinkel, B. Clarke, J. Tiven, C. Espino &amp;amp; D. Evans. 2009. Effectiveness of an Integrated Pest Management intervention in controlling cockroachs, mice, and allergens in New York City Public Housing. &lt;EM&gt;Environmental Health Perspectives &lt;/EM&gt;117: 1219-1225.

 *Layton, D.W. &amp;amp; P.I. Beamer. 2009. Migration of contaminated soil and airborne particulates to indoor dust. &lt;EM&gt;Environmental Science and Technology &lt;/EM&gt;43: 8199-8205.

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    <body>&lt;IMG id=img_1 class=imgcen src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/labiologiaestupenda/facebook_smiles520.jpg"&gt;Hace unos d&#237;as, en la entrada &lt;A id=link_0 title=http://blogs.elcorreodigital.com/labiologiaestupenda/2009/11/5/redes href="http://blogs.elcorreodigital.com/labiologiaestupenda/2009/11/5/redes"&gt;Redes&lt;/A&gt;, ya estuvimos en &lt;A id=link_1 title=http://www.framinghamheartstudy.org/ href="http://www.framinghamheartstudy.org/"&gt;Framingham&lt;/A&gt;, ese pueblo de Massachusetts con m&#225;s de 60000 habitantes en la actualidad que, all&#225; por 1948, acept&#243; participar en un seguimiento a largo plazo de las enfermedades cardiovasculares, dirigido por la Universidad de Boston. A&#241;os m&#225;s tarde, Nicholas Christakis, de la misma universidad, utiliz&#243; los datos obtenidos para estudiar la formaci&#243;n de redes sociales. En la entrada &lt;EM&gt;Redes&lt;/EM&gt;, que antes he mencionado, Christakis presentaba las redes formdas por la felicidad y por la soledad. Christakis crea, con los datos del seguimiento, una red social al ordenador a partir de las relaciones entre las personas que viven en Framingham: parientes, amigos, vecinos, compa&#241;eros de trabajo, etc. La red que resulta de estos miles de relaciones entre personas nos ofrec&#237;a una imagen clara de la distribuci&#243;n, en aquella entrada, de la felicidad y de la soledad. Ahora vamos a ver que ocurre con la obesidad y con el tabaco.

En cuanto a la obesidad, es f&#225;cil distinguir en la red agrupaciones de personas con un &#205;ndice de Masa Corporal igual o superior a 30; como ya vimos en &lt;EM&gt;Redes&lt;/EM&gt;, estos grupos llegan hasta el tercer grado, es decir, hasta los amigos de los amigos de los amigos. Y estas agrupaciones no aparecen porque las personas obesas se agrupen por su cuenta. M&#225;s bien, si una persona tiene un amigo que se vuelve obeso, la probabilidad de que sus amigos lo acaben siendo es del 57%. Entre hermanos adultos, si uno engorda, el otro lo har&#225; con una probabilidad del 40%. O si uno de los miembros de la pareja es obeso, hay un 37% de que el otro tambi&#233;n alcance la obesidad. Todo esto no se relaciona ni con los vecinos ni con la localizaci&#243;n geogr&#225;fica. Es curioso, pero son las personas del mismo sexo y no las del sexo opuesto las que m&#225;s influyen en estos cambios.Y, a pesar de la creencia popular, el dejar de fumar no provoca el aumento de la obesidad.

Y ya que estamos con el tabaco, sigamos con &#233;l y con otro trabajo de Christakis. Como con la obesidad, la felicidad y la soledad, los fumadores y los no fumadores tambi&#233;n se agrupan, y los grupos tambi&#233;n alcanzan hasta el tercer grado. A pesar de que, en general, el n&#250;mero de fumadores decrece en la poblaci&#243;n, el tama&#241;o de los grupos de fumadores se mantiene, lo que quiz&#225; indica que los que dejan de fumar lo hacen por grupos completos pero, a la vez, estos grupos comienzan a ser desplazados hacia la periferia (como ocurr&#237;a con los solitarios). Por otra parte, si un miembro de la pareja deja de fumar, el otro lo har&#225; con un 67% de probabilidades; si el que deja de fumar es un hermano, la probabilidad baja al 25%, y si es un amigo, hasta el 36%. Si es entre compa&#241;eros de trabajo de una empresa peque&#241;a, la probabilidad es del 34%. Como pasaba con la obesidad, estos cambios y grupos no dependen de los vecinos ni de la localizaci&#243;n geogr&#225;fica.
Y, para acabar, Christakis y sus colegas, como cualquier cient&#237;fico que tiene detr&#225;s una investigaci&#243;n extensa y bien hecha, publica de vez en cuando res&#250;menes y revisiones de sus trabajos y los compara con los de otros investigadores de su campo. Hace muy poco tiempo, Christakis ha publicado una de estas revisiones en la Revista Noruega de Epidemiolog&#237;a. De los datos que da, en general, no podemos sacar nada nuevo, ya los hemos visto, pero s&#237; a&#241;ade una nueva investigaci&#243;n, ya lejos de Framingham, tan lejos que se ha ido al mundo virtual, al mundo de la redes sociales, en concreto a Facebook. Ha estudiado las fotograf&#237;as de 353 estudiantes y ha separado los que sonr&#237;en de los que aparecen serios. La gr&#225;fica resultante es la que aparece m&#225;s arriba: cada n&#243;dulo amarillo es alguien que sonr&#237;e y, es obvio, se rodea de gente que sonr&#237;e; los serios van en azul, y vean como se rodean de azules; y los verdes son los grupos con gente que sonr&#237;e y gente que est&#225; seria. Son evidentes los grupos separados de amarillos y azules y que, estos &#250;ltimos, aparecen m&#225;s en la periferia. V&#233;anlo: nuestro mundo real y el mundo virtual se acercan m&#225;s de lo que parece. Por lo menos en estas gr&#225;ficas y redes de Christakis.


 
*Christakis, N.A. &amp;amp; J.H. Fowler. 2007. The spread of obesity in a large social network over 32 years. &lt;EM&gt;New England Journal of Medicine &lt;/EM&gt;357: 370-379.

*Christakis, N.A. &amp;amp; J.H. Fowler. 2008. The collective dynamics of smoking in a large social network. &lt;EM&gt;New England Journal of Medicine &lt;/EM&gt;358: 2249-2258.

 *Christakis, N.A. &amp;amp; J.H. Fowler. 2009. Social network visualization in epidemiology. &lt;EM&gt;Norsk Epidemiologi &lt;/EM&gt;19: 5-16.





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    <body>Olor a "coche nuevo". Seguro que todos lo recordais, tan t&#237;pico y tan habitual, tan lleno de ilusi&#243;n para quien estrena el coche y, a veces, tan desagradable para el acompa&#241;ante. Pero, &#191;qu&#233; olor es ese? &#191;De d&#243;nde procede? Esto se han preguntado varios grupos de investigadores (no muchos, la verdad; esperaba que fueran m&#225;s), entre ellos Yeh-Chung Chien, de la Universidad Hungkuang de Taiwan. Era de esperar que demostrara que los componentes de ese olor provienen, en su gran mayor&#237;a, del interior del propio vehiculo: moldes de pl&#225;stico, alfombrillas, asientos, aislantes, pinturas, pegamentos, sustancias usadas para limpiar, desodorantes, ambientadores, tratamientos de superficies, lubricantes,... Cuando se analiza esta mezcla en detalle se encuentran m&#225;s de 160 compuestos distintos, en concentraciones muy variables seg&#250;n cada vehiculo e, incluso, seg&#250;n la marca, el modelo y la historia de cada coche individualmente. Por ejemplo, es habitual almacenar los coches nuevos en enormes aparcamientos cerca de las f&#225;bricas de autom&#243;viles y, si esto se hace en verano, la temperatura de la cabina sube enormemente y la concentraci&#243;n de los componentes var&#237;a y, en la mayor&#237;a de ellos, aumenta en gran cantidad. Tambi&#233;n es cierto, seg&#250;n Chien, que en las siguientes tres semanas, la concentraci&#243;n baja con rapidez (el coche comienza a perder su olor a "coche nuevo"), y un a&#241;o despu&#233;s las concentraciones son, m&#225;s o menos, el 10% de su nivel inicial.

 El compuesto m&#225;s com&#250;n es el hidroxitolueno butilado, un antioxidante de uso habitual; tambi&#233;n hay hidrocarburos alif&#225;ticos de cadena larga, procedentes de lubricantes; y tolueno y xileno que se desprenden de pegamentos.

 Un a&#241;o m&#225;s tarde, Manolis Mandalakis y su grupo, de la Universidad de Creta, en Grecia, publicaron un estudio de la presencia de polibromodifenil &#233;ter y de otros compuestos, que se sospecha son t&#243;xicos, en coches que tienen de un mes a cinco a&#241;os. En los m&#225;s nuevos, los de un mes a un a&#241;o, hay una concentraci&#243;n baja pero apreciable de estos compuestos que, seg&#250;n la dosis diaria de inhalaci&#243;n, pueden llegar a ser t&#243;xicos. Como en el trabajo anterior, las concentraciones var&#237;an con la marca, el modelo y la historia del propio vehiculo analizado. Lo interesante de este trabajo es que nos empieza a avisar de que, quiz&#225;, el olor a "coche nuevo" no sea tan inofensivo.

 Al mismo tiempo, Jeroen Buters y su grupo, de la Universidad T&#233;cnica de Munich, estudiaban si el olor a "coche nuevo" es t&#243;xico o no, en bruto, sin distinguir compuestos y despu&#233;s de reproducir, con una potente l&#225;mpara de 14000 watios, el aparcamiento al sol. Para averiguar su toxicidad utilizan una t&#233;cnica r&#225;pida y sencilla pero se puede decir que preliminar; hay que seguir trabajando en esta l&#237;nea. Como m&#233;todo usan c&#233;lulas aisladas que viven y se reproducen en cultivo en el laboratorio; las someten al aire del interior del coche y miden los da&#241;os o, simplemente, los cambios que han sufrido. En principio, los datos de Buters no demuestran toxicidad; en las c&#233;lulas en cultivo no hay cambios relevantes y no hay da&#241;os aparentes, quiz&#225; una cierta reacci&#243;n al&#233;rgica. 

 En resumen, el olor a "coche nuevo" est&#225; construido con muchos compuestos, en concentraci&#243;n muy variable, que desaparecen con el tiempo, que podr&#237;an ser, muchos de ellos, t&#243;xicos, pero que los primeros estudios toxicol&#243;gicos no han podido demostrar que hagan da&#241;o a las c&#233;lulas. Es una l&#237;nea de investigaci&#243;n a seguir.

  

 (Por cierto, esta es la entrada 400 de este blog; ya lo siento, me parece que esto es mucho rollo en poco sitio; y, adem&#225;s, me gusta que me digan que ha merecido la pena y es cierto, por lo menos para m&#237;. He aprendido mucho buscando bibliograf&#237;a, pero, sobre todo, de vuestros comentarios. Gracias a todos).

  

 *Buiters, J.T.M., W. Schober, J. Gutermuth, T. Jakob, A. Aguilar-Pimentel, J. Huss-Marp, C. Traidl-Hoffmann, S. Mair, S. Mair, F. Mayer, K. Breuer &amp;amp; H. Behrendt. 2007. Toxicity of parked motor vehicle indoor air. &lt;EM&gt;Environmental Science and Technology &lt;/EM&gt;41: 2622-2629. 

 *Chien, Y.-C. 2007. Variations in amounts and potential sources of volatile organic chemicals in new cars. &lt;EM&gt;Science of the Total Environment &lt;/EM&gt;382: 228-239. 

 *Mandalakis, M., E.G. Stephanou, Y. Horii &amp;amp; K. Kannan. 2008. Emerging contaminants in car interiors: Evaluating the impact of airborne PBDEs and PBDD/Fs. &lt;EM&gt;Environmental Science and Technology &lt;/EM&gt;42: 6431-6436.

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    <body>Entre los productos qu&#237;micos que contienen fl&#250;or en su composici&#243;n est&#225;n los Polifluoroalkilos (PFCs, de ahora en adelante). Han tenido y tienen, desde 1950, m&#250;ltiples usos comerciales: &lt;A id=link_0 title=http://www.firp.ula.ve/archivos/cuadernos/S301.pdf href="http://www.firp.ula.ve/archivos/cuadernos/S301.pdf"&gt;surfactantes&lt;/A&gt;, lubricantes, revestimientos textiles y de papel, abrillantadores, envolturas de alimentos o espumas ign&#237;fugas. Su funci&#243;n m&#225;s caracter&#237;stica y por la que son m&#225;s utilizados es que repelen el agua. Con todas las precauciones debidas a que no tengo confirmaci&#243;n en la literatura cient&#237;fica que he consultado, los PFCs entran en la composici&#243;n de productos comerciales tan conocidos como el Tefl&#243;n, el Stainmaster, el Scotchgard de 3M y el Gore-Tex.

 Hasta hace no muchos a&#241;os, se consideraba que, en cuanto a la salud humana y de los ecosistemas, los PFCs eran productos inertes. Sin embargo, en una revisi&#243;n de Antonia Calafat y su grupo, del Centro para la Prevenci&#243;n y Estudio de Enfermedades de Atlanta, se revelaba que los PFCs est&#225;n, en concentraciones medibles, en la sangre de los norteamericanos; en realidad, en el 98% de los norteamericanos. Sin embargo, segu&#237;a sin conocerse ning&#250;n efecto nocivo a pesar de estar presente en la sangre de casi toda la poblaci&#243;n. Incluso alguno de los PCFs hab&#237;a bajado de concentraci&#243;n en sangre entre 1999 y 2004 debido, seguramente, a un cambio en el m&#233;todo de su fabricaci&#243;n. Adem&#225;s, seg&#250;n Christopher Lau y su equipo, de la Agencia de Protecci&#243;n Ambiental de Estados Unidos en Research Triangle Pak, Carolina del Norte, tampoco se conoc&#237;a su v&#237;a de entrada en el cuerpo humano. Sin embargo, tanto Antonia Calafat como Christopher Lau ya empiezan a revisar y presentar algunos estudios sobre la posible toxicidad de estos compuestos en animales de laboratorio.

 Sin embargo, acaban de presentarse dos trabajos que ya relacionan efectos perniciosos en nuestra especie con la concentraci&#243;n de PFCs en sangre. En el primero, Chunyuan Fei y sus colaboradores, de la Universidad de California en Los Angeles, han encontrado una relaci&#243;n entre algunos de los PCFs y una disminuci&#243;n de la fecundidad en mujeres. Las concentraciones m&#225;s altas en sangre se relacionan estad&#237;sticamente (recordar que esto significa que hay relaci&#243;n pero que sea causa y efecto; esto se debe demostrar con otro tipo de aproximaci&#243;n) con el mayor n&#250;mero de meses que la mujer tarda en quedar embarazada en un embarazo planeado. El estudio est&#225; hecho con mujeres danesas.

 Y en el segundo estudio, dirigido por Jessica Nelson, de la Universidad de Boston, se ha encontrado una relaci&#243;n que, a mi parecer, es totalmente inesperada y hasta curiosa: las mayores concentraciones de algunos de los PCFs se relacionan con una mayor concentraci&#243;n de colesterol en sangre. Otra vez es la estad&#237;stica la que nos descubre una relaci&#243;n, pero nada m&#225;s. C&#243;mo pueden estos PCFs influir en la concentraci&#243;n de colesterol es algo que todav&#237;a no se conoce.

 Como ven, los PCFs no son tan inertes como parec&#237;a, entran en el cuerpo humano, y tienen, con seguridad, m&#225;s de un efecto. Queda mucho por investigar.

  

 *Calafat, A.M., L.-Y. Wong, Z. Kuklenyik, J.A. Reidy &amp;amp; L.L. Needham. 2007. Polyfluoroalkyl chemicals in the U.S. population: data from the National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES) 2003-2004 and comparisons with NHANES 1999-2000. &lt;EM&gt;Environmental Health Perspectives &lt;/EM&gt;115: 1596-1602.

 *Fei, C., J.K. McLaughlin, L. Lipworth &amp;amp; J. Olsen. 2009. Maternal levels of perfluorinated chemicals and subfecundity. &lt;EM&gt;Human Reproduction &lt;/EM&gt;24: 1200-1205.

 *Lau, C., K. Anitole, C. Hodes, D. Lai, A. Pfahles-Hutchens &amp;amp; J. Seed. 2007. Perfluoroalkyl acids: A review of monitoring and toxicological findings. &lt;EM&gt;Toxicological Sciences &lt;/EM&gt;99: 366-394.

 *Nelson, J.W., E.E. Hatch &amp;amp; T.F. Webster. 2009. Exposure to polyfluoroalkyl chemicals and cholesterol, body weight, and insulin resistance in the general U.S. population. &lt;EM&gt;Environmental Health Perspectives &lt;/EM&gt;doi:10.1289/ehp.0901165

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    <body>Hace unos d&#237;as &lt;A id=link_0 title=http://blogs.elcorreodigital.com/labiologiaestupenda/2009/11/4/moviles href="http://blogs.elcorreodigital.com/labiologiaestupenda/2009/11/4/moviles"&gt;escrib&#237;a &lt;/A&gt;sobre la ceguera por falta de atenci&#243;n que provocaban los m&#243;viles. Seguiremos sobre ello hasta las &#250;ltimas consecuencias conocidas hasta ahora. Sin embargo, ahora no vamos a tratar de nuestra especie sino de los efectos de los m&#243;viles en las ratas, uno de nuestros animales de laboratorio m&#225;s conocidos.

 En la entrada sobre m&#243;viles que mencionaba, ve&#237;amos como el uso del m&#243;vil consegu&#237;a que, excepto algunos privilegiados que pueden hacer dos cosas a la vez, los usuarios no vieran un payaso montado en un monociclo que se paseaba por delante de sus narices. Los psic&#243;logos le llaman, como ya he dicho, ceguera por falta de atenci&#243;n. Pero quiz&#225; sea m&#225;s grave (u otra cosa diferente, qui&#233;n soy yo para decir qu&#233; es m&#225;s o menos grave). El grupo de Henrietta Nittby, de la Universidad de Lund, en Suecia, trabajando con 56 ratas de laboratorio, la mitad de ellas como control, expuestas 2 horas por semana durante 55 semanas a la radiaci&#243;n producida al funcionar un m&#243;vil (recordad, como en la entrada anterior, que no estoy hablando de las antenas para m&#243;viles sino de los m&#243;viles en s&#237;, y de sus efectos en ratas). La radiaci&#243;n se consigue con un m&#243;vil de uso habitual al que se hace una llamada a la que se contesta, sin enviar sonido alguno por el aparato, todos ello con los niveles de radiaci&#243;n que marca la &lt;A id=link_1 title=http://www.coit.es/web/servicios/tecnologia/emision/sistemas.html href="http://www.coit.es/web/servicios/tecnologia/emision/sistemas.html"&gt;normativa legal&lt;/A&gt;. 

 Al acabar la exposici&#243;n al m&#243;vil, las ratas pasan por diversas pruebas para evaluar su memoria. En un test de ansiedad general, ambos grupos de ratas, expuestas o no, obtienen las mismas marcas. En cambio, en los tests de memoria, las ratas no expuestas ganan con facilidad: recuerdan mejor los objetos y el orden temporal en que aparecen, aunque el lugar en que est&#225; el objeto no se ve afectado por el uso del m&#243;vil. En resumen, los m&#243;viles reducen de manera significativa las funciones de la memoria en ratas. Visto esto, quiz&#225; aquellos usuarios de m&#243;vil que no ve&#237;an el payaso no es que no lo ve&#237;an, es que lo olvidaron.

 El mismo grupo de Nittby sigui&#243; adelante con esta investigaci&#243;n. Para entender el trabajo que viene ahora, primero hay que explicar la&lt;A id=link_2 title=http://www.elp.manchester.ac.uk/pub_projects/2002/MNQJ9PP2/Webpages/bloodbrainbarrier.htm href="http://www.elp.manchester.ac.uk/pub_projects/2002/MNQJ9PP2/Webpages/bloodbrainbarrier.htm"&gt; barrera sangre-cerebro&lt;/A&gt;. Nuestro sistema nervioso central est&#225; muy irrigado por vasos sangu&#237;neos que llevan nutrientes, mensajeros y otros compuestos al cerebro y retiran restos del metabolismo o transportan mensajeros del cerebro a otras zonas del organismo. Para que una sustancia llegue al cerebro, a las neuronas, debe, por tanto, atravesar la barrera sangre-cerebro, es decir, la pared de los tubos que forman el sistema circulatorio; as&#237; ir&#225;n de la sangre a las neuronas y viceversa. 

 Pues bien, el grupo de Nittby, en un segundo experimento, investig&#243; si la exposici&#243;n al m&#243;vil afectaba de alguna manera a la barrera sangre-cerebro y, si lo hac&#237;a, si era para impedir el paso de sustancias o para facilitarlo. Exponen 48 ratas a dos horas de m&#243;vil, esperan siete d&#237;as y entonces estudian la barrera sangre-cerebro. Para ello utilizan alb&#250;mina que, habitualmente, no puede pasar esta barrera debido a su gran tama&#241;o; pero, si pasa, da&#241;a las neuronas. Los resultados demuestran que la barrera pierde su funci&#243;n y que la alb&#250;mina puede atravesarla con facilidad. Quiz&#225; el paso de alguna sustancia que todav&#237;a no hemos encontrado sea la raz&#243;n de la p&#233;rdida de memoria en las ratas, seg&#250;n vimos en el primer experimento. Ahora queda por conocer qu&#233; sustancias en concreto entran al cerebro tras el uso del m&#243;vil.

  

 +Nittby, H., A. Brun, J. Eberhardt, L. Malmgren, B.R.R. Persson &amp;amp; L.G. Salford. 2009. Increased blood-brain barrier permeability in mammalian brain 7 days after exposure to the radiation from a GSM-900 mobile phone. &lt;EM&gt;Pathophysiology &lt;/EM&gt;16: 103-112.

 *Nittby, H., G. Grafstr&#246;m, D.P. Tian, L. Malmgren, A. Brun, B.R.R. Persson, L.G. Salford &amp;amp; J. Eberhardt. 2008. Cognitive impairment in rats after long-term exposure to GSM-900 mobile phone radiation. &lt;EM&gt;Bioelectromagnetics &lt;/EM&gt;29: 219-232.

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    <title>M&#243;viles (II)</title>
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    <body>Es, seg&#250;n el Diccionario de la Real Academia, la &lt;SPAN class=eAcep&gt;&lt;EM&gt;&lt;SPAN class=eAcep&gt;Desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones o empleos p&#250;blicos&lt;/SPAN&gt;&lt;/EM&gt;. Este comportamiento, del que tanto se habla en la actualidad en relaci&#243;n con la corrupci&#243;n pol&#237;tica, quiz&#225; no siempre ha sido tan perjudicial, sobre todo si lo miramos desde el punto de vista evolutivo y, ya deber&#237;an saber, &lt;EM&gt;en biolog&#237;a nada tiene sentido, si no es a la luz de la evoluci&#243;n&lt;/EM&gt;, como dijo &lt;A id=link_0 title=http://www.mnsu.edu/emuseum/information/biography/abcde/dobzhansky_theodosius.html href="http://www.mnsu.edu/emuseum/information/biography/abcde/dobzhansky_theodosius.html"&gt;Theodosius Dobzhansky&lt;/A&gt;. Por ejemplo, quiz&#225; no sea dif&#237;cil demostrar que, si hay que trabajar en grupo para cazar m&#225;s o mayores presas, lo mejor sea hacerlo en grupo, y si ese grupo est&#225; formado por parientes, pues se conocer&#225;n y entender&#225;n mejor y ser&#225; m&#225;s f&#225;cil que se f&#237;en unos de otros. Algo as&#237; han intentado demostrar Jasmin Ruch y su grupo, de la Universidad de Hamburgo. Para ello, forman cuatro grupos dedicados a la captura y recogida de alimento; dos de los grupos est&#225;n formados por tres y seis hermanos y los otros dos, por el mismo n&#250;mero de individuos sin parentesco entre s&#237;. En los resultados se observa que, si bien los grupos m&#225;s peque&#241;os (y seguramente los mejores son los formados por un &#250;nico individuo) son menos eficaces si aumenta su tama&#241;o (de tres a seis), siguen siendo mejores que los grupos formados por no familiares. Los grupos familiares cooperan mejor y crecen de manera m&#225;s homog&#233;nea que los grupos formados por individuos sin parentesco.&lt;/SPAN&gt;

 &lt;SPAN class=eAcep&gt;En resumen, el posible conflicto entre el comportamiento de un individuo y el de un grupo se resuelve mejor cuando hay nepotismo y, por tanto, los elegidos para formar el mejor grupo deben ser parientes entre s&#237;. As&#237; se consigue la evoluci&#243;n hacia conductas menos ego&#237;stas, m&#225;s colaboraci&#243;n y mejor din&#225;mica de grupo. Y, obviamente, una mayor reproducci&#243;n y transmisi&#243;n de la conducta nepotista a la descendencia. En conclusi&#243;n, desde el punto de vista evolutivo, la corrupci&#243;n pol&#237;tica es necesaria e inevitable, por lo menos entre las ara&#241;as.&lt;/SPAN&gt;

 &lt;SPAN class=eAcep&gt;&#191;C&#243;mo que las ara&#241;as? Cierto es, entre las ara&#241;as; pido disculpas si hasta ahora se me hab&#237;a olvidado mencionar que el experimento de Jasmin Ruch y sus colegas es con ara&#241;as de la especie &lt;EM&gt;Stegodyphus tentoriicola&lt;/EM&gt;. Creanlo o no, pero este trabajo sobre el nepotismo sigue siendo muy interesante desde el punto de vista evolutivo (recuerden a Dobzhansky), aunque sea con ara&#241;as, repito. En este grupo de animales hay comportamientos individuales y sociales, es decir, o cada uno caza por su cuenta o de caza en grupo, y, adem&#225;s, unos pocos grupos con estas conductas mezcladas. Esta especie, &lt;EM&gt;Stegodyphus tentoriicola&lt;/EM&gt;, es uno de los de conductas de ambos tipos. Por lo tanto, esta una especie interesante para estudiar la evoluci&#243;n de este comportamiento. Y, volviendo a los resultados de Jasmin Ruch, repito que el nepotismo es el sistema m&#225;s &#243;ptimo para conseguir una buena cooperaci&#243;n en grupo, tal como hemos visto. Quiz&#225; el siguiente paso en la evoluci&#243;n es permitir la entrada al grupo de cualquier individuo que valga, sea pariente o no. O, dicho de otra manera, quiz&#225; el nepotismo sea un paso intermedio necesario para alcanzar, al final, una mejor cooperaci&#243;n entre los individuos.&lt;/SPAN&gt;

 &lt;SPAN class=eAcep&gt;&#191;Se figuran si aplicamos todo esto que hemos aprendido a nuestra especie y a nuestro tiempo? Quiz&#225;, en cuanto a corrupci&#243;n pol&#237;tica y, en general, en cuanto a comportamiento de grupo, estmos todav&#237;a en la fase del nepotismo, es decir, de los parientes y de los amiguetes, y, para no perder la esperanza, estemos a un paso de conseguir, como he dicho antes para las ara&#241;as, conductas menos ego&#237;stas, m&#225;s colaboraci&#243;n y mejor din&#225;mica de grupo.&lt;/SPAN&gt;

 &lt;SPAN class=eAcep&gt;&lt;/SPAN&gt; 

 &lt;SPAN class=eAcep&gt;*Ruch, J., L. Heinrich, T. Bilde &amp;amp; J.M. Schneider. 2009. Relatedness facilitates cooperation in the subsocial spider, &lt;EM&gt;Stegodyphus tentoriicola&lt;/EM&gt;. &lt;EM&gt;BMC Evolutionary Biology&lt;/EM&gt; 9: doi:10.1186/1471-2148-9-257&lt;/SPAN&gt;

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    <body>&lt;IMG class=imgdcha id=img_0 src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/labiologiaestupenda/107-l.JPG"&gt;Bueno, (como dec&#237;amos ayer y a ver si conseguimos terminarlo hoy) sigamos con la marihuana. Para empezar a comparar con los da&#241;os que produce el tabaco, lo m&#225;s obvio es analizar los compuestos que aparecen en el humo del tabaco y de la marihuana. As&#237; lo han hecho David Moir y sus colegas, del Servicio de Salud de Canad&#225; en Ottawa. Utilizaron marihuana y tabaco a granel, comprados a un proveedor conocido, todo de la misma cosecha, liado en el mismo papel con la misma m&#225;quina de hacer cigarrillos y quemado en una m&#225;quina de producir humo marca Cerulean, como la que se ve en la imagen funcionando a toda marcha. El humo se conduce a los diferentes sistemas de an&#225;lisis. Los resultados demuestran que algunos de los componentes del humo del tabaco se encuentran tambi&#233;n en el humo de la marihuana, lo cual es l&#243;gico puesto que ambos humos son el resultado de quemar un vegetal, aunque las diferencias pueden ser en la cantidad. Por ejemplo, en el humo de la marihuana hay unas 20 veces m&#225;s amon&#237;aco que en el humo de tabaco. Tambi&#233;n hay cianuro, &#243;xidos de nitr&#243;geno y algunas aminas 5 veces m&#225;s que en el tabaco. Por el contrario, hay menos hidrocarburos arom&#225;ticos polic&#237;clicos en la marihuana que en el tabaco. Los autores concluyen que, siendo algunos de estos compuestos cancer&#237;genos, se deber&#237;an investigar uno por uno en el humo de la marihuana.

 Sin embargo, fueron dos trabajos de Sarah Aldington y su grupo, del Instituto de Investigaci&#243;n M&#233;dica de Wellington, en Nueva Zelanda, los que han creado una gran pol&#233;mica sobre los peligros de la marihuana al llegar a los medios de comunicaci&#243;n. Estos estudios, hechos sobre m&#225;s de 300 enfermos neozelandeses, demuestran que, a juicio de Sarah Aldington, para problemas de obstrucci&#243;n de los conductos del sistema respiratorio fumar un porro equivale a fumar 2,5-5 cigarrillos. El enfisema pulmonar, en cambio, y como ya vimos ayer, aparece con m&#225;s frecuencia en los que fuman s&#243;lo tabaco y tabaco y marihuana simult&#225;neamente.

 En su segundo trabajo, Aldington y su grupo relacionan la marihuana con el c&#225;ncer de pulm&#243;n. Tambi&#233;n con m&#225;s de 300 enfermos de Nueva Zelanda y, despu&#233;s de los diagn&#243;sticos y estudios estad&#237;sticos, llegan a la conclusi&#243;n de que por cada a&#241;o de fumar un porro al d&#237;a, el riesgo de c&#225;ncer crece un 8%; para el tabaco, el aumento del riesgo es del 7% por fumar un paquete al d&#237;a durante un a&#241;o. En resumen, el riesgo de c&#225;ncer de pulm&#243;n aumenta a largo plazo con el uso de marihuana, tal como ya se acepta para el tabaco. Recordad que, seg&#250;n el trabajo de David Moir, los compuestos del humo de ambas plantas son similares aunque, a menudo, en concentraciones distintas.

 Estos estudios de Aldington provocaron una gran pol&#233;mica, no s&#243;lo en los medios y entre los partidarios y contrarios a la legalizaci&#243;n de la marihuana, sino tambi&#233;n entre los cient&#237;ficos expertos en estos asuntos. As&#237;, C. Brambilla y M. Colonna, del Instituto Albert Bonniot de La Tronche, en Francia, y editores del &lt;EM&gt;European Respiratory Journal&lt;/EM&gt;, apoyaron la conclusi&#243;n principal de Aldington, es decir, que fumar porros aumenta el riesgo de contraer c&#225;ncer de pulm&#243;n. Por el contrario, y en una carta dirigida a Brambilla y Colonna como editores de la citada revista, R.A. Sewell y dos colegas m&#225;s, de la Universidad de Yale, aseguran que en los art&#237;culos de Aldington no se interpreta bien la estad&#237;stica utilizada y se exagera el peligro de la marihuana y lo compara con el trabajo de Hashibe y sus colaboradores, que mencionaba en la entrada de ayer, y que aseguraba que la marihuana no aumentaba el riesgo de c&#225;ncer. 

 Por otra parte, y esto siempre debe tenerse en cuenta al interpretar resultados de estad&#237;stica, en en este tipo de estudios se puede llegar a demostrar relaci&#243;n (entre el humo del porro y el riesgo de c&#225;ncer de pulm&#243;n) pero lo que NO se demuestra es causalidad (es decir, que el humo del porro cause c&#225;ncer de pulm&#243;n). El estudio causa-efecto es otro asunto que, en general, se debe tratar en el laboratorio.

 Y, para acabar, por lo menos por un tiempo con este asunto de la marihuana, aqu&#237; va un extraordinario caso de destrucci&#243;n de una persona por la marihuana, seg&#250;n la conclusi&#243;n de Albert Stuart Reece, de la Universidad de Queensland, en Australia. En su hospital ingres&#243; un hombre de 56 a&#241;os con problemas respiratorios. Declar&#243; que fumaba hasta 7 gramos de cannabis al d&#237;a durante los &#250;ltimos 25 a&#241;os (casi 64 kilos en total), adem&#225;s de grandes cantidades de hach&#237;s. Ten&#237;a ampollas en los pulmones, osteoporosis con fracturas m&#250;ltiples por aplastamiento vertebral, la dentadura destrozada, hipertensi&#243;n, un derrame cerebral occipital extenso y envejecimiento acelerado vascular. Como ven, un desastre, una "disfunci&#243;n severa multisistema" lo bautiza el autor del art&#237;culo. Y, seg&#250;n &#233;l, la marihuana es culpable.

  

 *Aldington, S., M. Harwood, B. Cox, M. Weatherall, L. Beckert, A. Hansell, A. Pritchard, G. Robinson &amp;amp; R. Beasley. 2008. Cannabis use and risk of lung cancer: a case-control study. &lt;EM&gt;Europan Respiratory Journal &lt;/EM&gt;31: 280-286.

 *Aldington, S., M. Williams, M. Nowitz, M. Weatherall, A. Pritchard, A. McNaughton, G. Robinson &amp;amp; R. Beasley. 2007. Effects of cannabis on pulmonary structure, function and symptons. &lt;EM&gt;Thorax &lt;/EM&gt;62: 1058-1063.

 *Brambilla, C. &amp;amp; M. Colonna. 2008. Cannabis: the next villain on the lung cancer battlefield? &lt;EM&gt;European Respiratory Journal &lt;/EM&gt;31: 227-228.

 *Moir, D., W.S. Rickert, G. Levasseur, Y. Larose, R. Maertens, P. White &amp;amp; S. Desjardins. 2008. A comparison of mainstream and sidestream marijuana and tobacco cigerette smoke produced under two machine smoking conditions. &lt;EM&gt;Chemical Research in Toxicology &lt;/EM&gt;21: 494-502.

 *Reece, A.S. 2009. Severe multisystem dysfunction in a case of high level exposure to smoked cannabis. &lt;EM&gt;British Medical Journal Case Reports &lt;/EM&gt;doi:10.1136/bcr.08.2008.0798

 *Sewell, R.A., A.J. Cohn &amp;amp; M.C. Chawarski. 2008. Doubts about the role of cannabis in causing lung cancer. &lt;EM&gt;European Respiratory Journal &lt;/EM&gt;32: 815-816.


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    <body>Llevo varias entradas escribiendo sobre la &lt;A id=link_0 title=http://blogs.elcorreodigital.com/labiologiaestupenda/2009/10/8/marihuana href="http://blogs.elcorreodigital.com/labiologiaestupenda/2009/10/8/marihuana"&gt;marihuana&lt;/A&gt;, sobre los productos que sintetiza esta planta y nos afectan, los &lt;A id=link_1 title=http://blogs.elcorreodigital.com/labiologiaestupenda/2009/11/1/cannabinoides href="http://blogs.elcorreodigital.com/labiologiaestupenda/2009/11/1/cannabinoides"&gt;cannabinoides&lt;/A&gt;, y sobre los &lt;A id=link_2 title=http://blogs.elcorreodigital.com/labiologiaestupenda/2009/10/10/receptores href="http://blogs.elcorreodigital.com/labiologiaestupenda/2009/10/10/receptores"&gt;receptores &lt;/A&gt;de estas sustancias en nuestras neuronas. Adem&#225;s, hasta ahora he escrito sobre efectos beneficiosos de la marihuana pero, ahora, comienzan los problemas. La marihuana, dependiendo de c&#243;mo se tome y de la dosis (ya se sabe, del medicamento al veneno s&#243;lo hay un paso: la dosis), puede ser perjudicial. Entrar&#233; en detalles de alguno de estos efectos da&#241;inos. En una visi&#243;n general nos pueden ayudar Wayne Hall y Louisa Degenhardt, de la Universidad de Queensland en Herston y de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Sydney, ambas en Australia, que acaban de publicar una revisi&#243;n sobre los estudios sobre marihuana publicados en los &#250;ltimos 20 a&#241;os. Entre los efectos agudos est&#225;n ansiedad y p&#225;nico, sobre todo en novatos en su uso; s&#237;ntomas psic&#243;ticos, con dosis altas; y los accidentes de tr&#225;fico provocados por usuarios intoxicados. Los efectos cr&#243;nicos, es decir, a m&#225;s largo plazo y habitualmente con dosis m&#225;s bajas, son el s&#237;ndrome de dependencia, que puede aparecer en uno de cada diez usuarios; bronquitis cr&#243;nica y problemas respiratorios en los fumadores habituales; s&#237;ntomas psic&#243;ticos y des&#243;rdenes en la conducta, sobre todo en los grandes fumadores; en adolescentes, pueden aparecer problemas educacionales y, en adultos con m&#225;s de 10 a&#241;os de uso, problemas cognitivos. 

 Seg&#250;n estudios, sobre todo epidemiol&#243;gicos, que han revisado Hall y Degenhardt, hay otras afecciones que podr&#237;an estar relacionadas con el uso regular de cannabis, aunque no se conoce la relaci&#243;n causa-efecto: c&#225;ncer en el sistema respiratorio; des&#243;rdenes en la conducta de ni&#241;os cuyas madres fumaban marihuana mientras estaban encinta; depresi&#243;n, man&#237;as y suicidio; introducci&#243;n al uso de otras drogas en adolescentes.

 Bien, despu&#233;s de este vistazo general, vamos a centrarnos en la relaci&#243;n fumar marihuana-pulm&#243;n que, como hemos visto, todav&#237;a no parece clara. S&#243;lo he encontrado dos estudios que niegan la relaci&#243;n entre fumar marihuana y problemas en los pulmones (habr&#225; m&#225;s; no soy experto en este asunto y he tenido poco tiempo para revisar la bibliograf&#237;a m&#233;dica, pero los considero representativos). Mia Hashibe y su grupo, del IARC de Lyon, en Francia, estudian 1212 casos de c&#225;ncer de pulm&#243;n y 1040 pacientes sin c&#225;ncer, y llegan a la conclusi&#243;n de que la asociaci&#243;n de este tipo de c&#225;ncer y la marihuana, incluso a largo plazo, no existe. En el segundo estudio que he encontrado, Wan Tan y sus colegas, del Centro de Investigaci&#243;n Cardiovascular y Pulmonar de Vancouver, en Canad&#225;, investigan la relaci&#243;n entre la obstrucci&#243;n cr&#243;nica pulmonar y el uso de la marihuana en 878 enfermos. Encuentran que el humo de la marihuana, por s&#237; solo, no aumenta el riesgo de padecer obstrucci&#243;n pulmonar. En cambio, si se fuma tabaco y marihuana a la vez, el riesgo producido por el tabaco es mayor que si s&#243;lo se fuma tabaco.

 Y como esto se alarga excesivamente, dejo para ma&#241;ana los trabajos que demuestran los peligros de la marihuana.

  

 *Hall, W. &amp;amp; L. Dagenhardt. 2009. Adverse health effects of non-medical cannabis use. &lt;EM&gt;The Lancet &lt;/EM&gt;374: 1383-1391.

 *Hashibe, M., H. Morgenstern, Y. Cui, D.P. Tashkin, Z.-F. Zhang, W. Cozen, T.M. Mack &amp;amp; S. Greenland. 2006. Marijuana use and the risk of lung and upper aerodigestive tract cancers: Results of a population-based case-control study. &lt;EM&gt;Cancer Epidemiology, Biomarkers &amp;amp; Prevention &lt;/EM&gt;15: 1829-1834.

 *Tan, W.C., C. Lo, A. Jong, L. Xing, M.J. FitzGerald, W.M. Vollmer, S.A. Buist &amp;amp; D.D. Sin. 2009. Marijuana and chronic obstructive lung disease: a population based-study. &lt;EM&gt;Canadian Medical Association Journal &lt;/EM&gt;180: 814-820.

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    <body>La felicidad es uno de los objetivos fundamentales en la vida de auqellos que formamos parte de la especie humana; incluso la Organizaci&#243;n Mundial de la Salud cada vez pone m&#225;s &#233;nfasis en la felicidad como uno de los componentes esenciales de la salud. La felicidad depende de multitud de factores, algunos voluntarios y muchos no deseados. Y hay uno de esos factores muy poco estudiado y, seguramente, muy importante o, incluso, esencial: la felicidad de otros y m&#225;s cuanto m&#225;s cercanos a nosotros sean esos otros. James Fowler y Nicholas Christakis, de la Universidad de California en San Diego y de la Universidad de Harvard, respectivamente, se han propuesto aclarar como la felicidad pasa de un individuo a otro hasta formar, seg&#250;n la hip&#243;tesis de partida, una verdadera (feliz) red social. Para ello, con los datos del Estudio del Coraz&#243;n de Framingham, Massachusetts, que comenz&#243; en 1948 con el seguimiento de 5209 personas, Fowler y Christakis revisaron los datos de 4739 personas entre 1983 y 2003. Los autores estudiaron las conexiones entre cada uno de los individuos y los dem&#225;s; la conexi&#243;n pod&#237;a ser por amistad, familia, pareja, vecindad y compa&#241;ero de trabajo. Despu&#233;s de meter los datos al ordenador y dibujar las gr&#225;ficas que conectan unos individuos con otros, el resultado final fueron 53228 lazos sociales entre todos ellos. 

 La gr&#225;fica revela agrupaciones de personas tanto felices como desgraciadas. La relaci&#243;n entre la gente feliz se extiende hasta el tercer grado, es decir, hasta los amigos de los amigos de los amigos. Aquellas personas que est&#225;n rodeadas de gente feliz por todas partes, es muy posible que sigan siendo felices en el futuro. Y, muy importante, esas agrupaciones de felices no aparecen porque los que lo son se juntan por afinidad, sino porque la felicidad, dentro del grupo, pasa de una persona a otra como si fuera una infecci&#243;n: por ejemplo, si un amigo que vive a menos de kil&#243;metro y medio se vuelve feliz, es muy probable (hasta un 25%) que usted tambi&#233;n se convierta. El mismo efecto producen las esposas felices, los hijos felices que viven a menos de un kil&#243;metro y medio, y el vecino feliz de la puerta de al lado. Por el contrario, los compa&#241;eros de trabajo felices no producen el mismo efecto; por lo menos en Framingham, los compa&#241;eros de trabajo no hacen felices a sus compa&#241;eros de trabajo. Por otra parte, el efecto de contagio de la felicidad disminuye con el tiempo y la distancia.

 Pero, no s&#243;lo nuestra felicidad puede depender de otros, tambi&#233;n ocurre con nuestra desgracia. El mismo equipo de Fowler y Christakis, junto con John Cacioppo, de la Universidad de Chicago, estudiaron la extensi&#243;n y la dispersi&#243;n de la soledad en el mismo estudio y con los mismos sujetos de Framingham que intervinieron en el trabajo anterior. Curiosamente los resultados son muy parecidos: los solitarios se agrupan, el contagio llega al tercer grado y est&#225; sobrerrepresentado en la periferia del grupo, lo que parece l&#243;gico (&#191;puede ser que se nos aparezcan como solitarios aquellos que pertenecen a una agrupaci&#243;n distinta pero adyacente?). El contagio de la soledad es, desgraciadamente, m&#225;s fuerte que el contagio de las relaciones sociales; adem&#225;s, el contagio es mayor entre amigos que entre los miembros de una familia y tambi&#233;n es m&#225;s fuerte para las mujeres que para los hombres.

  

 *Cacioppo, J.T., J.H. Fowler &amp;amp; N.A. Christakis. 2009. Alone in the crowd: The structure and spread of loneliness in a large social network. &lt;EM&gt;Journal of Personality and Social Psychology&lt;/EM&gt;, en prensa.

 *Fowler, J.H. &amp;amp; N.A. Christakis. 2008. Dynamic spread of happiness in a large social network: longitudinal analysis over 20 uears in the Framingham Heart Study. &lt;EM&gt;British Medical Journal &lt;/EM&gt;337: doi:10.1136/bmj.a 2328.

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