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12 Nov 2009

Vale, lo confieso. Llevo varios días enganchado al último capítulo de una de las franquicias automovilísticas más emblemáticas del mundo de los videojuegos. Y todo ello teniendo en cuenta que, hace tan sólo un año, un servidor pensaba que Need for Speed iba a pasar a mejor vida tras el fiasco de sus dos anteriores entregas. Vamos, que eran tan malos que parecía ya imposible resucitar a una de las sagas pioneras en hacernos participar en carreras ilegales en nuestros coches debidamente tuneados mientras escapábamos de la policía. Un cóctel de lo más divertido. Pues bien, ahora Electronic Arts pone el cuentakilómetros a cero y, como hiciera hace algunos años con su FIFA, realiza con Shift una propuesta lúdica totalmente nueva donde los más veteranos del lugar, entre los que me encuentro, echarán de menos muchas cosas. Y cuidado, porque con esto no quiero decir que sea un mal juego. Todo lo contrario. Pero creo que, en líneas generales se aleja del espíritu que forjó la leyenda de este arcade, nunca fue un simulador, sobre cuatro ruedas. Dicho esto, nos encontramos con un producto enormemente divertido -tanto en sus modos historia, carrera casual y competiciones online- que explota a conciencia el potencial gráfico de las máquinas con gráficos de última generación. Y eso, y no otra cosa, era lo que se le pedía a gritos a la multinacional canadiense.


Como es tradicional en Need for Speed, tenemos que adelantar a nuestros adversarios para convertirnos en el rey de la pista pero esta vez en carreras profesionales. De esta forma, se elimina el tráfico real y a la policía como factores de riesgo. Una pena. Por el contrario, ganamos en visibilidad ya que los 18 recorridos se realizan a la luz del día, no como en otras entregas más noctámbulas, y en espectacularidad ya que nos movemos por espacios abiertos como sentido homenaje a los inicios de la saga. Precisamente, aquí es donde comprobamos el auténtico potencial de Shift, ya que muchas veces nos quedaremos totalmente impactados por la belleza del entorno aderezado por unos acertados efectos lumínicos. Merece la pena recorrer estos lugares, algunos de ellos tan conocidos como Londres o Tokio, sin prisas para no perdernos esos pequeños detalles que hacen grande a un juego. Y, como no podía ser de otra forma, el fantástico despliegue visual se redondea con el realista modelado de los coches ya que los 65 modelos de marcas automovilísticas conocidas por todos están perfectamente representados. Y lo mejor es que vemos como se van deteriorando a medida que tenemos esos pequeños accidentes que surgen en cada carrera y que son la salsa de este tipo de juegos. Los rayones de la pintura, las ventanillas rotas y los bollos comenzarán a aflorar en nuestro vehículo como por arte de magia dependiendo de nuestra destreza al volante. Menos mal que después podemos repararlos para que parezcan como nuevos en la próxima carrera. En ese sentido, podemos también tunearlos aunque este aspecto no tiene tanta importancia en los añorados Underground o Most Wanted.


Respecto a la conducción, es de lo más intuitiva y aquí es donde se nota la experiencia acumulada en estos 16 años. También la colaboración de otros profesionales procedentes de compañías dedicadas a simuladores automovilísticos como GTR también ha ayudado mucho. Claro que hay que coches más fáciles de manejar que otros, como en la vida real, pero todos ellos responden perfectamente a nuestros deseos lo que evita que nos desesperemos por no ser capaces de tomar esa curva cerrada que nos hace salirnos una y otra vez de la calzada. Y un consejo, merece la pena utilizar la vista interior para realizar las labores de pilotaje ya que es una de las más espectaculares que he visto en mucho tiempo. Los salpicaderos de los diferentes vehículos están recreados al más mínimo detalle y nos permiten hacernos sentir que realmente estamos conduciendo un deportivo. En ese sentido, la sensación de velocidad que transmite el conjunto que se despliega ante nuestros televisores es, sencillamente, impagable. Mención aparte merece la perdida de visión cada vez que sufrimos un accidente como si realmente estuviéramos desorientados. Son sólo segundos que pueden ser cruciales en una carrera a contrarreloj. Además, el hecho de adaptar este juego a través de sencillos menús al nivel de los usuarios, siendo más o menos arcade a base de activar ayudas a la conducción, lo hace accesible a todos los públicos. Y podría así extenderme hablando de las grandes virtudes de Shift, como sus excelentes efectos sonoros, y sus defectillos como sus bajadas de frames sobre todo en la versión para la PS3, pero lo que está claro es que Need for Speed ha vuelto por sus fueros. Y eso, amigos, es una gran noticia.

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28 Oct 2009

En 1979, un entonces desconocido entrenador yugoslavo llamado Vujadin Boskov pronunciaba en Zaragoza su famosa frase “fútbol es fútbol”, convertida a partir de ese momento en uno de los grandes topicazos pseudofilosóficos que siempre han rodeado al deporte rey. Pues bien, 30 años después, hay que reconocer que en el sector de los videojuegos “fútbol es FIFA 2010”. De esta manera, Electronic Arts sigue imponiéndose un año más a Pro Evolution Soccer, de Konami , en lo que ha sido una constante desde que irrumpieran en el mercado las consolas con gráficos de alta definición. Y es que la multinacional canadiense se dedica en esta entrega a perfeccionar con acierto los escasos borrones presentes en la anterior entrega, que ya era magnífica y que reflejaba una nueva era en lo que a simuladores balompédicos se refiere. Por tanto, nos encontramos ante un juego muy sólido en todos sus aspectos y con interesantes novedades respecto a la edición de 2009 como la posibilidad de elaborar jugadas de estrategia o sacar faltas de forma rápida. En ese sentido, y el que avisa no es traidor, no es un título que despliegue un potencial visual muy distinto al del año pasado. Ni falta que hace, porque el listón ya estaba muy alto, aunque si tengo que destacar algo me quedaría con la inclusión de los fenómenos atmosféricos. Ahora, veremos como nuestros jugadores tratan de hacerse con el balón en un campo encharcado y bajo una cortina de lluvia. Y todo ello sin producirse las tan temidas como inoportunas ralentizaciones. Más realismo imposible.


Otro de los puntos fuertes de FIFA 2010 es la animación de los futbolistas. Imposible describir todos los gestos y los movimientos que se suceden ante nuestros ojos hasta el punto de dudar si estamos viendo un partido de verdad por la televisión. Las quejas por un pase mal dado, los brazos levantados con insistencia para que nos pasen un balón, las muestras de dolor tras recibir una entrada mortal de necesidad y los requerimientos del portero para que la defensa se ponga en su sitio para impedir un gol de falta directa son, sencillamente, geniales. De lo mejor visto en cualquier simulador deportivo. Por supuesto, los modelados de los protagonistas serán mejores dependiendo de su importancia en la jerarquía futbolística llegando a niveles de hiperrealismo en el caso de las grandes estrellas del balompié como Messi o Cristino Ronaldo. Si a todo esto le añadimos el nuevo sistema de control en 360º para nuestros jugadores que permite la réplica exacta de los movimientos de control de balón que podemos ver todos los domingos en cualquier campo de fútbol de la vida real, tenemos un juego de altos vuelos que lo convierte en compra obligada para los amantes de este tipo de títulos, entre los que me incluyo. Asimismo, la figura del portero es la que más se ha afinado en esta edición. Reacciona igual que los cancerberos de la vida real y ya no se dedica a parar todo lo que se le viene encima sin despeinarse. En muchas ocasiones, dará al balón en estiradas imposibles pero eso no impedirá que al final acabe dentro de su portería.


En ese sentido, el comportamiento del balón es mucho más realista y no todos los lanzamientos que hagamos a larga distancia se perderán por encima del travesaño. Eso sí, en los tiros de falta me gustaría un punto más de precisión para disfrutar plenamente de esas claras ocasiones de gol. Es lo que sucede también con los remates de cabeza, que siguen siendo algo estáticos y cuesta mucho dar al balón la velocidad necesaria para convertirlos en imparables. También habría que pulir la selección automática de los jugadores cuando nos atacan, ya que en la mayoría de las ocasiones manejaremos a un defensa que se encuentra demasiado lejos del balón por lo que no tendremos más remedio que optar por la elección manual. Y sigue siendo bastante peliagudo hacer regates con el stick derecho ya que muchas veces perderemos el balón ante el defensa de turno, aunque en esta entrega se ha rebajado la dificultad para ser algo más accesible. Son pequeños detalles a mejorar en un conjunto que deslumbra por su nivel técnico. En este apartado, tampoco nos olvidemos de los divertidos comentarios de Manolo Lama y Paco González, presentes en la saga desde sus inicios, aunque deberían ser actualizados ya que son prácticamente los mismos que en los de ediciones anteriores. Por fortuna, la banda sonora, compuesta por los grupos más innovadores del panorama musical internacional con Macaco como representante patrio, vuelve a ser excelente.


En un conjunto donde apenas hay sombras, también hay que destacar la continua actualización de las plantillas de los equipos presentes en 24 ligas internacionales en forma de descargas gratuitas. Un detalle que incrementa, y mucho, la calidad final del producto. Eso y los muchos modos jugables que hacen que nos encontremos ante un producto sin fecha de caducidad. Desde los tradicionales partidos rápidos en nuestro hogar o vía online, hasta el clásico modo manager donde iniciaremos una carrera de 15 temporadas como entrenadores en el club de nuestros amores pasando por el conviértete en un profesional donde podremos llevar a un jugador desde el anonimato al olimpo de los dioses balompédicos y que, como novedad más destacada, podrá llevar nuestros rasgos físicos a través de un programa de reconocimiento facial. Casi nada. A destacar también la posibilidad de formar equipos virtuales con otros diez usuarios para las inevitables partidas por Internet. Pero quizás, lo que más ha despertado mi atención este año es Mi Live Seson 2.0, ya que nos da la posibilidad de jugar los partidos reales que haya disputado nuestro equipo a lo largo de la temporada. En otras palabras, tenemos la posibilidad de ganar partidos que los jugadores de la vida real hayan perdido y, de alguna manera, rescribir la historia. Eso sí, se trata de una modalidad de pago, que cuesta alrededor de cinco euros por liga, aunque podemos hacernos con los datos de todas ellas por el doble de precio. En fin, que por todo esto y mucho más, FIFA 2010 volverá a ser uno de mis juegos de cabecera, el pasatiempo perfecto cuando tienes diez minutos libres. No se puede pedir más.

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28 Abr 2009

Eso es lo que pensarán muchos de Will Wright, uno de los grandes genios de la industria de los videojuegos. El padre de “pasatiempos” como Los Sims, Simcity o Spore, casi nada, abandona Electronic Arts para montárselo por su cuenta con su propia empresa. Una decisión de lo más valiente en estos tiempos de incertidumbre económica. Eso sí, lo suyo es un riesgo calculado, ya que la compañía canadiense no está dispuesta a dejarle escapar así como así. Por ello, ya ha anunciado su intención de participar en Stupid Fun Club, que así se llama la nueva aventura empresarial de Wright y de ahí el “chistecito” del titular de este post. Todo indica que una de las personalidades más influyentes de esta industria quiere tomarse las cosas con calma y explorar otros campos creativos como el cine o la televisión. La cosa promete.


Estas “deserciones” no son nuevas en el mundo de los videojuegos. De hecho, muchos nombres propios de esta industria deciden iniciar su propia aventura en solitario y después desaparecen “engullidos” por las grandes empresas de software lúdico. Fue el caso deRon Gilbert, que como muchos aficionados saben fue el autor de las aventuras gráficas más emblemáticas de LucasArts gracias a su entonces novedoso sistema de control SCUMM. Tras realizar auténticas obras maestras del género como Maniac Mansion o The secret of the Monkey Island, abandonó la desarrolladora del padre de StarWars y fundó su propia compañía. Mala decisión. Pese a tener una completa libertad creativa, el éxito ya no volvería a sonreírle en ninguno de sus nuevos proyectos. Una pena, porque tampoco las aventuras gráficas de su antigua empresa volvieron a ser las mismas al carecer de su gran talento.

Por tanto, esperemos que a Wright no le pase lo mismo que a Gilbert y su mente nos siga brindando obras maestras como las mencionadas anteriormente. Todo parece indicar que EA no está dispuesta a permitir que se relaje, ya que va a invertir su buen dinerito en Stupid Fun Club. Una forma como cualquier otra de que el autor de Spore no venda sus futuros productos de ocio al mejor postor. De hecho, la multinacional canadiense ya hizo una jugada similar comprando en 1997 Maxis, la primera y exitosa empresa creada por Will Wright. Nunca se puede saber lo que puede dar de sí este hombre con una libertad creativa similar a la que goza Miyamoto en Nintendo, así que más vale tener todos los ases en la manga. Desde Game Over, deseamos toda la suerte del mundo a este genio y que siga haciendo historia, dentro o fuera de los videojuegos.

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15 Ene 2009

La industria de los videojuegos, al igual que la del cine, echa mano demasiado a menudo de secuelas para seguir llenando las estanterías de los distintos establecimientos comerciales. En otras palabras, se trata de exprimir la gallina de los huevos de oro con segundas, terceras y hasta cuartas partes de juegos que en su día revolucionaron el panorama del ocio cibernético. Son apuestas más o menos seguras que garantizan la máxima rentabilidad a costa de exhibir una clara falta de imaginación. Sin embargo, cada cierto tiempo, surgen títulos originales, novedosos e incluso arriesgados que nos recuerdan los orígenes de este octavo arte. Es el caso de Mirror's Edge, que tras su arrollador éxito en las consolas de última generación llega mañana para PC de la mano de Electronic Arts. De esta forma, podemos disfrutar en nuestros ordenadores de esta auténtica obra maestra de DICE, la desarrolladora sueca que ha sabido como nadie combinar los juegos de acción con los de plataformas. Una mezcla de lo más adictiva.


El planteamiento de Mirror's Edge es relativamente sencillo. Se trata de una aventura en la que encarnamos a una atractiva mensajera en una sociedad del futuro donde están prohibidas las comunicaciones. Nuestra labor consiste en esquivar a la policía que nos busca por una falsa acusación de asesinato, corriendo a gran velocidad y saltando de rascacielo en rascacielo a lo ancho y largo de una gran ciudad. Para ello, deberemos aprovechar todo el mobiliario urbano disponible a nuestro alcance para ir hacia aquellos lugares donde nuestros enemigos, poco acostumbrados a las piruetas, no pueden llegar. Como no podía ser de otra forma, el juego incluye un completo tutorial que nos irá enseñando todos los trucos de los runners antes de emprender las alocadas carreras metropolitanas. Por si fuera poco, el juego teñirá de rojo los caminos y elementos con los que interactuar, lo que facilitará enormemente nuestra tarea. Y menos mal, porque de lo contrario nuestra misión hubiera sido poco menos que imposible. Aún sabiendo qué hacer, las caídas desde gran altura están garantizadas.

Hay que tener en cuenta que encarnamos a Faith, una elástica muchacha que corre desarmada y no a un fornido marine, por lo que no es aconsejable entrar en combates cuerpo a cuerpo con nuestros enemigos. No obstante, nuestra heroína puede desarmar a sus oponentes si la situación lo requiere gracias a sus felinos movimientos. Precisamente, ahí es donde reside la principal virtud de Mirror's Edge, lo bien que responde nuestro personaje al pad. Con el mando podemos hacer cualquier cosa sin volvernos locos memorizando una larga lista de botones para evitar estrellarnos contra el duro asfalto. Naturalmente, el sistema de control nos exigirá pasar varias horas delante del monitor, pero realmente el esfuerzo merecerá la pena, hasta tal punto de hacernos creer que practicamos el “free running” como estamos acostumbrados a ver en multitud de vídeos de YouTube. De hecho, la opción contrarreloj nos permite volver a recorrer diferentes escenarios para ver si podemos mejorar nuestras marcas, lo que incrementa un poco su durabilidad aunque echamos en falta un modo multijugador.

También hay que destacar el excelente trabajo realizado con el diseño de la ciudad, que nos transmite la sensación de orden y tranquilidad que esconde la brutal represión que padecen sus habitantes por parte de los poderes públicos en lo que supone una auténtica dictadura. Todo ello contrasta, y mucho, con la apariencia de los personajes, con una clara inspiración anime de lo más desenfada como corresponde con la personalidad de los runners. Con el motor gráfico Unreal Engine 3, se logra un aspecto visual muy contundente, sin excesiva ornamentación aunque hay que resaltar las localizaciones de los túneles del metro y del barco. Y no nos olvidemos de su gran banda sonora y del excelente trabajo de doblaje a cargo de reconocidos profesionales del sector. Al final, Mirror’s Edge logra su objetivo: meternos en la piel de esta heroína que vaga por la metrópoli tratando de cambiar las cosas aunque sea sin estarse ni un minuto quieta.

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05 Nov 2008

Los partidos del siglo no se desarrollan sólo en los campos de juego. Hay otro choque mítico que se produce en el sector de los videojuegos cada otoño y es el que tiene como protagonistas a Electronic Arts y Konami. Ambas desarrolladoras llevan años pugnando entre ellas por realizar el mejor juego de fútbol. La compañía nipona aprovechó el lanzamiento de la PS2 para revolucionar el mercado con su Pro Evolution Soccer 3, que presentaba un modo de control de lo más intuitivo y que sirvió para que la multinacional canadiense tuviera que esforzarse más para tratar de mejorar lo que hasta entonces había sido un buen simulador balompédico. Así, la saga Fifa fue no sólo incorporando las virtudes de su nuevo enemigo sino que las fue puliendo en sus sucesivas versiones. Poco a poco, la distancia entre ambos se iba estrechando.


Y en esto llegaron las consolas de nueva generación. EA tuvo claro que debía golpear primero y puso toda la carne en el asador para crear un excepcional juego de fútbol especialmente diseñado para Xbox 360 y PS3. A Konami el FIFA 08 le pilló totalmente desprevenido ya que la compañía nipona optó por lanzar una versión mejorada de su PES de toda la vida mientras se adaptaba a las nuevas plataformas. Por eso tenía tantas ganas de que llegara este año. Imaginaba dos simuladores de altos quilates y que no iba a saber cual elegir para pasar las largas tardes de invierno. Nunca imaginé que la compañía canadiense se iba a imponer a la japonesa por goleada. Su edición de este año es una maravilla tecnológica, sin duda la mejor de toda la historia tanto en consolas como en PC, donde también ha habido importantes modificaciones en su aspecto visual.

Pero es que además de su brutal potencial gráfico, Fifa 09 destaca por la sensación de que estamos viendo un partido de fútbol de verdad, pero manejado a nuestro antojo. Los jugadores no son ya simples marionetas que van de un lugar a otro sino seres dotados de inteligencia propia que saben como desenvolverse a lo largo del campo como harían sus homónimos en la vida real. En ese sentido, las estrategias se antojan más vitales que nunca si queremos ganar algún título. También hay que destacar las hiperrealistas y variadas animaciones de los futbolistas, capaces de hacer cualquier filigrana con el balón cuyo comportamiento en el campo también se ha mejorado. Si a esto le añadimos, como es tradicional, una banda sonora con grupos y solistas de reconocido prestigio en el mundo de la música actual y los divertidos comentarios de Manolo Lama y Paco González, tendremos el juego perfecto.

Y no nos olvidemos de mencionar su excepcional modo online, que permite disputar partidos con equipos formados por diez jugadores diferentes. Si exceptuamos al portero, que sigue en manos del ordenador, casi como en la vida real pero con la ventaja de no pasarnos un mes de baja por la típica entrada asesina del vecino del cuarto. Nada de esto hay en el PES 2009 de Konami. A estas alturas de la película parece claro que a la compañía japonesa se le han atragantado las consolas de última generación y que tendrá, como EA hizo hace tiempo, comenzar de cero porque presentar siempre el mismo juego ya no cuela. Esperemos que para el año que viene los nipones se pongan las pilas porque nadie quiere que esta pugna tan bonita dentro de la industria de los videojuegos desaparezca. Sería como quedarnos sin un Madrid-Barça.

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03 Nov 2008

Pues sí, a pocas horas de conocer el próximo presidente de los EE UU, en el universo virtual de Los Sims también se realizan actos electorales a favor de Obama y McCain. Como se puede comprobar, los vídeos son unas geniales y divertidas parodias de la vida política estadounidense con la representación de los distintos candidatos que nos sirven para abrir boca mientras esperamos el lanzamiento de Los Sims 3, que tendrá lugar el 20 de febrero. Una forma muy inteligente por parte de EA de estar siempre en el “candelabro”, como diría la otra.


Desde luego, es una visión más amable que la de Palin y Obama arrasando todo lo que pillan en el juego Mercenaries 2. Naturalmente, son añadidos al juego bélico que se pueden descargar por Internet a través de las tiendas virtuales de PlayStation y Xbox Live y que ha causado cierta polémica por verlos metralleta en mano. Una broma más que no ha gustado a muchos, aunque otros critican que no se haya incluido a McCain, el único que en la vida real ha sido un héroe de guerra. En definitiva, pruebas irrefutables de que los videojuegos forman parte de la cultura norteamericana al mismo nivel que el cine o la televisión. Ah, y que gane el mejor.

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30 Oct 2008

Un juego no apto para cardiacos. Así es Dead Space, que ha llegado recientemente a las tiendas de la mano de EA para PC, Xbox 360 y PS3. Un survival horror de los que hacen época ambientado en una nave espacial muy al estilo Alien: el octavo pasajero. Y es que no se puede negar que sus creadores han querido hacer su particular homenaje a esas películas de terror-ciencia ficción que tanto nos gustan. De nuevo, los videojuegos se nutren del cine y viceversa. Por lo tanto, tenemos ante nosotros un título de sangre y vísceras sin concesiones a los estómagos blandos y que también bebe, como no podía ser de otra forma, de las grandes joyas del género cibernético como Resident Evil o Doom 3 para crear una obra con personalidad propia y que en más de una ocasión nos hará poner los pelos de punta.


El argumento no es que sea muy original. La Tierra ha perdido contacto con un carguero espacial que tenía como misión la obtención de materias primas de otros planetas. Como los altos mandos creen que se trata de un problema de comunicaciones, envían otra nave con técnicos para realizar las oportunas reparaciones. Pero cuando llegan a la USG Ishimura se dan cuenta de que los cuerpos desmembrados no hay ya quien los arregle. Es entonces cuando realmente empieza nuestra aventura, encarnando al ingeniero jefe Isaac Clarke, por sobrevivir en una auténtica pesadilla gore provocada por unos alienígenas con muy mala leche que se adueñan de los humanos, incluso si están muertos, para convertirlos en asesino psicóticos, mientras que otros optan por suicidarse enloquecidos de terror ante lo que se les viene encima.


Por si fuera poco, hay que tener en cuenta que nuestro personaje no es un fornido marine. Contaremos con armas, como un lanzallamas o un rifle intergaláctico, pero no esperéis un macrocañón de plasma ni nada parecido. En más de una ocasión, tendremos que escapar por piernas de las encerronas alienígenas si queremos sobrevivir. Por fortuna, contamos con un traje espacial para dar paseos por el exterior de la nave y algunos poderes, que no tienen que envidiar a los de un caballero jedi, como la posibilidad de mover objetos a distancia o hacer que todo se mueva a cámara lenta. Combinando todos estos elementos, deberemos enfrentarnos a auténticos monstruos que se resisten a morir salvo que antes sean convenientemente desmembrados para quitarles su fuerza vital. Vamos, gore total, lo que hará las delicias de los amantes del género entre los que me incluyo, pero que ha provocado su censura previa en países como Alemania o Japón.


En total, el juego está dividido en 12 episodios. En cada uno de ellos, deberemos alcanzar ciertos objetivos encaminados a hacer que la gigantesca nave vuelva a estar operativa y exterminar a los alienígenas. Es en estas misiones cuando podemos disfrutar del espectacular festival visual tanto en los repugnantes modelados de los personajes como en los siniestros escenarios por lo que deberemos pasar sin ralentizaciones gracias a un más que sobresaliente motor gráfico Y también merece una mención especial el aspecto sonoro, en los que susurros, gritos y demás lamentos contribuirán a crear una enorme sensación de desasosiego. En definitiva, una nueva joya para el género de los survival horror, que incluye también un cómic y una película de animación que narra la historia del USG Ishimura. Toda una pesadilla más allá del sistema solar.

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09 Sep 2008

Obra maestra. Así de sencillo, sin medias tintas. Eso es con lo que se queda uno después de jugar a Spore, sin duda uno de los títulos del año. Will Wright, uno de los grandes visionarios de la historia del software lúdico, lo ha vuelto a conseguir para mayor alegría de los directivos de Electronic Arts. Para los que aún no lo conozcan, este señor es responsable de que existan juegos tan emblemáticos como Sim City o Los Sims. Casi nada. Por tanto, se esperaba mucho de este auténtico especialista en vida virtual en lo que estaba llamado a ser su proyecto más ambicioso. Ahora lo tenemos en nuestras tiendas para PC en lo que supone la culminación de su exitosa carrera y que nos ofrece un medio único para crear mundos sin ningún tipo de límites. Excepto nuestra imaginación.


Y es que Spore nos permite jugar a ser Dios. En el sentido literal de la palabra. Tenemos a nuestro alcance un universo lleno de planetas que podemos modificar a nuestro gusto. Desde sus inicios hasta la aparición de vida inteligente con todo lo que eso supone en cuanto a saltos evolutivos se refiere. Vamos, algo similar a lo que sucedió en este “pequeño” planeta llamado Tierra. El objetivo es que nuestra especie pueda viajar a otros mundos para seguir desarrollando su civilización. Para ello, son necesarias muchas horas de juego, aunque sin las complicaciones presentes en otros títulos de estrategia. De hecho, contamos con un sencillo editor para ir dando forma a nuestras criaturas a través de elecciones muy simples que van apareciendo en la mecánica del juego como su dieta, tipo de armas biológicas de defensa y de ataque, e incluso manera de reproducirse.

Naturalmente, estas criaturas de nueva generación irán interactuando con otras de su entorno hasta predominar sobre ellas. Aunque sea a base de conquistar su territorio a golpe de saltos evolutivos. Da igual. Primero en el mar y después ya en tierra firme. Y bien por las buenas, potenciando su capacidad de seducción con otras seres, o por las manas llegando incluso a utilizar el veneno de sus organismos contra ellos. Cuando eso sucede, se alcanza la conciencia como ser vivo y a partir de ese momento nuestros “bichos” se empiezan a agrupar en tribus para así dar paso a civilizaciones más o menos complejas. Y todo ello a través de editores de lo más intuitivos y, lo que es mejor, aptos para todos los públicos. Un nuevo guiño al llamado jugador casual que puede llegar a defraudar a los “harcore” de la estrategia acostumbrados a complejos menús ‘made in Sid Meier’.

La cosa se anima todavía más cuando nuestra civilización se ha desarrollado hasta tal punto que decide lanzarse a la exploración espacial. Es entonces cuando visitamos otros planetas e interactuamos con otros seres que también se han desarrollado de forma independiente a lo largo y ancho del particular universo de Will Wright. Algunos de estos pueblos serán más primitivos que el nuestro y otros nos pondrán las cosas más difíciles para entablar relaciones con ellos. Naturalmente, podemos someterlos bajo nuestro férreo yugo o simplemente entablar relaciones amistosas para llegar a un cordial intercambio económico, cultural o tecnológico. La libertad para el jugador es, en ese sentido, total. Por si fuera poco, a través de un apartado llamado Sporepedia, podemos acceder a los seres y objetos creados por otros usuarios para exportarlos a nuestro mundo con lo que la variedad del juego es prácticamente infinita. También podemos “colgar” nuestras creaciones en YouTube y utilizarlas para servir de avatar en foros y blogs.

Desde luego, Spore es, en sí mismo, un universo que nos va a costar mucho tiempo explorar. Eso sí, quizás puede resultar de poco interés a los jugadores experimentados de juegos de estrategia acostumbrados a mandar a decenas de huestes a la batalla por la conquista de un imperio. Pero si lo que buscas es un juego que literalmente va creciendo en el interior de tu ordenador, sin prisas pero sin pausas, la obra de Wright te fascinará. Como siempre.

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14 Ago 2008

Otro juego que no llega a tiempo. Si hace unos meses, Indiana Jones y la calavera de cristal se quedó sin videojuego oficial como comentábamos aquí, ahora la china le toca a otro personaje de acción. Esta semana se estrena en España El caballero oscuro, séptima entrega cinematográfica de las aventuras protagonizadas por un tal Batman y que, para muchos, es el mejor filme de esta larga saga. De hecho, la cinta, protagonizada por Christian Bale, es ya la tercera película más taquillera de la historia de EE UU. Casi nada. Total, que un bombazo cinematográfico de este calibre no tiene su correspondiente réplica en la cada vez más poderosa industria del ocio cibernéico.


Al parecer, Electronic Arts y Pandemic Estudios, encargados de la elaboración del juego oficial de El caballero oscuro, no han terminado su producto a tiempo para el estreno de la película debido a su gran complejidad. De momento, el argumento del videojuego sigue al desarrollado en la gran pantalla, con lo que se evita la sensación de “esto ya lo he visto antes” tan típica cuando nos encontramos con un título cibernético basado en un filme. Por si fuera poco, la nueva aventura de Batman nos ofrecerá la oportunidad de explorar la ciudad de Gotham a nuestro antojo, muy en la línea de GTA, con la salvedad de que en esta ocasión somos los buenos de la peli. Todas estas dificultades han provocado que la jugabilidad todavía no se haya pulido lo suficiente para sacarlo al mercado con un mínimo de garantías.

Sería absurdo criticar a EA y Pandemic Estudios por retrasar el lanzamiento de El caballero oscuro cuando hemos criticado sin piedad a las desarrolladoras que dan por buenos juegos llenos de ‘bugs’ y sin acabar. Al final, la solución siempre es la misma. Volver locos a los usuarios con sucesivos parches para solucionar los múltiples problemas de sus productos por sacarlos antes de tiempo. En ese sentido, es mejor esperar aunque en este caso, no exista una fecha oficial de lanzamiento. Mala señal. Hasta entonces, nos tendremos que conformar con el juego para móviles inspirado en la película y en el que encarnaremos al hombre murciélago en su eterna lucha con el Joker. Un plataformas de la vieja escuela para nuestros dispositivos más portátiles. Menos da una piedra.

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Game Over

Desde Mario Bross a los Sims, pasando por los emuladores de vuelo o la lucha entre dos enemigos irreconciliables en cualquier recreación de una batalla de la Segunda Guerra Mundial. ¿A qué jugamos?

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