13 Sep 2008
EepyBird, los dos tipos que demostraron al mundo lo que ocurría al mezclar Coca Cola y Mentos, han profundizado ahora en las posibilidades artísticas del Post-It y han creado esta preciosidad. ¡Eso sí que es aprovechar el material de oficina! Y esto es lo que se llama un post vago de fin de semana.
09 Ago 2008
Todavía no me he recuperado del impacto estético que me causó ayer la nueva campaña artística de Metro Bilbao. Artística digo, sí, porque no me atrevo a llamarla campaña de comunicación, ya que no sé muy bien qué pretenden transmitir al usuario los adhesivos que los responsables del suburbano han colocado por todas partes. Y, en cambio, queda clara su intención transgresora: está de moda ironizar a costa de los excesos neorrománticos y nuevaoleros de los 80, pero esta iniciativa va todavía más atrás en el tiempo y recupera el tono del estilo enrollado de la transición, cuando las autoridades descubrieron que quedaba muy moderno hablar como si llevases una navaja y una china en el bolsillo. Se las han arreglado para embutir en el mismo circulito una frase en euskera y tres eslóganes en castellano o así, a saber:
Metro & Rock: no me digan que no suena a nombre de certamen de rock de hace veintimuchos años, cuando participaban en esas cosas grupos como Lavabos Iturriaga, Alcaudón o Vado Permanente, por citar bandas de tres autonomías distintas. ¿Por qué precisamente rock? ¡Misterio!
¿Te vas a pasar? Pasamos por ti: supongo que quiere decir que, si un usuario bebe y/o se droga más allá de cierto límite, el metro lo recoge y lo lleva a casa. Si es eso, tengo la impresión de que la inmensa mayoría de la población diría pasamos a por ti, y el Panhispánico de Dudas no ve razones para censurar este uso. Expresado así, uno se queda con la inquietante duda de si están ofreciéndose a beber y/o drogarse en su lugar o, lo que es peor, si están proponiendo la opción de que el metro le pase a uno por encima.
No metro, no mambo: es el gran hallazgo de la campaña, por su cuidada construcción gramatical, por su uso de la palabra mambo en plan oficinista que se afloja la corbata y por lo estudiado del concepto de fondo. ¿Sin metro no hay fiesta? Pobres gentes de Rekalde, Otxarkoaga y otros barrios privados de mambo, timba, rumba y guaguancó.
Para todos ellos, un poco de mambo con la letra bien clara...
06 Jun 2008
Con el asunto de las entradas de Motörhead, la afición anda más anfetamínica que Lemmy. Y es lógico, porque se trata de una especie de evento híbrido que no resulta fácil de entender a bote pronto. Motörhead tocan dos fechas seguidas en el Rock Star Live, el 19 y el 20 de julio, y para ambas se pueden comprar entradas a 39 euretes en la venta anticipada y 44 en taquilla, pero el segundo día también habrá un montón de invitaciones que el Ayuntamiento de Barakaldo va a repartir sólo entre personas empadronadas en la localidad, a modo de regalo por las fiestas del Carmen. Así que los lectores baracaldeses deben estar atentos a El Correo Digital si quieren conseguir su invitación, pero a los demás sólo nos queda el sistema habitual de rascarnos el bolsillo.
Si se sienten rácanos, también pueden ver a Lemmy por unos 20 euros, pero será en forma de esta pequeña action figure que tienen en la foto. La hermosa efigie del líder de Motörhead, más o menos tan expresiva como el original, ha quedado inmortalizada en un muñequito que embellecerá cualquier rincón de su hogar, aunque el homenajeado analiza el objeto desde unos presupuestos filosóficos motörheadianos y no lo tiene del todo claro: “Me dijeron que es una action figure, y yo dije: ‘Entonces, ¿le vais a poner una polla?’. Me contestaron que no y les dije: 'Bueno, entonces no va a tener mucha acción, ¿no? Es un mal nombre'”.
P.S. Por cierto, estoy de... VACACIONES, y no le pongo un cuerpo aún más grande porque el sistema no me deja. Nos vemos en la segunda semana de julio.
11 Abr 2008
Internet está mostrando al mundo algunos puntos débiles de la democracia chikilicuatre, esa que, sólo por quedar de guay, deja en manos de la masa decisiones de las que uno se puede arrepentir después. Les ha pasado a los Mets, el club de béisbol de Nueva York, que organizaron una votación abierta en la red para elegir la canción que iba a servirles de himno, con el admirable propósito de dejarla atronar por la megafonía antes de los partidos y unir a todo el público en una sola voz y una misma ronquera. A sus propuestas –cosas tan honestas y americanas como el Living On A Prayer de Bon Jovi– se sumó una aportación popular inesperada, el Never Gonna Give You Up de Rick Astley, que acabó arrasando en el referéndum. El promotor de la iniciativa se debió de quedar bailando el brinkindans, el crusaíto, el michaeljackson y el robocop, todo a la vez. Y aquí hago una pausa para menores de treinta: Rick Astley era un inglés pelirrojo que en los 80 cantaba para un equipo de productores llamado Stock, Aitken & Waterman, reputados por facturar la música más hortera de la década, aunque el bueno de Rick tenía una gran voz y ese tema en concreto es perfectamente defendible siempre que no sea como himno de un viril club deportivo estadounidense.
Los Mets han sido víctimas del fenómeno conocido como rickrolling, una de las bromas por Internet más exitosas de los últimos años. Su objetivo es impedir que se extinga la llama del Never Gonna Give You Up y, hasta ahora, su principal mecanismo habían sido los enlaces engañosos que conducen a páginas donde se muestra el videoclip de la canción: vamos, como si yo les digo que aquí tienen a El Duque desnudo y aquí, la escandalosa escena lésbica entre Elsa Pataky y Scarlett Johansson. Con la votación de los Mets, les bastó correr la voz por Internet para que todo el mundo se apuntase a la gracieta. Lástima que el club neoyorquino haya ignorado la decisión de la mayoría y se haya sacado de la manga una segunda ronda, que se dirimirá según las “reacciones” del público en el estadio. ¡Para que luego presuman de demócratas!
24 Feb 2008
En cuanto tuve noticia de la existencia de Songs To Make Dogs Happy, me puse a buscar por la red como un... sabueso. Se trata del primer disco para perros "aprobado por los perros", según se ufanan sus autores, que aseguran haber realizado pruebas con más de 200 animales de distintas nacionalidades para ratificar que les satisfacía la música. Yo me esperaba que el gusto canino tuviese algo más de distinción y categoría, incluso me imaginaba cortes inaudibles para el ser humano pero repletos de armónicos ultrasonidos que dibujarían sonrisas hociqueras, pero me he llevado una decepción al comprobar que los perros tienen más o menos las mismas preferencias musicales que las personas de 0 a 3 años, cuya melomanía siempre es cuestionable. Pinchen aquí y escuchen la versión española del gran hit del disco, Squeaky deaky, que reza así: "Squeaky deaky, me encanta mi juguete. / Squeaky deaky, brinco brinco brinco. / Squeaky deaky, lo abrazo y lo beso". Buffff, hasta en Hijos de Babel se escucha alguna cosa mejor. Pero, claro, esto no está pensado para ustedes a menos que ustedes sean golden retrievers aficionados a las cosas de Internet, así que habrá que remitirse a los verdaderos interesados: de las 23 valoraciones en Amazon, amablemente traducidas por los dueños, 18 son de cinco estrellas. "Mis tres border collies encontraron este cedé muy interesante", y cosas así.
Y yo que pensaba que a los perros les gustaría Caninus, el mítico grupo de metal encabezado por dos pitbulls... Les dejo con sus ladridos, para que hagan el experimento con su desprevenida mascota.
30 Ene 2008
Últimamente es casi imposible encender la tele sin toparse con algún cantante amateur que aspira a convertirse en profesional, aunque en la mayoría de los casos queda claro que el andamiaje para sostener ese sueño es más bien endeble. Los segundos que transcurren antes de que el botón para huir zapeando haga efecto –bueno, confieso que a veces me quedo minutos mirando la pantalla, presa del estupor– me han servido para comprobar la vigencia de una costumbre que me horroriza hace años: la fonética delirante de los aspirantes a artistas famosos. Con el tiempo me he acostumbrado a que la mayoría canten como negros, forzando las inflexiones propias del gospel y el soul hasta para entonar un fandanguillo, pero me resulta más difícil de tragar esa obsesión de hacer fricativas las uves, aproximándolas a las efes al estilo de Julio Iglesias, y de sesear aunque se provenga del corassssón de Castilla. El célebre episodio del poyeya fue, en definitiva, sólo un paso más en este sindiós de hacer las cosas lo más artificiales que se pueda.
Miedo me da hasta dónde podrán llegar los Hijos de Babel, que ya parten por derecho de pronunciaciones peculiares.
16 Ene 2008
España tal vez sea el único país que se pone a escribir un himno y acaba haciendo un sainete. Ya saben que el Comité Olímpico Español ha dado marcha atrás, con la agilidad que se supone a personas tan atléticas, y ha decidido no presentar la letra al Congreso porque genera “controversia y en muchos casos rechazo”. Y digo yo: ¿acaso no lo sabían? ¿Es que no lo sospechaban antes incluso de meterse en este fregado? A mí la letra elegida me parecía un pequeño espanto, porque cultivar con mentalidad de izquierdas un género de derechas no suele dar buen resultado (entiéndame derechas en un sentido tan amplio como para incluir el himno soviético, que ya es amplitud), pero eso es lo de menos: aunque todos los premios Nobel del mundo se hubiesen aliado para redactar el himno más bello e inteligente de la historia, habría generado controversia y en muchos casos rechazo. Los himnos nacionales están pensados para exaltar valores que muchos detestamos, y la gente aficionada a los himnos nacionales detesta valores que muchos admiramos, así que la Concordia, con mayúscula hímnica, se presenta como un ideal inalcanzable, más aún en este país con tanta afición a las fronteritas. Un himno instrumental me parece un gran avance, porque, en caso de necesidad, uno puede boicotearlo mentalmente con alguna coplilla internacionalista y libertaria.
Eso sí, me da mucha pena el autor de la letra desechada, Paulino Cubero. Después de esta broma sin gracia le van a conocer como "el del himno" en toda España, desde los verdes valles al inmenso mar.
Actualizado el 17 de enero: Qué bien ha resumido la peripecia Cubero con un verso de José Hierro. "Después de todo, todo ha sido nada".
30 Nov 2007
Está claro que, en este mundo de los blogs, uno está condenado a acabar haciendo lo que más detesta como lector. Siempre he odiado, por ejemplo, que un blog me haga perder el tiempo con cuestiones más o menos internas, como sus cumpleaños o sus estadísticas, y ya he incurrido en esos dos vicios (aquí y aquí). Me aburre soberanamente la tendencia a convertir los posts en un muestrario de YouTube, pero también suelo cometer ese pecado, y no les encastro los vídeos en la página por la sencilla razón de que no sé. Y lo que me saca definitivamente de mis casillas es que alguien dedique una entrada a decir que ha escrito algo en alguna otra parte. Esto no lo había hecho todavía, pero ha llegado la hora: a partir de hoy, tienen en la sección GPS de El Correo Digital una columnilla titulada El Planeador, donde trataré de comentar algún acto recomendable de la agenda del día o del fin de semana. Hoy, Al & The Black Cats, los señores rockabillies de la foto.
Claro que, en realidad, lo que menos soporto en un blog es que pida perdón mil veces por no actualizar con frecuencia. Y me temo que tengo que pedirles perdón porque, últimamente, no actualizamos con frecuencia.
14 Nov 2007
Soy una de esas personas saludables que pasean los domingos por la mañana, cuando muchos de ustedes se dedican simplemente a exudar toxinas. Suelo caminar con placidez de prejubilado por el centro de Bilbao o por el parque Etxebarria, pero esa rutina apacible se ve arruinada últimamente por la insidiosa megafonía, aunque sé que esto ha sonado un poco al ilustre compañero Olmo. Por un lado está la pesca infantil en la ría, que no sé por qué diablos ha de tener música de fondo; por otro, las ocasionales competiciones deportivas, que -además de eso- no sé por qué diablos han de discurrir por el cogollo de la villa y no por algún polígono discreto y apartado. Lo que más me preocupa es lo de la pesca: ¿tiene sentido que, a la vez que demuestran que el agua se va limpiando, contaminen acústicamente buena parte del casco urbano, hasta el parque y más allá?
Y, para colmo, está lo que ponen. Sólo artistas vascos, vale. Sólo artistas vascos que canten en euskera, mmmm... Sólo artistas vascos que canten en euskera y con un pie o los dos en el folk... Pues miren, no, ya basta: ¡qué pesadez que se identifique la animación callejera con esas canciones oídas mil veces! ¡Aburre hasta a los peces! Y perdonen que les diga, porque supongo que el criterio del DJ será ideológico: ¡qué sensación de cultura muerta! Da la impresión de que quieren ocultar a los niños que existe la diversidad, incluso aquí, y que se puede ser la persona más vasca del mundo sin necesidad de escuchar todas las fiestas de guardar Euskal Herrian euskaraz. En fin, me imagino que jamás van a pinchar flamenquito -por mucho que Ojos de Brujo toquen en el Ikasle Eguna-, pero podían colar un paréntesis internacionalista de Vivaldi o Bach entre Oskorri y Sorotan Bele, o al menos descubrir que Euskadi sigue produciendo artistas aptos para las mañanas como, y digo los primeros que se me ocurren, Tulsa, Rubia, Chico y Chica, Iñigo Coppel o El Mentón de Fogarty.
02 Nov 2007
Cuánto nos gusta comer, ¿verdad? Unos seremos más de sushi de anguila y otros de huevos fritos con jamón, sin olvidar la poderosa facción que defiende los canutillos de crema y el chocolate fundido, pero la comida ocupa buena parte de nuestros pensamientos y, muchas veces, se graba en nuestros recuerdos con una fuerza que a los placeres intelectuales les cuesta igualar. Yo pensaba que los indies eran de poco comer, los veía como ascetas de delgada apariencia forzados a elegir entre una alubiada copiosa y una camiseta ceñida, pero me retracto al ver que Ediciones 451 ha publicado en España y en español Sound Bites, recopilación de las columnas periodísticas en las que Alex Kapranos contaba lo que iba ingiriendo en sus giras con Franz Ferdinand. Resulta que el hombre fue cocinero antes que estrella y sacó buen provecho de ello: "Así aprendí que una buena dinámica de grupo vale más que los méritos de cualquier individuo", ha explicado. No tengo el libro, pero en la web de The Guardian, el periódico que publicó originalmente los textos, pueden leer buena parte de ellos, como el dedicado a Madrid: los chicos se zamparon un largo menú en la cocina de La Broche, el restaurante de Sergi Arola, algo que ustedes seguramente jamás podrán hacer, y quizá les resulte curioso ver que el cantante de los aureolados Franz Ferdinand menciona el queso idiazábal. Kapranos sale muy contento: "Es como si la cocina rural española hubiese sido concentrada, refinada y reducida a su esencia", valora tras la tripada.
Aquí en España teníamos el Diario gráfico gastronómico de Nacho Canut, pero parece que no lo actualiza hace siglos; bueno, año y pico, que en Internet vienen a ser siglos. Una pena, porque era muy divertido ver sus caterings de concierto... Y perdonen que me despida de forma abrupta, pero entenderán que ya es hora de comer.
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