01 Oct 2008

Ni Vicky, ni Cristina, ni Barcelona

No soy un defensor acérrimo del "genio" Woody Allen, ni tampoco me cuento entre sus aguerridos detractores. Simplemente me gustan sus buenas películas, y Vicky Cristina Barcelona desde luego que no lo es.

Acudí al cine dispuesto a quedarme satisfecho con una historia divertida y superficial interpretada por tres buenos actores. Ni las más mínimas expectativas pudo colmar esta sucesión de postales hábilmente fotografiadas por Aguirresarobe que narra la ¿historia? de dos turistas norteamericanas, ricas y guapas, que conocen en Barcelona a un pintor totalmente inverosímil que las invita a acostarse con él.

No es que le pida a una peli de Woody Allen un planteamiento sesudo o una historia profunda, siempre y cuando la bagatela que cuente tenga por lo menos cierto ritmo, interés y frescura, además de un mínimo de inteligencia. Pero la cinta acumula tal cantidad de tópicos y tiene un desarrollo tan forzado que anula cualquier posibilidad de empatía.

Tampoco me vale el argumento de los defensores de Allen -que empieza a sonar ya a tópico- de que no se le puede pedir al "genio" una obra maestra tras otra después de Match Point. Lo que sí se le puede pedir a un director de su talla es que ofrezca una cinta mínimamente presentable, con un guión a la altura de un cineasta consagrado (Scoop lo tenía, a pesar de ser una obra totalmente intrascendente).

Da la sensación de que en su tan cacareado "Spanish Project", el director de Toma el dinero y corre se pasea por la ciudad condal, recoge el generoso donativo de las instituciones y devuelve año y pico después un publirreportaje cogido con alfileres que ni el duelo Bardem-Penélope consigue levantar.

24 Sep 2008

Sorpresas y decepciones en el Zinemaldia

Después de una breve pero intensa estancia en San Sebastián para tomarle el pulso al festival creo que estoy en disposición de hacer un balance de lo visto hasta el momento. En dos días y medio y haciendo malabares con el programa he podido ver cinco de las quince películas que este año optan a la Concha de Oro, además de algunas piezas de otras secciones. Entre ellas gratas sorpresas y algunas decepciones.

De las primeras sin duda Frozen River es de lo más interesante que he podido ver en San Sebastián en los últimos años, y a falta todavía de cuatro días de festival y sin haber visto muchas de sus competidoras, no tengo empacho en afirmar que puede ser una firme candidata a entrar en el palmarés, quizá gracias a su protagonista, Melissa Leo(en la imagen), que sostiene en intensos primeros planos el peso de una historia escalofriante -nunca mejor dicho-, que firma la norteamericana Courtney Hunt.

Frozen River cuenta la historia de una mujer desesperada (en las antípodas de esas otras Mujeres desesperadas de la tele) que empujada por una traición no por esperada menos dolorosa, recurre a una solución turbia y muy arriesgada para conseguir dinero (no es tanto el dinero lo que persigue, sino una mísera parcela de felicidad). Una historia sórdida, por los motivos que la desencadenan y la miseria que la envuelve, y a la vez épica, por las proporciones de la odisea que viven sus protagonistas y la valentía con que resuelven su vida.

En el otro extremo, Génova, de Michael Winterbottom es una película atractiva, emotiva, tensa y sobre todo bella, pero que genera unas expectativas que no llega a colmar, lo que deja en el espectador una sensación de vacuidad un tanto irritante. El planteamiento es verdaderamente digno de ser filmado y la ciudad italiana contribuye enormemente a realzar una historia interesante, pero Winterbottom no remata.

Pero para mí la gran decepción de estos días ha sido, sintiéndolo mucho, El patio de mi cárcel, una película española que se mete en el interior de una cárcel de mujeres para contar el nacimiento de un grupo de teatro. A pesar de algunos chispazos de emoción, la cinta acumula una cantidad cargante de clichés que devalúan considerablemente una buena idea que no ha sabido materializar Belén Macías. Una pena, porque las actrices no están mal y la película podía dar más de sí.

Una de las más bonitas ha sido La caja de Pandora, una producción turca, francesa, alemana y belga, también dirigida por una mujer, Yesim Ustaoglu, que aborda el conflicto intergeneracional, las relaciones entre los hermanos, la necesidad de sentirse libre o el drama del alzheimer en un envoltorio cargado de cierto lirismo. Su protagonista es una viejecita encantadora que, ante la imposibilidad de valerse por si misma, es llevada desde su pueblo a Estambul, donde viven sus tres hijos.

Y para rematar esta selección de la Sección Oficial, Louise Michel, una comedia francesa, negra, absurda y delirante, protagonizada por unos personajes grotescos y hasta cierto punto adorables que desmadejan el ovillo de una historia rocambolesca en la que las empleadas recién despedidas de una fábrica textil en la Picardie francesa se deciden a liquidar al jefe que las ha engañado. Una cinta cachonda para despedirme del festival con una sonrisa.

Ademas de las pelis a concurso, en San Sebastián se proyectan muchos otros filmes que hacen del Zinemaldia una ocasión inmejorable para ver rarezas que difícilmente alcanzarán difusión comercial.

En Zabaltegi, la finlandesa Thomas muestra los últimos días de un viejo solitario que no se atreve a salir de su casa. La historia es interesante pero la puesta en escena amodorra. Sorprendentemente está muy bien situada en las votaciones del premio de la Juventud.

En el ciclo dedicado al veteranísimo italiano Mario Monicelli, tuve oportunidad de cazar al vuelo una entrada para ver Le Infedeli, una comedia que deviene en drama según avanza el metraje, protagonizada por un plantel estelar de actrices que incluye a Irene Papas, Gina Lollobrigida, Marina Wladi o una turbadoramente bella May Britt.

Pero quizá el largometraje que más me ha impresionado en estos días sea La Rabia. Una potente obra de la argentina Albertina Carri, presentada en la sección Horizontes Latinos. Una historia de venganza ambientada en la Pampa, en la que se desata toda la animalidad del ser humano. Visualmente impactante y muy dura, por momentos está llena de ternura y sensibilidad. Una gran película.

Y esto ha sido todo por mi parte. Me voy con las ganas de ver Tiro en la Cabeza, sobre todo por la polémica que leo estos días en las páginas de los periódicos, la holandesa Blood Brothers, Tokyo Sonata, de Kiyoshi Kurosawa, o la mexicana Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo...

17 Sep 2008

Diez días de cine en San Sebastián

El Festival de San Sebastián calienta motores. La alfombra roja -que esta vez será fucsia- ya ha sido desplegada a la entrada de sus dos flamantes sedes, el Kursaal y el teatro Victoria Eugenia. Todo está listo para diez intensos días de cine, en los que este año tampoco faltarán las estrellas, una de las carencias del Zinemaldia en los últimos tiempos, sobre todo para los mitómanos, entre los cuales me cuento. Cruzarse con Meryl Streep o John Malkovich por Donosti es un lujazo que no todos los años puede repetirse.

La sección oficial de esta edición no tiene nada que envidiar a otros festivales de categoría A, mucho menos a su inmediata precedente, la Mostra de Venecia, que este año ha sido noticia por su estrepitoso fracaso. En el variopinto grupo de películas que optan a la Concha de Oro hay ofertas muy interesantes.

La iraní Samira Makhmalbaf compite con Two Legged Horse, después de que su hermana Hana ganara el año pasado el Premio Especial del Jurado por Buda explotó por vergüenza. Michael Winterbottom, que continúa su idilio con San Sebastián, donde ha participado antes en dos ocasiones y que le dedicó una retrospectiva en 2003, presentará en el Kursaal su particular viaje a Genova. También estará representado el cine indie norteamericano con Frozen River (avalada por Sundance), la comedia negra Louise-Michel, de los franceses Benoît Delépine y Gustave Kervern; o el argentino Daniel Burman con una película sobre las neurosis de la condición humana, en la mejor tradición del cine argentino.

El cine español cuela tres cintas a concurso: El patio de mi cárcel de Belén Macías, que promete ser un bombazo en taquilla en los próximos meses; Camino, un inclasificable drama de Javier Fesser (el director de El milagro de P. Tinto) entre lo fantástico, lo costumbrista y lo religioso, en el que podría despuntar la interpretación de Carmen Elías; y el experimento del último ganador del Goya, Jaime Rosales, que en Tiro en la cabeza intenta reproducir el reciente asesinato de dos guardias civiles en Capbreton a manos de ETA.

Especial expectación acapara la sección Perlas, de Zabaltegi, donde además del capricho barcelonés de Woody Allen (que pierde poder de atracción sin la presencia en Donosti de Scarlett y Penélope), se presentarán entre otras la última de los hermanos Cohen, Burn After Reading; la Palma de Oro en Cannes, Entre les murs, que aborda las contradicciones de la sociedad francesa vistas desde dentro de los muros de un colegio; Tokyo Sonata, una muestra de terror psicológico japonés firmada por Kiyoshi Kurosawa; o Lemon tree, una mirada distinta al conflicto entre árabes y palestinos.

A las secciones habituales se unen en esta edición el ciclo 'Japón en Negro' o las retrospectivas de Mario Monicelli y Terence Davies: en total casi 200 películas se proyectarán en los diez días que dura el festival. Un atracón de cine técnicamente imposible, pero que juntas componen un programa en el que es un placer bucear y hacer una pequeña selección personal. (Luego aciertas o no, pero eso es parte del encanto...)

Y es que San Sebastián no tiene las estrellas de Cannes ni el prestigio intelectual de la Berlinale, pero en ninguno de ellos el espectador se siente tan parte del festival como en el Zinemaldia.

05 Sep 2008

Almodóvar vuelve al ataque de nervios

Degusto con fruición las píldoras que Pedro Almodóvar ofrece sobre el rodaje de su nueva película en su bitácora www.pedroalmodovar.es. Reflexiones, fotografías, pruebas de cámara y vestuario y algunas disertaciones sobre el cine en general y su nuevo proyecto en particular, que suelen constituir una rica fuente de referencias cinéfilas, siempre bajo el prisma de lo "almodovariano" (si es que existe tal cosa).

Los Abrazos Rotos promete ser una película compleja tanto en el argumento como en su concepción visual. En un juego de cajas chinas, el director ha incluido en el argumento el rodaje de una película, directamente inspirada en Mujeres al borde de un ataque de nervios, que puede resultar un interesantísimo ejercicio de estilo: Almodóvar en 2008 rodando una reinterpretación de una película suya de finales de los 80, con la estética de los primeros 90, cuando su cine alcanzó su más alto grado de sofisticación. Delirante, aunque hay que reconocer que el director se nutre cada vez más de su propio trabajo. También ha rescatado para esta nueva cinta a parte de su elenco estelar de 'chicas Almodóvar', en una fórmula que ya le dio gran éxito en Volver. En este caso estarán Kiti Manver, Rossy de Palma, Angela Molina y Chus Lampreave!

Sin embargo y además de reconocer su propio delirio estético, Almodóvar anuncia que esta será una de sus películas más oscuras, con un drama muy intenso en el centro del hilo argumental. El director siempre ha manejado bien los extremos... drama, comedia, color, oscuridad... y Penélope.

PD: Hablando de delirios, no dejen de echarle un vistazo a las fotos del Baile de la Rosa...

03 Jun 2008

Los ojos de Bette Davis

El sonido de un disparo perturba la noche en algún lugar de la selva. La cámara avanza entre el follaje, y se detiene ante la puerta de una mansión. Se oyen más disparos. Un hombre se arrastra moribundo por las escaleras de la casa. Detrás sale una mujer, que vacía el cargador de su revólver en los huesos del pobre desgraciado, mientras clava en él sus ojos penetrantes. Unos ojos cautivadores, atractivos, crueles, intensos, vivos... Unos ojos que convirtieron a Ruth Elisabeth Davies, una joven flacucha y desgarbada de Massachussetts, en una de las más grandes estrellas de Hollywood. Hace cien años esos ojos vieron la luz por primera vez.

Desde su primer gran éxito, donde arrastraba por el lodo al melifluo Leslie Howard en Cautivo del deseo, hasta que, ya entrada en años, Darryl F. Zanuck le ofreció el papel de su vida, la Margo Channing de Eva al Desnudo, su carrera estuvo plagada de mujeres fuertes, independientes, neuróticas, crueles, posesivas e irremediablemente faltas de amor. Cualquier aparición de Davis en la pantalla es difícil de olvidar, como su entrada en el baile de Jezabel, con un vestido rojo, de un rojo que quema (a pesar de que la película sea en blanco y negro), deshonrándose a sí misma con tal de ultrajar al hombre al que amaba sin ser correspondida.

Sus interpretaciones fueron siempre intensas, pero nunca dejaba de ser Bette Davis. Esa el la diferencia entre una gran actriz y una estrella de Hollywood. La Davis fue ambas cosas de manera brillante. Nunca perdió ese aire de arpía, fumadora empedernida y mujer fatal, que no se sabe muy bien si era parte de su personalidad o de su personaje. A los ochenta años, cuando visitó San Sebastián para recibir el premio Donostia, en el que sería el último viaje de su vida, la gente se volvía a su paso susurrando: “es la Loba...”

13 May 2008

"Ya sólo hago lo que me apetece"

Hace unos años mi madre me hizo un regalo muy especial: entradas para el teatro. La obra era La Celestina, protagonizada por Nuria Espert. Era la primera vez que iba al teatro.

La semana pasada hice mi primera entrevista...

A sus espléndidos 73 años Nuria Espert puede presumir de lo que quiera, pero sobre todo de tener una de las carreras más prolíficas y completas de la escena española. Sin embargo no se resiste a dejar de seguir aprendiendo, y por eso se empeñó en que George Lavaudant la dirigiera en esta famosa obra de Feydeau, “Hay que purgar a Totó”; porque tenía “ganas de hacer comedia”. Hace unos días presentó la función en Bilbao, donde la Compañía del Teatro Español ha realizado tres representaciones antes de seguir con una gira que durará hasta diciembre.

- Repite con el director Georges Lauvaudant. ¿La experiencia ha sido tan satisfactoria?
- Trabajé con él en Play Strindberg, que también representamos en Bilbao, y causó un gran impacto en mí. Me di cuenta de que a estas alturas podía enseñarme tantas cosas... Así que le pedí que me dirigiera en esta obra, y lo cierto es que si no hubiera aceptado, yo no la habría hecho. Es uno de los mejores directores de Europa, con una gran sabiduría para los tempos y un gran director de actores.
- Muchos la califican como una reina del drama, ¿cómo le ha sentado la comedia?
- Lawrence Olivier decía que no se podía disfrutar haciendo tragedia o drama. Se sienten muchas cosas, pero no pueden ser descritas como disfrutar. También decía que sólo se disfruta de verdad en el teatro cómico, cuando tu partenaire es el público, es él el que te da la réplica. La verdad es que lamento haberme perdido tanto tiempo el placer de hacer comedia.
- Últimamente la hemos visto en papeles muy poco convencionales, ¿ha llegado a un punto en que puede arriesgarse al máximo?
- Tengo un poco esa impresión de que ya me lo puedo permitir todo, aunque me salga mal. Lo que tenía que ser, ya lo soy. Supongo que hace años tenía más miedo, aunque no recuerdo ser muy temerosa. Alguna vez he tenido temor de hacer algún trabajo que me parecía políticamente peligroso, en la etapa de Franco, y sin embargo otras veces he dudado en hacer algo por no parecerme suficientemente arriesgado para aquel momento. Ahora todo lo que me apetece lo hago, y sólo hago lo que me apetece. Es un privilegio que me he ganado con muchísimos años de esfuerzo y de trabajo, del que disfruto y del que presumo.
- La última vez que la vimos en el cine fue de la mano de Ventura Pons, y lo cierto es que era una cinta muy arriesgada. Ha hecho muy pocas películas, ¿le gusta hacer cine?
- No, rotundamente no. He hecho cuando me ha parecido que no se podia decir que no a algún proyecto. Nunca he tenido ninguna duda de que el teatro era lo que más me interesaba. Desde muy joven comprendí que el teatro era a lo que tenía que dedicarme, sin distraerme. En el cine, y en el cine de aquellos años, no me podían dar lo que yo misma me podía procurar. Esa fue mi decisión, aunque después de eso hice una película con Fernando Arrabal, que me gusta (“Viva la muerte”, 1971); mi marido dirgió “Maria Rosa”, que también me gusta, y ya muy tarde Ventura Pons ha venido con dos obras de teatro. Al venir del teatro y al saber yo como rueda Ventura, que rueda como si fuera teatro filmado he dicho que sí a ambas, pero no estoy nada interesada en el cine, para nada.

El personaje de su vida
Da la sensación de que la Espert siempre ha tenido las ideas muy claras. Encaja perfectamente en el papel de gran dama de la escena, y sin embargo en el trato personal demuestra una sencillez y una generosidad poco propias de una diva. Pero cuando mira a los ojos es Medea quien te mira, con una expresividad y una fuerza que las arrugas contribuyen a realzar. Son tantos los gestos que ha hecho suyos a lo largo de su carrera, que en su rostro estriado puede leerse la historia del teatro español.
- ¿Hay algún personaje que le haya marcado?
- Hay varios personajes que me han dejado muy buenos recuerdos, decir cuál es muy complicado. Cada uno de ellos estaba unido a la etapa que yo estaba viviendo en aquel momento. De pronto si estabas con apuros económicos y llegaba un papel que te ayudaba a salir de ellos le estabas profundamente agradecida aunque no fuera el mejor papel de tu vida. Sobre todo porque he hecho teatro muy arriesgado, muy vanguardista, los tropiezos económicos han sido una constante en mi vida. Así que cuando de pronto haces Yerma y funciona tan bien, te parece que es el papel de tu vida, pero el papel de tu vida no existe. Una vida son varios papeles, muchos, una carrera larga y que signifique algo son centenares de papeles, equivocaciones, aciertos...
- A estas alturas, ¿Se arrepiente de alguno de sus trabajos?
- No todos han tenido la misma calidad, claro. Algunos han tenido muchísima calidad y no han sido bien recibidos por el público, y en cambio algunos han tenido menos calidad y han sido grandes éxitos, así se van compensando unos con otros.
- ¿Está encaprichada con algún papel en especial?
- No, porque ya lo hubiera hecho. Es cierto que en esta obra me empeñé como una loca pero no era el papel lo que me hacía pedirlo, era el autor y el director. Hay muchos directores con los que me gustaría trabajar que no he tenido la suerte de trabajar, y hay grandes autores que no he representado y que sería fantástico encontrar el momento.
- ¿Por ejemplo?
- Ibsen, no he representado nunca a Ibsen, cuando tiene tantas mujeres que me vuelven loca y que me gustaría interpretar. Pero en una vida no cabe todo.
- De entre las jóvenes actrices españolas,¿ hay alguna a la que admire o en la que vea un talento especial? Mójese, por favor.
- Hay una actriz extraordinaria que ya no es para pasado mañana, es para este minuto, y es Blanca Portillo. Y hay otras séis o siete que me gustan mucho también...
- ¿En quién se fijaba cuando estaba empezando?
- Pues en nadie que estuviera a mi alcance. En Cataluña teníamos un mito que era Margarita Xirgu y en ella nos mirabamos todas sin haberla conocido. Ella se fue de España un año antes de que yo naciera y nunca la conocí, pero ella era un mito allí e hizo cosas mitológicas, como descubrir a Lorca, a Alberti, a Valle Inclán... Eso hace de ella una figura inmensa dentro de la cultura, no solo teatral, sino de la cultura española. Todas, todas las actrices catalanas la amamos y la veneramos.
-A pesar de sus enormes éxitos da la sensación de que su carrera no ha sido siempre un camino de rosas. ¿Cómo decidió dedicarse al teatro?
- Actuar es una profesión de riesgo, no en el sentido en que puede serlo la de escalador, pero es una profesión que desgasta mucho, y en la que tus experiencias privadas pueden enriquecer o empobrecer tu trabajo, y viceversa. Yo comencé a trabajar en esto, muy jovencita, como podía haberlo hecho en cualquier otra cosa, porque a los 14 años en aquella época había que trabajar. Fue al cabo de unos años cuando empecé a apasionarme, y a darme cuenta de que estaba hecha para el teatro.
- Esta gira dura hasta diciembre. Sigue trabajando a un ritmo vertiginoso y con una frescura envidiable, debe ser agotador...
- La verdad es que si, son muchas semanas, muchas ciudades, muchas representaciones. Pero para mí cada semana es un nuevo reto y la vivo con gran ilusión. La verdad es que estoy encantada de seguir trabajando a este ritmo y tengo la suerte de sentirme muy cómoda en esta Compañía.
- Con sus tres últimos montajes ha pasado por el teatro Arriaga ¿Qué le parece el público de Bilbao, que a veces ha tenido fama de poco efusivo?
- Puede sonar a un “viva Cartagena” o un “viva Bilbao”, pero lo cierto es que esperábamos con impaciencia llegar a Bilbao y recibir el calor de su público. Tiene un público espléndido, intelectual, generoso. Su respuesta marca mucho, y no es nada frío. Todos mis espectáculos, desde Gigi, los he traído a Bilbao y la respuesta del público siempre ha sido inmejorable.
- Y cuando acabe esta gira, tiene algún proyecto en mente...
- No, no. Prefiero concentrarme en lo que estoy haciendo, que ya es suficiente. Prefiero no pensar en lo que viene después.

27 Abr 2008

El poder del escarabajo

Las tropas del rey de Egipto atraviesan el desierto. La comitiva va encabezada por el jóven hijo del faraón y el sumo sacerdote. Una pareja de escarabajos se cruza en su camino. El escarabajo es un animal sagrado, símbolo de Ra, y el sacerdote obliga a todo el ejército a varíar el rumbo para no aplastar a los insectos. En su nuevo camino las tropas encuentran una acequia en la que un viejo condenado lleva diez años trabajando para pagar su libertad. Los soldados, por orden del sacerdote, rellenan la zanja para poder cruzar.

Asi comienza una de las mejores películas sobre el Egipto de los faraones, que descubrí gracias a la influencia de una muy buena profesora de Historia Antigua. Se trata de Faraón, del director polaco Jerzy Kawalerowicz. Una cinta rodada en los años sesenta, que va mucho más allá que las películas históricas al uso y propone una reflexión profunda sobre el poder, a través del papel de los faraones y de la religión en el sistema político del antiguo Egipto.

La historia nos sitúa en el comienzo del reinado de un jóven Ramsés XIII (que nunca existió), que intenta poner en marcha una campaña militar para mantener el prestigio de Egipto. Las arcas del Estado están vacías, mientras los sacerdotes, que intentar dominar al joven faraón, acumulan un enorme tesoro. En medio, el pueblo es utilizado como arma arrojadiza.

La cinta está rodada sin la grandilocuencia de las superproducciones de Hollywood, y sin embargo resulta mucho más efectiva. Su estupenda fotografía aprovecha al máximo los escenarios reales y las posibilidades del desierto. La película es larga, y puede resultar algo lenta por la densidad del guión, pero una ambientación increíblemente fiel deja al espectador pegado a la pantalla hasta el final.

Por tratarse de un director de la Europa del Este y estar filmada en plena Guerra Fría, muchos quisieron ver en este filme un alegato anticomunista; pero tal análisis resulta superficial, y no sería justo con la obra de Kawalerowicz, que trasciende lo concreto para tratar de entender profundamente no sólo el Egipto faraónico, sino los mecanismos del poder a lo largo de la Historia.

09 Abr 2008

La vida sexual de los objetos

El Guggenheim Bilbao ofrece esta semana, y coincidiendo con la muestra sobre el Surrealismo, un ciclo de cine de animación titulado "La Vida de los Objetos". Ayer tuvo lugar la primera proyección de una selección de cortos de animación en stop-motion, entre los que destacaban un par de obras del artista checo Jan Svankmajer, uno de los genios del medio, según explicó la comisaria del ciclo.

Aquí os dejo una muestra de lo que pudimos ver los pocos que disfrutamos ayer en el auditorio del Guggenheim de unas rarezas muy difíciles de encontrar en circuitos comerciales. El ciclo dura hasta el sábado, todavía estáis a tiempo de disfrutar de joyas como la versión de Alicia en el país de las Maravillas del propio Svankmajer, o el primer corto rodado por David Lynch cuando todavía era un estudiante.

Esta pieza, proyectada ayer, se llama Roof Sex, y está realizada por PES y Sarah Phelps en 2002.

03 Abr 2008

Méliès o la magia del cine

El Museo de Bellas Artes de Bilbao homenajeó el miércoles al cineasta francés George Méliès, en un acto en el que estuvo presente su biznieta Marie Helenne. Se proyectó una selección de los mejores cortos del francés, filmados a principios del siglo XX, entre los que destacaron "La morada del diablo", "Juana de Arco" y la más conocida "Viaje a la luna". También resultó muy interesante ver algunas piezas cómicas, auténticos números de prestidigitación, que recordaron que el cine era todavía entonces casi una atracción de feria.

La proyección estuvo acompañada al piano por el tataranieto del propio Méliès y su biznieta leyó los comentarios originales que el cineasta había redactado hace cien años para ser leídos durante la película. Un auténtico privilegio para los muchos cinéfilos que se congregaron en la Cinemateca del museo para homenajear a este gran mago del séptimo arte. Si los hermanos Lumiére inventaron la tecnología que hizo posible el cine, fue George Méliès uno de los primeros que supo ver las posibilidades que ofrecía el cinematógrafo.

Méliès no sólo ideaba la historia y la filmaba, sino que construía sus propios decorados e interpretaba los papeles principales. En un principio aprovechó el invento para filmar meros números de prestidigitación, convirtiéndose en pionero en el uso de efectos especiales. Pero, con gran sentido del espectáculo, sus filmes fueron evolucionando hasta contar historias cada vez más complejas, y hoy podemos considerarle como el auténtico padre del cine como entretenimiento.

03 Mar 2008

Pozos de Ambición

There will be blood, titulada en España con mucho acierto Pozos de Ambición, cuenta la historia de un hombre que crea un imperio petrolífero en la América de principios del siglo XX. Dirigida por Paul Thomas Anderson, autor de Magnolia o Boogie Nights, la cinta ha estado nominada a todos los premios importantes de la temporada. La protagoniza Daniel Day-Lewis, en un papel por el que acaba de recibir un merecido Oscar.

(Antes de seguir leyendo pulsa PLAY al final)

La trama está basada libremente en la novela de Upton Sinclair Oil! publicada en 1927. Daniel Plainview es un buscavidas que, a finales del XIX, perfora las rocas del desierto en la más absoluta soledad. Busca un futuro y lo encuentra. Petróleo, la savia de la civilización occidental.

Luchando contra la naturaleza, y contra los hombres que le rodean, Daniel conseguirá amasar una enorme fortuna, fruto de su ambición desmesurada. Pero el crecimiento de su riqueza es proporcional a la degradación moral de su persona.

La primera parte de la película tiene un tono épico majestuoso y crudo, que acompañado por una magnífica banda sonora, hace recordar en ocasiones a las películas de D.W. Griffith sobre el nacimiento de América.

La segunda es la historia de la degradación personal de Plainview. La ambición que le ha hecho conseguir todo lo que tiene, va comiéndose literalmente su alma hasta que no queda en ella más que odio.

La película esta excelentemente filmada por Robert Elswit, que ha colaborado también en otras obras de Anderson, además de en películas en las que la fotografía tenía un papel muy importante, como la reciente "Buenas noches y buena suerte" (en la sala de cine podia olerse el humo de los cigarrillos que fumaba David Strathairn). No en vano ha recibido el Oscar a la mejor fotografía, o como lo llaman los americanos, con más propiedad: mejor cinematografía.

Es también impresionante la música original que ha compuesto Johnny Greenwood, de Radiohead. A veces parece la tierra palpitando llena de petróleo. Combinada con piezas clásicas hábilmente escogidas (como el concierto para violin de Brahms que cierra el filme), contribuye a crear esa atmósfera asfixiante que recorre toda la película.

Monumental es la actuación de Daniel Day-Lewis, que ha dibujado en Pozos de Ambición uno de esos personajes que perduran en la historia del cine. Su interpretación de Daniel Plainview, enérgico y tenaz, a la vez que ambicioso y desalmado, pone los pelos de punta. Casi es lo de menos que le hayan dado el Oscar.

Sobre este blog

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El Año del Gato

Hola!, soy Guillermo Elejabeitia, tengo 25 años y este es un blog dedicado al cine y a lo que se me vaya ocurriendo... Un abrazo y espero que os guste

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