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La vida sexual de los objetos
El Guggenheim Bilbao ofrece esta semana, y coincidiendo con la muestra sobre el Surrealismo, un ciclo de cine de animación titulado "La Vida de los Objetos". Ayer tuvo lugar la primera proyección de una selección de cortos de animación en stop-motion, entre los que destacaban un par de obras del artista checo Jan Svankmajer, uno de los genios del medio, según explicó la comisaria del ciclo.
Aquí os dejo una muestra de lo que pudimos ver los pocos que disfrutamos ayer en el auditorio del Guggenheim de unas rarezas muy difíciles de encontrar en circuitos comerciales. El ciclo dura hasta el sábado, todavía estáis a tiempo de disfrutar de joyas como la versión de Alicia en el país de las Maravillas del propio Svankmajer, o el primer corto rodado por David Lynch cuando todavía era un estudiante.
Esta pieza, proyectada ayer, se llama Roof Sex, y está realizada por PES y Sarah Phelps en 2002.
Méliès o la magia del cine
El Museo de Bellas Artes de Bilbao homenajeó el miércoles al cineasta francés George Méliès, en un acto en el que estuvo presente su biznieta Marie Helenne. Se proyectó una selección de los mejores cortos del francés, filmados a principios del siglo XX, entre los que destacaron "La morada del diablo", "Juana de Arco" y la más conocida "Viaje a la luna". También resultó muy interesante ver algunas piezas cómicas, auténticos números de prestidigitación, que recordaron que el cine era todavía entonces casi una atracción de feria.
La proyección estuvo acompañada al piano por el tataranieto del propio Méliès y su biznieta leyó los comentarios originales que el cineasta había redactado hace cien años para ser leídos durante la película. Un auténtico privilegio para los muchos cinéfilos que se congregaron en la Cinemateca del museo para homenajear a este gran mago del séptimo arte. Si los hermanos Lumiére inventaron la tecnología que hizo posible el cine, fue George Méliès uno de los primeros que supo ver las posibilidades que ofrecía el cinematógrafo.
Méliès no sólo ideaba la historia y la filmaba, sino que construía sus propios decorados e interpretaba los papeles principales. En un principio aprovechó el invento para filmar meros números de prestidigitación, convirtiéndose en pionero en el uso de efectos especiales. Pero, con gran sentido del espectáculo, sus filmes fueron evolucionando hasta contar historias cada vez más complejas, y hoy podemos considerarle como el auténtico padre del cine como entretenimiento.
A mil kilómetros al sur de París
Nunca un solo edificio había supuesto para la ciudad que lo acoge una revolución tan grande. Bilbao ha pasado de ser una gris ciudad posindustrial a ofrecer al visitante uno de los paisajes urbanos más modernos y vanguardistas de Europa. Todo empezó en la Campa de los Ingleses, un solar lleno de contenedores y detritus industriales, donde hasta los años 60 había incluso chabolas, que es hoy el epicentro del Bilbao del siglo XXI.
En 1991 empezó a tomar cuerpo entre las instituciones vascas un proyecto de regeneración de la capital vizcaína, basado en la recuperación de la ría como arteria principal de Bilbao. La Fundación Guggenheim ofrecía en aquellos momentos su franquicia a la ciudad europea que estuviese dispuesta a construir un edificio singular e ir adquiriendo fondos para llenarlo. Ambos proyectos confluyeron, y tras una dura pugna con Salzburgo, que también aspiraba a tener un Guggenheim, Bilbao se llevó el gato al agua. En ello tuvo bastante que ver el artista californiano de origen mallorquín Richard Serra, que tras una visita a Bilbao, habló a sus amigos, entre ellos Frank Ghery, de una potente e interesante ciudad “a 1000 kilómetros al sur de París”.
Una vez elegido el solar y formado un consorcio que se encargara de la construcción, en febrero del 93 se presenta el primer proyecto esquemático de Frank Ghery para el Guggenheim Bilbao. Las obras transcurrieron a gran velocidad, mientras la Fundación Guggenheim y las instituciones firmaban un acuerdo en el que se establecían los términos de colaboración entre el museo de Bilbao y el resto de pinacotecas de la fundación.
En el 97 se inauguraba por todo lo alto, con quince días de celebraciones, la llegada del mesías hecho titanio, que venía a sacar a Bilbao de la decadencia en que se hallaba desde los años 80. El museo se inauguró con una exposición histórica, que recogía lo mejor del arte del siglo XX en los museos Guggenheim. Un éxito rotundo que hizo que en menos de un año el museo recibiera 1.300.000 visitantes. El impacto sobre la ciudad se hizo patente desde el primer día y superó todas las expectativas.
Al año siguiente una impresionante exposición de más de 5000 años de historia del arte en China, volvió a atraer a Bilbao a visitantes de todo el mundo: gente que viaja para ver arte, generalmente extranjeros, suponen un turismo culto, sibarita y con recursos, que estimula a los propios bilbainos para ofrecer su cara más cosmopolita. La ciudad recupera pronto su orgullo perdido.
Mientras tanto el Museo se va haciendo con una colección propia en la que destacan obras de Chillida, Klein, Kooning, Rosenquist, Tapiès o Warhol entre otros, a la vez que gracias al convenio con la Fundación puede exhibir en sus salas fondos de la colección Guggenheim de otros museos. A China siguieron otras grandes exposiciones, como la dedicada a Rusia o a la motocicleta como metáfora del siglo XX, que volvió a batir todos los récords y acercó al gran público al arte contemporáneo.
En estos diez años de historia el Guggenheim se ha posicionado como un museo de referencia no sólo en España sino en Europa, ha generado una industria turística impensable hace dos décadas, ha contribuido a una regeneración urbanística sin precedentes y ha enriquecido enormemente la vida cultural de la Villa. Parece como si entre Bilbao y Paris ya no hubiera mil kilómetros.
Agua de Bilbao
Bilbao tiene rincones encantadores y otros no tanto. Uno de mis favoritos es esta fuente en el Museo de Bellas Artes. La escultura es un monumento que la Villa dedicó a Arriaga, y representa a la Música elevando al cielo su llanto por la prematura muerte del compositor. Es obra de Paco Durrio, artista vallisoletano pero criado y formado en Bilbao, que murió en París en la más absoluta miseria. Esta fuente, naturalista y clásica, de una elegancia contenida, es el mejor legado que pudo dejar a Bilbao. Sin embargo durante muchos años la estatua estuvo escondida por impúdica: la mojigatería franquista la sustituyó por una copia en piedra, por supuesto vestida.
Nada que ver con la ostentosa, grandilocuente y nada elegante fuente que "corona" la nueva plaza de Jado. Una bilbainada en el peor sentido de la palabra.
Desconozco quién ha perpetrado el monumento, pero se ha cargado lo que era uno de los rincones más románticos del Ensanche.
Sobre este blog
El Año del Gato
Guillermo Elejabeitia PaniegoMe llamo Guillermo Elejabeitia, tengo 25 años, soy licenciado en Historia y estudiante del master de Periodismo en EL CORREO. Este blog está dedicado sobre todo al cine, aunque también hablo de libros, arte, música, fotos o noticias de actualidad. Espero que resulte interesante y que os animeis a comentar lo que querais.
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