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15 May 2008

Los museos dan un poco de mal rollo por la noche. Supongo que estamos condicionados por todas esas películas en las que las momias y las estatuillas aztecas cobran vida y, en vez de disfrutar de las delicias de la existencia recuperada, se dedican a destripar a vigilantes lelos y ensartar arqueólogos de tres en tres. Pero de lo que vamos a hablar aquí es de una fiesta que se celebra este sábado: La Noche de los Museos, una exitosa iniciativa francesa a la que cada vez se suman más instituciones de todo el mundo. En el Guggenheim, las estrellas de la velada serán SoiSong, proyecto en el que milita un personaje que, la verdad, puede asustar más que cualquier ídolo precolombino sediento de sangre. Peter Sleazy Christopherson fue miembro fundador de Throbbing Gristle, los temibles creadores del concepto de música industrial, y después formó parte de Psychic TV y Coil, que son palabras mayores para ese uno o dos por ciento de los aficionados a la música que sienten algo de interés por estas regiones tenebrosas. Ahora se ha aliado con Ivan Pavlov, el ruso que se oculta detrás del reputado proyecto COH, para hacer música inspirada en los callejones oscuros de Bangkok, su sospechosa ciudad de residencia. Eso viene a significar SoiSong, la canción del callejón tailandés.

Lo que no sabía yo, en mi calidad de diletante que sólo tiene un par de discos de Throbbing Gristle, es que Sleazy también se ha labrado una imponente carrera como realizador de videoclips: él puso imágenes a temas como Double Barrel Prayer, de Diamanda Galás; N.W.O., de Ministry; Refuse/Resist, de Sepultura; Killing In The Name, de Rage Against The Machine; Infected, de The The, y... estoooo... Owner Of A Lonely Heart, de Yes. Pero no les voy a pegar ninguno de ellos, sino un vídeo amateur de cómo sonaron SoiSong hace unos días en Italia, para que se hagan una idea del malestar y la intranquilidad que reinarán en el Guggen. Al final, desearemos estar en la sala de momias del British Museum.

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03 Abr 2008

Y hoy toca Kobetasonik, porque esta orgía de festivales no nos deja descansar. Los organizadores han cerrado ya el cartel del viernes 20 de junio y están a falta de dos grupos para completar el del sábado 21. Las últimas incorporaciones son Slayer, Ministry, Europe, Dio, Sonata Arctica, Obituary, Tigertailz, Su Ta Gar y Black Tide. Como tendrán ya la cabeza como un bombo, igual que si Ministry y Slayer tocasen una jam session dentro de su cráneo, les ordenaré la cosa por jornadas:

Viernes 20: Judas Priest, Slayer, Helloween, Ministry, Gamma Ray, Apocalyptica, Sonata Arctica, Cavalera Conspiracy, Gotthard, Airbourne, Su Ta Gar y Black Tide.
Sábado 21: Kiss, Europe, Blind Guardian, Dio, Saxon, Tesla, Obituary, Death Angel, Tigertailz y dos bandas más que se confirmarán el mes que viene.

A mí no me busquen por Kobetas, que estaré esos días tomando el sol e inflándome de vino blanco en la Costa Brava. Pero, si no hubiesen programado malévolamente el festival para coincidir con mis vacaciones de verano, no faltaría a la primera jornada: ver casi seguidos a Ministry, Slayer y Judas merece clarísimamente la pena, con un descanso durante la helloweenada para pastar y abrevar. El programa del sábado me atrae menos, pero seguro que el compañero Arrieta está emocionado ante la gloriosa venida de sus héroes de adolescencia Tigertailz (en la foto). Hagamos un test: ¿a quién tienen más ganas de ver de los que hay, qué grupo añadirían y a cuál tacharían sin ningún remordimiento? Yo me respondo Judas, Inquisition (je, je) y Helloween.

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01 Abr 2008

Ustedes perdonarán que haya estado unos días como ausente y otros tantos, ausente de verdad, en una quincena de blog callado y solitario. Ese silencio nos ha impedido comentar a tiempo el cartel más o menos definitivo del Bilbao Live, un listado con una escora tan desmedida hacia la nostalgia que casi obliga a adoptar un tono irónico. Que sí, que todo es bueno, que estos grupos han superado con nota la prueba del tiempo y aparecen en todas las historias del rock, pero se hace un poco raro anunciar un festival en 2008 con un cartel más propio de veintitantos años antes. La jornada del domingo, última en completarse, es un auténtico alarde, con el retorno de Tequila (fundados en 1977, separados en 1982) y la presencia de ZZ Top (fundados en 1969), Riders On The Storm (cuestionable remedo de un grupo fundado en 1965 y más o menos disuelto en 1972) y The Blues Brothers Band (rodando por el mundo desde 1978). Con esta compañía salida de la noche de los tiempos, Quique González –que completa la oferta de esa jornada– va a parecer un auténtico vanguardista.

Para compensar, les pongo la foto de uno de los pocos grupos nuevos del festi: los madrileños Krakovia, justamente populares por la presencia en sus filas de la estrella del burlesque Vinila Von Bismark. Bueno, qué carajo, en la foto sólo sale ella.

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12 Mar 2008

Lo de Vizcaya con los conciertos de rock se aproxima ya a lo increíble. En menos de una semana hemos sabido que nos van a visitar los Stray Cats, Bad Religion, Wendy James, ZZ Top, Motörhead (¡dos días seguidos!) y los Sonics, bien repartidos por escenarios de Barakaldo, Bilbao y Durango. Supongo que es resultado de una feliz coincidencia: el miedo a que la piratería e Internet les vacíen los bolsillos ha empujado a los artistas a actuar más que nunca, a la vez que el ahorro en discos alienta al público a consumir música en directo, y todo esto se ha producido justo cuando Vizcaya acaba de añadir a su red de salas dos recintos de aforo competitivo como Santana 27 y el Rock Star Live. Algunos me dirán que todos los grupos que he enumerado, y la mayoría de las bandas importantes que se animan a venir por aquí, comparten unos cuantos rasgos definitorios: son... mmmmm... antiguos (ayer estuve explicando a un par de veinteañeros quiénes son los Sonics y me sentí un brontosaurio, aunque lógicamente yo tampoco los viví en su época) y son descaradamente rockistas, de manera que un fan del pop contemporáneo no encuentra muchos motivos para dar brincos de alegría a los sones de Patrick Wolf o Hercules And Love Affair. Es cierto.

Pero hoy no tengo mucho tiempo para compadecerme porque yo sí estoy dando saltos de alegría a los sones de Psycho, de Strychnine, de The Witch y de todas esas canciones concisas, salvajes e irresistibles que los Sonics grabaron allá por los 60. Hace medio año, cuando se anunció su reunión para el Cavestomp neoyorquino, ya escribí por aquí mi elogio por su presencia y mi lamento por nuestra ausencia. Hoy sólo cabe proferir tremendos alaridos de felicidad como hacía el mejor gritador de la historia del rock, que, a juzgar por este vídeo de aquí abajo, se mantiene en plena forma: WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!!!!

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10 Mar 2008

Voy a decir algo muy impopular: los conciertos de rock son demasiado largos. La gente suele quejarse de lo contrario, se deja la garganta pidiendo bises para rentabilizar la pasta invertida en la entrada, incluso los hay que sacan cuentas para ver a cuánto les ha salido el minuto de actuación, pero la mayor parte de los grupos se hacen redundantes en su intento de alcanzar ese estándar de alrededor de una hora que se considera tolerable. Para mí, la duración ideal de un concierto es media horita: si los que están en el escenario son unos mantas, la cosa se sobrelleva buenamente sin dejar cicatrices en el ánimo; si merecen la pena, seguro que el efecto se optimiza al comprimir el repertorio en lugar de dilatarlo. Vale, sí, yo también disfruté en su momento viendo a los Cure durante tres horas sin quedar saciado, pero en la mayoría de los casos me reafirmo en mi postura de que menos es mejor.

Por eso me encanta el formato de los conciertos del concurso Villa de Bilbao, que empezaron el pasado jueves en Bilborock: media hora para que cada grupo demuestre, con el estímulo que implica competir, todo lo que sabe hacer. Entre los seleccionados e invitados de esta edición abundan las bandas de renombre comarcal –Mamba Beat, Las Culebras (en la foto), Dynamo, On Benito, Munlet, Eureka Hot IV y más– que ya están lo suficientemente rodadas para no decepcionar las expectativas, y los grupos extranjeros sirven para dar un toque cosmopolita aunque muchas veces sean peores que la representación canterana. A mí me encantaría bajar a Bilborock como hacía antaño, tomar unas cervezas de máquina y escuchar rock de base, pero... a las ocho de la tarde sigo aquí, en el tajo: la jornada laboral también es demasiado larga.

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03 Mar 2008

El hilarante Metal Inquisition publicaba el otro día un post en el que uno de sus colaboradores se hacía visitar por su yo adolescente de 1991. El chaval, fanático de bandas como Anthrax y Nuclear Assault, se indignaba al comprobar que su yo del futuro no llevaba el pelo largo ni parches en la ropa, tenía “almacenadas” sus viejas casetes e incluso acudía a conciertos de jazz. Pues bien, si mi yo de mediados de los 80 me visitase esta semana, fliparía al comprobar mi total indiferencia por la restringidísima actuación que Mike Oldfield va a dar el viernes en el Guggenheim de Bilbao. El Benito de 1983 inició su colección de discos con Crises, un elepé que le sirvió para aprender un par de cosas: Mike Oldfield no era, como él pensaba, la voz que cantaba Moonlight Shadow, sino un señor que se dedicaba a tocar muchos instrumentos (yo sospecho que algunos sólo los metía para lucirse en las larguísimas enumeraciones de sus carpetas) y que combinaba las canciones pop con largos temas de corte más ambicioso. El Benito de 1984 poseía quizá ya una docena de discos, de los que seis o siete estaban firmados por Oldfield, y recibió con entusiasmo las dos novedades que el multiinstrumentista editó aquel año: Discovery y la banda sonora de The Killing Fields.

Y se acabó el idilio. Seguro que influyeron nuevos gustos como los Cure o los Smiths, pero también tengo la impresión de que la carrera de Oldfield entró en una decadencia imparable a partir de ese momento. Veo que la All Music Guide puntúa con tres estrellas su siguiente álbum, Islands (¡las mismas que da a Ommadawn y Hergest Ridge!), pero yo lo recuerdo como una decepcionante sinsorgada. Y, a partir de ahí, ya saben: más y más versiones del tubo tubular, cuelgues ibicencos y declaraciones que muestran a Oldfield como un personaje antipático y petulante. Sigo escuchando a menudo los viejos discos de este hombre, pero seguramente nunca llegaré a oír el nuevo Music Of The Spheres, porque ya el título me da pavorcito. Eso sí, confieso que me encantaría saber qué habría pensado de él aquel Benito sin malear de 1984.

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26 Feb 2008

Bufff... Con esta costumbre de anunciar los festivales por entregas, los blogs parecemos iguales todos los días: que si Amy Winehouse viene al Rock In Rio, que si Portishead tocarán en el Primavera, que si Leonard Cohen estará en Benicàssim, que si Yazoo actuarán juntitos en el Sónar... Un torturante goteo de noticias que, sinceramente, a muchos nos dan igual cuando nos convertimos en lectores. Pero qué le vamos a hacer: si se hacen públicas las nuevas incorporaciones al Kobetasonik, el nuevo festival metalero bilbaíno, habrá que difundirlas, ¿no? Enumerando, a Judas y a Kiss se suman Helloween, Gamma Ray, Blind Guardian, Cavalera Conspiracy, Apocalyptica, Gotthard y Latzen... A los dos primeros los hemos tenido estas últimas semanas en Barakaldo, a los quintos en Bergara y a los sextos, en Bilbao, así que la cosa no es como para morirse de la emoción, pero seguro que garantizan un llenazo y proporcionan satisfacción plena a la facción más conservadora del género. Yo me sumo a la comedida valoración de Gamma Ray y Helloween que hizo para GPS el vocalista de los poderosos Rhino: “Esta clase de grupos representan para mí una de las partes más indeseables y aborrecibles del metal, junto con los combos de metal operístico y demás chusma. Todo esto desde el cariño, ¿eh?”.

Bueno, por lo menos vienen los Cavalera (en la foto), que a lo mejor en directo están bien. ¿Ustedes saben algo?

Actualizado el 4 de marzo: sumen a Saxon, Tesla, Death Angel y Airbourne.

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22 Feb 2008

Ayer estuve husmeando por Internet para escribir un Planeador sobre Art Brut, de quienes sólo he escuchado los singles y alguna cosita suelta, y me hicieron tanta gracia estos tipos que he decidido copiarme a mí mismo para optimizar los resultados del esfuerzo laboral. La banda británica, que actúa mañana en Bilbao dentro del festival Noise On Tour Pops, despegó como un cohete cuando apenas había compuesto tres o cuatro canciones. Los propulsó la siempre exagerada prensa musical de su país, y eso les convierte en sospechosos por defecto, pero a mí me parecen un grupo muy interesante, con esa mezcla de vocación artística y maneras burdas que han convertido en su inconfundible estilo. Por lo que he ido oyendo de su producción, entroncan con la muy respetable tradición británica de grupos un poco vanguardistas, un poco humoristas y un poco gamberros, como The Fall o Half Man Half Biscuit.

“No soy un intelectual, soy un idiota”, puntualiza su líder, Eddie Argos, cuando le plantean preguntas de cierto vuelo filosófico, aunque todo el mundo parece esforzarse en encontrar sentidos profundos bajo sus letras sobre formar un grupo, mudarse a Los Ángeles (y “salir con Axl Rose”) o lanzarse contra un cuadro de Matisse. Mientras le dedican seminarios en universidades de Alemania, él se deleita en el absurdo: “El primer álbum me reflejaba a mí a los 17 años, y supongo que este segundo me refleja a los 19”, dice el tipo, que debe de andar por los 27. Y que es capaz de resumir de manera diáfana la esencia de su banda: “Tenemos sentido del humor, pero no somos un chiste”.

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18 Feb 2008

El viernes me reafirmé en que los macrofestivales cada vez me importan menos, porque en ellos es imposible reproducir la excitación y el subidón que me proporcionaron los dos conciertos de la noche. Triángulo de Amor Bizarro cumplieron mis expectativas con un concierto intenso, sin bises (salió la bajista neorrubia, con un vaso de cubata y unas pinzas de echar hielo, para aclarar que no tienen más canciones) y bien saturado de ruido, sí, pero también sobrado de estribillos infalibles por su conjunción de melodía certera y letra memorable. Y, como tantos otros, aproveché lo tempranero de esa actuación para saltar al Antzoki y ver a Manta Ray, unos tipos que no están entre mis favoritos y que me han aburrido bastante en otras ocasiones, pero que el viernes se marcaron un concierto sobresaliente, apasionante de verdad, con un sonido potente y nítido que se escucha pocas veces. Así da gusto salir de casa y arruinarse en cervezas.

Me dio por pensar que Triángulo y Manta Ray están seguramente englobados en el mismo género teórico, por esa comodidad mental de pensar que todo el mundillo alternativo español es un destilado homogéneo de Rock De Lux, pero sus presentaciones en directo no pudieron ser más dispares. Si entendemos la historia de la música como una tensión constante entre dos polos (entre el estribillo y el desarrollo, entre la concisión y la exploración... a un lado estarían el rock and roll original y el punk y al otro, el rollo progresivo o el techno inteligente), cada uno de estos grupos se colocó decididamente a un extremo de ese espectro. Triángulo se remitieron varias veces a la pulsión del rockabilly más básico, de una manera que en disco no me parece tan evidente, mientras que Manta Ray supieron reproducir lo mejor del rock setentero más ambicioso, como el falso tribalismo de Can, sin desdeñar los guitarreos protoheavies tan propios de aquella época. Y qué bien me lo pasé con los dos.

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15 Feb 2008

Yo no sé si ocurre igual en todas partes, pero en Euskadi la gente se toma los festivales como un reto a sus facultades de adivinación: todo son cábalas, rumores, filtraciones, intentos de saber antes de tiempo quién va a tocar. Unas veces estos pronósticos se basan en un auténtico conocimiento del mercado internacional y otras, en fin, son puro wishful thinking, decir lo que se quiere a ver si así se cumple. Pues bien, revisen sus papeletas de apuestas, porque hoy se ha presentado en Madrid el grueso del Bilbao Live, y discúlpenme por dar un saltito entre la primera y la última palabra del nombre para evitar la publicidad gratuita.

Lo importante, The Police y R.E.M., ya se sabía y creo que está poco sujeto a objeciones, más allá de esa crítica cuestionable en sí misma de que no es un alarde de modernidad. Luego tenemos por ahí algún retornado (los Charlatans), estrellas en horas bajas (Lenny Kravitz, The Prodigy), sospechosos habituales en los listados de este tipo (Morcheeba, The Gift, Quique González), un par de nombres interesantes (Chris Cornell, los Wombats) y el relleno local. ¿Qué, pasamos de adivinadores a críticos? Si hago un juicio personal en blanco y negro, diré que a mí me apetece mucho ver a R.E.M. y a los Wombats, bastante a Police y muy poco a los demás, pero siempre que se tratan estos temas recalco lo mismo: es muy difícil organizar un festival que cumpla los requisitos exigidos de atraer a mucha gente (que esto cuesta dinero, señores) y mantener un cierto nivel de dignidad artística. ¿A ustedes qué les parece? ¿A quiénes tenían en su lista de deseados? ¿Quién se piden para lo que falta del cartel?

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