Cine, Arte, Fotos, Libros, Cosas...
03 Jun 2008
Los ojos de Bette Davis
El sonido de un disparo perturba la noche en algún lugar de la selva. La cámara avanza entre el follaje, y se detiene ante la puerta de una mansión. Se oyen más disparos. Un hombre se arrastra moribundo por las escaleras de la casa. Detrás sale una mujer, que vacía el cargador de su revólver en los huesos del pobre desgraciado, mientras clava en él sus ojos penetrantes. Unos ojos cautivadores, atractivos, crueles, intensos, vivos... Unos ojos que convirtieron a Ruth Elisabeth Davies, una joven flacucha y desgarbada de Massachussetts, en una de las más grandes estrellas de Hollywood. Hace cien años esos ojos vieron la luz por primera vez.
Desde su primer gran éxito, donde arrastraba por el lodo al melifluo Leslie Howard en Cautivo del deseo, hasta que, ya entrada en años, Darryl F. Zanuck le ofreció el papel de su vida, la Margo Channing de Eva al Desnudo, su carrera estuvo plagada de mujeres fuertes, independientes, neuróticas, crueles, posesivas e irremediablemente faltas de amor. Cualquier aparición de Davis en la pantalla es difícil de olvidar, como su entrada en el baile de Jezabel, con un vestido rojo, de un rojo que quema (a pesar de que la película sea en blanco y negro), deshonrándose a sí misma con tal de ultrajar al hombre al que amaba sin ser correspondida.
Sus interpretaciones fueron siempre intensas, pero nunca dejaba de ser Bette Davis. Esa el la diferencia entre una gran actriz y una estrella de Hollywood. La Davis fue ambas cosas de manera brillante. Nunca perdió ese aire de arpía, fumadora empedernida y mujer fatal, que no se sabe muy bien si era parte de su personalidad o de su personaje. A los ochenta años, cuando visitó San Sebastián para recibir el premio Donostia, en el que sería el último viaje de su vida, la gente se volvía a su paso susurrando: “es la Loba...”
13 May 2008
"Ya sólo hago lo que me apetece"
Hace unos años mi madre me hizo un regalo muy especial: entradas para el teatro. La obra era La Celestina, protagonizada por Nuria Espert. Era la primera vez que iba al teatro.
La semana pasada hice mi primera entrevista...
A sus espléndidos 73 años Nuria Espert puede presumir de lo que quiera, pero sobre todo de tener una de las carreras más prolíficas y completas de la escena española. Sin embargo no se resiste a dejar de seguir aprendiendo, y por eso se empeñó en que George Lavaudant la dirigiera en esta famosa obra de Feydeau, “Hay que purgar a Totó”; porque tenía “ganas de hacer comedia”. Hace unos días presentó la función en Bilbao, donde la Compañía del Teatro Español ha realizado tres representaciones antes de seguir con una gira que durará hasta diciembre.
- Repite con el director Georges Lauvaudant. ¿La experiencia ha sido tan satisfactoria?
- Trabajé con él en Play Strindberg, que también representamos en Bilbao, y causó un gran impacto en mí. Me di cuenta de que a estas alturas podía enseñarme tantas cosas... Así que le pedí que me dirigiera en esta obra, y lo cierto es que si no hubiera aceptado, yo no la habría hecho. Es uno de los mejores directores de Europa, con una gran sabiduría para los tempos y un gran director de actores.
- Muchos la califican como una reina del drama, ¿cómo le ha sentado la comedia?
- Lawrence Olivier decía que no se podía disfrutar haciendo tragedia o drama. Se sienten muchas cosas, pero no pueden ser descritas como disfrutar. También decía que sólo se disfruta de verdad en el teatro cómico, cuando tu partenaire es el público, es él el que te da la réplica. La verdad es que lamento haberme perdido tanto tiempo el placer de hacer comedia.
- Últimamente la hemos visto en papeles muy poco convencionales, ¿ha llegado a un punto en que puede arriesgarse al máximo?
- Tengo un poco esa impresión de que ya me lo puedo permitir todo, aunque me salga mal. Lo que tenía que ser, ya lo soy. Supongo que hace años tenía más miedo, aunque no recuerdo ser muy temerosa. Alguna vez he tenido temor de hacer algún trabajo que me parecía políticamente peligroso, en la etapa de Franco, y sin embargo otras veces he dudado en hacer algo por no parecerme suficientemente arriesgado para aquel momento. Ahora todo lo que me apetece lo hago, y sólo hago lo que me apetece. Es un privilegio que me he ganado con muchísimos años de esfuerzo y de trabajo, del que disfruto y del que presumo.
- La última vez que la vimos en el cine fue de la mano de Ventura Pons, y lo cierto es que era una cinta muy arriesgada. Ha hecho muy pocas películas, ¿le gusta hacer cine?
- No, rotundamente no. He hecho cuando me ha parecido que no se podia decir que no a algún proyecto. Nunca he tenido ninguna duda de que el teatro era lo que más me interesaba. Desde muy joven comprendí que el teatro era a lo que tenía que dedicarme, sin distraerme. En el cine, y en el cine de aquellos años, no me podían dar lo que yo misma me podía procurar. Esa fue mi decisión, aunque después de eso hice una película con Fernando Arrabal, que me gusta (“Viva la muerte”, 1971); mi marido dirgió “Maria Rosa”, que también me gusta, y ya muy tarde Ventura Pons ha venido con dos obras de teatro. Al venir del teatro y al saber yo como rueda Ventura, que rueda como si fuera teatro filmado he dicho que sí a ambas, pero no estoy nada interesada en el cine, para nada.
El personaje de su vida
Da la sensación de que la Espert siempre ha tenido las ideas muy claras. Encaja perfectamente en el papel de gran dama de la escena, y sin embargo en el trato personal demuestra una sencillez y una generosidad poco propias de una diva. Pero cuando mira a los ojos es Medea quien te mira, con una expresividad y una fuerza que las arrugas contribuyen a realzar. Son tantos los gestos que ha hecho suyos a lo largo de su carrera, que en su rostro estriado puede leerse la historia del teatro español.
- ¿Hay algún personaje que le haya marcado?
- Hay varios personajes que me han dejado muy buenos recuerdos, decir cuál es muy complicado. Cada uno de ellos estaba unido a la etapa que yo estaba viviendo en aquel momento. De pronto si estabas con apuros económicos y llegaba un papel que te ayudaba a salir de ellos le estabas profundamente agradecida aunque no fuera el mejor papel de tu vida. Sobre todo porque he hecho teatro muy arriesgado, muy vanguardista, los tropiezos económicos han sido una constante en mi vida. Así que cuando de pronto haces Yerma y funciona tan bien, te parece que es el papel de tu vida, pero el papel de tu vida no existe. Una vida son varios papeles, muchos, una carrera larga y que signifique algo son centenares de papeles, equivocaciones, aciertos...
- A estas alturas, ¿Se arrepiente de alguno de sus trabajos?
- No todos han tenido la misma calidad, claro. Algunos han tenido muchísima calidad y no han sido bien recibidos por el público, y en cambio algunos han tenido menos calidad y han sido grandes éxitos, así se van compensando unos con otros.
- ¿Está encaprichada con algún papel en especial?
- No, porque ya lo hubiera hecho. Es cierto que en esta obra me empeñé como una loca pero no era el papel lo que me hacía pedirlo, era el autor y el director. Hay muchos directores con los que me gustaría trabajar que no he tenido la suerte de trabajar, y hay grandes autores que no he representado y que sería fantástico encontrar el momento.
- ¿Por ejemplo?
- Ibsen, no he representado nunca a Ibsen, cuando tiene tantas mujeres que me vuelven loca y que me gustaría interpretar. Pero en una vida no cabe todo.
- De entre las jóvenes actrices españolas,¿ hay alguna a la que admire o en la que vea un talento especial? Mójese, por favor.
- Hay una actriz extraordinaria que ya no es para pasado mañana, es para este minuto, y es Blanca Portillo. Y hay otras séis o siete que me gustan mucho también...
- ¿En quién se fijaba cuando estaba empezando?
- Pues en nadie que estuviera a mi alcance. En Cataluña teníamos un mito que era Margarita Xirgu y en ella nos mirabamos todas sin haberla conocido. Ella se fue de España un año antes de que yo naciera y nunca la conocí, pero ella era un mito allí e hizo cosas mitológicas, como descubrir a Lorca, a Alberti, a Valle Inclán... Eso hace de ella una figura inmensa dentro de la cultura, no solo teatral, sino de la cultura española. Todas, todas las actrices catalanas la amamos y la veneramos.
-A pesar de sus enormes éxitos da la sensación de que su carrera no ha sido siempre un camino de rosas. ¿Cómo decidió dedicarse al teatro?
- Actuar es una profesión de riesgo, no en el sentido en que puede serlo la de escalador, pero es una profesión que desgasta mucho, y en la que tus experiencias privadas pueden enriquecer o empobrecer tu trabajo, y viceversa. Yo comencé a trabajar en esto, muy jovencita, como podía haberlo hecho en cualquier otra cosa, porque a los 14 años en aquella época había que trabajar. Fue al cabo de unos años cuando empecé a apasionarme, y a darme cuenta de que estaba hecha para el teatro.
- Esta gira dura hasta diciembre. Sigue trabajando a un ritmo vertiginoso y con una frescura envidiable, debe ser agotador...
- La verdad es que si, son muchas semanas, muchas ciudades, muchas representaciones. Pero para mí cada semana es un nuevo reto y la vivo con gran ilusión. La verdad es que estoy encantada de seguir trabajando a este ritmo y tengo la suerte de sentirme muy cómoda en esta Compañía.
- Con sus tres últimos montajes ha pasado por el teatro Arriaga ¿Qué le parece el público de Bilbao, que a veces ha tenido fama de poco efusivo?
- Puede sonar a un “viva Cartagena” o un “viva Bilbao”, pero lo cierto es que esperábamos con impaciencia llegar a Bilbao y recibir el calor de su público. Tiene un público espléndido, intelectual, generoso. Su respuesta marca mucho, y no es nada frío. Todos mis espectáculos, desde Gigi, los he traído a Bilbao y la respuesta del público siempre ha sido inmejorable.
- Y cuando acabe esta gira, tiene algún proyecto en mente...
- No, no. Prefiero concentrarme en lo que estoy haciendo, que ya es suficiente. Prefiero no pensar en lo que viene después.

27 Abr 2008
El poder del escarabajo

Las tropas del rey de Egipto atraviesan el desierto. La comitiva va encabezada por el jóven hijo del faraón y el sumo sacerdote. Una pareja de escarabajos se cruza en su camino. El escarabajo es un animal sagrado, símbolo de Ra, y el sacerdote obliga a todo el ejército a varíar el rumbo para no aplastar a los insectos. En su nuevo camino las tropas encuentran una acequia en la que un viejo condenado lleva diez años trabajando para pagar su libertad. Los soldados, por orden del sacerdote, rellenan la zanja para poder cruzar.
Asi comienza una de las mejores películas sobre el Egipto de los faraones, que descubrí gracias a la influencia de una muy buena profesora de Historia Antigua. Se trata de Faraón, del director polaco Jerzy Kawalerowicz. Una cinta rodada en los años sesenta, que va mucho más allá que las películas históricas al uso y propone una reflexión profunda sobre el poder, a través del papel de los faraones y de la religión en el sistema político del antiguo Egipto.
La historia nos sitúa en el comienzo del reinado de un jóven Ramsés XIII (que nunca existió), que intenta poner en marcha una campaña militar para mantener el prestigio de Egipto. Las arcas del Estado están vacías, mientras los sacerdotes, que intentar dominar al joven faraón, acumulan un enorme tesoro. En medio, el pueblo es utilizado como arma arrojadiza.
La cinta está rodada sin la grandilocuencia de las superproducciones de Hollywood, y sin embargo resulta mucho más efectiva. Su estupenda fotografía aprovecha al máximo los escenarios reales y las posibilidades del desierto. La película es larga, y puede resultar algo lenta por la densidad del guión, pero una ambientación increíblemente fiel deja al espectador pegado a la pantalla hasta el final.
Por tratarse de un director de la Europa del Este y estar filmada en plena Guerra Fría, muchos quisieron ver en este filme un alegato anticomunista; pero tal análisis resulta superficial, y no sería justo con la obra de Kawalerowicz, que trasciende lo concreto para tratar de entender profundamente no sólo el Egipto faraónico, sino los mecanismos del poder a lo largo de la Historia.
09 Abr 2008
La vida sexual de los objetos
El Guggenheim Bilbao ofrece esta semana, y coincidiendo con la muestra sobre el Surrealismo, un ciclo de cine de animación titulado "La Vida de los Objetos". Ayer tuvo lugar la primera proyección de una selección de cortos de animación en stop-motion, entre los que destacaban un par de obras del artista checo Jan Svankmajer, uno de los genios del medio, según explicó la comisaria del ciclo.
Aquí os dejo una muestra de lo que pudimos ver los pocos que disfrutamos ayer en el auditorio del Guggenheim de unas rarezas muy difíciles de encontrar en circuitos comerciales. El ciclo dura hasta el sábado, todavía estáis a tiempo de disfrutar de joyas como la versión de Alicia en el país de las Maravillas del propio Svankmajer, o el primer corto rodado por David Lynch cuando todavía era un estudiante.
Esta pieza, proyectada ayer, se llama Roof Sex, y está realizada por PES y Sarah Phelps en 2002.
03 Abr 2008
Méliès o la magia del cine
El Museo de Bellas Artes de Bilbao homenajeó el miércoles al cineasta francés George Méliès, en un acto en el que estuvo presente su biznieta Marie Helenne. Se proyectó una selección de los mejores cortos del francés, filmados a principios del siglo XX, entre los que destacaron "La morada del diablo", "Juana de Arco" y la más conocida "Viaje a la luna". También resultó muy interesante ver algunas piezas cómicas, auténticos números de prestidigitación, que recordaron que el cine era todavía entonces casi una atracción de feria.
La proyección estuvo acompañada al piano por el tataranieto del propio Méliès y su biznieta leyó los comentarios originales que el cineasta había redactado hace cien años para ser leídos durante la película. Un auténtico privilegio para los muchos cinéfilos que se congregaron en la Cinemateca del museo para homenajear a este gran mago del séptimo arte. Si los hermanos Lumiére inventaron la tecnología que hizo posible el cine, fue George Méliès uno de los primeros que supo ver las posibilidades que ofrecía el cinematógrafo.
Méliès no sólo ideaba la historia y la filmaba, sino que construía sus propios decorados e interpretaba los papeles principales. En un principio aprovechó el invento para filmar meros números de prestidigitación, convirtiéndose en pionero en el uso de efectos especiales. Pero, con gran sentido del espectáculo, sus filmes fueron evolucionando hasta contar historias cada vez más complejas, y hoy podemos considerarle como el auténtico padre del cine como entretenimiento.
03 Mar 2008
Pozos de Ambición
There will be blood, titulada en España con mucho acierto Pozos de Ambición, cuenta la historia de un hombre que crea un imperio petrolífero en la América de principios del siglo XX. Dirigida por Paul Thomas Anderson, autor de Magnolia o Boogie Nights, la cinta ha estado nominada a todos los premios importantes de la temporada. La protagoniza Daniel Day-Lewis, en un papel por el que acaba de recibir un merecido Oscar.
(Antes de seguir leyendo pulsa PLAY al final)
La trama está basada libremente en la novela de Upton Sinclair Oil! publicada en 1927. Daniel Plainview es un buscavidas que, a finales del XIX, perfora las rocas del desierto en la más absoluta soledad. Busca un futuro y lo encuentra. Petróleo, la savia de la civilización occidental.
Luchando contra la naturaleza, y contra los hombres que le rodean, Daniel conseguirá amasar una enorme fortuna, fruto de su ambición desmesurada. Pero el crecimiento de su riqueza es proporcional a la degradación moral de su persona.
La primera parte de la película tiene un tono épico majestuoso y crudo, que acompañado por una magnífica banda sonora, hace recordar en ocasiones a las películas de D.W. Griffith sobre el nacimiento de América.
La segunda es la historia de la degradación personal de Plainview. La ambición que le ha hecho conseguir todo lo que tiene, va comiéndose literalmente su alma hasta que no queda en ella más que odio.
La película esta excelentemente filmada por Robert Elswit, que ha colaborado también en otras obras de Anderson, además de en películas en las que la fotografía tenía un papel muy importante, como la reciente "Buenas noches y buena suerte" (en la sala de cine podia olerse el humo de los cigarrillos que fumaba David Strathairn). No en vano ha recibido el Oscar a la mejor fotografía, o como lo llaman los americanos, con más propiedad: mejor cinematografía.
Es también impresionante la música original que ha compuesto Johnny Greenwood, de Radiohead. A veces parece la tierra palpitando llena de petróleo. Combinada con piezas clásicas hábilmente escogidas (como el concierto para violin de Brahms que cierra el filme), contribuye a crear esa atmósfera asfixiante que recorre toda la película.
Monumental es la actuación de Daniel Day-Lewis, que ha dibujado en Pozos de Ambición uno de esos personajes que perduran en la historia del cine. Su interpretación de Daniel Plainview, enérgico y tenaz, a la vez que ambicioso y desalmado, pone los pelos de punta. Casi es lo de menos que le hayan dado el Oscar.
19 Feb 2008
A mil kilómetros al sur de París
Nunca un solo edificio había supuesto para la ciudad que lo acoge una revolución tan grande. Bilbao ha pasado de ser una gris ciudad posindustrial a ofrecer al visitante uno de los paisajes urbanos más modernos y vanguardistas de Europa. Todo empezó en la Campa de los Ingleses, un solar lleno de contenedores y detritus industriales, donde hasta los años 60 había incluso chabolas, que es hoy el epicentro del Bilbao del siglo XXI.
En 1991 empezó a tomar cuerpo entre las instituciones vascas un proyecto de regeneración de la capital vizcaína, basado en la recuperación de la ría como arteria principal de Bilbao. La Fundación Guggenheim ofrecía en aquellos momentos su franquicia a la ciudad europea que estuviese dispuesta a construir un edificio singular e ir adquiriendo fondos para llenarlo. Ambos proyectos confluyeron, y tras una dura pugna con Salzburgo, que también aspiraba a tener un Guggenheim, Bilbao se llevó el gato al agua. En ello tuvo bastante que ver el artista californiano de origen mallorquín Richard Serra, que tras una visita a Bilbao, habló a sus amigos, entre ellos Frank Ghery, de una potente e interesante ciudad “a 1000 kilómetros al sur de París”.
Una vez elegido el solar y formado un consorcio que se encargara de la construcción, en febrero del 93 se presenta el primer proyecto esquemático de Frank Ghery para el Guggenheim Bilbao. Las obras transcurrieron a gran velocidad, mientras la Fundación Guggenheim y las instituciones firmaban un acuerdo en el que se establecían los términos de colaboración entre el museo de Bilbao y el resto de pinacotecas de la fundación.
En el 97 se inauguraba por todo lo alto, con quince días de celebraciones, la llegada del mesías hecho titanio, que venía a sacar a Bilbao de la decadencia en que se hallaba desde los años 80. El museo se inauguró con una exposición histórica, que recogía lo mejor del arte del siglo XX en los museos Guggenheim. Un éxito rotundo que hizo que en menos de un año el museo recibiera 1.300.000 visitantes. El impacto sobre la ciudad se hizo patente desde el primer día y superó todas las expectativas.
Al año siguiente una impresionante exposición de más de 5000 años de historia del arte en China, volvió a atraer a Bilbao a visitantes de todo el mundo: gente que viaja para ver arte, generalmente extranjeros, suponen un turismo culto, sibarita y con recursos, que estimula a los propios bilbainos para ofrecer su cara más cosmopolita. La ciudad recupera pronto su orgullo perdido.
Mientras tanto el Museo se va haciendo con una colección propia en la que destacan obras de Chillida, Klein, Kooning, Rosenquist, Tapiès o Warhol entre otros, a la vez que gracias al convenio con la Fundación puede exhibir en sus salas fondos de la colección Guggenheim de otros museos. A China siguieron otras grandes exposiciones, como la dedicada a Rusia o a la motocicleta como metáfora del siglo XX, que volvió a batir todos los récords y acercó al gran público al arte contemporáneo.
En estos diez años de historia el Guggenheim se ha posicionado como un museo de referencia no sólo en España sino en Europa, ha generado una industria turística impensable hace dos décadas, ha contribuido a una regeneración urbanística sin precedentes y ha enriquecido enormemente la vida cultural de la Villa. Parece como si entre Bilbao y Paris ya no hubiera mil kilómetros.
18 Feb 2008
El diablo es una mujer
En 1930 una germana impúdica sedujo al mundo en el papel de Lola Lola, una mujer que lleva a un respetable profesor hasta el infierno de la depravación al ritmo de canciones de cabaret en El Angel Azul.
Marlene Dietrich y Josef von Sternberg hicieron juntos media docena de películas en Hollywood tras el enorme éxito de El Angel Azul. En ellas fue perfilandose el mito de la Dietrich, y Sternberg llevó hasta las ultimas consecuencias sus manierismos y tics cinematográficos.
El resultado es un ciclo de filmes espectaculares en las que el grado de estravagancia y artificio va in crescendo, hasta alcanzar niveles delirantes en su ultima colaboración: "The devil is a woman". Una fantasía ambientada en España que cumplía con todos los tópicos, y en la que Marlene es una vampiresa que esclaviza a los hombres.
Antes vinieron "Morocco", "Fatalidad", "El Expreso de Sanghai", "La Venus rubia" y "The Scarlett Empress". En todas ellas Marlene hace papeles de mujer fatal, en escenarios exóticos y con una estética demencial. El tema es siempre amoroso, aunque el verdadero tema de aquellas películas es el rostro de la Dietrich visto desde todos los ángulos e iluminado primorosamente por el propio Sternberg, que sabía sacar el máximo partido de su musa.
La que en El Ángel Azul era una teutona regordeta, de una sensualidad un tanto soez, acabo convertida en una artificiosa diva, misteriosa e inaccesible. Sus primeras películas tuvieron gran éxito, pero Sternberg fue dejando que el fetichismo inundara hasta tal punto su cine que ensombrecía el argumento y hasta a la propia Dietrich. El público no aguantó tanta extravagancia y "The Devil is a Woman" fue un rotundo fracaso que acabó con la colaboración entre la actriz y su descubridor.

A Marlene le esperaba una dilatadísima carrera en el cine, con papeles memorables como el que interpretó en "Testigo de cargo" (en la imagen) a sus cincuenta y muchos; y reconvertida en diva del music hall recorrió los teatros del mundo con su voz dura, su pose arrogante y el mismo repertorio que la había hecho famosa. Sin embargo Sternberg nunca fue el mismo sin ella.
12 Feb 2008
Reina del pop etílica
Estoy fascinado por Amy Winehouse. La reciente triunfadora de los Grammy, revelación musical del año, y carne de cañón para los tabloides es en mi opinión una grata sorpresa, que viene a renovar un panorama estancado desde hace años.
La vulgaridad arrolladora de su forma de vestir y conducirse contrasta con la cadencia elegante de su musica y el sarcasmo crápula de sus letras. Tiene una voz impresionante. Es como Aretha Franklin disfrazada de Peggy Bundy.
En estos tiempos de corrección política suelta perlas como "No estoy en esto para ser un modelo a seguir. Escribo canciones porque estoy hecha mierda de la cabeza y necesito sacar algo bueno de lo malo." Brillante.
05 Feb 2008
El Goya de Maribel
Fue el momento más emocionante de la noche: cuando todos pensabamos que Belén Rueda iba a subir a recoger su Goya por el Orfanato, va Coronado y suelta un ¡Maribel! que sonó a aquel glorioso ¡Pedrooooo! de Penélope. La actriz estaba sorprendida y se notaba, pero tomó aliento e hizo su papel dedicando el premio a sus contrincantes, a Gracia Querejeta, y a todos los que en casa nos alegramos de que ganara. Encantadora.
La 22ª edición de los Goya ha sido un poco menos aburrida, y un poco más equitativa que otras veces. El Orfanato no fue finalmente la gran triunfadora y La Soledad fue premiada como mejor pelicula del año. Maribel Verdú se llevó por fin el Goya a mejor actriz tras su quinta nominación, y Alberto San Juan fue el mejor actor. Corbacho como maestro de ceremonias resultó ágil y menos cargante de lo habitual, a pesar de sus continuas salidas de tono.
Parecía que iba a ser la noche de Alfredo Landa, que llegó dispuesto a llevarse el premio al mejor actor, además del Goya de Honor que ya tenía asegurado. Sin embargo llegado el momento del homenaje se quedó sin habla, precisamente cuando más cosas quería decir, después de 50 años de verborrea cinematográfica. Tras varios intentos fallidos de articular un discurso coherente, pidió a su familia que subiera a arroparle. Se notaba que estaba pasando un mal rato. Cuando más tarde Alberto San Juan le arrebataba el premio, respiró aliviado por no tener que volver al estrado.
El Goya a la mejor película fue para La Soledad, de Jaime Rosales, que también se llevó el premio al mejor director, en un doblete que suele ser habitual. Sin embargo el propio equipo estaba sorprendido de ganar por una película ya premiada con la nominación. No digamos el público, que respondió con tibios aplausos el nombre de la ganadora. No quiero restar ningún mérito al filme de Rosales, pero me pregunto si es lo mejor que el cine español ha hecho en 2007. Cierto que éste era un año difícil.
El Orfanato, que partía como la gran favorita porque ha servido para cuadrar las cuentas de la industria, se quedó con siete premios que le supieron a poco. Entre ellos un inmerecido Goya al Mejor Guión Original, que disputaba con historias como "Siete mesas de billar francés" de Gracia Querejeta o "Las 13 rosas" de Martínez de Pisón.
Entre las que se fueron sin premio "Mataharis" de Icíar Bollaín y la deliciosa comedia de Gonzalo Suárez "Oviedo Express", poco valorada por crítica y público.
No puedo resistirme a finalizar sin hablar de los trapos que lució el star system patrio en una alfombra que por no ser, no fue ni roja. Haciendo caso a quienes dicen que El Orfanato es una mala copia de Los Otros, Belén Rueda se presentó emulando a Nicole Kidman vestida de rojo por Carolina Herrera. Cursi Silvia Abascal, y extremadamente vulgar Najwa Nimri con un escote que dejaba muy poco a la imaginación.
Arriesgado pero elegante el vestido carcelario de Blanca Portillo; y no estaba mal Manuela Velasco, que recogió un premio a la actriz revelación que se merecía mucho más Bárbara Goenaga. Goya Toledo, que se crece en ausencia de Penélope, estuvo radiante; nada que ver con una cada vez más artificial Elsa Pataky.
La Verdú no suele acertar en estos eventos y sin embargo ayer estaba guapísima, incluso con ese rollo de papel albal que llevaba puesto. Definitivamente fue su noche.

Sobre este blog
El Año del Gato
Guillermo Elejabeitia PaniegoMe llamo Guillermo Elejabeitia, tengo 25 años, soy licenciado en Historia y estudiante del master de Periodismo en EL CORREO. Este blog está dedicado sobre todo al cine, aunque también hablo de libros, arte, música, fotos o noticias de actualidad. Espero que resulte interesante y que os animeis a comentar lo que querais.
Últimos comentarios
- Los ojos de Bette Davis 1 comentario Matahi
- "Ya sólo hago lo que me apetece" 5 comentarios yo tb hago siempre lo q me apetece Francis Esperanza Nekane Anónimo
- A mil kilómetros al sur de París 1 comentario Paris
- El poder del escarabajo 1 comentario Anónimus
- Méliès o la magia del cine 1 comentario Otalora
- El diablo es una mujer 1 comentario Xiomara
- El Goya de Maribel 3 comentarios Esperanza Robbie Iban
- Agua de Bilbao 1 comentario Marian
- El 2 de Mayo según Pérez Reverte 2 comentarios Anónimo antonio
Mis tags
Categorías
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):
