Hay 2 artículos con el tag guggenheim en el blog Evadidos. Otros artículos en Blogs El Correo Digital clasificados con guggenheim

15 May 2008

Los museos dan un poco de mal rollo por la noche. Supongo que estamos condicionados por todas esas películas en las que las momias y las estatuillas aztecas cobran vida y, en vez de disfrutar de las delicias de la existencia recuperada, se dedican a destripar a vigilantes lelos y ensartar arqueólogos de tres en tres. Pero de lo que vamos a hablar aquí es de una fiesta que se celebra este sábado: La Noche de los Museos, una exitosa iniciativa francesa a la que cada vez se suman más instituciones de todo el mundo. En el Guggenheim, las estrellas de la velada serán SoiSong, proyecto en el que milita un personaje que, la verdad, puede asustar más que cualquier ídolo precolombino sediento de sangre. Peter Sleazy Christopherson fue miembro fundador de Throbbing Gristle, los temibles creadores del concepto de música industrial, y después formó parte de Psychic TV y Coil, que son palabras mayores para ese uno o dos por ciento de los aficionados a la música que sienten algo de interés por estas regiones tenebrosas. Ahora se ha aliado con Ivan Pavlov, el ruso que se oculta detrás del reputado proyecto COH, para hacer música inspirada en los callejones oscuros de Bangkok, su sospechosa ciudad de residencia. Eso viene a significar SoiSong, la canción del callejón tailandés.

Lo que no sabía yo, en mi calidad de diletante que sólo tiene un par de discos de Throbbing Gristle, es que Sleazy también se ha labrado una imponente carrera como realizador de videoclips: él puso imágenes a temas como Double Barrel Prayer, de Diamanda Galás; N.W.O., de Ministry; Refuse/Resist, de Sepultura; Killing In The Name, de Rage Against The Machine; Infected, de The The, y... estoooo... Owner Of A Lonely Heart, de Yes. Pero no les voy a pegar ninguno de ellos, sino un vídeo amateur de cómo sonaron SoiSong hace unos días en Italia, para que se hagan una idea del malestar y la intranquilidad que reinarán en el Guggen. Al final, desearemos estar en la sala de momias del British Museum.

0 comentarios | Enlace permanente | Compartir

03 Mar 2008

El hilarante Metal Inquisition publicaba el otro día un post en el que uno de sus colaboradores se hacía visitar por su yo adolescente de 1991. El chaval, fanático de bandas como Anthrax y Nuclear Assault, se indignaba al comprobar que su yo del futuro no llevaba el pelo largo ni parches en la ropa, tenía “almacenadas” sus viejas casetes e incluso acudía a conciertos de jazz. Pues bien, si mi yo de mediados de los 80 me visitase esta semana, fliparía al comprobar mi total indiferencia por la restringidísima actuación que Mike Oldfield va a dar el viernes en el Guggenheim de Bilbao. El Benito de 1983 inició su colección de discos con Crises, un elepé que le sirvió para aprender un par de cosas: Mike Oldfield no era, como él pensaba, la voz que cantaba Moonlight Shadow, sino un señor que se dedicaba a tocar muchos instrumentos (yo sospecho que algunos sólo los metía para lucirse en las larguísimas enumeraciones de sus carpetas) y que combinaba las canciones pop con largos temas de corte más ambicioso. El Benito de 1984 poseía quizá ya una docena de discos, de los que seis o siete estaban firmados por Oldfield, y recibió con entusiasmo las dos novedades que el multiinstrumentista editó aquel año: Discovery y la banda sonora de The Killing Fields.

Y se acabó el idilio. Seguro que influyeron nuevos gustos como los Cure o los Smiths, pero también tengo la impresión de que la carrera de Oldfield entró en una decadencia imparable a partir de ese momento. Veo que la All Music Guide puntúa con tres estrellas su siguiente álbum, Islands (¡las mismas que da a Ommadawn y Hergest Ridge!), pero yo lo recuerdo como una decepcionante sinsorgada. Y, a partir de ahí, ya saben: más y más versiones del tubo tubular, cuelgues ibicencos y declaraciones que muestran a Oldfield como un personaje antipático y petulante. Sigo escuchando a menudo los viejos discos de este hombre, pero seguramente nunca llegaré a oír el nuevo Music Of The Spheres, porque ya el título me da pavorcito. Eso sí, confieso que me encantaría saber qué habría pensado de él aquel Benito sin malear de 1984.

1 comentario | Enlace permanente | Compartir

Sobre este blog

Evadidos

Música y otros planes de fuga

ver otros blogs »

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):