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02 Nov 2009

Arggg, ya estamos en pleno noviembre y todavía no hemos hecho el habitual repaso a los conciertos del mes, que viene cargadito. También tiene narices que, con lo llena que está la agenda, se haya suspendido precisamente lo que yo iba a ver –The Rumble Strips en Rock Star Live–, pero bueno, creo que lo sustituiré en mi calendario personal por el cuarto aniversario de Fever. Y ya saben que esto no pretende ser exhaustivo: si hay algún concierto que no se menciona y que ustedes quieren destacar, tienen abajo la bonita y a menudo olvidada opción de comentar.

Kafe Antzokia: ya no llegan a Victoria Williams, que fue ayer. Por citar sólo los artistas internacionales, este mes tenemos en el Antzoki el post-rock de Do Make Say Think (día 4), la electrónica cosmopolita de Filastine (5), el híbrido de jazz y hip hop de Guru’s Jazzmatazz (6), la gira punk Antidote (7), los cubanismos de Buena Fe junto a Lynn Milanés, hija del otro Milanés que ustedes conocen (8), el rock and roll de Quireboys (13), la cantautora inquieta Rickie Lee Jones (18), el fiestón negro de Barrence Whitfield y Eddie Kirkland (19), el concierto versionero de Lemonheads, o de Evan Dando, que viene a ser lo mismo (21), el rock duro y sexy de Crucified Barbara (24), la electrónica con alma de Skye Edwards, ex Morcheeba (25), el reggae pre-dancehall del albino Yellowman (26), la música saharahui de Aziza Brahim (27) y la estrella de la fusión norteafricana Rachid Taha (28). Sí, han leído bien, son catorce conciertos internacionales en un mes. ¿Alguien habría podido imaginar algo parecido en Bilbao hace diez años?

Santana 27: el mes arranca con fiestón por el cuarto aniversario de Fever, con directo de Los Planetas, El Veloz Murciélago Hindú (¿ustedes saben lo que es un pangrama?), The Pepper Pots y Lützenkirchen. Será este viernes hasta altas horas de la madrugada, como corresponde. Del resto de la programación subrayaremos a los graciosamente bautizados Pupy y los que Son Son, que lógicamente hacen son cubano (día 7), el thrash de los irlandeses Gama Bomb (17), el metal de inspiración progresiva de Tombs y Buried Inside (19) y los dos interesantísimos conciertos del ciclo itinerante Greenspace: The Duke And The King, Micah P. Hinson y Black Joe Lewis & The Honeybears (19) y The Pains Of Being Pure At Heart y Atlas Sound (20). Ah, ese mismo día, el 20, tienen pinchando a don Sven Väth.

Rock Star Live: la sala baracaldesa, de programación siempre heterogénea, trae pop (Chenoa el día 13), mestizaje (Elbicho el 7, Canteca de Macao el 27) y manufacturas metálicas (Richie Kotzen el 8), pero las dos cositas que más nos interesan por aquí son Billie The Vision & The Dancers, más conocidos como los del anuncio de cerveza, que lucen las bonitas pintas de la foto de arriba (14), y Tito & Tarantula, más conocidos como los de 'Abierto hasta el amanecer', que también pasarán por Vitoria y Santoña (en Baraka, el 20).

Vitoria: el Jimmy Jazz ya estrenó el mes ayer con los temibles Endstille, y por allí pasará en noviembre el blues flamígero de Eric Sardinas (6) y el encanto acústico de Stanley Brinks, más conocido como André Herman Düne (15). Hell Dorado tiene la juerga garantizada de Fleshtones (7, también en Santoña y Logroño) y a los mencionados Tito & Tarantula (21). La programación de Ibu Hots está repleta de grupos con muy buena pinta que no conocemos. Ah, y Carla Bozulich está anunciada el 4 en el Kultur Campus, gratis total, con sus Evangelista (es que se ha suspendido el concierto y me hacía ilusión usar la herramienta de tachar).

Otros: antes de nada, habrá que recordar que los Jonas Brothers y Rammstein tocan en el BEC con cuatro días de distancia (vamos, que el 10 es el día de la castidad y el 14, el del porno duro). Por el Arriaga pasarán la coplera Pasión Vega (13 y 14) y Kyle Eastwood, hijo del otro Eastwood que ustedes conocen (28), y por el Euskalduna, Pereza (25), el combinado cantautoril La voz de la memoria (22), Gilberto Gil (26), Bisbal (28) y los Platters (29). Pasando de lo grande a lo pequeñito, El Balcón de la Lola recibe a un acústico Nick Oliveri, de Kyuss y demás tótems stoner (7). En Kultur Leioa oficiará el ilustre Wim Mertens (13) y en el Plateruena de Durango tienen a la dulce Anni B Sweet (28).

Les dejo con los Platters cantando el Only You. Coreen, coreen, que para eso viene la letra.

Actualizado el 4 de noviembre: Billie The Vision también suspenden.

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30 Sep 2009

Octubre es un mes genial para la música en directo, con una oferta que se vuelve inabarcable en cuanto llegan los fines de semana. Igual que hicimos con septiembre, vamos a repasar por encima los conciertos que aparecen en la agenda. Ya saben, sin pretensión exhaustiva, porque si no el exhausto sería un servidor.

Kafe Antzokia: el BUM trae el extraño folk de la canadiense de origen haitiano Mélissa Laveaux (día 2) y el híbrido de hip hop y jazz de Kase.O Jazz Magnetism (día 4). Habrá la habitual dosis de tradicionalismo selecto con la blueswoman Deborah Coleman (15), el eterno retorno de Elliott Murphy (22) y el country alternativo de categoría de Richmond Fontaine (30). Mark Eitzel y Franz Nicolay se lo montarán de cantautores (9), los Young Fresh Fellows armarán su fiesta guitarrera (16) y la modernidad quedará en manos del Bilboloop (23 y 24), que trae, entre otros, a los misteriosos navarro-londinenses Crystal Fighters.

Rock Star Live: la sala baracaldesa muestra su habitual heterogeneidad, pero bastante escorada a lo durillo, con el metal extremo de Cannibal Corpse y Dying Fetus (día 11), el tecnopop cañí de Camela (24, esto sí que es duro), el hard de los suizos Gotthard (30) y Over The Rainbow, una selección de miembros de Rainbow más el hijo de Ritchie Blackmore.

Santana 27: también empieza el mes en plan estruendoso, con la suma en un mismo cartel de Marduk y Vader (día 13), y sigue con el metal vikingo-medieval de Ensiferum (15). Además, se acercarán por el polígono de Santa Ana los escoceses Gun (24), la garganta soul de Laura Vane (24) y el reggae contemporáneo de Sizzla Kalonji (29), para acabar el mes de nuevo en terrenos metálicos, o similar, con la sensibilidad gótica de Epica (30).

Vitoria: aparte de Calamaro en el Buesa Arena (día 3), la programación vitoriana no está nada mal gracias a la suma de Jimmy Jazz, Ibu Hots y Hell Dorado. Destacan los festivales Pintalabios Attack, de rock enérgico y garajero (días 16 y 17), y Spktro, de electrónica oscura, gótica e industrial (días 9 y 10), pero también estarán por la capital alavesa las multicolores Agent Ribbons, retratadas por Kristin Cofer en la foto de arriba (8), los boscosos Castanets (9) y la arrolladora Jim Jones Revue (23).

Otros: de entrada, llaman la atención dos conciertos en L’Mono (Zombie Zombie el día 12 y Damo Suzuki, el japonés marciano que cantaba en Can, el día 31) y otros dos en el Azkena (la estupenda Eilen Jewell el día 3 y el retrorock de Nick Curran el día 15). Por El Balcón de la Lola pasarán Hidrogenesse (8); Paul Collins, John Wicks y Erik Blakely (15) y los Yum Yums (23). Estos primeros días de mes se celebra el Jet Lag Bio, con propuestas gratuitas tan interesantes como Mouse On Mars (día 2, en Bilborock). El Euskalduna, entre la exquisitez y el populismo, recibe a Diana Krall (día 12), Amaia Montero (16) y Billy Bragg (18), y en el Arriaga estarán la alemana Ute Lemper, siempre a caballo entre la música clásica y el cabaré (día 26, también el 22 en el Principal vitoriano), y el virtuoso vocalista de jazz Kurt Elling (27). Y no se olviden de Los Panchos en el Teatro Barakaldo (23), de Amaral en el frontón de Balmaseda (17) y del oudista sirio-griego-armenio Haig Yazdjian en Kultur Leioa (9).

Sin resuello me he quedado. Les dejo con Eilen Jewell, hala, y añadan cuantas convocatorias quieran en los comentarios.

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28 Sep 2009

No se ofendan, pero Bilbao no es precisamente el paraíso de la modernidad musical. Hay muchos conciertos, sí, pero lo que manda en las agendas son las glorias viejas e incluso resucitadas, los artistas con raíces y las bandas actuales que suenan como podrían haberlo hecho en 1969 o en 1979. Bilbao es rockista y tradicionalista, pero mucho, e incluso diría que también es más vanguardista que contemporáneo, aunque eso suene un poco paradójico: resulta más fácil pillar a algún explorador de paisajes postindustriales que a todos esos grupetes que salen siempre mencionados en los blogs de Madrid y Barcelona.

Por eso me ha llamado la atención que en el futuro próximo vayan a venir por aquí un par de esos nombres pujantes. El mérito es de Fever, un club al que jamás voy –no son horas, no son edades– pero que me parece un oasis, o más bien un inesperado géiser en medio del páramo. La semana que viene anuncian a Kim Ann Foxman, la chica de Hercules And Love Affair que en su momento muchos confundieron con un chico (¿o era al revés?) y que tienen en la foto de arriba. Y en noviembre han programado a The Pains Of Being Pure At Heart, grupo neoyorquino que ha conseguido una notable repercusión a pesar de ese nombre kilométrico con dos preposiciones. Si a todo esto sumamos la variopinta troupe de Billie The Vision & The Dancers, que estarán en noviembre en la Rock Star Live, y los franceses Zombie Zombie el 12 de octubre en L’Mono, esto empieza a parecer el siglo XXI.

Les cuelgo el chulísimo vídeo de Driving This Road Until Death Sets You Free, de Zombie Zombie. Aunque, ahora que vuelvo a escucharla, en realidad esta canción también suena un poco a 1971.

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18 Sep 2009

Todavía me dura la estupefacción por el concierto de Leonard Cohen en el BEC. Qué cosa, señores. A sus casi 75 años, con una presencia que todos querríamos tener de ancianitos y que algunos incluso querríamos tener ahora mismo –ahí lo ven, en la foto de Mitxel Atrio–, Cohen logró que todos nos alegrásemos por la bancarrota que le ha hecho volver a actuar en directo. En vista de lo que hizo anoche, lo de cantautor se queda escandalosamente pobre: Cohen encabeza ahora un espectáculo total, con una banda sin fisuras –desde los subrayados mediterráneos del maño-barcelonés Javier Mas hasta los coros angélicos y las piruetas circenses de las Webb Sisters– y perfectamente planificado para dejar al público satisfecho, incluso sobresatisfecho, como en un banquete donde por puro placer comes más de lo que necesitas. Con bises sucesivos, la cosa se prolongó más de tres horas, descanso incluido, con un Cohen que parecía cada vez más despierto, más fuerte y más contento, disfrutando como un niño de la cómica pantomima de bufón –ay, esa admirable capacidad para reírse de sí mismo– que hace cada vez que abandona el escenario.

Pero nada funcionaría sin las canciones, claro, y Cohen trae el sombrero lleno de temas fabulosos, enriquecidos en directo con arreglos que, además, introducen una inesperada diversidad en su estilo antaño espartano. Al final de la primera parte, en el único tramo donde se juntan algunas composiciones más prescindibles, tuve un acceso de temor: ¿y si la cosa se hacía demasiado larga, y si la magia se acababa diluyendo y la ilusión quedaba en nada? Pero la segunda parte fue un ametrallamiento de obras maestras y de momentos casi sobrenaturales, como ese If It Be Your Will que Cohen simplemente recitó y que después cantaron las Webb Sisters solas, con su guitarra, su arpa y el acompañamiento estremecedor de miles de espectadores en absoluto silencio. En fin, supongo que cada cual tiene sus canciones favoritas de Cohen, y a mí me emocionaron particularmente Bird On The Wire, Take This Waltz y Famous Blue Raincoat.

Resultaba muy llamativa, por cierto, la variedad del público, donde se mezclaban individuos de todas las edades y pelajes: rockeros patilludos, modernetes, pijos, gente con pinta de provenir del mundo del jazz y la música clásica... Daba la impresión de que, si sumásemos los gustos de esos espectadores, abarcaríamos la mayor parte de la buena música que se ha hecho en la historia, pero ayer todos fuimos sonrientes compañeros durante un rato en el Universo Cohen.

Actualizado el día 19. Cohen se desvaneció ayer durante el concierto de Valencia, que fue finalmente suspendido. Esperemos que, tal como han informado, fuese sólo un corte de digestión.

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28 Ago 2009

En verano, la promoción privada se aletarga –con la excepción de los festivales, claro, que suelen ser un curioso híbrido entre promoción privada y fondos públicos– y las agendas musicales quedan en manos de los ayuntamientos, que parecen empeñados en contratar todos a los mismos artistas. Se vuelve todo un poco monótono, la verdad. Pero llega ya septiembre, el inicio del curso, el otoño de facto, y las cosas empiezan a animarse. Como he tenido que repasar las agendas por cuestiones de trabajo, he pensado que a lo mejor les venía bien un escueto listado de lo que tenemos por aquí en septiembre. Ahí les va, sin pretensión de abarcarlo todo:

Rock Star Live: la sala baracaldesa tiene cuatro conciertos bien peculiares este mes que viene, con el boogie infinito de Status Quo (día 5), los corridos de Los Tigres del Norte (11), la gira de reunión de Mr. Big (19) y las riñas cantadas de Pimpinela (26). Hasta fin de año se anuncian, además, cosas tan variopintas como Cannibal Corpse, Camela, UFO o Editors.

Kafe Antzokia: empieza su programación el día 17 con Steve Earle, en la línea de estas citas adultas y selectas en las que se está especializando últimamente. Después vendrá el metal gótico de los noruegos Sirenia (20 de septiembre), el punk alemán de los veteranísimos Die Toten Hosen (25) y el recomendable soul impetuoso de James Hunter (26). Y la cosa sigue suculenta en meses posteriores con Melissa Laveaux, Kase.O Jazz Magnetism, Deborah Coleman, Young Fresh Fellows, Elliott Murphy (¿cuánto hace de la última?), Victoria Williams, Do Make Say Think, Rickie Lee Jones, Yellowman o Paradise Lost.

Santana 27: de momento, septiembre aparece un poco vacío, con el hardcore-metal de Municipal Waste (día 17) y los madrieños Evangelión (26). Ah, también está, en el Fever del día 5, el surf enmascarado de los Tiki Phantoms. Para más tarde hay nombres como Gun, Laura Vane, Sizzla o Ensiferum, que son unos finlandeses vestidos de vikingos.

Otros: aparte del Getxo Folk y de la presencia de San Leonard Cohen en el BEC (el 17), otras propuestas interesantes del mes son el folk-rock sesentero de Bob Lind (Colegio de Abogados, día 16), las atronadoras descargas en el Plateruena durangués de Misery Signals y Your Demise (día 7) y de Malevolent Creation (día 11), las versiones rockeras del actor Jimmy Chucky Barnatán (Bilborock, día 25), la apisonadora de Moho y Muletrain (El Balcón de la Lola, día 12), el doom rabioso de los chilenos Electrozombies (gazte lokala de Deusto, día 4), el exhaustivo tour vasco de los argentinos Viticus (ver fechas aquí) y, en Vitoria, los zeppelinianos Jaded Sun (Hell Dorado, día 11) y los australianos The Walk On By (Ibu Hots, día 13). Les dejo con estos últimos, que tienen una pinta bárbara y prometen hacer mucho ruido.

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27 Ago 2009

Todos los años me resulta muy interesante el recuento de asistentes a los conciertos de la Aste Nagusia que difunde el Ayuntamiento un par de días después de quemar a Marijaia, o echarla a la ría, o lo que quiera que se haga para deshacerse de ella. No me creo las cifras –si realmente estábamos 550 en Bailén viendo a MaderaCore, debían de ser la mayoría muy delgados, traslúcidos, invisibles–, pero supongo que sí sirven cómo orientación sobre qué actuaciones arrastraron a más gente y cuáles interesaron a cuatro gatos, o a mil. Parecía obvio que La Oreja iban a ser los triunfadores de estas fiestas, pese a tocar en lunes, y efectivamente se llevan la palma en la cuenta oficial al sumar 30.000 espectadores. Les siguen Ska-P, con 20.000, la enésima demostración de que el kalimotxerismo siempre funciona de lujo por estos pagos: me encantaron, por cierto, las declaraciones de los taxistas diciendo que habían llevado a mucha gente esa noche hasta Botica Vieja, a tope con el proletariado. Los Secretos atrajeron a 18.000 personas y Miguel Ríos & Rosana, a 17.000, para que vean con los viejos rockeros, mientras que Despistaos sumaron unos muy honrosos 15.000 en un martes. Pero lo más curioso quizá sean los tres conciertos menos frecuentados de ese escenario: We Are Standard, Zodiacs y Mamba Beat tuvieron delante –siempre según el Consistorio, ya saben– a 5.500 espectadores, en emocionante empate con La Excepción y Arianna Puello, y los ilustres Waterboys se quedaron en 5.000. Recuerden lo que decimos de vez en cuando por aquí: no se dejen engañar por el hecho de que a sus amigos les guste lo mismo que a ustedes, ni por esas revistas y webs donde leen sobre grupos guays, ya que estas músicas siguen siendo minoritarias.

También hay un dato muy interesante en Abandoibarra. Raphael, que se perfilaba como el otro gran concierto de la Aste Nagusia –no sé si les pasaría a ustedes, pero a mi alrededor todo el mundo quería ir–, tuvo 12.000 espectadores. ¡Dos mil menos que Fondo Flamenco, esos tres muchachos de los que muchos ni siquiera habíamos oído hablar hasta que petaron el Rock Star Live hace unos meses! Son más fondo que flamenco, pero les dedicamos la foto en su calidad de triunfadores del underground.

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25 Ago 2009

Cuenta la BBC que los festivales de Reading y Leeds –en una medida que probablemente imitará el de Glastonbury en su edición del año que viene– han decidido prohibir que el público enarbole banderas en los conciertos. Parece que, en los últimos eventos británicos, las banderas se han convertido en “una pesadilla” que priva de visión del escenario a varias filas de espectadores. Lo de la foto, por ejemplo, es una curiosa panorámica tomada durante la actuación de Kasabian en Glastonbury. “No se podía ver a los grupos. Las banderas estaban por todas partes. Siempre ha habido banderas, pero no al nivel de este año”, se asombra Melvin Benn, uno de los responsables de los festis de Reading y Leeds. Tengo la impresión de que la moda no ha llegado hasta estas latitudes, pero no será porque falte afición a este tipo de trapos, ya saben, así que cualquier día se populariza. A mí me fastidia hasta el enjambre de rectangulitos luminosos de las cámaras, así que no quiero ni pensar lo que sentiría si un tipo interpusiera repetidamente la bandera de Gales –digamos la de Gales, y eso que es bonita– entre mis ojos y mi artista favorito.

En Reading también van a adoptar medidas contra el crowd-surfing, es decir, lo de tumbarse encima del público y dejar que la masa, mucho más educada de lo que dicen algunas teorías sociológicas, te lleve en volandas hasta las filas de delante, al estilo de lo que hacía Peter Gabriel cuando aún era un músico mesiánico. Ahora, en cuanto vuelvan a la verticalidad, los organizadores van a sacar a estos saltimbanquis por alguna puerta trasera, de manera que tardarán “unos veinte minutos” en regresar al concierto. Claro que a lo mejor ni siquiera les importa.

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19 Ago 2009

¿Ustedes conocen a Los Ángeles, el grupo de Granada? Me entran ganas de meterme con este país olvidadizo y miserable, tan dado a reírse de las cosas que envejecen sin apreciar lo valioso que hay en ellas, pero me parece un poco ridículo porque yo tampoco sabía casi nada de Los Ángeles hasta hace dos o tres años, cuando paisanos suyos como Lagartija Nick, Jota (Los Planetas), Lori Meyers o Miguel Ríos participaron en un logradísimo disco de tributo que acabó en la lista evadida de lo mejor del año. Canciones como Nada va a cambiar el mundo me parecen simplemente perfectas, alucinantes, rock con armonías vocales del que debería sobrevivir a los años y las modas. “Son los Beatles patrios”, resume con llaneza Antonio Arias, de Lagartija Nick, promotor de aquel homenaje.

Los Ángeles fueron grandes en la segunda mitad de los sesenta y los primeros setenta, pero su carrera tuvo un final dramático, con un accidente de coche en el que murieron dos de sus miembros. Parte de los supervivientes, junto con el hijo de uno de los fallecidos, mantienen el nombre y actúan a las 23.30 horas de esta noche en La Pérgola. Yo no puedo ir –siempre pasa lo mismo con los compromisos de fiestas–, pero para mí es el concierto más interesante de esta Aste Nagusia. Les dejo con el baladón Créeme.

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10 Jul 2009

Ayer, después de trabajar, subí a la montaña para ver a Depeche Mode. Como la ruta es larga, por el camino me acosaron las dudas y la añoranza del sofá, pero finalmente mereció la pena la expedición: Depeche Mode –¿cómo pronuncian ustedes el nombre, por cierto? ¿A la inglesa, a la francesa o... a la española como yo?– se reafirmaron como una banda excepcional que trascendió hace muchos años el tecnopop de sus comienzos. Porque lo que vimos anoche no es, desde luego, un concierto de tecnopop, pero tampoco se trata exactamente de un concierto de rock ni de música electrónica: la banda británica mezcla unos ritmos casi brutales, los guitarrazos ocasionales de Martin Gore –que ahora se dedica primordialmente a las cuerdas y no a las teclas–, un frontman a años luz de la pasmada sosería habitual en la música electrónica y unas canciones mayúsculas, que a menudo delatan influencias clarísimas del blues y el gospel.

Sí, Depeche Mode son excepcionales por haber creado su propio estilo y también por haber sabido construir una carrera sólida, sin periodos desechables. Si en 1987, cuando un servidor se compró su primer vinilo del grupo, nos hubiesen dicho que algún día Depeche Mode iban a dar conciertos sin tocar ni un solo tema de sus cuatro primeros álbumes, nos habríamos echado a reír sin parar: ¿cómo no iba a caer, no ya un Just Can’t Get Enough, sino un Everything Counts, un Master And Servant o un People Are People? Pues ya ven, no tocaron ninguno. En realidad, uno se daba cuenta durante la actuación de que podrían prescindir de toda la década de los 80 –que, en cierto modo, es su década, la que alimentó su estilo– y mantener un repertorio potente y atractivo. Eso sí, se agradece que no lo hicieran y que en Kobetamendi sonaran Stripped, A Question Of Time, Fly On The Windscreen y una de mis favoritas, Never Let Me Down Again, mi cumbre personal del concierto. ¿Otros momentos clave? Habrá que citar Home –cantada por Gore, acompañado sólo por un teclista clavadito a Óscar Cubillo–, el Personal Jesus que cerró el concierto y, por supuesto, la definitiva y siempre apabullante Enjoy The Silence, aunque a mí me sorprendieron particularmente temas que tenía en menos estima como Walking In My Shoes o Precious. Incluso algunas canciones del último álbum –regularcillo, digan lo que digan– se sostenían bien con la contundencia del directo.

A ver si algún día hago un post reivindicando A Broken Frame, ese disco eternamente infravalorado.

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03 Abr 2009


A lo mejor ustedes ya se han acostumbrado a todo esto, pero a mí me sigue resultando bastante alucinante que, en la semana en que tocan por aquí Franz Ferdinand y AC/DC (y Earth, aunque eso es otro asunto), se anuncie para el 17 de septiembre la visita al BEC de Leonard Cohen. No sé si esto seguirá siempre así o si se trata de una burbuja como la inmobiliaria, que acabará pinchándose y nos devolverá de pronto a la modesta realidad de los conciertos de base, pero la verdad es que tenemos unas agendas de música en directo que hace diez años nos habrían parecido increíbles.

Quizá quede poco rockero, pero, de los tres grandes conciertos mencionados, el que más me ilusiona es el de Cohen, figura impar y fascinante. Uno tiene la impresión de que el bueno de Leonard siempre fue viejo: la primera vez que se cruzaron sus discos y mi oído fue en 1985, cuando yo tenía 14 años y él andaba ya por los 51, que no es precisamente la tercera edad pero tampoco la flor de la juventud, sobre todo en un tipo con apariencia de estar tan vivido. Y lo más sorprendente es que en esa fase tan avanzada de su carrera, a dos décadas de su primer álbum, el tío incorporó a su repertorio clásicos como el mil veces versionado y novecientas veces destrozado Hallelujah, Dance Me To The End Of Love (bufff, cómo la odié en su momento), First We Take Manhattan, I’m Your Man, Take This Waltz o The Future.

Me costaría mucho elegir mi canción favorita de Leonard Cohen, pero hoy me quedo con Chelsea Hotel (bueno, Chelsea Hotel #2, si nos ponemos rigurosos), la que dedicó a Janis Joplin. Es un producto típico de la factoría Cohen, con una de esas melodías que parecen nada pero son mucho –al menos, cuando las canta él– y una de esas letras que ya parecen mucho desde la primera escucha o la primera leída. Aparte de la frase más recordada de la canción, que en la versión subtitulada que les cuelgo traducen como “tu cabeza entre mis piernas”, incluye versos como “volviste a decirme que preferías a los hombres guapos pero que conmigo harías una excepción” y “somos feos pero tenemos la música”, que serviría como lema para este blog. Según la Wikipedia, Cohen acabo arrepintiéndose de haber dejado claro que la canción iba sobre Janis: “Fue una indiscreción que siento mucho y, si hay alguna manera de disculparse ante su fantasma, quiero disculparme ahora”, declaró. En fin, aquí lo tienen en 1988 en San Sebastián.

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