29 Jun 2005
Los marcianos invadieron la Tierra el 30 de octubre de 1938 con un éxito desigual. Alrededor de 1,7 millones de estadounidenses creyeron en el desembarco alienígena y, de ellos, 1,2 millones "se asustaron o fueron perturbados", según el equipo de la Universidad de Princeton, dirigido por Hadley Cantril, que analizó meses después el impacto de la emisión radiofónica de La guerra de los mundos. Sin embargo, a finales de los años 90, Robert E. Bartholomew, sociólogo de la Universidad James Cook, concluyó que el pánico no tuvo tanta extensión.
La dramatización de La guerra de los mundos escenificada por Orson Welles y el Mercury Theatre para la CBS se ha considerado tradicionalmente uno de los hitos de la historia de la comunicación de masas, la demostración del gran poder que en 1938 tenía la radio. La habilidad de un director y unos guionistas, unas convincentes interpretaciones y unos -hoy, primitivos- efectos especiales habrían hecho que centenares de miles de norteamericanos tomaran una sesión de radioteatro por la transmisión en directo de una invasión extraterrestre.
La guerra de los mundos de Orson Welles era una adaptación de la novela homónima de Herbert G. Wells publicada en 1898, en la que también se basa la película de Steven Spielberg que se estrena hoy en todo el mundo. El original cuenta la historia de un ataque marciano en la Inglaterra victoriana y describe a los invasores como unos seres de "extraño aspecto", con "boca en forma de V" y babeante, tentáculos que no paran de moverse, respiración dificultosa, movimientos lentos y "ojos inmensos". "Todo esto me produjo una sensación parecida a la náusea", advierte el personaje del narrador. Los alienígenas avanzan por la campiña sembrando la destrucción con su rayo ardiente.
La versión radiofónica trasladó la acción a Grovers Mill (Nueva Jersey, Estados Unidos). Allí aterrizaba la primera nave marciana y se abría ante los ojos de Carl Phillips, cuya intervención interrumpía un concierto de Ramón Raquello y su orquesta en el hotel Park Plaza de Nueva York. "Un cuerpo con una giba sale fuera del pozo. Puedo ver un pequeño rayo de luz reflejado en un espejo -indicaba el reportero-. ¿Qué es esto? Algo así como un chorro de fuego sale de ese espejo dirigiéndose hacia los hombres que avanzan. ¿Los golpea! ¿Dios mío, los convierte en llamas!". Poco después, en medio de explosiones, el micrófono del periodista enmudecía y, desde el estudio, un locutor decía: "No nos es posible continuar nuestra radiotransmisión desde Grovers Mill".
"Un enemigo formidable"
Durante el programa, entraron en antena militares, científicos y hasta el secretario de Estado, quien reconocía "la gravedad de la situación" y pedía a los ciudadanos que conservaran la calma y colaboraran con las autoridades para hacer frente a "un enemigo formidable". "Mientras tanto, conservando nuestra fe en Dios, cada uno de nosotros debe continuar cumpliendo con sus deberes, de suerte que nos sea posible oponer a ese enemigo destructor una nación unida, valiente y consagrada a conservar la supremacía humana en esta tierra".
Al final, Orson Welles se despedía recordando que todo había sido una broma de la noche de Halloween. "Hasta la vista a todo el mundo y recuerden, por favor, durante un día o algo así, la lección terrible que aprendieron esta noche. Ese invasor globular, reluciente, que apareció haciendo muecas en las salas de sus casas, es sólo un habitante de la imaginación; y, si llega a sonar el timbre de su puerta y no ven a nadie allí, no crean que fue un marciano... fue el genio travieso que aparece la víspera de Todos los Santos", decía antes de que se anunciara para el domingo siguiente la dramatización de tres novelas cortas.
"Radioyentes aterrorizados toman una obra de teatro bélica como algo real", rezaba el 31 de octubre el titular principal de The New York Times, que destacaba que muchas personas habían intentado huir del gas marciano, y que la emisora de radio y la Policía habían resultado desbordadas por las llamadas telefónicas. Un escenario apocalíptico que confirmó el estudio de los expertos de la Universidad de Princeton, a cuyos autores hubo gente que declaró haber visto las llamas del campo de la batalla, olido el gas y oído el ruido de los disparos.
Los sociólogos apuntan hoy al poder de los medios no como el causante de la histeria de masas por la retransmisión del ataque, sino como el creador del mito de que una gran parte de la población se tomó en serio la invasión alienígena. Al eco de los medios, se unió en la creación de la leyenda un trabajo científico cuyas conclusiones se antojan ahora alejadas de la realidad. "Existe un creciente consenso entre los sociólogos acerca de que la extensión del pánico, tal como la describió Cantril, fue enormemente exagerada", señala Bartholomew, quien admite, no obstante, que "hay pocas dudas de que muchos americanos resultaron verdaderamente asustados", hasta el punto de emprender la huida del peligro, especialmente en Nueva Jersey y Nueva York.
Los marcianos aterrorizaron a muchos oyentes; pero no a 1,2 millones, sino posiblemente a miles. El equipo de Cantril sólo entrevistó para su trabajo -publicado en forma de libro como The invasion from Mars (1940)- a 135 personas, pocas para extrapolar la cifra apuntada, y escogió los testimonios más coloristas. Y las llamadas a la Policía fueron numerosas, pero muchos telefonearon únicamente para preguntar si lo que escuchaban por la radio era real. Aún así, Welles y el Mercury Theatre demostraron en 1938 que no hace falta que los marcianos existan para que la gente los vea.
Una historia que Welles consideraba aburrida
Mucha gente creyó en La guerra de los mundos por cómo fue presentada. A pesar de los cuatro anuncios que se emitieron durante la obra diciendo que se trataba de un relato de ficción, el formato de programa de variedades interrumpido por conexiones en directo otorgó al relato una gran credibilidad.
Orson Welles temía días antes que la audiencia de la CBS se aburriera ante una "historia tan improbable", que encima sucedía en la lejana Inglaterra. Así que lo primero que hicieron fue cambiar de escenario: los marcianos invadirían Estados Unidos. Faltaban seis días. Howard Koch, que luego fue uno de los guionistas de Casablanca, decidió el lugar del aterrizaje extraterrestre dejando caer a ciegas un lápiz sobre un mapa de Nueva Jersey. Y los nombres reales de poblaciones, calles y edificios -unidos a los ficticios de militares, miembros del Gobierno y científicos- acabaron de hacer creíble la narración. El equipo preparó los efectos especiales e hicieron historia aquella noche de Halloween.
Publicado originalmente en el diario El Correo.
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Luis Alfonso Gámez
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8 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Toni dijo
Cuando una mentira la repites mil veces terminas por creerla, ejem.: los ovni no existen, los fantasmas no existe, el creacionismo es falso, la Gran Pirámide la hizo Keops; Gamez, Randi y demás lumpen son escépticos, etc.
juan dijo
se puede conseguir el guion en español de esta emision para poder conocer el relato que dio origen a este mito
JOSE LUIS dijo
TIENEN FOTOS DE LOS MARCIANOS
Miguel dijo
Toni, ¿y tu como sabes que nada de eso existe? mucho escépticismo es sinonimo de soberbia e ignorancia. Esa gente fue bastante tonta para creer esa broma, pero eso no quita la altisima posibilidad de existencia de vida extraterrestre (para tu informacion los OVNIS si existen, y son objetos voladores no identificados, no necesariamente extraterrestres). Bueno, SOLO SÉ QUE NADA SÉ, medita un poco esa frase y bajate de tu nube de soberbia.
Enza Chiramo dijo
Hola1 La verdadv desconocia esta historia o mas bien este fenomeno que ocurrio para aquellos años. Esto demuestra la influencia que tiene la radio como medio de informacion. Esta demas decir que me parecio mas que interesante.. Enza desde Maturin - Venezuela
marco antonio bacilio dijo
si existen hay muchas pruevas que exsisten yo vi un estrterestre fue algo si duda asonbroso se los cuento sali afuera de mi casa un momento y el estava ay era muy chiquito por lon menos un metro omas su era casi como el de nosotros y su cavesa era mas grande olle se me acavo el tienpo chauu
giorgio latin saavedra edad 12 años dijo
yo pienso que los marcianos existen por que si el sol es una estrella i esta cientificamente comprovado que el sol se fue agrandando consumiendo mas planetas que habian en el sistema solar , si el sol es una estrella i hay muchas mas estrellas muchas mas galaxias i el Universo que es infinito porqueno puede haber vida en otro lugar , si en marte se encuentro agua que es lo mas vital en la vida i aparte de apalearse para perdurar la espesie.
bruno dijo
SABIAS QUE TODO LO CREEN PERO MI COMPAÑERO QUE SE LLAMA AARON TIENE MIEDO CUANDO JUGAMOS A LA PLAY DE MARCIANOS
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