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    <body>&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;                               &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;Carlos Perez Uralde (1954 - 2006) 

&lt;/span&gt;&lt;img style="width: 282px; height: 229px;" src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/inakicerrajeria/149741_carlospublog.jpg" id="img_1" class="imgcen"&gt;
&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.elcorreodigital.com/alava/prensa/20090526/opinion/carlos-recuerdo-20090526.html" title="http://www.elcorreodigital.com/alava/prensa/20090526/opinion/carlos-recuerdo-20090526.html" id="link_0"&gt;Carlos P&#233;rez Uralde&lt;/a&gt; &lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; figura ya en la memoria colectiva de los&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; alaveses,
 y en especial en la de los vitorianos, como el gran cronista
 local del tramo final del siglo XX y el arranque del XXI. Su altura
 intelectual, su rabiosa independencia, su eterna curiosidad y su impagable
 esp&#237;ritu cr&#237;tico nos legaron la mejor fotograf&#237;a de qui&#233;nes somos y hacian
 d&#243;nde vamos.
 
      Tuve la enorme suerte de disfrutar diariamente, durante m&#225;s de una
 d&#233;cada, de la palabra y la iron&#237;a de Carlos. La mayor parte de las veces
&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; para descubrir, en ocasiones para discrepar, siempre para aprender.
 
      No pocas veces, cuando terminaba su columna diaria -'Con remite'-, me
 atrev&#237; a deslizarle una pregunta: 'Por qu&#233; no escribes m&#225;s novela,
 ensayo,...y publicas?'. Carlos esquivaba con premura la cuesti&#243;n,arqueaba
 la ceja y r&#225;pidamente desaparec&#237;a de la redacci&#243;n. 'Hasta ma&#241;ana...'.

      El periodismo fue, con certeza, el gran escaparate de Carlos. Aunque
 hasta el &#250;ltimo d&#237;a se sorprendiera de que alguien le reconociera en sus
 diarios paseos por las calles de Vitoria ('Si no os hubi&#233;ramos empe&#241;ado en
 sacarme la foto...', refunfu&#241;aba). Pero, sospecho -y lo lamento-, que fue
 tambi&#233;n su gran coartada para no verse obligado a asomarse con mayor
 frecuencia a los escaparates de las librer&#237;as. Nosotros, todos, nos lo
 hemos perdido.

     Sirva este poemario, La isla m&#225;gica' , como gratificante reencuentro
 con el rico universo de Carlos, y punto y seguido en su recuerdo.
 &lt;span style="color:#666666"&gt;
&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;Alberto Ayala&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#666666"&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;
 Director de EL CORREO de &#193;lava
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;




&lt;span style="color:#990000"&gt;Carlos...&lt;/span&gt;


&lt;/span&gt;&lt;img src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/inakicerrajeria/149742_cpu.jpg" id="img_3" class="imgizqda"&gt;
&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;
&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;
Describi&#243; un mundo propio en el que todo estaba magnificado: el amor y el dolor, lo bello y lo horrible, el miedo y la alegr&#237;a. Vivi&#243; intensamente, a trav&#233;s de sus poemas, todas las experiencias posibles. Toc&#243; los extremos de todo lo imaginable con su vieja m&#225;quina de escribir. Y sus poemas los dej&#243; guardados a la espera de que otras manos los sacasen a la luz, protegidos mientras por su propio pudor de escritor intenso y t&#237;mido.
Carlos P&#233;rez Uralde era primero y ante todo un escritor y un poeta y se fue sin ense&#241;arnos el universo que cre&#243;, a veces fascinante y m&#225;gico, a veces terrible.

Este poemario, &#8220;La isla m&#225;gica&#8221; nos muestra su visi&#243;n m&#225;s brillante y apasionada, su amor juvenil y su ilusi&#243;n por la vida.
Lo escribi&#243; cuando a&#250;n &#233;ramos ingenuos y nos imagin&#225;bamos la vida como un cuento de hadas con final feliz.

Ahora que se ha ido y que todav&#237;a el dolor gana a la nostalgia, los que tanto le quisimos le recordamos compartiendo sus poemas m&#225;s vitales y luminosos, probablemente como un b&#225;lsamo para compensar la inmensa tristeza que nos produce su falta.&lt;/span&gt;

&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;&lt;span style="color:#333333"&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;Mila Garc&#237;a de la Torre&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;




&lt;/span&gt;&lt;big&gt;                                        

                              &lt;/big&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 0, 0);"&gt;&lt;big&gt;LA ISLA M&#193;GICA&lt;/big&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;


&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;
 Sometimes I hate you.
 Sometimes you don&#8217;t
 understand nothing.
 &lt;/span&gt;





&lt;big&gt;LLEGADA A LA ISLA&lt;/big&gt;



Lo primero que hicimos&lt;img src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/inakicerrajeria/149745_islamagicablog.jpg" id="img_4" class="imgdcha" width="169" height="256"&gt;
al llegar a la isla fue abatir contra las rocas
los relojes, convertirlos en puntas de flecha
en recordatorios de un primer amor, en anillos de
cobre.
Luego, desnudos en la
arena, nos amamos como amantes
y quedamos dormidos, dando vueltas
bajo la oscura s&#225;bana del cielo.
Recordamos los calendarios.
Las fechas de los asesinatos.
El tiempo en un trompo de sangre.
La lluvia utilizada para calentar hornos crematorios.
El testamento del mar, ejecutado.
Los rostros de doscientos majaderos.
Los furgones enrejados que atraviesan nuestros vientres.
Las patadas por botas de reglamento.
El payaso adormilado que acaricia un gato.
Las consignas que exigen levantarse del lecho.
El cemento inyectado en la vagina.
La muerte que se acuesta cada noche con nosotros.
Nos vamos. No queremos nada
con vosotros. Yo dejo mi poema, mi v&#243;mito,
mi alergia, mi locura, y me voy
lejos
a ocultar con mi amor la silueta de los carros blindados. 






&lt;big&gt;CANCI&#211;N&lt;/big&gt;



&lt;img src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/inakicerrajeria/149746_dospajarosazulesblog.jpg" id="img_6" class="imgizqda" width="178" height="208"&gt;No te amo tristemente, como los vencidos.
Puedes o&#237;rme cantar cuando el tiempo se hace niebla
cuando la lluvia dibuja agujas en la calle
y el rostro de los hombres se hace duro
y las casas y los perros trituran esperanzas
en el suelo. Existe en m&#237; mucho m&#225;s
que los largos desfiles de mujeres despintadas
con largas venas de agua
cruzadas al pie de la garganta.
La calle y los hospitales son selvas de sangre
y yo estoy creado de deseo y de furia
y tal vez, quiz&#225;, de peque&#241;os granos de arroz
en las solapas. No te amo tristemente, como amar&#237;a
un vencido.
Mis manos han ganado todas las batallas. 






&lt;big&gt;LA CARRETA DE LA MUERTE&lt;/big&gt;


Y lleg&#243; una fr&#237;a ma&#241;ana la carreta de la muerte.
Lleg&#243; con una brizna de s&#225;ndalo y un tambor dormido&lt;img src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/inakicerrajeria/lacarretadelamuerteBlog.jpg" id="img_8" class="imgdcha" width="180" height="234"&gt;
con un enano triste y una caja de botones
y una l&#225;mpara verde y un coraz&#243;n de ni&#241;a.
Lleg&#243; una fr&#237;a ma&#241;ana la carreta de la muerte,
cuando ella y yo pase&#225;bamos por el borde
y record&#225;bamos tiempos y m&#250;sicas y nombres.
La carreta mat&#243; cinco mariposas
y entreabri&#243; los t&#237;mpanos de todos los duendes,
como el duende negro que lastim&#243; una ceja
y se torn&#243; son&#225;mbulo. Todos huyeron
hacia el final de todo donde nadie espera
ni toca 
las manos
ni abre sombras cuando el sol no mira.
La carreta de la muerte se llev&#243; al hada azul
el hada alegre que romp&#237;a candelabros
en el palacio del Gran Ruise&#241;or
y hac&#237;a dormir a las ni&#241;as con el vientre de cart&#243;n.
Se la llev&#243; dormida
con un ojo abierto
y un cruce de rayas sobre la s&#225;bana.
Y era
aquella una triste ma&#241;ana, llena de agujeros.
Y la carreta de la muerte se perdi&#243; a lo lejos,
levantando cortinas de tierra, tapiz&#225;ndolo todo de gusanos muertos.


&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;

  

&lt;big&gt;EL BARCO PIRATA &lt;/big&gt;
                            &lt;img src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/inakicerrajeria/barcopiratablog.jpg" id="img_11" class="imgdcha" width="222" height="304"&gt;

En un barco con el mascar&#243;n
partido,
con la bandera agujereada
y un cuervo torpe y ciego, amarrado
a la cruz de proa,
lleg&#243; una noche el capit&#225;n pirata.
Enterr&#243; 
silenciosamente
el cad&#225;ver de una amante muerta
y elev&#243; el ancla hacia el cielo
disparando veinte ca&#241;onazos. 



&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;  




                                                                               


              
&lt;/span&gt;&lt;big&gt;NUESTRA CASA&lt;/big&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;

&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;

Detr&#225;s de la casa del Gran Ruise&#241;or
est&#225; nuestra casa. El Gran Ruise&#241;or
es un extra&#241;o personaje, siempre dormido&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;
&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;y azul.
Las viejas historias dicen de &#233;l que fue ladr&#243;n &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;img src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/inakicerrajeria/nuestracasaBlog.jpg" id="img_13" class="imgdcha" width="183" height="227"&gt;
&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;y que cantaba dormido
y dicen que invent&#243; la m&#250;sica odiando
el ruido.
Su rostro era grande
como una m&#225;scara. Sus ojos
no miraban nunca. Ten&#237;a
las pupilas encharcadas
y los dedos en lanza
Ten&#237;a un vientre hondo, siempre
lleno de peces y tri&#225;ngulos. Cuando despertaba
miraba alrededor
bendec&#237;a las mallas del bosque
y torturaba un poco una canci&#243;n
que no pod&#237;a ser cantada.
Nuestra casa tiene forma de trapecio,
en recuerdo de Christine, alzada sobre una orilla
del r&#237;o de los peces, las agujas
y los ballenatos. Las habitaciones eran siete,
con siete camas y un jarr&#243;n de lilas.
Fuera,
el bosque era intrincado,
impenetrable, oscuro, bello, lleno
de gansos con dos cabezas, jabal&#237;es rojos,
ciervos con las cejas partidas,
renos con cuernos iluminados, damas errantes
sobre caballos blancos
enanos dulces y enanos perversos
y todos los tiernos amantes de la luna rodeando
un fuego,
hablando
con las manos, apenas iluminados por las llamas. 






&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;big&gt;EL CABALLO&lt;/big&gt;
&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;

El caballo blanco casi alcanza el cielo.
Traspasa una a una las mallas de hierba&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;img src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/inakicerrajeria/caballoblancoBlog.jpg" id="img_14" class="imgdcha" width="154" height="213"&gt;
&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;rompe todas las puertas del aire
se llena de aire y el aire lo envuelve
qued&#225;ndose atr&#225;s, casi con piernas de mu&#241;eco
torpe.
El caballo huye del d&#237;a y de la noche
y quiere alcanzar la lluvia del otro lado del mundo.
El caballo, al fin, se ha confundido con el viento.



                        &lt;/span&gt;                                                             

&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;
            
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;big&gt;CELESTE&lt;/big&gt;
&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;

&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Ella es Celeste&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;img src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/inakicerrajeria/celesteBblog.jpg" id="img_17" class="imgdcha" width="197" height="295"&gt;
&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;y se llama Celeste por un m&#237;nimo turbio bautizo     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;
&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;en el vientre de una iglesia desmoronada
casi un taller de t&#225;lamos.
Vive aqu&#237; porque le oprime la ciudad en que vivi&#243;
m&#237;sera cubierta de asfalto
zapatos de niebla
siempre dedos en los ojos, cabezas rotas
por ruidos
y pasos
y lunas desdibujadas con bigotes.
Ella es Celeste.
Eligi&#243; convertirse en hada
y se convirti&#243; en hada para siempre
feliz
enamorada de un pr&#237;ncipe
con el cuello lleno de medallas
y la boca anegada por m&#250;sicas y palabras.
Ha venido a vernos
a recordarnos un amor que permanece eterno.
&#8220;Tu amada es bella&#8221;, me dice dobl&#225;ndose en cuatro.
Nos prometi&#243; algo:
cuando tu amada muera ser&#225; un hada.
Y t&#250; ser&#225;s un duende cuando mueras. 





&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;big&gt;CANCI&#211;N DE AMOR&lt;/big&gt;
&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;


Estoy volcado sobre tu cuerpo,                  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;img src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/inakicerrajeria/canciondeamorBlog.jpg" id="img_18" class="imgdcha" width="155" height="185"&gt;
&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;casi me hacen heridas tus manos,
estoy volcado como un cisne de cart&#243;n
sobre la imagen de un r&#237;o.
Estoy am&#225;ndote
sobre un lecho lleno de dados dibujados
y te digo
en voz baja porque tengo el aliento cortado
que te quiero. 
&lt;/span&gt;








&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;

&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;big&gt;DESPU&#201;S DEL ENTIERRO&lt;/big&gt;
&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;


Despu&#233;s de asistir al entierro del hada, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;img src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/inakicerrajeria/149755_rioblog.JPG" id="img_19" class="imgdcha" width="137" height="173"&gt;
&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;entierro feliz por ser de hada
y ser azul y volar alto, 
despu&#233;s del entierro del hada bajamos hacia el r&#237;o
hablando susurrando palabras aprendidas.
Ella recordaba los vestidos nuevos
del hada y su regalo de dos p&#225;jaros azules
que vigilan nuestra cama protegiendo el amor
y la noche. Decidimos quedarnos,
esperar el amanecer que llega como un cazador,
tan lleno de aire, tan lleno de polvo
y ruidos.
Recordamos un poco, como posando en la mano un terr&#243;n
de az&#250;car,
la ciudad que dejamos,
el hombre gordo
y el aliento mojado de tiza. &lt;/span&gt;



&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;

&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;big&gt;VISITA AL CASTILLO&lt;/big&gt;
&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;

Y hemos llegado y has llegado                               &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;img src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/inakicerrajeria/visitaalcastilloBlog.jpg" id="img_20" class="imgdcha" width="171" height="259"&gt;
&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;al umbral del castillo,
con el perro de felpa deformado
y ella le ha puesto el ojo que faltaba.
Te ha dado la mano
y una mano sobre la mano, hacia la torre.
Has palpado el blanco vientre de la paloma
y has querido un poco al gran Ruise&#241;or.
Bill Tackeray nos ha conducido a la sala de baile,
donde hemos enturbiado un espejo
y tu cuerpo
me ha hecho llorar, alegremente, lleno de carcajadas
y miniaturas de 
vidrio. &lt;/span&gt;







&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;

&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;big&gt;BILL TACKERAY&lt;/big&gt;
&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;

El encuentro con el gnomo,
decididamente bautizado como Bill Tackeray, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;img src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/inakicerrajeria/billtackerayBlog.jpg" id="img_21" class="imgdcha" width="174" height="231"&gt;
&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;henchido de alegr&#237;a y borlas 
al borde de la puerta de nuestra
casa.
Su saludo es una provisi&#243;n de lilas
y un peque&#241;o
telescopio.
Nos habla del pr&#237;ncipe
y el hada vestida de blanco,
como una l&#225;mpara bajo una lanza de gasa.
Le invitamos a cenar,
peque&#241;o gnomo azul junto a nosotros. 

&lt;/span&gt;









&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;big&gt;LA GRAN HADA BLANCA&lt;/big&gt;
&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;

Gran Hada Blanca, abre la puerta
y penetra en nuestro peque&#241;o para&#237;so.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;img src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/inakicerrajeria/ciervoBlog.jpg" id="img_22" class="imgdcha" width="108" height="174"&gt;
&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Ella ahora duerme, hemos hecho el amor
y su vestido de gasa se ha dormido con ella
y su cabello trenzado me ha construido 
un gui&#241;o.
Ven y si&#233;ntate a mi lado, Gran Hada Blanca
y hablemos de ella.
Bill Tackeray nos cubrir&#225; la puerta
y tres ciervos bordar&#225;n s&#225;banas para el baile
del sol. Ella es hermosa,
tiene el rostro m&#225;s bello de la tierra
y un cuerpo de piel temblando contra el m&#237;o,
tiene lados de mu&#241;eca
y una c&#225;psula de n&#225;car conteniendo una miga
de pan,
tiene miel
en la palabra de amor que confunde con el aliento
y en los labios
que han hecho tres marcas eternas en la carne de mi brazo.
Te r&#237;es, Gran Hada Blanca, soy un amante
violento,
le quiero con una fuerza que nunca podr&#225; agotarse
cono no se agotar&#225; el mar
ni t&#250;, Gran Hada Blanca
ni el peque&#241;o Bill Tackeray,  ahora tambi&#233;n dormido,
ni el ansia de los tres ciervos
ni ella, Gran Hada,
la que ahora duerme esperando un hijo. 
&lt;/span&gt;


&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;

&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;big&gt;REY SOL&lt;/big&gt;
&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;

Cubri&#233;ndome, cubri&#233;ndonos          &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;img src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/inakicerrajeria/reysolBlog.jpg" id="img_24" class="imgdcha" width="170" height="191"&gt;
&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;de luz, como antorchas
felices, rotas 
perfectas 
de risa, de boca abierta, de calor
de rojo, de todo lo que no es muerte
ni afirma muerte.
Cubri&#233;ndome, cubri&#233;ndonos
de una s&#225;bana de luz, protegiendo
un acto de amor en esta casa.
El sol
nos habla esta ma&#241;ana
y yo te amo
tan lejos de la guerra
tan lejos de la sangre
tan lejos de los tanques verdes
y las lanzas
altas.
Creo en este r&#237;o
y en ti
y en la paloma que oculta el agujero del tejado
y en la dulce ni&#241;a dormida
y en el aire
y en la canci&#243;n que ronda tu cabeza
y en el jarr&#243;n donde espera el agua
y creo
en el amor que inventamos
cada d&#237;a
t&#250; y yo, esperando al anochecer la llegada de la luna. 





&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;big&gt;LLEGADA DEL VIENTO&lt;/big&gt;&lt;img src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/inakicerrajeria/llegadadelvientoBlog.jpg" id="img_25" class="imgdcha" width="224" height="258"&gt;

&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;
El viento ha llegado hoy
cabalgando en un p&#225;jaro verde                   
tal vez desde las cimas del Empire State,
tal vez desde el coraz&#243;n de una ni&#241;a,
tal vez desde la bufanda de un mendigo,
tal vez desde las crines de un caballo,
tal vez desde el puente del Sena,
acompa&#241;ado de dos manos
y una flor abierta. 


&lt;/span&gt;










&lt;/span&gt;&lt;big&gt; REUNI&#211;N ANTE LA HOGUERA&lt;/big&gt;
&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;

Los amantes de la luna celebran su reuni&#243;n rodeando 
la hoguera, vestidos de blanco. Son veinte y no tienen&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;img src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/inakicerrajeria/reunionantalahogueraByN.jpg" id="img_26" class="imgdcha" width="138" height="267"&gt;
&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;barba. Se comunican por se&#241;as y el destello de sus
u&#241;as, largas y plateadas. Sus ritos son breves y alegres,
como los ritos de un fuego de ni&#241;os. Comienzan recitando
tres poemas, tejiendo y destejiendo agujeros en el aire
con la mano izquierda. Luego tocan m&#250;sica con extra&#241;os
aparatos agudos y dulces, para despu&#233;s tenderse suavemente
sobre la hierba y contemplar la nieve en la luna. Son
felices entre ellos. No llevan cintos ni espadas,
no llevan relojes tampoco. 
&lt;/span&gt;















&lt;/span&gt;&lt;img src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/inakicerrajeria/retcpublog.jpg" id="img_27" class="imgizqda" width="183" height="262"&gt;      &lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);"&gt;Este poemario fu&#233; editado
por EL CORREO de &#193;lava en marzo
2007 en memoria de Carlos Perez
uralde, periodista y escritor&lt;/span&gt;
 





















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    <title>Carlos Perez Uralde "Poemario"</title>
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