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05 May 2009

Una heroína poco habitual en el mundo de los videojuegos. Así se podría definir a la protagonista de Mata Hari, una excitante aventura gráfica lanzada recientemente para PC. Como se puede suponer, encarnaremos a la bailarina exótica, cortesana de lujo y espía en sus ratos libres que vivió en los primeros años del siglo XX y que pasó a la historia por su enorme belleza y artes amatorias. Con estos atractivos mimbres, 4Head Studios realiza un gran título que gustará tanto a los adictos a este género, entre los que me incluyo, como a los aficionados a los videojuegos históricos, ya que narra la historia de Margaretha Geertruida Zelle, su verdadero nombre, que terminó sus días en Francia ante un pelotón de fusilamiento tras ser acusada de alta traición. En ese sentido, estamos ante una obra con un claro planteamiento clásico debido, entre otras cosas, a que dos de sus autores, Hal Barwood y Noah Falstein, trabajaron en LucasArts en la memorable Indiana Jones and the Fate of Atlantis. Una inmejorable tarjeta de presentación para un título con un aspecto visual, eso sí, adecuado a los tiempos que corren y con un encomiable trabajo de doblaje y localización al castellano.

El argumento de la aventura gráfica se inspira en la vida de esta heroína y comienza tratando de ganarse la vida como bailarina exótica en los clubes nocturnos de París. La extraordinaria belleza de Mata Hari la hace de lo más popular, sobre todo entre los caballeros de la alta sociedad que suspiran por pasar una noche de amor con ella. A toda costa. De esta forma, lo que comienza como un “inocente” juego de seducción termina convirtiéndose en un lucrativo negocio para una joven dispuesta a vender sus favores al mejor postor. Pero la inminente llegada de la Gran Guerra incorpora un elemento más a su vida cuando la convencen para convertirse en espía aprovechando sus citas íntimas con los hombres más poderosos de su tiempo. Toda una oportunidad de incrementar aún más sus fuentes de ingresos y de hacer algo por su país. Demasiado fácil. Como no podía ser de otra forma, esta actividad nos traerá más de un quebradero de cabeza ya que nos perseguirán otros espías para hacernos desaparecer. De hecho, nuestras las decisiones que adoptemos a lo largo del juego irán forjando uno de los muchos destinos posibles, el verdadero punto fuerte de Mata Hari y que lo hace altamente rejugable.

Por lo demás, nada nuevo bajo el sol. Como es habitual en las aventuras gráficas, deberemos explorar los distintos escenario para recolectar objetas y solucionar los puzzles, de una dificultad muy medida, que nos permiten avanzar en el argumento. En este caso, las conversaciones con el resto de personajes, algunos de ellos históricos como Marie Curie, serán vitales para llegar a buen puerto así que, como en la vida real, hay que tener cuidado con lo que se dice y a quién se lo decimos. Eso tendrá mucha importancia a la hora de seducir a los diferentes objetivos, ya que deberemos elegir la estrategia amorosa que mejor se adecue a nuestras víctimas. También nos encontraremos con minijuegos que nos permiten romper la monotonía de este tipo de títulos al mismo tiempo que le aporta un toque de originalidad.

Respecto a los gráficos, están muy bien realizados, sobre todo los escenarios que logran transportarnos a las distintas ciudades, entre ellas Madrid, de principios del siglo XX, un esfuerzo que hay que valorar en su justa medida. Si las animaciones de los personajes, bastante bien detallados, hubieran estado un poco más pulidas, tendríamos ante nosotros una auténtica obra maestra. Por fortuna, su vibrante guión, que te engancha desde el primer momento, compensa con creces estas pequeñas deficiencias técnicas que en nada ensombrecen un conjunto sencillamente deslumbrante. En otras palabras, Mata Hari es una compra indispensable si eres aficionado a este género que sigue tratando de encontrar su sitio en estos tiempos de shooters y demás títulos de acción a mansalva.

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16 Mar 2009

Reconozcámoslo. Hay géneros lúdicos propios de los ordenadores. Es el caso de los juegos de estrategia, que nos permiten dominar el mundo conocido a golpe de ratón. Pues bien, nos acaba de llegar la última entrega de una de las franquicias más exitosas de todos los tiempos. Empire: Total War es una muestra de todo lo que tiene que tener un título de este tipo gracias a The Creative Assembly, auténticos especialistas en la materia con títulos tan conocidos como Rome, Shogun y Medieval, entre otros. En esta ocasión, nos sumergimos, y nunca mejor dicho, en las cruentas batallas que tuvieron lugar en el siglo XVIII y que significaron el ascenso del Reino Unido como primera potencia mundial creando su propio imperio con Francia como principal damnificada. De esta forma, tenemos que controlar las culturas que pueblan los cinco continentes por medio de alianzas o, directamente, de la conquista pura y dura en lo que supone una auténtica lección de historia interactiva. De hecho, el juego comienza con la independencia de EE UU de Gran Bretaña. Toda una declaración de intenciones en forma de tutorial.


A partir de ahí, entramos en materia con la elección de la potencia a la que queremos convertir en dueña del mundo y entre las que se encuentra, increíble, España. Como no podía ser de otra forma, cada una de ellas dispone de sus propias características, lo que hace de Empire: Total War un juego con muchas horas de vida. Asimismo, tenemos multitud de campañas y misiones para dominar territorios ajenos en partidas de duración variable. En este punto ya os habréis dado cuenta de que la estrategia adquiere una importancia fundamental, sobre todo a la hora de elegir a nuestros aliados a través de la diplomacia y los países a los que conquistar, además de, y como suele ser norma obligada en el género, administrar adecuadamente los distintos recursos tanto materiales como humanos para no ser derrotados a las primeras de cambio. Y todo ello a través de extensos mapeados sobre los que dirigir nuestros ejércitos por tierra y mar. Tampoco nos olvidemos de divertido modo batalla, donde podemos guerrear con el ordenador o con ocho amigos conectados online. Casi nada.

Lo mejor de Empire: Total War son la cantidad de elementos tanto humanos como materiales que podemos manejar. Desde elegir a los diplomáticos para sellar todo tipo de alianzas, a elegir con mimo a los eruditos con los que incrementar nuestro nivel tecnológico, hasta distribuir por el mapeado nuestro poderío bélico en forma de barcos de guerra, tropas de tierra, cañones y demás parafernalia armamentística. Y todo ello caracterizado por la sencillez de manejo a través de iconos, lo que evita que nos volvamos locos entre tanto menú y cuadros emergentes. Tampoco olvidemos las ciudades a las que podremos sitiar hasta convertirlas en parte de nuestro imperio personal ni de las complejas batallas navales. Nuestros triunfos personales repercutirán en nuestro nivel de prestigio, lo que será fundamental para ganarnos el cariño de nuestros súbditos y el temor de nuestros adversarios. Porque de lo que se trata es de gobernar, en mayúsculas, para crear nuestro propio imperio particular en lo que es una auténtica seña de identidad de la saga.

Y aunque no suele ser habitual en este tipo de juegos, el nivel gráfico de esta entrega es bastante alto. A destacar los efectos visuales en las batallas, sobre todo a la hora de representar las explosiones y el detalle de los modelados y animaciones de las distintas unidades bélicas. De todas formas, no nos encontraremos con nada que impida a Empire: Total War ejecutarse correctamente en cualquier ordenador, tanto de sobremesa como portátil, pese a contar una representación visual ciertamente atractiva. En definitiva, un buen título cuyo único inconveniente radica en que precisa, sí o sí, estar conectado a la Red de redes para acceder a él, además una cuenta de Steam. Un problema si estás con un PC en un lugar donde no tengas Wifi ni nada que se le parezca. Está claro que ya no se entiende la informática sin Internet. Por más que pese a más de uno.

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17 Nov 2008

Los más veteranos del lugar, seguramente os acordaréis de un título emblemático para los primeros PC en el que podíamos encarnar al entrenador del equipo de fútbol de nuestros amores. Si, me refiero a PC Fútbol, de la añorada Dinamic. Sin duda, la saga ‘made in Spain’ más vendida de todos los tiempos. Y es que este juego era la contrapartida ideal para arcades tipo Fifa. Nos daba la posibilidad de decidir la estrategia y alineación de un sinfín de plantillas de varias categorías, además de poder hacernos con los mandos durante el partido para ayudar a nuestros chicos a lograr la victoria final. Y todo ello con los divertidos comentarios de Michael Robinson, que se convirtió en el rostro de una franquicia que ya no fue la misma desde la desaparición de la desarrolladora española. En otras palabras, los bugs y los parches fueron tan numerosos que terminaron por desesperar a sus usuarios. Una pena.


Pues bien, si eras un fiel seguidor de PC Fútbol, estás de enhorabuena porque su sucesor es Football Manager 2009, que SEGA acaba de lanzar para ordenadores compatibles, MAC y PSP: Hay que agradecer a su desarrolladora, Sports Interactive, su trabajo por mejorar su producto a lo largo de los años hasta lograr que sea accesible para todos los públicos. Y todo eso gracias a un lavado de cara de su interface que hace que podamos tomar cualquier decisión relativa a nuestro club con total facilidad. Pero cuidado, porque eso no significa que estemos ante un juego sencillo. Todo lo contrario. Fichar a un jugador puede ser una auténtica pesadilla porque, aunque lleguemos a un acuerdo con su club, puede que al futbolista no le interesen nuestras condiciones o que otro equipo se lo lleve en el último momento. Además, nuestras estrellas se lesionarán o recibirán tentadoras ofertas para cambiar de aires. ¿Os suena?

Como no podía ser de otra forma, Football Manager 2009 deslumbra por su brutal base de datos que incluye equipos de 51 países, muchos de ellos latinoamericanos, con sus correspondientes categorías. Pero el verdadero reto no es hacernos con las riendas de un equipo grande, sino partir de un modesto hasta convertirlo en el más poderoso de Europa a golpe de fichajes. En ese sentido, hay que destacar el gran trabajo realizado por plasmar las plantillas reales que disputarán, además de las ligas nacionales, competiciones continentales como la Champion o la UEFA, llamadas de otra forma por un problemilla de licencias. Eso sí, en el caso de que no cumplamos con nuestros objetivos, tanto deportivos como económicos, marcados al principio de la temporada, nos encontraremos con una nada cariñosa carta de despedido por parte de la directiva. Más realismo, imposible.

Pero el punto clave, presente en esta saga por primera vez, es la posibilidad de ver cómo se comporta nuestro equipo en un terreno de juego. En este sentido, contamos con unos más que correctos gráficos tridimensionales con unas animaciones bastante apañadas para que el espectáculo sea más realista que nunca. De esta manera, si vemos que nuestros chicos no lo hacen tan bien como habíamos previsto, podemos modificar la estrategia inicial, realizar cambios, dar charlas a los jugadores en el descanso o cambiar nuestro dibujo táctico, entre otras muchas opciones. Eso sí, hay que recordar que no estamos ante un Fifa o un PES, por lo que no tendremos la posibilidad de enmendar nuestros errores interviniendo directamente en el juego. Asistiremos, impotentes, a todo lo que suceda sobre el césped, aunque después nos podemos desquitar con los periodistas en la sala de prensa. Si, porque hasta eso incluye Football Manager 2009, el juego de estrategia balompédico más grande de todos los tiempos. Y que dure.

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13 Nov 2008

Muy fuerte. Hacía tiempo que no se mascaba en el ambiente tanta expectación por el lanzamiento de un videojuego si exceptuamos, quizás, el de la última entrega de Grand Theft Auto, GTA para los amigos. El caso es que todos hemos podido ver las largas colas en Madrid para hacerse con el esperadísimo World of Warcraft: La ira del rey Lich. Unos 2.000 locos, no les pienso llamar frikis, permanecieron hasta 18 horas a la intemperie por el honor de ser los primeros en jugar a la última entrega para PC de la emblemática saga de Blizzard. Todo esto nos muestra la importancia que está teniendo la industria del ocio cibernético en la sociedad. Algo que ya quisieran las discográficas o las grandes productoras del séptimo arte, por poner algunos ejemplos.


Es que a estas alturas de la película queda claro que Blizzard ha perpetrado un juego que, como sucede con el Barça, es algo más que un juego. De hecho, en el mundo online de lo que un día fue un apabullante juego de estrategia “viven” nada más y nada menos que 11 millones de personas, más habitantes que en Portugal. Y todos ellos encarnando a orcos, elfos, hombres y otras fantásticas criaturas, herederas sin duda del talento creativo de J.R.R. Tolkien plasmado en El Señor de los Anillos, que también cuenta con su propio universo virtual. Por tanto, no resulta extraño que muchos de ellos fueran a hacerse con esta entrega convenientemente disfrazados de sus avatares cibernéticos como si fuesen extras de una película de fantasía. Una forma como cualquier otra de pasárselo bien en buena compañía.


¿Y realmente esta expansión merece todo este revuelo? Todo hace indicar que sí, entre otras cosas por la alta calidad que imprime Blizzard a todos sus productos. De esta forma, World of Warcraft: La ira del rey Lich enriquece, y de qué modo, el universo de este MMOPG porque incluye un nuevo continente para explorar. Casi nada. Por tanto, nos encontraremos con nuevos enemigos, nuevas misiones y nuevos escenarios localizados en Northrend, una gélida tierra de sobra conocida para los más mitómanos de esta saga de fantasía-medieval cibernética. También incluye una nueva clase para sus personajes, el Death Knight, a la que sólo podremos acceder a cambio de sangre, sudor y lágrimas.

Pero aparte de la historia, personajes y demás parafernalias, el verdadero punto fuerte de este MMOPG sobre el que se asienta su éxito es el mimo con el que sus responsables tratan a los usuarios. En realidad, cada expansión que se lanza da lugar a nuevas actualizaciones descargables que van sucediendo en el tiempo para satisfacer a los jugones más exigentes. Una atención a los fans de la que otros universos virtuales, por dejadez o falta de medios, carecen pese a la gran calidad de sus productos. En fin, toda una nueva aventura por 34,99 euros, aunque, si eres fan de verdad, no dudarás en rascarte el bolsillo y hacerte por 69,99 euros con la versión para coleccionistas, que incluye además una alfombrilla, libro de artes, mascota exclusiva, DVD del ‘making of’ y dos mazos de cartas de Warcraft. Un más que bonito regalo para estas navidades.

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13 Nov 2008

Muy fuerte. Hacía tiempo que no se mascaba en el ambiente tanta expectación por el lanzamiento de un videojuego si exceptuamos, quizás, el de la última entrega de Grand Theft Auto, GTA para los amigos. El caso es que todos hemos podido ver las largas colas en Madrid para hacerse con el esperadísimo World of Warcraft: La ira del rey Lich. Unos 2.000 locos, no les pienso llamar frikis, permanecieron hasta 18 horas a la intemperie por el honor de ser los primeros en jugar a la última entrega para PC de la emblemática saga de Blizzard. Todo esto nos muestra la importancia que está teniendo la industria del ocio cibernético en la sociedad. Algo que ya quisieran las discográficas o las grandes productoras del séptimo arte, por poner algunos ejemplos.


Es que a estas alturas de la película queda claro que Blizzard ha perpetrado un juego que, como sucede con el Barça, es algo más que un juego. De hecho, en el mundo online de lo que un día fue un apabullante juego de estrategia “viven” nada más y nada menos que 11 millones de personas, más habitantes que en Portugal. Y todos ellos encarnando a orcos, elfos, hombres y otras fantásticas criaturas, herederas sin duda del talento creativo de J.R.R. Tolkien plasmado en El Señor de los Anillos, que también cuenta con su propio universo virtual. Por tanto, no resulta extraño que muchos de ellos fueran a hacerse con esta entrega convenientemente disfrazados de sus avatares cibernéticos como si fuesen extras de una película de fantasía. Una forma como cualquier otra de pasárselo bien en buena compañía.


¿Y realmente esta expansión merece todo este revuelo? Todo hace indicar que sí, entre otras cosas por la alta calidad que imprime Blizzard a todos sus productos. De esta forma, World of Warcraft: La ira del rey Lich enriquece, y de qué modo, el universo de este MMOPG porque incluye un nuevo continente para explorar. Casi nada. Por tanto, nos encontraremos con nuevos enemigos, nuevas misiones y nuevos escenarios localizados en Northrend, una gélida tierra de sobra conocida para los más mitómanos de esta saga de fantasía-medieval cibernética. También incluye una nueva clase para sus personajes, el Death Knight, a la que sólo podremos acceder a cambio de sangre, sudor y lágrimas.

Pero aparte de la historia, personajes y demás parafernalias, el verdadero punto fuerte de este MMOPG sobre el que se asienta su éxito es el mimo con el que sus responsables tratan a los usuarios. En realidad, cada expansión que se lanza da lugar a nuevas actualizaciones descargables que van sucediendo en el tiempo para satisfacer a los jugones más exigentes. Una atención a los fans de la que otros universos virtuales, por dejadez o falta de medios, carecen pese a la gran calidad de sus productos. En fin, toda una nueva aventura por 34,99 euros, aunque, si eres fan de verdad, no dudarás en rascarte el bolsillo y hacerte por 69,99 euros con la versión para coleccionistas, que incluye además una alfombrilla, libro de artes, mascota exclusiva, DVD del ‘making of’ y dos mazos de cartas de Warcraft. Un más que bonito regalo para estas navidades.

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05 Nov 2008

Los partidos del siglo no se desarrollan sólo en los campos de juego. Hay otro choque mítico que se produce en el sector de los videojuegos cada otoño y es el que tiene como protagonistas a Electronic Arts y Konami. Ambas desarrolladoras llevan años pugnando entre ellas por realizar el mejor juego de fútbol. La compañía nipona aprovechó el lanzamiento de la PS2 para revolucionar el mercado con su Pro Evolution Soccer 3, que presentaba un modo de control de lo más intuitivo y que sirvió para que la multinacional canadiense tuviera que esforzarse más para tratar de mejorar lo que hasta entonces había sido un buen simulador balompédico. Así, la saga Fifa fue no sólo incorporando las virtudes de su nuevo enemigo sino que las fue puliendo en sus sucesivas versiones. Poco a poco, la distancia entre ambos se iba estrechando.


Y en esto llegaron las consolas de nueva generación. EA tuvo claro que debía golpear primero y puso toda la carne en el asador para crear un excepcional juego de fútbol especialmente diseñado para Xbox 360 y PS3. A Konami el FIFA 08 le pilló totalmente desprevenido ya que la compañía nipona optó por lanzar una versión mejorada de su PES de toda la vida mientras se adaptaba a las nuevas plataformas. Por eso tenía tantas ganas de que llegara este año. Imaginaba dos simuladores de altos quilates y que no iba a saber cual elegir para pasar las largas tardes de invierno. Nunca imaginé que la compañía canadiense se iba a imponer a la japonesa por goleada. Su edición de este año es una maravilla tecnológica, sin duda la mejor de toda la historia tanto en consolas como en PC, donde también ha habido importantes modificaciones en su aspecto visual.

Pero es que además de su brutal potencial gráfico, Fifa 09 destaca por la sensación de que estamos viendo un partido de fútbol de verdad, pero manejado a nuestro antojo. Los jugadores no son ya simples marionetas que van de un lugar a otro sino seres dotados de inteligencia propia que saben como desenvolverse a lo largo del campo como harían sus homónimos en la vida real. En ese sentido, las estrategias se antojan más vitales que nunca si queremos ganar algún título. También hay que destacar las hiperrealistas y variadas animaciones de los futbolistas, capaces de hacer cualquier filigrana con el balón cuyo comportamiento en el campo también se ha mejorado. Si a esto le añadimos, como es tradicional, una banda sonora con grupos y solistas de reconocido prestigio en el mundo de la música actual y los divertidos comentarios de Manolo Lama y Paco González, tendremos el juego perfecto.

Y no nos olvidemos de mencionar su excepcional modo online, que permite disputar partidos con equipos formados por diez jugadores diferentes. Si exceptuamos al portero, que sigue en manos del ordenador, casi como en la vida real pero con la ventaja de no pasarnos un mes de baja por la típica entrada asesina del vecino del cuarto. Nada de esto hay en el PES 2009 de Konami. A estas alturas de la película parece claro que a la compañía japonesa se le han atragantado las consolas de última generación y que tendrá, como EA hizo hace tiempo, comenzar de cero porque presentar siempre el mismo juego ya no cuela. Esperemos que para el año que viene los nipones se pongan las pilas porque nadie quiere que esta pugna tan bonita dentro de la industria de los videojuegos desaparezca. Sería como quedarnos sin un Madrid-Barça.

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31 Oct 2008

Desde luego, octubre ha resultado de lo más movidito con múltiples lanzamientos de gran calidad. Ni que estuviéramos ya en Navidad. La última joya en llegar a las tiendas es Fallout 3, la última entrega, magistralmente doblada al castellano, de esta saga de rol postnuclear para PC, Xbox 360 y PS3. Bethesda es la desarrolladora encargada de dar vida a este universo apocalíptico lleno de zombis y mutantes radiactivos. También nos volveremos a encontrar con el carismático Vault Boy, el guía que pondrá el toque de humor a tanta desolación. Ahora bien, y el que avisa no es traidor, este tercer capítulo contiene alguna que otra novedad que pude sacar de sus casillas a los defensores de los RPG clásicos. Una actitud respetable, aunque injusta, teniendo en cuenta la gran calidad que atesora este título de gran duración y, lo mejor de todo, altamente rejugable.


De momento, nos encontramos con una perspectiva en primera persona similar a los juegos tipo Doom pese a ser un juego de rol. Esta vista, que sorprenderá a los más veteranos seguidores de la saga, será particularmente útil cuando haya que explorar espacios abiertos, aunque en otros momentos pasaremos a una perspectiva cenital más clásica. También nos encontraremos con el karma, y no estamos hablando de la serie Me llamo Earl, que nos informará si nos pasamos al lado oscuro a base de hacer malas acciones, aunque en muchas ocasiones los combates, en tiempo real o por turnos, serán inevitables, sobre todo con los seres mutantes tan típicos de esta saga. Para ello, contaremos con todo tipo de armas, que satisfarán los gustos de los jugadores más exigentes, y nuestras habilidades, amasadas a lo largo de las múltiples y variadas misiones como en todo buen RPG que se precie.

El argumento comienza con nuestro nacimiento en un refugio nuclear de lo que fue EE UU, lo que da paso a un completo editor para personalizar a nuestro héroe y después a un tutorial para hacernos con el personaje. Los años pasan en la seguridad de nuestro escondite hasta que nuestro padre es declarado en rebeldía y expulsado del paraíso por la comunidad que lo gobierna. Nosotros corremos su misma suerte y es entonces cuando realmente empieza la aventura. Deberemos encontrar a nuestro progenitor en un mundo dominado por varias facciones que luchan entre sí por hacerse con el poder. Por fortuna, en nuestro camino nos encontraremos con supervivientes que nos ayudarán en nuestra particular odisea apocalíptica con todo tipo de objetos o pistas, por lo que siempre es aconsejable hablar con ellos y ayudarles en lo que se pueda. O no, convirtiéndonos en un auténtico monstruo insensible y asesino con muy mal karma, y nunca mejor dicho.

El motor gráfico es el mismo que el de la segunda entrega de la saga. Da igual. El resultado es muy superior al de Oblivion, sobre todo a la hora de recrear los distintos escenarios, tanto los del mundo exterior como los subterráneos, que reflejan a la perfección la debacle que supondría un holocausto nuclear, aunque quizás se haya quedado algo anticuado en el modelado y animación de los personajes, sobre todo cuando se ven en tercera persona. También destacan sus efectos de luz en los combates de sangrienta crudeza que, como sucedía con Dead Space, han provocado que Fallout 3 haya sido censurado en varios países pese a que sus programadores habían decidido “cortarse” para evitar problemas. Menos mal que su juego es sin duda uno de los bombazos del año y compra imprescindible de cara a estas Navidades.

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30 Oct 2008

Un juego no apto para cardiacos. Así es Dead Space, que ha llegado recientemente a las tiendas de la mano de EA para PC, Xbox 360 y PS3. Un survival horror de los que hacen época ambientado en una nave espacial muy al estilo Alien: el octavo pasajero. Y es que no se puede negar que sus creadores han querido hacer su particular homenaje a esas películas de terror-ciencia ficción que tanto nos gustan. De nuevo, los videojuegos se nutren del cine y viceversa. Por lo tanto, tenemos ante nosotros un título de sangre y vísceras sin concesiones a los estómagos blandos y que también bebe, como no podía ser de otra forma, de las grandes joyas del género cibernético como Resident Evil o Doom 3 para crear una obra con personalidad propia y que en más de una ocasión nos hará poner los pelos de punta.


El argumento no es que sea muy original. La Tierra ha perdido contacto con un carguero espacial que tenía como misión la obtención de materias primas de otros planetas. Como los altos mandos creen que se trata de un problema de comunicaciones, envían otra nave con técnicos para realizar las oportunas reparaciones. Pero cuando llegan a la USG Ishimura se dan cuenta de que los cuerpos desmembrados no hay ya quien los arregle. Es entonces cuando realmente empieza nuestra aventura, encarnando al ingeniero jefe Isaac Clarke, por sobrevivir en una auténtica pesadilla gore provocada por unos alienígenas con muy mala leche que se adueñan de los humanos, incluso si están muertos, para convertirlos en asesino psicóticos, mientras que otros optan por suicidarse enloquecidos de terror ante lo que se les viene encima.


Por si fuera poco, hay que tener en cuenta que nuestro personaje no es un fornido marine. Contaremos con armas, como un lanzallamas o un rifle intergaláctico, pero no esperéis un macrocañón de plasma ni nada parecido. En más de una ocasión, tendremos que escapar por piernas de las encerronas alienígenas si queremos sobrevivir. Por fortuna, contamos con un traje espacial para dar paseos por el exterior de la nave y algunos poderes, que no tienen que envidiar a los de un caballero jedi, como la posibilidad de mover objetos a distancia o hacer que todo se mueva a cámara lenta. Combinando todos estos elementos, deberemos enfrentarnos a auténticos monstruos que se resisten a morir salvo que antes sean convenientemente desmembrados para quitarles su fuerza vital. Vamos, gore total, lo que hará las delicias de los amantes del género entre los que me incluyo, pero que ha provocado su censura previa en países como Alemania o Japón.


En total, el juego está dividido en 12 episodios. En cada uno de ellos, deberemos alcanzar ciertos objetivos encaminados a hacer que la gigantesca nave vuelva a estar operativa y exterminar a los alienígenas. Es en estas misiones cuando podemos disfrutar del espectacular festival visual tanto en los repugnantes modelados de los personajes como en los siniestros escenarios por lo que deberemos pasar sin ralentizaciones gracias a un más que sobresaliente motor gráfico Y también merece una mención especial el aspecto sonoro, en los que susurros, gritos y demás lamentos contribuirán a crear una enorme sensación de desasosiego. En definitiva, una nueva joya para el género de los survival horror, que incluye también un cómic y una película de animación que narra la historia del USG Ishimura. Toda una pesadilla más allá del sistema solar.

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09 Sep 2008

Obra maestra. Así de sencillo, sin medias tintas. Eso es con lo que se queda uno después de jugar a Spore, sin duda uno de los títulos del año. Will Wright, uno de los grandes visionarios de la historia del software lúdico, lo ha vuelto a conseguir para mayor alegría de los directivos de Electronic Arts. Para los que aún no lo conozcan, este señor es responsable de que existan juegos tan emblemáticos como Sim City o Los Sims. Casi nada. Por tanto, se esperaba mucho de este auténtico especialista en vida virtual en lo que estaba llamado a ser su proyecto más ambicioso. Ahora lo tenemos en nuestras tiendas para PC en lo que supone la culminación de su exitosa carrera y que nos ofrece un medio único para crear mundos sin ningún tipo de límites. Excepto nuestra imaginación.


Y es que Spore nos permite jugar a ser Dios. En el sentido literal de la palabra. Tenemos a nuestro alcance un universo lleno de planetas que podemos modificar a nuestro gusto. Desde sus inicios hasta la aparición de vida inteligente con todo lo que eso supone en cuanto a saltos evolutivos se refiere. Vamos, algo similar a lo que sucedió en este “pequeño” planeta llamado Tierra. El objetivo es que nuestra especie pueda viajar a otros mundos para seguir desarrollando su civilización. Para ello, son necesarias muchas horas de juego, aunque sin las complicaciones presentes en otros títulos de estrategia. De hecho, contamos con un sencillo editor para ir dando forma a nuestras criaturas a través de elecciones muy simples que van apareciendo en la mecánica del juego como su dieta, tipo de armas biológicas de defensa y de ataque, e incluso manera de reproducirse.

Naturalmente, estas criaturas de nueva generación irán interactuando con otras de su entorno hasta predominar sobre ellas. Aunque sea a base de conquistar su territorio a golpe de saltos evolutivos. Da igual. Primero en el mar y después ya en tierra firme. Y bien por las buenas, potenciando su capacidad de seducción con otras seres, o por las manas llegando incluso a utilizar el veneno de sus organismos contra ellos. Cuando eso sucede, se alcanza la conciencia como ser vivo y a partir de ese momento nuestros “bichos” se empiezan a agrupar en tribus para así dar paso a civilizaciones más o menos complejas. Y todo ello a través de editores de lo más intuitivos y, lo que es mejor, aptos para todos los públicos. Un nuevo guiño al llamado jugador casual que puede llegar a defraudar a los “harcore” de la estrategia acostumbrados a complejos menús ‘made in Sid Meier’.

La cosa se anima todavía más cuando nuestra civilización se ha desarrollado hasta tal punto que decide lanzarse a la exploración espacial. Es entonces cuando visitamos otros planetas e interactuamos con otros seres que también se han desarrollado de forma independiente a lo largo y ancho del particular universo de Will Wright. Algunos de estos pueblos serán más primitivos que el nuestro y otros nos pondrán las cosas más difíciles para entablar relaciones con ellos. Naturalmente, podemos someterlos bajo nuestro férreo yugo o simplemente entablar relaciones amistosas para llegar a un cordial intercambio económico, cultural o tecnológico. La libertad para el jugador es, en ese sentido, total. Por si fuera poco, a través de un apartado llamado Sporepedia, podemos acceder a los seres y objetos creados por otros usuarios para exportarlos a nuestro mundo con lo que la variedad del juego es prácticamente infinita. También podemos “colgar” nuestras creaciones en YouTube y utilizarlas para servir de avatar en foros y blogs.

Desde luego, Spore es, en sí mismo, un universo que nos va a costar mucho tiempo explorar. Eso sí, quizás puede resultar de poco interés a los jugadores experimentados de juegos de estrategia acostumbrados a mandar a decenas de huestes a la batalla por la conquista de un imperio. Pero si lo que buscas es un juego que literalmente va creciendo en el interior de tu ordenador, sin prisas pero sin pausas, la obra de Wright te fascinará. Como siempre.

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27 May 2008

Los adictos al mundo de los videojuegos asistieron el pasado viernes al lanzamiento de un juego bárbaro, en todos los sentidos de la palabra. Se trata de Age of Conan: Hyborian Adventures, un MMORPG de nueva generación especialmente diseñado para PC. Y es que este título de Funcon es ya una de las grandes sorpresas del año, al atreverse a poner patas arriba un género de lo más trillado por una ingente cantidad de productos, muchos de ellos de dudosa calidad. Su gran aportación es, sin duda, una nueva forma de entender los combates forjados a golpe de teclado. Y es que en estas luchas en tiempo real podemos incluso realizar combos como si de un juego de lucha se tratase. Toda una revelación.


Y es que el juego nos adentra en el particular universo de este emblemático personaje de cómic popularizado gracias a una trilogía cinematográfica protagonizada por un hipermusculoso Arnold Schwarzenegger en sus años mozos. Pero no quiero engañaros. Conan no es el personaje central de esta versión interactiva de la obra del escritor Robert Ervin Howard. Somos un esclavo que ha naufragado cerca de la agreste isla de Tortage, la puerta de entrada al mágico reino de Hyboria. Precisamente, escapar de este lugar nos llevará 20 niveles en un modo historia para un jugador sencillamente excepcional con intros y demás parafernalia argumental para después regresar a nuestra tierra natal donde correr más aventuras online con un personaje configurable hasta el más mínimo detalle.

Además de su adictivo sistema de combates, Age of Conan destaca por su brutal aspecto visual, algo que no suele ser habitual en este tipo de juegos. Naturalmente, contamos con variados y detallistas escenarios que nos sitúan en el centro de este reino fantástico y espectaculares efectos de luz, así como personajes que se caracterizan por su modelado y naturalidad de movimientos. En ese sentido, hay que destacar la brutalidad, como no podía ser de otra forma, de los sangrientos combates, quizás demasiado realistas para estómagos blandos ya que hasta incluyen fatalitys al más puro estilo Mortal Kombat. Lo malo es que este despliegue gráfico nos obliga a contar con un ordenador de gama alta para poder disfrutarlo sin parones.

Además, hay que destacar su banda sonora por su calidad y variedad al introducir sones celtas, nórdicos e incluso árabes en unas canciones recopiladas en un CD de audio a la venta junto al juego en su versión coleccionista. Y es que esta música épica acompaña a la perfección a nuestras galopadas a lomos de un caballo e incluso de otros animales como un rinoceronte para avasallar a nuestros enemigos. Como es lógico, nuestras habilidades irán incrementándose a medida que juguemos, solos o con compañía, a lo largo de las diferentes fases online donde nos enfrentaremos a otros avatares unidos en clanes. En definitiva, una obra maestra que supone un punto y aparte en el competitivo mundo de los MMORPG. Nunca antes hacer el bárbaro había sido tan divertido.

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Desde Mario Bross a los Sims, pasando por los emuladores de vuelo o la lucha entre dos enemigos irreconciliables en cualquier recreación de una batalla de la Segunda Guerra Mundial. ¿A qué jugamos?

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