Por Eduardo Angulo
04 Nov 2009
Bien, vamos a hablar de móviles y ya, de entrada, aviso que este post no va a tratar de las antenas para móviles; este asunto queda para otro día. De todas maneras, mencionar la palabra móvil y que la gente se haga un lío, es todo uno: que si los megapixels de la cámara, que si la pantalla táctil, el MP3, la conexión a internet, el bluetooth (que funciona cuando quiere; es la demostración práctica de la teoría de la relatividad); y que sé yo cuántas cosas más. Y esto distrae al usuario, lo arrastra a lo que se llama la "ceguera por falta de atención". Ira Hyman y su grupo, de la Universidad del Oeste de Washington en Bellingham, demostraron esta ceguera en un experimento que tuvo un trabajo previo. Primero observaron el comportamiento de 317 personas que paseaban hablando por el móvil o escuchando el MP3 o sin más o con un acompañante. Ya de primeras los que iban hablando con el móvil paseaban lentamente, cambiaban de dirección con frecuencia y sin sentido y ni reconocían ni saludaban a los amigos y conocidos con los que se cruzaban.
En su segundo experimento, Hyman y sus colegas observaron el comportamiento de 151 universitarios en céntrico lugar de encuentro peatonal del campus llamado la Plaza Roja. De esas 151 personas, 78 no llevan nada hightech, 24 usan el móvil, 28 escuchan su MP3 y 21 pasean acompañados de otra persona.
Un día cualquiera, por la tarde, con buen tiempo y durante 1 hora, un payaso montado en un monociclo, vestido de púrpura y amarillo, con enormes zapatos y la típica nariz roja, se divierte dando vueltas y más vueltas por la Plaza Roja. A continuación, los investigadores interrogan a los 151 sujetos con dos preguntas. La primera es si al pasear por la Plaza Roja han visto algo raro: sólo el 8,3% de los usuarios de móvil han notado algo extraño. Precisemos más, se dicen Hyman y colegas: la segunda pregunta es si han visto, en concreto, a un payaso montado en un monociclo A esta cuestión tan directa, los usuarios de móvil responden que sí en un 25%. Primero, no se enteran de nada y, segundo, si se enteran, un payaso montado en un monociclo no le parece algo inusual a quien está hablando por un móvil. Los que más miran y, además, ven, son los que pasean con un amigo (quizá les ayude el amigo; entre dos parece más fácil) pues, a la primera pregunta (¿Ha visto algo raro?), el 57% dice que sí, y a la segunda pregunta (¿han visto al payaso?), el 71% contesta afirmativamente. Realmente, este estudio desanima bastante sobre la atención que prestamos a nuestro entorno cuando paseamos, sea cual sea el tipo de paseo.
En realidad, saber que, a la menor distracción, no nos enteramos de nada, es algo ya demostrado hace unos años con aquel famoso experimento del juego de baloncesto y el gorila que por allí pasaba. Fueron Daniel Simons y Christopher Chabris, de la Universidad de Harvard, quienes publicaron su estudio en 1999. Grabaron unos videos con estudiantes jugando al baloncesto delante de las puertas de tres ascensores; en un momento dado, pasa entre los jugadores un joven con un paraguas de señora o un actor disfrazado de gorila. A continuación, se proyectan los videos ante 192 observadores y se les pide que cuenten los pases de balón que se dan entre los jugadores en los 75 segundos que dura el video. En un resumen general de los resultados, Simons y Chabris afirman que el 46% de los observadores, distraidos por la cuenta de los pases, no ven ni al joven del paraguas ni al gorila. Otra vez la ceguera por falta de atención, como ocurría con el móvil. En consecuencia, en este momento no recuerdo si lo decían de los hombres o de las mujeres aquello de que son incapaces de hacer dos cosas a la vez, pero da igual; es cierto, pero está claro que no importa el sexo, todos lo hacen igual de mal.
*Hyman, Jr., I.E., S.M. Boss, B.M. Wise, K.E. Mckenzie &J.M. Caggiano. 2009. Did you see the unicycling clown? Inattentional blindness while walking and talking on a cell phone. Applied Cognitive Psychology DOI:10.1002/acp.1638
Simons, D.J. & C.F. Chabris. 1999. Gorillas in our midst: sustained inattentional blindness for dynamic events. Perception 28: 1059-1074.
Sobre este blog
La biología estupenda
Eduardo Angulo
Eduardo Angulo es doctor en Biología y profesor de la Universidad del País Vasco. Su área de investigación es el estudio microscópico de células y tejidos, y su relación con los cambios ambientales. Ha publicado más de cien artículos de investigación en revistas científicas y es autor de los libros 'Julio Verne y la cocina: la vuelta al mundo en 80 recetas' y 'Monstruos'. Es miembro del Círculo Escéptico.
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4 comentarios · Escribe aquí tu comentario
bachillerpablos dijo
Hola Eduardo, buenas noches:
Pues lo del baloncesto y el gorila lo ví en internet y lo cacé a las egunda.
Soy una persona que me quedo con los detalles, pero cuando voy hablando por el móvil, dependiendo de la conversación (si es de trabajo es peor) puedo desconectar casi por completo del entorno. Patético.
Saludos,
Angel.
Cinquetto dijo
De todo esto puede sacarse una conclusión: El móvil no afecta para nada a los conductores.
swap dijo
Cierto, el que te coincida tener una llamada de móvil en plena calle conlleva automáticamente a que "abandones" el paisaje callejero de cuajo. Y yo que creía que era solo yo la que me enfrascaba y que no daba para más...
Bueno, no deja de ser un alivio, en parte, el que sea un hecho demostrado, para todos, hombres y mujeres.
Y ahora que lo dices es que es de risa. Por ejemplo si pasa alguien muy cerca de ti hablando por ese aparatito tan guay, da igual si es chica, chico, o la edad que tenga, ¿no tenéis la sensación de que hablan un poco a voces? No se enteran, vamos, que como para un apuro... Además, la mirada va más alta de lo normal como en horizontal y mirando al infinito, y el codo correspondiente al brazo que sujeta el aparato suele ir a la altura casi de la propia oreja. Un verdadero cuadro, sí...
Eduardo dijo
Hola amigos, es cierto que, en esto del móvil, es asombroso el efecto que produce. Muy buena la descripción que hace swap del personal por la calle hablando por el móvil; a menudo, cuando veo a dos que se cruzan colgados del móvil pienso que están hablando el uno con el otro y ni siquiera se enteran. Y, Ángel, una de las cosas que más me llamó la atención en el experimento del payaso con el monociclo es que sólo el 5% ha visto algo raro, sin precisar, y el 25% ha visto el payaso. Diría que el móvil no sólo afecta la atención sino también el juicio. O quizá en la Universidad del Oeste de Washington los payasos en monociclo sean algo habitual.
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