Por Eduardo Angulo
05 Nov 2009
La felicidad es uno de los objetivos fundamentales en la vida de auqellos que formamos parte de la especie humana; incluso la Organización Mundial de la Salud cada vez pone más énfasis en la felicidad como uno de los componentes esenciales de la salud. La felicidad depende de multitud de factores, algunos voluntarios y muchos no deseados. Y hay uno de esos factores muy poco estudiado y, seguramente, muy importante o, incluso, esencial: la felicidad de otros y más cuanto más cercanos a nosotros sean esos otros. James Fowler y Nicholas Christakis, de la Universidad de California en San Diego y de la Universidad de Harvard, respectivamente, se han propuesto aclarar como la felicidad pasa de un individuo a otro hasta formar, según la hipótesis de partida, una verdadera (feliz) red social. Para ello, con los datos del Estudio del Corazón de Framingham, Massachusetts, que comenzó en 1948 con el seguimiento de 5209 personas, Fowler y Christakis revisaron los datos de 4739 personas entre 1983 y 2003. Los autores estudiaron las conexiones entre cada uno de los individuos y los demás; la conexión podía ser por amistad, familia, pareja, vecindad y compañero de trabajo. Después de meter los datos al ordenador y dibujar las gráficas que conectan unos individuos con otros, el resultado final fueron 53228 lazos sociales entre todos ellos.
La gráfica revela agrupaciones de personas tanto felices como desgraciadas. La relación entre la gente feliz se extiende hasta el tercer grado, es decir, hasta los amigos de los amigos de los amigos. Aquellas personas que están rodeadas de gente feliz por todas partes, es muy posible que sigan siendo felices en el futuro. Y, muy importante, esas agrupaciones de felices no aparecen porque los que lo son se juntan por afinidad, sino porque la felicidad, dentro del grupo, pasa de una persona a otra como si fuera una infección: por ejemplo, si un amigo que vive a menos de kilómetro y medio se vuelve feliz, es muy probable (hasta un 25%) que usted también se convierta. El mismo efecto producen las esposas felices, los hijos felices que viven a menos de un kilómetro y medio, y el vecino feliz de la puerta de al lado. Por el contrario, los compañeros de trabajo felices no producen el mismo efecto; por lo menos en Framingham, los compañeros de trabajo no hacen felices a sus compañeros de trabajo. Por otra parte, el efecto de contagio de la felicidad disminuye con el tiempo y la distancia.
Pero, no sólo nuestra felicidad puede depender de otros, también ocurre con nuestra desgracia. El mismo equipo de Fowler y Christakis, junto con John Cacioppo, de la Universidad de Chicago, estudiaron la extensión y la dispersión de la soledad en el mismo estudio y con los mismos sujetos de Framingham que intervinieron en el trabajo anterior. Curiosamente los resultados son muy parecidos: los solitarios se agrupan, el contagio llega al tercer grado y está sobrerrepresentado en la periferia del grupo, lo que parece lógico (¿puede ser que se nos aparezcan como solitarios aquellos que pertenecen a una agrupación distinta pero adyacente?). El contagio de la soledad es, desgraciadamente, más fuerte que el contagio de las relaciones sociales; además, el contagio es mayor entre amigos que entre los miembros de una familia y también es más fuerte para las mujeres que para los hombres.
*Cacioppo, J.T., J.H. Fowler & N.A. Christakis. 2009. Alone in the crowd: The structure and spread of loneliness in a large social network. Journal of Personality and Social Psychology, en prensa.
*Fowler, J.H. & N.A. Christakis. 2008. Dynamic spread of happiness in a large social network: longitudinal analysis over 20 uears in the Framingham Heart Study. British Medical Journal 337: doi:10.1136/bmj.a 2328.
Sobre este blog
La biología estupenda
Eduardo Angulo
Eduardo Angulo es doctor en Biología y profesor de la Universidad del País Vasco. Su área de investigación es el estudio microscópico de células y tejidos, y su relación con los cambios ambientales. Ha publicado más de cien artículos de investigación en revistas científicas y es autor de los libros 'Julio Verne y la cocina: la vuelta al mundo en 80 recetas' y 'Monstruos'. Es miembro del Círculo Escéptico.
Enlaces
- About.com: Biology
- Animaladas
- Annals of Improbable Research
- BadBiology
- Bengoetxe
- Bibliometría
- Biology Cabinet
- Biology in Science Fiction
- Biology News Net
- BioTribune
- British Medical Journal
- Canadian Medical Association Journal
- Conocer Ciencia
- El Cerebro de Darwin
- Insects on the Web
- Invasive Species WebLog
- La Cueva de Aranele
- Los Expedientes Occam
- Magonia
- Manuel Calvo Hernando
- Medical Hypotheses
- Peligro Ciencia
- Pharyngula
- Psiquiatría Insólita
- Science Daily
- Si Galileo Levantara la Cabeza...
- Tecnología Hecha Palabra
- Terapias de Sonido
- The Ig Nobel Prizes
- The Naked Scientists
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):
Archivos
- Noviembre 2009
- Octubre 2009
- Septiembre 2009
- Agosto 2009
- Julio 2009
- Junio 2009
- Mayo 2009
- Abril 2009
- Marzo 2009
- Febrero 2009
- Enero 2009
- Diciembre 2008
- Noviembre 2008
- Octubre 2008
- Septiembre 2008
- Agosto 2008
- Julio 2008
- Junio 2008
- Mayo 2008
- Abril 2008
- Marzo 2008
- Febrero 2008
- Enero 2008
- Diciembre 2007
- Noviembre 2007
- Octubre 2007
Secciones
Últimos Comentarios
- Agua sucia 1 comentario swap
- Colesterol 6 comentarios swap Eduardo MikMik Cinquetto swap
- Nepotismo 4 comentarios Eduardo swap Eduardo swap
- Polvo 2 comentarios Eduardo Rackham the Red
- Más redes 3 comentarios Eduardo swap Elena
- Coche nuevo 4 comentarios Eduardo Aspective swap Cinquetto
- Top Models 3 comentarios Elena Escobar fiorella esther
- Engordar 2 comentarios Miriam Flores Aspective
- Redes 8 comentarios María Eduardo María Rosse joha
- Más marihuana 2 comentarios Eduardo RETALES DE UNA VIDA

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario
bachillerpablos dijo
Hola Eduardo, buenas tardes:
Pues me has dejado preocupado, porque en Cariño, con la cantidad de gente mayor que hay, lo que representa una alta cantidad de fallecimientos y, por supuesto, tristeza para las familias. Y con lo pequeño que es el pueblo, esto puede ser contagioso... y quizás lo sea. Tengo que mirar de irme a un sitio donde la gente se ría más.
Saludos,
Angel.
swap dijo
¡Pues vaya! Y yo que creía que la felicidad era una decisión personal. Algo así como un traje invisible que te pones por las mañanas; si os fijáis, casi o sin casi, se trata de una decisión que tomas. Puedes optar por ir a medio gas, a gas completo, peleona, complaciente, incluso inventarte una excusa para el fín que sea. Cierto es que, si interiormente no estás muy allá, te puede costar un poco más poner buena cara a la vida, pero creo que con buen entrenamiento se consigue. Además, yo lo he probado, y lo "malo", desaparece como por arte de magia, (a veces da hasta rabia), porque nos parece, alguna vez, que todos se tienen que enterar de lo que vale un peine, je, je.
Sin embargo, y a pesar de lo que he dicho, estoy totalmente de acuerdo en que la felicidad es contagiosa. No hay mayor alegría, y me pasó el otro día con un vecino que: un ¡¡buenos días!! con buen salero y una sonrisa de oreja a oreja. Parece mentira, pero respiré hondo, y aún hay más (qué vanidosos somos a veces), pensé y me quedé tan ancha, que yo era la causante de su alegría, porque también me considero buena vecina!!
Chistoso, ¿pero no tengo un poco de razón??
Eduardo dijo
Amigos, teneis razón; lo que nos presentan los autores es como se extiende la felicidad en el grupo, algo así como el contagio de la gripe, pero, visto sus resultados, ¿por qué no va a ser uno el que contagie, como le ocurre a swap con su vecino? Es un pco como aquella película Cadena de favores. Y, Ángel, en Cariño empieza tú y tus amigos, seguro que haceis un nodo de felicidad que, ya ves, se extiende hasta los amigos de los amigos de los amigos.
joha dijo
Lo que importa aquí son los parámetros mediante los cuales medimos la felicidad. Existen personas que "en su desdicha" son felices. La inteligencia emocional nos encamina a buscar un motivos que desarrollen pensamientos positivos que nos ayuden a manejarnos en nuestras redes sociales. Sin embargo, no siempre una red social feliz entra en ese estereotipo de felicidad. Quizá, de forma externa, evaluemos toda la telaraña social pero lo cierto es que cada persona es dueña y señora de sus sentimientos y no siempre un grupo que tiene como valuarte la tristeza es triste.
Con estudios como los mencionados y desde mi perspectiva, podemos ver una cara externa de la felicidad pero analizar a cada individuo y determinar si es o no feliz, es difícil. El contagio ha sido comprobado pero responde a parámetros establecidos de felicidad y lo que hace feliz a un grupo no necesariamente hace feliz a otro.
Rosse dijo
Hola Eduardo:
Quizá la felicidad no es un objetivo , ni una meta , quizá... sea un " camino" y éste esté en el día a día ; a mí me gustaría gozar del " viaje " ,y... no pensar sólo en la meta.
Un saludo muy cordial para todos.
Rosse
María dijo
Hace poco nos decía una amiga que ya sólo buscaba gente positiva. Yo misma, a pesar de no ser la alegría de la huerta, entiendo que la gente huye de los tristes, y he deseado dejar de tratar con una conocida que sólo me contaba desdichas, pretendiendo que yo actuase como su siquiatra. ¡qué leches, yo también tengo problemas!
Buenas noches.
Eduardo dijo
Pienso, aunque parezca un libro de autoayuda, que la felicidad es aquello que adivinamos que fuimos después de ser felices.
María dijo
Eso es, y a veces no nos damos cuenta de a quién tenemos hasta que lo perdemos...
Escribe tu comentario