
De cinco a seis en el programa Graffiti, en Radio Euskadi. Lo podéis escuchar desde aquí.
¿Cómo saldrá la cosa? Ay ay ay!!!
Actualización:
También me echaron por la radio el

Pues si señores, vengo de mi ochenta y dos clase de Karate en Japón (de ésta tanda, que la otra vez también estuve, cuidao conmigo que soy peligroso!, jaja).
Y creo que puede ser curioso contar cómo es una clase típica para un extranjero en uno de los Dojos más famosos de todo el mundo.
Os pongo en antecedentes, porque no creo que mucha ikusukigente sepa sobre Karate. Resulta que existía desde hacía muuuucho tiempo, pero un tal Gichin Funakoshi (japonés de pura cepa), fundó el estilo Shotokan. Este buen hombre hace mucho tiempo que dejó de pegar patadas, pero su foto no puede faltar en los gimnasios de todo el mundo:
Gichin Funakoshi (1868 - 1957). En esta foto yo creo que ya estaba mirando obras con los jubilaos...
Pero vamos a lo que pasa un día normal: salgo de currelar pronto, y cojo un metro que me lleva a Kugahara en unos 20 minutos. Hay clases todos los días de la semana, menos los jueves, incluyendo sábados y domingos. Yo, por salud mental y física, intento ir tres días a la semana (no siempre lo consigo).
Entonces, nada más llegar, es cuando empiezan las "normas/reglas/más vale que lo hagas si no quieres ser el raro":
- Si hay alguien en la puerta, o ya cambiado, tienes que ir donde él, hacer una reverencia y decir "Osss". Cuanto más baje uno la cabeza y más alarguesss la esssse (estilo Gollum), mejor!
- Entonces uno se quita los zapatos, como en todos lo sitios aquí. Esto puede parecer una tontería, pero tiene sus implicaciones:
- Los calcetines no pueden tener tomates, así que a las mañanas hay que tener muuucho cuidado de despegarse las legañas antes de elegir.
- El factor "ir-de-traje" trae consigo que uno lleva zapatones, y los zapatones no se caracterizan precisamente por su elevada transpiración. Aquí Axe ayuda mucho, sobretodo antes de salir de la oficina.
- En la entrada hay casilleros para dejar los zapatos. Pero en todos hay un nombre puesto y yo, que soy un poco extranjerillo, no tengo ni idea de donde dejar los míos y tampoco quiero ocupar el sitio de algún tipo importante, así que los dejo en el suelo. Esto hace que me miren pensando "tío raro!" pero no me importa demasiado... mejor "tío raro!" que "roba casilleros!"
- Ahí es cuando ya, por fin, entramos en los vestuarios. Yo siempre suelo ser el primero porque me hice un tatuaje con dos kanjis cuando era jóven e inexperto, y sobretodo cuando no pensaba que iba a volver a Japón. Y como me da mucha verguenza que me lo vean, trato de cambiarme lo más sólo posible. Aquí también funciona el asunto del "osss", así que si estás a mitad de ponerte los pantalones y entra un tío, tienes que hacerle la reverencia... cuanto menos ropa, más graciosa la situación.
- Y ya salimos al tatami, que no es tatami, que es un suelo de madera propicio 100% para criar ampollas tamaño melocotón (las acciones de la empresa de tiritas han tenido que subir conmigo).
- En una clase típica de Zalla o Bilbao, uno espera al profesor sentado hablando con algún compañero o, en un alarde de deportista, estirando un poco. Pero aquí no!!! aquí resulta que tienes que ir donde unos trapos que hay y hacer como que limpias el suelo de lado a lado!!! Cuanto más bajo sea tu cinturón, más pasadas hay que hacer. Y es una comedia, porque el suelo siempre está limpio, pero ¡hay que hacerlo!. Así que vas viendo a la gente que según va entrando coge un trapillo y hace el paseillo (después de ir uno por uno con el "oss", claro).
- Y empieza la clase! nos ordenamos todos por colorines cinturoniles, saludamos tres veces (una al profesor, otra a la foto de Funakoshi y la otra no preguntéis porque todavía no lo he pillado), y entonces el alumno con cinturón más alto empieza la parte de calentamiento. Hoy ha sido especialmente curioso, porque nos ha dado la clase una niña de unos diez años, que es cinturón negro. Ha estado muy seria y lo ha hecho genial!! Me miraba mucho y decía lo que había que hacer mucho más alto como para que yo lo entendiese (parece el chiste del taxista y el español hablando despacio en inglés, jaja).
- Por alguna extraña razón del ADN japonés, no se ha dado la situación en que un profesor de Karate me llame por mi nombre. En el 2001 yo era "Michael" (jaja, como el del coche fantástico), y ahora soy "Carlos". En fin...
- No os voy a contar el resto de la clase (dura hora y media), porque bastante me estoy enrollando. Sólo un par de detalles: es entera en japonés, se aprende muchísimo, se hace ejercicio y se tiene la eterna sensación de ser extranjero allá donde vaya uno.
- Acaba la clase! vuelta al ordenamiento cinturonil y al trisaludo. Aquí hay una variante, que es recitar de memoria el Dojo Kun (una serie de "mandamientos" del practicante de Karate). Menudo playback me casco yo aquí!!! muevo los labios y no digo nada, jajaja. Pero juro y prometo aprendermelo para el mes que viene!.
- Y ahora viene el momento cubo!!! Los que tienen el cinturón más bajo, tienen que coger un cubo, ir al vestuario y llenarlo de agua, para hacer la misma comedia de los trapos, pero en versión húmeda. Después hay que dar un par de vueltas al ruedo con un trapo, enjuagarlo, ponerlo a secar y vaciar el agua negra negra que queda!.
Puede que todo esto que hayáis leido os parezca un suplicio, pero la verdad es que se quedan en meras anécdotas ante todo lo que estoy aprendiendo. Y poco a poco voy conociendo a mis compañeros, que ya se dignan a hablarme, y hoy mi triunfo ha sido que el profesor se ha enterado que no soy Americano (y además el tío ha estado en Bilbao), así que ya me tiene hasta medio pelota!
Ossss!!!!
...de la que recorté el careto para Twitter y El Correo Digital!
No es la primera "peluquería express" que veo. Si tienes 10 minutos y unas 1100 pts, sales de allí con tu corte de pelo:
Práctico a más no poder!
"La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida" estaba sonando en mi iPod cuando me cruzo con un policía en bici. Me mira desde el otro lado de la calle, y en ese momento se que va a venir donde mi, pero como para hacerlo tiene que esperar a que el semáforo cambie, yo aprovecho y ando más rápido. No se lo voy a poner fácil.
Como el que no quiere la cosa, el hombre me alcanza y me hace gestos para que me quite los auriculares. Le doy las buenas noches, y entonces empieza un interrogatorio que ha sido más largo y más serio de lo habitual:
- Buenas noches, como es usted extranjero (tal cual), quisiera hacerle unas preguntas, no se lo tome a mal
- Entendido, adelante
- ¿Puede enseñarme su carnet de extranjero? (literalmente: gaijin card), ¿lo lleva encima?
- Si, un momento por favor (se lo doy, lo coge con cierto desdén y lo examina con cuidado).
- ¿Por qué está andando por esta zona?
- Pues porque vivo aquí y he salido a dar una vuelta (son las doce de la noche y ya que he bajado a tirar la basura, me ha dado por ahí)
- Ah, entiendo, ¿y donde vive?
Tomando el Seven Eleven como referencia, le explico el camino a mi casa aunque él no levanta la vista del carnet. Yo, mosqueado por la falta de respeto, le señalo mi dirección en el carnet con mi dedazo.
- Ah, entiendo, ¿qué hace en Japón?
- Trabajo como informático en una empresa en Gotanda (y de nuevo le vuelvo a señalar el dato en el carnet, que para eso me hacen llevarlo encima todo el rato)
- ¿Viene de trabajar ahora?
- No, he salido a dar una vuelta (por segunda vez)
- ¿Es una empresa grande?
- No, unos 15 empleados
- ¿Cual es el nombre de la empresa? ¿A qué se dedican? ... y cuatro o cinco preguntas más igual de relevantes para la seguridad del país.
Entonces saca una hoja y se dedica a copiar lo que pone en el carneto. Todo está en japonés, menos mi nombre que está en caracteres románicos, con lo que me pide sopitas: "Osukaru Diazu Tosucano". Quiero reseñar que todo lo hace con cierto desdén, con una clara actitud de desconfianza, como intentando pillarme mintiendo o rectificando.
- ¿Está todo bien? es tarde y mañana tengo que madrugar, quisiera irme a mi casa
La iniciativa de mi pregunta parece no hacerle demasiada gracia, así que me devuelve el carnet de extranjero y me dice algo en japonés que no entiendo. Pero él se hace entender: me empieza a cachear en medio de la calle. Me mete la mano en los bolsillos y saca lo que llevo: la Nintendo DS que estaba en la cazadora, el móvil, el ipod, la cartera, las llaves... y después lo vuelve a dejar en su sitio. Unas manos de un completo extraño manoseándome. Todo mientras pasan mis vecinos por la calle curiosos por la situación.
Yo ya no se si darle una ostia o dejarle hacer, está claro que no le caigo bien. Pero por sensatez, mejor lo segundo.
Cuando acaba me da las buenas noches y me pide perdón de manera muy sútil. Casi parece darle rabia no haber encontrado un cuchillo o algo.
Es la segunda vez en un año y algunos meses que me he visto en una situación tan incómoda por ser extranjero. La primera fue casi una comedia. En esta ocasión no me ha hecho tanta gracia, aunque me queda el consuelo de saber que el policía, a parte de racista, era gilipoyas.
Jaja, toma ya!, este supera sin lugar a dudas al Café Moco.
Sobre este blog
Nací de pequeño en Zalla, digno pueblo papelero donde los haya (aunque los folios los compremos en la librería como todo kiski). Después de hacer que estudiaba durante toda mi vida y engañar a todo el mundo, incluidos profesores, aparecí en Tokyo con un título de informático del Deusto con el Guggenheim a medio hacer, y aquí estoy haciendo que trabajo.
De mientras, os cuento mis historias por estos recovecos del mundo, pa que veáis que hay vida más allá del Athletic.
Tags
Enlaces
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):
Archivos
Secciones
Últimos Comentarios
- 5 comentarios Anónimo Anasan itziar Anasan Anasan
- 7 comentarios tienda orange en zalla Moder Allur Anónimo Allur
- 1 comentario Yolanda
- 2 comentarios Blanca Anasan
- 4 comentarios Rosse ramon ramons jorbasmar
- 2 comentarios Rosse Cordunia
- 2 comentarios Anasan itziar
- 5 comentarios Marta Blanka Yolanda JOSE (UGDA) Anasan
- 3 comentarios jorbasmar gautxori Anasan
- 13 comentarios Chelu Jose D Simon Peraza Gabriela Gabriela de Coronel
PUBLICIDAD





