25 Oct 2009

Hace un tiempo publiqué un post sobre la influencia positiva de las flores en la recuperación de pacientes operados en hospitales. Entre los comentarios, un anónimo me interrogaba sobre si había estudios parecidos para la televisión. En el post de las flores, los pacientes respondían que eran lo más importante que tenían en su habitación pero, si no había flores, lo más importante (para más de un 90% de los pacientes) era la televisión. Pues bien, después de buscar bibliografía sobre la televisión en las habitaciones de los hospitales, las conclusión es que los estudios no son nada claros en sus resultados, tendiendo más que nada hacia el lado oscuro. Por ejemplo y para empezar, nada menos que ya en 1992, un hospital psiquiátrico de Middleton, en Connecticut, tuvo que retirar los videos musicales de la MTV de las salas del hospital porque inducían a la violencia en los pacientes. El trabajo, firmado por Bradley Waite y su grupo, de la Universidad Central del Estado de Connecticut en New Britain, lo realizaron por medio de un seguimiento de la conducta de 222 pacientes, de 18 a 67 años, durante 55 semanas. Utilizaron una escala que mide las conductas agresivas; esta escala bajó de 44, con MTV, a 28, después de retirar la televisión.

Años más tarde, Roger Ulrich y sus colaboradores, de la Universidad A&M de Texas en College Station, publicaron un estudio más detallado sobre la presencia de la televisión en los hospitales. Lo hicieron con 872 donantes, con una edad media de 44 años, a los que se extrajo sangre en condiciones ambientales diferentes: sin televisión (pantalla en negro) y con televisión proyectando un documental sobre la naturaleza, imágenes de un entorno urbano o la programación diaria. Los autores miden el pulso y la tensión sanguínea de los donantes. Primer resultado: los donantes están más estresados con televisión que sin ella. Segundo resultado: los donantes están más estresados con las imágenes urbanas que con las de la naturaleza. La programación diaria es casi peor pues es incontrolable y se puede pasar del relajo al agobio en unos minutos, según lo que ofrezca la programación. El jefe de este grupo de investigación, el mencionado Roger Ulrich, en la actualidad asesora en la creación de entornos no estresantes en la construcción de hospitales.

En 2006, Karin Dijkstra y su grupo, de la Universidad de Twente, en Enschede, Holanda, revisaron 4075 artículos que trataban sobre el entorno físico de todo tipo existente en los hospitales. De todo este ingente montón de artículos, sólo 30 cumplían las exigentes condiciones de diseño y estudio estadístico de los resultados que plantearon los autores. Y, en cuanto a la televisión en concreto, sólo dos de los 30 artículos la trataban en profundidad: el de Roger Ulrich, que ya conocemos, y otro que estudia la presencia o no de televisión en las salas de espera de un hospital. La conclusión es clara: da igual que haya o no televisión en la sala de espera; no modifica la experiencia de la espera ni para pacientes ni para familiares.

Y, para terminar, hay un grupo de enfermeras de varios hospitales de Estados Unidos que, lideradas por Kimberly Montague, llevan años estudiando y proyectando un hospital que sea mucho más tranquilo y silencioso de lo que ahora son, habitualmente, estos edificios: parientes, visitas de médicos y enfermeras, muchos aparatos con escandalosos sistemas de alarma, entornos urbanos con tráfico, sirenas de ambulancia, ruido blanco de tanto chisme electrónico,... Y, entre ellos, la televisión en habitaciones y, como hemos visto, salas de espera. Proponen, como mejor sistema eliminar la televisión, pero, si no es posible, utilizarla de una manera más adecuada. Por ejemplo, acercar los altavoces al paciente lo que permitiría escucharla sin subir mucho el volumen.

En conclusión, uniendo los resultados del post Flores y lo que acabo de escribir, está claro, son mejor las flores que la televisión.

*Dijkstra, K., M. Pieterse & A. Pruyn. 2006. Physical environmental stimuli that turn healthcare facilities into healing environments through psychologically mediated effects: systematic review. Journal of Advanced Nursing 56: 166-181.

*Montague, K.N., C.M. Blietz & M. Kachur. 2009. Ensuring quieter hospital environments. American Journal of Nursing 109: 65-67.

*Ulrich, R.S., R.F. Simons & M.A. Miles. 2003. Effects of environmental simulations and television on blood donor stress. Journal of Architectural and Planning Research 20: 38-47.
*Waite, B.M., M. Hillbrand & H.G. Foster. 1992. Reduction of aggressive behavior after removal of Music Television. Hospital and Community Psychiatry 43: 173-175.

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Carla

Carla dijo

Las plantas ejercen una influencia positiva en el ánimo casi irremediable. Entiendo que también lo hagan en un hospital, y es probable que de forma más acusada, porque cuando estamos en circunstancias de debilidad somos aún mas receptivos a los estímulos positivos.

Carla

Rackham the Red

Rackham the Red dijo

La verdad es que yo la tele sólo la uso como pantalla para proyectar una película que a mi me apetece ver. Y durante un breve momento de mi vida, como elemento favorecedor de siesta.
En lineas generales me estresa, y en contadas ocasiones me "abduce" lo soez y vulgar que puede llegar a ser. Obviamente reconozco que si tienes tele de pago y acceso a canales tipo Historia, Natura etc la cosa mejora muchísimo. Pero vamos...
De todas formas, lo que sí que he notado es que la tendencia es a hablar cada día más alto, a raíz de los comentarios sobre hospitales más silenciosos. Yo no sé si es que hay mucho sordo, o qué porras está pasando, pero se grita muchísimo al hablar. En los bares muchas veces es por el volumen de la música, pero el resto de circunstancias no las entiendo. Recuerdo hace ya muchos años que creía que me estaba volviendo sorda (mi peor pesadilla) y fui inmediatamente al otorrino. El hombre me mira, y me dice que de sorda nada, que incluso captaba algunos sonidos que el ser humano no suele captar.
- Señorita, ¿y por qué ha pensado Usted que se estaba quedando sorda?
- Cuando me hablan las personas no entiendo nada de lo que me dicen, y como tengo que pedir que me lo repitan...
- ¡Ah!- Dijo el hombre, con cara de pisar por fin sobre terreno conocido.- Eso tiene respuesta y solución.
Miré al médico con esperanza, por fin iba a saber cual era mi problema y me iba a dar la pastillita milagrosa que me lo curara.
- El problema es que la gente en general ya no pronuncia nada, y todavía es peor entre hombres. Así que no se preocupe, pida que le repitan las cosas sin complejos, que Usted oye perfectamente. O, en su defecto, fíjese en la boca del su hablante, para saber qué le dice. Además, supongo que con el ruido de bares etc la cuestión de escuchar todos los sonidos se complica...
Desde entonces me he dado cuenta de que uno puede ser un perfecto anormal para la gente, pero normal en términos de sensatez. Que el problema lo puede tener un colectivo y no uno mismo, y que no sabemos hablar.
La vida es así de dura...

swap

swap dijo

Pues me da hasta vergüenza decirlo, pero ni las flores ni la tele. Bueno, lo aclaro, no es tanto así en esencia, pero debido al modo de vida que llevo o llevamos, me obliga a ir con la venda puesta. Ahora que lo pienso, si retrocedo a las sensaciones que me producían las flores cuando era pequeña, recuerdo que era asombroso, el sólo hecho de recordar su aroma, sus brillantes colores, su frescura al tacto cuando arrimabas la nariz, cuando con las hojas de los claveles, te fabricabas "uñas postizas", y con hojas sueltas poníamos cristalitos encima y creábamos "tumbas" (ésto un poco macabro) pero era un bálsamo aquello, lo relaciono con los cromos brillates que olían a rosas rojas también. En fín, que como ven, no soy tan insensible, por lo que creo que todos vamos un poco aborregados día a día y nos estamos dejando muchas cosas bellas por el camino. Y sí, cuando estás en un hospital, entonces sí tienes tiempo de contemplar los preciosos ramos y evocar recuerdos. Qué pena. Todo tan distorsionado. Y en cuanto a la tele esa sí que no la puedo ni ver. Puede estar relacionado con que me prohibieran verla de niña, por aquello de que las pelis tenían uno o dos rombos y no eran "aptas"; y una prohibición, detrás de otra, me acabé aburriendo de ella (estaré sumamente agradecida a mi madre por el resto de mis días) Así no me quita tiempo. Pero en el caso que quisiera tomármelo, no puedo jamás terminar de ver un programa, concurso, festival, o lo que sea. Además si vas a una casa dónde la tele esté a tope con el sonido, ya se fastidió todo. Empiezan a hablar a voces, tú te empiezas a desazonar, a mirar dónde está la puerta, y bueno, como consigas salir, ya no vuelves más a esa casa.
Y yendo a la parte buena, que siempre la hay, me gustaría verla algún día, para retomar mis pelis preferidas, saborearla con tranquilidad y verla con
responsabilidad. Y eso sí, teniendo un mar de flores y plantas a mi lado, en una galería muy aireada, y disfrutar de lo que nos hemos acostumbrado a obviar por habernos metido en esa espiral de la vida que a ver dónde piensa llevarnos.

Rackham the Red

Rackham the Red dijo

Bueno, yo la última vez que estuve en casa de unos parientes fue en un cumpleaños este fin de semana. Tenían la tele puesta todo el rato, en un canal francés de música clásica, y a un volumen racional, y francamente, disfrutamos de la charla y de la tele. Hubo un momento en el que salieron unos músicos "modernos" que captaron toda nuestra atención. Explico lo de "modernos": gente que cree que se puede modernizar la interpretación de Bach poniéndose corbatitas de colorines y yendo despeinado. Las críticas fueron instantáneas y duras, pero nos lo pasamos muy bien. Y por cierto, la interpretación de Bach era buena, que también es importante. Plantas no tenían. Siempre he pensado que no hay cosas buenas ni malas, que todo depende del uso que nosotros queramos darle a esas cosas...

Eduardo

Eduardo dijo

Por cierto, Rackham, ¿te gusta el blues? ¿has visto la película Crossroads? Merece y la pena y mucho, y relaciona de un modo muy curioso barroco y blues.

Rackham the Red

Rackham the Red dijo

No la he visto, por coincidencias de esas que cuando quieres verla, siempre hay alguien/algo que se interpone en ello: o familia, o llamadas reiteradas de teléfono.
Y el Blues me encanta. Lo mismo que el Barroco. Lo difícil es ponerme algo que no me guste, aunque siempre hay gente capaz de sorprenderte, claro. A ver si este fin de semana consigo ver la película, que creo que reposa en mi zona de "pendientes de ver" del camarote.

Eduardo

Eduardo dijo

Creo recordar que la música es del guitarrista Ry Cooder, el de Buena Vista Social Club y un montón de bandas sonoras de películas (me encanta la de Forajidos de leyenda). Y no te asustes al ver a Karate Kid de prota; no lo hace tan mal.

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Sobre este blog

La biología estupenda

Eduardo Angulo es doctor en Biología y profesor de la Universidad del País Vasco. Su área de investigación es el estudio microscópico de células y tejidos, y su relación con los cambios ambientales. Ha publicado más de cien artículos de investigación en revistas científicas y es autor de los libros 'Julio Verne y la cocina: la vuelta al mundo en 80 recetas' y 'Monstruos'. Es miembro del Círculo Escéptico.

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