19 Ene 2004

"Después de treinta años de investigación, he aprendido que los enigmas no deben ser desvelados. Sólo así podemos seguir soñando", dice Juan José Benítez al final del último episodio de Planeta encantado. Después de trece documentales en los cuales ha dado sobradas muestras de sus conocimientos históricos y de su altura ética, el autor de Caballo de Troya cierra su aventura en Televisión Española (TVE) con una frase que resume a la perfección la filosofía que le mueve. Porque, si algo no puede hacer Benítez, es resolver enigmas. Y no por incapacidad, sino porque sería como matar la gallina de los huevos de oro: cuando uno come del misterio, investigar de verdad -no ponerse un chaleco de aventurero y posar para la foto en el sitio de rigor- es tirar piedras sobre el propio tejado. De ahí que las revistas esotéricas no se caractericen precisamente por responder preguntas, sino más bien por inventarse interrogantes sin sentido. Eso ha hecho Benítez en Las esferas de los dioses, la entrega que cierra por el momento su aventura en la TVE del PP, y eso hizo en los anteriores episodios de la serie producida por DeAPlaneta.

Planeta encantado se estrenó con un viejo misterio inexistente, el de las piedras de Ica, y se ha despedido con otro presunto puzle arqueológico que no es tal, el de las esferas de piedra de México y Costa Rica. Supe de este enigma por primera vez cuando protagonizó la portada del número 26 (agosto de 1978) de Mundo Desconocido, la primera revista esotérica que compré y que todavía conservo. Hace veintiséis años, la historia de las bolas de piedra la explotaba Erich von Däniken, quien mezclaba en el reportaje unas de origen natural con otras que parecían de manufactura humana. Lo mismo hace Benítez en Las esferas de los dioses, donde une, en el altar del misterio, las bolas de piedra mexicanas y las costarricenses.

El ufólogo aboga por la artificialidad de las esferas norteamericanas -"obras gigantescas más propias de dioses que de titanes"-, que se encuentran en la sierra de Ameca, en el Estado de Jalisco, y a las cuales los geólogos atribuyen un origen volcánico. Pero, como es habitual, él sabe más que los científicos: "Las explicaciones de geólogos y vulcanólogos no son consistentes", dice tras medir con un metro vulgar y corriente algunas de las bolas. Todo el documental -incluida la segunda parte, dedicada a las esferas de Costa Rica- raya en lo ridículo cuando muestra al novelador haciendo chapuceras mediciones y hablando de "milimétrica perfección", diciendo que se trata piedras de "perfecta esfericidad" y de "un pulido exquisito, casi imposible", muchas veces junto a ejemplos de todo lo contrario. "Los científicos, una vez más, han intentado descafeinar la realidad", sentencia respecto al origen natural de las esferas mexicanas. Él no lo hará jamás: él ha hecho pasar un montaje de estudio de animación por una película grabada por los astronautas en la Luna. Sin embargo, para su desgracia, las esferas de Jalisco son naturales, al igual que otras de menor tamaño que hay en Nuevo México, Estados Unidos. No ocurre lo mismo con las costarricenses; ahí, el problema es otro.

He dicho antes que el puzle arqueológico que presenta Benítez "no es tal" porque une las bolas naturales de México con las de Costa Rica, reconocidas como obra de los indígenas por los arqueólogos. John W. Hoopes, antropólogo de la Universidad de Kansas, mantiene un interesante sitio en el que desmonta el misterio que inventó en su día Von Däniken y que ahora Benítez ha revendido a TVE. Dice el científico que las bolas de Costa Rica están en peligro, que muchas han sido movidas de su emplazamiento original -lo que dificulta cualquier estudio arqueológico-, que sólo un puñado están en el sitio en el que las colocaron sus creadores y que algunas han sido voladas por los lugareños en la creencia de que escondían tesoros en su interior.

Benítez no cuenta, sobre las bolas de piedra de Costa Rica, nada que se ignore, como no lo ha hecho en ningún documental de la serie e intenta meter lo increíble de por medio, como siempre. "¿Se trata de mapas celestes? ¿Indican la posición de las estrellas? Hasta hoy, que yo sepa, nadie ha profundizado en esta sugerente posibilidad. Algunos nativos a quienes consulté me hablaron de algo mucho más fantástico. Según la tradición heredada de sus ancestros, estas esferas son poderosos centros de energía, una especie de focos que irradian fuerza y bienestar, y que afectan a la vitalidad y salud de personas, animales y plantas", indica el periodista. También apunta la verosimilitud de las ideas del atlantófilo Ivvar Zapp, quien mantiene que estamos ante una especie de mapas para navegantes, algo a lo que los historiadores conceden tanto crédito como a la presencia de Jesús en el Coliseo romano; aunque Benítez tiene una explicación mejor. Tras señalar que las esferas tuvieron que ser hechas por "una cultura con un alto grado de evolución mental y material, un pueblo con una especial sensibilidad y un notable sentido de la abstracción". Y se pregunta: "¿De dónde llegó esa sabiduría? ¿Por qué los nativos repiten una y otra vez que son creación de los dioses que bajaron del cielo?".

El director de Planeta encantado vuelve a preferir a los extraterrestres que a unos antepasados nuestros como autores de algo que le maravilla. La arqueología no sabe para qué se hicieron las bolas de piedra de Costa Rica, que datan de antes del Descubrimiento y de las que se han hallado muestras asociadas a restos materiales de las culturas locales. (Lean a Hoopes, que explica muy bien el estado de la cuestión y desmonta las tesis esotéricas, incluida la de la gran perfección que Benítez repite hasta la saciedad.) Pero que no se sepa algo no da carta blanca para decir sandeces, que es lo que hace el reportero de lo paranormal al hablar de los extraterrestres como origen del conocimiento para hacer estas piedras. El autor navarro vuelve a incurrir en ese pecado al que tan proclives son los amantes de la arqueología fantástica: otorgar la autoría de las grandes obras no europeas a seres de otros mundos o a inexistentes civilizaciones desaparecidas. Es una lástima que TVE haya seguido el juego a este inventor de misterios y haya sido, indirectamente, tan poco respetuosa hacia unos humanos que hoy son antiguos, pero nunca fueron tontos. La Historia demuestra, entre otras cosas, que el ingenio humano no es patrimonio del hombre actual.

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alberto sibaja alvarez

alberto sibaja alvarez dijo

Hola, el tema de las esferas me apasiona.

Soy escritor costarricense. A finales del 2004, publiqué el libro: “Esferas de piedra en Costa Rica” Lo he puesto a disposición de todos en www.sibowak.com. En él resumo 64 años de investigación científica en torno a las esferas de piedra. Los invito a conocer un poco más de nuestros tesoros arqueológicos y el legado cultural de nuestros amerindios.

carlos

carlos dijo

analizare susu comentario y en breve are mis comentarios.

Andres Baquero

Andres Baquero dijo

Es un tema muy apacionante, y a pesar de todas estas historias fantasticas que se tejen alrededor de los sitios arquelogicos americanos , es indudable reconocer la gran inteligencia,maestria y conocimiento que poseian nuestros antepasados americanos, precisamente este conocimiento maravilloso y original que ellos poseian es el que hace tejer tales historias, ah pero esi si hablando de nuestras culturas por que a nadie se le a ocurrudo jamas decir que las obras europeas antiguas son producto de seres extarterrestes, como si nuestros antepasados no fueran capaces de contruirlas por ellos mismos, si hay desconocimiento acerca de estas obras americanas es precisamente por que la ingorancia y la frivolidad europea y especialmente española no dejo nada a su paso tras la destruccion de las americas.

eres

eres dijo

jjbenitez es un farsante, todos sabemos que jesucristo es un personaje construido, irreal, pero tu ademas eres un farsante, tus libros (jjbenitez)son una mierda, es vergonzoso que hayas logrado vender, deberias estar en la carcel.

isabelle santos

isabelle santos dijo

La primera vez que vi las esferas de piedra en Palmar Sur, Costa Rica, recordé un sueño reiterativi en el que ponía mi mano sobre una piedra, entonces reviví ese momento tocando nuevamente la majestuosa esfera de piedra.

seba

seba dijo

por qué le suena tan disparatada la idea de que alguna forma de vida de otros planetas pudieron haber hecho tales piedras? Tantos límites le pone usted a la realidad?. Dentro de la infinidad de planetas en el universo, dentro de una infinidad de posibilidades, usted opta por limitarse a la raza humana como la única forma de vida capaz de pensar, desarrollar tecnología, viajar por el universo, visitar otros planetas en vías de desarrollo (con fines investigativos, probablemente) y dejar vestigos de aquel paso por este mundo. Que las pruebas le parexcan insuficientes, tal vez, pero el hecho de que supuestos extraterrestres no hayan dejado una nota diciendo:

Juan

Juan dijo

El juez ya ha dictado sentencia sobre la persona que ha escrito este articulo difamatorio (Luis Alfonso Gamez), y ha ordenado que retire todo. (Mirar por Google). Este tal Gamez es un personaje que se dedica a la injuria ha personas respetables.

prometeo

prometeo dijo

Mas que un comentario quisiera que se pusieran en contacto conmigo por que tengo en mente un libro sobre religion y vida extraterrestre , evolucion de la vida y una mirada distinta de jesus soy de la tierra de Neruda y creo que la ispiracion siempre esta lo que hace falta para desarrollarla es el tiempo solo pido que me responda y vean la factivilidad de ante mano muchas gracias

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Sobre este blog

magonia

Una ventana crítica al mundo del misterio

Para contactar con el autor:
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