El diablo es una mujer

En 1930 una germana impúdica sedujo al mundo en el papel de Lola Lola, una mujer que lleva a un respetable profesor hasta el infierno de la depravación al ritmo de canciones de cabaret en El Angel Azul.

Marlene Dietrich y Josef von Sternberg hicieron juntos media docena de películas en Hollywood tras el enorme éxito de El Angel Azul. En ellas fue perfilandose el mito de la Dietrich, y Sternberg llevó hasta las ultimas consecuencias sus manierismos y tics cinematográficos.

El resultado es un ciclo de filmes espectaculares en las que el grado de estravagancia y artificio va in crescendo, hasta alcanzar niveles delirantes en su ultima colaboración: "The devil is a woman". Una fantasía ambientada en España que cumplía con todos los tópicos, y en la que Marlene es una vampiresa que esclaviza a los hombres.

Antes vinieron "Morocco", "Fatalidad", "El Expreso de Sanghai", "La Venus rubia" y "The Scarlett Empress". En todas ellas Marlene hace papeles de mujer fatal, en escenarios exóticos y con una estética demencial. El tema es siempre amoroso, aunque el verdadero tema de aquellas películas es el rostro de la Dietrich visto desde todos los ángulos e iluminado primorosamente por el propio Sternberg, que sabía sacar el máximo partido de su musa.

La que en El Ángel Azul era una teutona regordeta, de una sensualidad un tanto soez, acabo convertida en una artificiosa diva, misteriosa e inaccesible. Sus primeras películas tuvieron gran éxito, pero Sternberg fue dejando que el fetichismo inundara hasta tal punto su cine que ensombrecía el argumento y hasta a la propia Dietrich. El público no aguantó tanta extravagancia y "The Devil is a Woman" fue un rotundo fracaso que acabó con la colaboración entre la actriz y su descubridor.

A Marlene le esperaba una dilatadísima carrera en el cine, con papeles memorables como el que interpretó en "Testigo de cargo" (en la imagen) a sus cincuenta y muchos; y reconvertida en diva del music hall recorrió los teatros del mundo con su voz dura, su pose arrogante y el mismo repertorio que la había hecho famosa. Sin embargo Sternberg nunca fue el mismo sin ella.

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Xiomara

Xiomara dijo

Guille, como a vos te gusta...!

Siempre he pensado que las mujeres somos unos diablitos, jejeje, siempre y cuando estamos a lado de un verdadero Apolo.
Interesante artículo!
Saludos,

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Sobre este blog

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El Año del Gato

Hola!, soy Guillermo Elejabeitia, tengo 25 años y este es un blog dedicado al cine y a lo que se me vaya ocurriendo... Un abrazo y espero que os guste

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