21 Abr 2008
Ya saben (y, si no, atraviesen esta puerta hacia la dimensión magoniana) que Robbie Williams se ha retirado del mundo para dedicarse a jornada completa a la ufología. El Guardian ha publicado este fin de semana un alucinante reportaje sobre su asistencia a un congreso sobre abducciones celebrado en Nevada. Al principio, la cosa suena preocupante: el Robbie rasurado de sonrisa lasciva se ha convertido en un freak barbudo, circunspecto y con visera, que colecciona DVDs sobre ovnis y los ve junto a su novia. Pero, poco a poco, su obsesión se va revelando como una simple vía de escape del aburrimiento, como si la cúspide del mundo fuese tan tediosa que no le quedase otro remedio que mirar hacia arriba para ver si aparece algún ser verde que le entretenga. De hecho, primero le dio por los espíritus: intentó pasar la noche en supuestas casas encantadas y trató con un par de videntes que le engañaron y le hicieron perder la fe. “Supongo que eso también podría pasar con los ovnis -admite- y entonces podría continuar con mi vida”. Y también dice: “Aunque se lo inventen todo, está mejor inventado que lo que escriben los tabloides. Es más interesante. Al menos, para mí”.
La verdad es que, cuando nos mofamos de las conductas demenciales de los ultrafamosos, a menudo olvidamos que su punto de partida son unas vidas muy raras, en las que nada parece de verdad. A mí me mandaron a entrevistar a Robbie Williams en un hotel de Bilbao cuando no era más que un ex Take That en busca de fortuna, la centésima parte de popular de lo que es ahora, y eso me permitió atisbar su enfermizo día a día: cuando llegué en taxi, decenas de fans apelotonadas frente a la puerta principal se abalanzaron sobre el vehículo pensando que el pasajero podía ser Robbie (mi apostura de esa época sin duda ayudó) y después me entregaron todo tipo de obsequios para el ídolo, desde peluches con corazones hasta la camiseta del Athletic que finalmente lució para la foto. La habitación del cantante estaba en la planta más alta, pero se seguían escuchando los chillidos histéricos procedentes de la calle. ¡Había desmayos! Y, en medio de todo eso, el tipo me pareció sorprendentemente cercano y... normal, si se tiene en cuenta que había vivido ya varios años en el ojo de ese remolino de pasiones desbordadas y engañosas. Ahora, según parece, ha cambiado una ficción por otra.
24 Feb 2008
En cuanto tuve noticia de la existencia de Songs To Make Dogs Happy, me puse a buscar por la red como un... sabueso. Se trata del primer disco para perros "aprobado por los perros", según se ufanan sus autores, que aseguran haber realizado pruebas con más de 200 animales de distintas nacionalidades para ratificar que les satisfacía la música. Yo me esperaba que el gusto canino tuviese algo más de distinción y categoría, incluso me imaginaba cortes inaudibles para el ser humano pero repletos de armónicos ultrasonidos que dibujarían sonrisas hociqueras, pero me he llevado una decepción al comprobar que los perros tienen más o menos las mismas preferencias musicales que las personas de 0 a 3 años, cuya melomanía siempre es cuestionable. Pinchen aquí y escuchen la versión española del gran hit del disco, Squeaky deaky, que reza así: "Squeaky deaky, me encanta mi juguete. / Squeaky deaky, brinco brinco brinco. / Squeaky deaky, lo abrazo y lo beso". Buffff, hasta en Hijos de Babel se escucha alguna cosa mejor. Pero, claro, esto no está pensado para ustedes a menos que ustedes sean golden retrievers aficionados a las cosas de Internet, así que habrá que remitirse a los verdaderos interesados: de las 23 valoraciones en Amazon, amablemente traducidas por los dueños, 18 son de cinco estrellas. "Mis tres border collies encontraron este cedé muy interesante", y cosas así.
Y yo que pensaba que a los perros les gustaría Caninus, el mítico grupo de metal encabezado por dos pitbulls... Les dejo con sus ladridos, para que hagan el experimento con su desprevenida mascota.
08 Dic 2007
Mucha gente aprovecha este puente para adornar el árbol de Navidad, colocar voluntariosamente el belén con musguillo y ríos de Albal o pegar espumillones con celo en las molduras del techo. Muchas veces el resultado es más bien penoso, seamos sinceros, pero la inmensa mayoría de la población repite año tras año las mismas estrategias de decoración navideña: es más, suelen utilizar exactamente los mismos elementos, que permanecen el resto del tiempo acumulando polvo dentro (¡o encima!) de un armario. El Playboy trae ideas frescas, y no se asusten, que no se trata de bolas navideñas con pezón ni de estrellas con mecanismo vibratorio, sino de una entrevista a Helena Bonham Carter en la que explica cómo viste la casa su despeinado amorcito Tim Burton: "Decora el árbol de Navidad con niños muertos, bolas viscosas y cosas así. Desde lejos parece precioso, reluciente, pero a medida que te acercas te das cuenta de que es bastante sangriento".
En vez de compartir residencia, la pareja vive puerta con puerta, con una clara diferencia de estilos: "Mi casa parece de Beatrix Potter. Él tiene Oompa-Loompas muertos (los enanos de Charlie y la fábrica de chocolate) y multicolores lámparas marcianas de fibra de vidrio". Y Bonham Carter admite que el hijo de ambos, que ahora tiene cuatro años, puede sentirse un poco extraviado en algún momento: "Probablemente querrá unos padres y tendrá que buscar en otra parte". Venga ya, que el pequeño Billy se lo debe de pasar bomba: los demás niños, y eso con mucha suerte, tienen que conformarse con ahorcar un Papá Noel del balcón.
22 Nov 2007


Siempre he abominado de los programas televisivos en los que menores de edad imitan a estrellas de la canción, e incluso me he lanzado muchas veces a argumentaciones acaloradas en las que invariablemente acababa apareciendo la palabra pederastia, pero soy tan incongruente que no me resisto a presentarles a dos personajes que han irrumpido casi a la vez en mi vida por culpa del azar, o más bien de StumbleUpon, que cada vez funciona mejor. Al primero, que al fin y al cabo ya es mayorcito, lo tienen en la foto de la izquierda: el quinceañero Vinny Miranda, más conocido como Juanny Cash, empezó cantando en un mercado de Seattle y ha terminado grabando un álbum en Nashville con John Carter Cash, el hijo del mito. La verdad es que produce cierta extrañeza escuchar una voz clavada a la de Johnny Cash saliendo de un adolescente, y supongo que la impresión se incrementa si se entienden bien esas letras de drogas, muerte y desolación, tan alejadas de Antes muerta que sencilla y su sanísimo consumismo descerebrado.
En fin, la de la derecha es Chicchi y a lo mejor la conocían ya, porque es famosilla en YouTube. Procede de Yokohama, tiene diez años y se dedica fundamentalmente a interpretar a la guitarra eléctrica clásicos de los Ventures, porque los japoneses son gente que tiende a la especialización. Eso sí, su web es mucho más difícil de entender que las letras de Johnny y Juanny: a lo mejor con las secciones en japonés pueden defenderse, pero les reto a sacar alguna conclusión de los textos en supuesto inglés.
21 Oct 2007
Queridos Reyes Magos. Este año he sido bueno, aún mejor que el anterior, porque la vida cada vez le deja a uno menos tiempo para portarse mal. Vale, he asistido a algunos conciertos un poquito satánicos -anteanoche mismo, en Basauri, el batería de Adrift formó varias veces la cruz invertida con sus baquetas-, pero sabéis muy bien que todo es de broma, que el heavy no es violencia y que el black metal es un género de chicos bien educados y capaces de declinar en latín, así que no podéis negarme el regalo que os voy a pedir este año: se titula Libro de pasatiempos del heavy metal, lo ha publicado la editorial canadiense ECW y me proporcionará horas y horas de diversión a salvo de las tretas del Maligno. Trae dibujos para colorear (de Metallica, de Danzig...), sopas de letras con nombres de grupos de heavy pelucón, un juego de formar palabras con las letras de Yngwie Malmsteen (bufff, qué difícil, la más larga que se me ocurre es senilmente, aunque seguro que el anagramático compañero Galante lo puede mejorar), un une los puntos de la perilla de Dimebag Darrell, un sudoku luciferino donde todos los números son seises... Ya sé que a vosotros, a pesar de las barbas y las melenas, no os va mucho esto del metal, pero yo creo que se trata de un volumen tan edificante como las otras obras del autor, el Libro de colorear del gangsta rap y el Libro de unir puntos del indie rock, donde al acabar los pasatiempos aparecen espléndidas figuras como la de Frank Black. No me falléis, que os lo he pedido con tiempo suficiente para que me lo traigáis en camello por el estrecho de Bering. Espero noticias vuestras escuchando lo nuevo de Mütiilation.
07 Sep 2007
No sé si alguno de ustedes se habrá quedado recientemente en el paro y busca un hobby con el que entretener las horas, pero, en ese caso, les ofrezco el ejemplo admirable del artista albanés Saimir Strati, flamante récord Guinness como autor del mosaico más grande fabricado con palillos. En ningún sitio consta si en la ardua empresa, que requirió millón y medio de mondadientes, utilizó el que apresa con sus fauces en esta foto, pero sí se sabe que la obra representa un caballo y está inspirada en el estilo de Gaudí. Y no se vayan a pensar que nuestro hombre es un advenedizo al que se le ha ocurrido el rollo este de la palillada para figurar, porque tiene detrás una carrera en la que figuran cuadros hechos con cáscaras de huevo y conchas de mejillón y, sobre todo, su obra maestra hasta el momento: un imponente retrato de Leonardo da Vinci que también es récord mundial, en la categoría de mosaico más grande fabricado con clavos. "A diferencia de los demás Guinness, obras efímeras que desaparecen, el mío es una obra de arte perenne", se ha chuleado Strati, orgulloso ante su caballo. Pónganse manos a la obra, que a lo mejor les ha quedado algo de aquellas clases de Pretecnología -¿no les obligaron a fabricar el famoso crucifijo con pinzas de tender?- y pueden labrarse un nombre y un cómodo porvenir.
(por cierto, esto sí que es una manualidad chula)
04 Ago 2007
¿Ya saben que pueden comer salchichas elaboradas exclusivamente con vacuno del país (vasco)? Ha nacido la Euskal Txahaltxitxa, la imagen de abajo es el cartel que la promociona y todo esto, según parece, no es un nuevo montaje de Gorka Limotxo sino la más pura realidad nacional. Temblad, Frankfurt y Viena, que peligra vuestro imperio salchichero.

03 Ago 2007
Mis espías gallegos me informan del último hit en verbenas, romerías y bares de mal vivir de la esquina noroeste: 'Gosto de mamar nos peitos da cabritinha', un impresionante hallazgo lírico de este señor de la foto, el portugués Quim Barreiros. Esa misma juventud alocada que menea el bullarengue con Siniestro Total y hace el majara cuando suena 'O tren' de Andrés do Barro celebra ahora al poeta de la pimba, un género popular luso que se caracteriza por su hondo enraizamiento en lo rural. Vamos, que Barreiros viene a ser un bigotudo cruce entre Flaco Jiménez y El Koala, aunque sus letras van más allá de la suma de ambos: «Cuando nací, mi madre no tenía leche. / Fui criado como un becerro rechazado. / Mamé de vacas, de todo lo que tenía pechos. / Crecí así, de esta manera, / y me quedé mal habituado», nos explica. En su repertorio también figuran otras picardías como 'Quiero oler tu bacalao' o 'Chupa, Teresa', a saber: «Chupa Teresa, chupa Teresa, que este helado sabroso está hecho de frambuesa». Ya me están tardando en ver el clip de la cabritilla.
03 Jul 2007
A lo mejor han tenido la relativa suerte de ver por televisión algún reportaje sobre el regreso de Loco Mía. Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante todos ustedes que, en mi condición de veraneante, muy próxima a la de ganado bovino, he llegado a tragarme emisiones tan nocivas como 'Supervivientes' -puestos a hacer outing, yo era de Rebecca, qué pasa- o 'Dónde estás, corazón', y fue precisamente en este último espacio donde me enteré de que los muchachos salían del túnel del tiempo impulsados por briosos abanicazos. Hace veinte años, por decirlo en sólo tres letritas, Loco Mía eran para mí la hez, porque suponían la síntesis de varios conceptos que detestaba: el hedonismo ibicenco -para aquel yo de entonces, cosa de pijos que disfrazaban su ventaja social de supuesta modernidad, como una actualización bailable de los españoles que presumían de haber vivido el París del 68-, la estulticia lírica -lo de "sexo, Ibiza, Loco Mía, / marcha, Ibiza, Loco Mía" era casi insuperable, aunque ellos mismos lo intentaron con denuedo en su "rumba, samba, mambo"- y, en fin, el triunfo del envoltorio sobre el contenido, tan propio de aquella década.
Pero el programa de marras -iba a calificarlo de cardiológico, pero es más ventricular, de vientre y culo- emitió imágenes de archivo de los locomíos ochenteros y me parecieron mucho más dignos de lo que recordaba. Caramba, casi los vi como un proyecto de vanguardia, con esas expresiones impasibles de maniquí robótico al estilo de Kraftwerk y Gary Numan, esa puesta en escena barroca y demencial y ese convencimiento pleno sobre su propuesta. Al principio lo atribuí a la chochez propia de mi edad, que me hace sentir nostalgia incluso por lo que en su momento odié, pero luego decidí quitarme responsabilidad y achacarlo a lo de siempre, al contraste: hubo un tiempo en que la música comercial española se creyó moderna, con mayor o menor acierto, y se arriesgó sin miedo a traspasar las fronteras del ridículo, pero últimamente parece entregada a glorificar la mediocridad en sus variantes baladista, latina o flamenquita. Es como si se hubiese creado una gran maquinaria para garantizar el aburrimiento, con lo que se abortan todas esas ideas que podrían divertir aun sin gustar.
22 May 2007
La verdad es que ya es casi tan famoso como su antimodelo, pero el Festival de Cans me parece una de esas ideas perfectas en su completa majadería y me resisto a no seguir promocionándolo. La aldea pontevedresa de Cans organiza a partir del jueves la cuarta edición de su certamen cinematográfico, anunciado en la web con los siguientes argumentos: «Si eres un tipo fino, tienes un modisto que te hace los trajes a medida, sólo bebes vinos con nombre francés y de tapa prefieres caviar beluga, quizás aún queden billetes en algún crucero a la Costa Azul. Si te gusta la fiesta, tienes curiosidad por lo que hacen las nuevas promesas del audiovisual gallego y quieres sentir el perfume de la hierba recién cortada mientras viajas en chimpín (remolque) desde o torreiro (explanada) hasta un cobertizo transformado en sala de cine, aquí está tu sitio». Y, ciertamente, yo me veo más en Cans que en Cannes, porque me encanta el caldo gallego y hasta el programa musical me resulta atractivo: Víctor Coyote y Pablo Novoa junto a los bombos portugueses de Os Bravos, una sesión de Juan de Pablos y actuaciones de The Ellas (grupo en el que Luis Tosar y otros tres barbudos versionan canciones de mujeres) y de unos prometedores (por el nombre) Tony Lomba & Elio dos Santos.
Por cierto, hablando de desviaciones galaicas: ¿alguno de ustedes vio la semana pasada Luar, el alucinante programa de variedades de la TVG? Sí, hombre, ése que hace poco encogió nuestro corazón de fans anunciando la muerte de El Fary. El viernes, cerveceando en un bar del barrio, casi me atraganté al presenciar la actuación de un tipo vestido de androide que tocaba techno con gaita, y quiero averiguar su nombre. No me disimulen, que seguro que alguno lo sabe.
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