13 Ago 2009

Estoy siguiendo con curiosidad la tanda más reciente de declaraciones y artículos contra Stieg Larsson. Quizá hayan visto que Donna Leon declaró a El País que el primer libro de la trilogía Millennium le había parecido “patológicamente malo”, aunque tengo la impresión de que se trató de una traducción poco fina, ya que parece referirse a una supuesta perversión moral y no a falta de maña literaria. En cualquier caso, la valoración de la estadounidense trasplantada a Venecia –que no se acabó la novela por la “repugnancia” que le producía su falta de “calidez humana”, ya ven qué peculiar talante para una escritora de crímenes– encaja en la nueva moda: atacar a Larsson y decir que sus libros son basurita. Allá por junio, en mis vacaciones, la tendencia era la contraria: primaba cierto tono reivindicativo, incluso recuerdo haber leído a una desconcertante opinadora que decía “amar” al sueco pese a que las primeras doscientas páginas de su tercer libro le habían resultado “soporíferas”.
Yo, sinceramente, flipo con todo esto. Sobre todo, flipo con dos tipos de seres: aquellos que se han tragado los tres tochos de Larsson y no van a leer ni una página más en el resto del año y aquellos que desprecian sus libros sin haber leído ni línea. Pero entre ambos extremos también se da la opinión desencaminada. Creo que en este asunto hay varias verdades más o menos incuestionables: que el sueco escribía literatura de consumo –y no cabe compararlo, por ejemplo, con Le Clézio–, que era bastante bueno escribiendo literatura de consumo –les recuerdo que la gente se está devorando dos mil y pico páginas– y que su éxito ha alcanzado dimensiones desproporcionadas, ya que su literatura de consumo no es tan diferente de otra literatura de consumo que vende cien o mil veces menos. A partir de ahí, me parece que muchas valoraciones exageradamente negativas se sustentan sobre un andamiaje de pose y/o de expectativa desenfocada, mientras que muchas valoraciones exageradamente positivas se basan, con perdón, en la escasez de lecturas.
Por supuesto, a uno puede gustarle o no la trilogía, pero, por favor, no la vituperen por no cumplir lo que nunca pretendió ni la conviertan en una cumbre de la literatura. Ah, yo he leído los tres, me lo he pasado muy bien y he sentido esa urgencia que te impide soltar el libro hasta que lo terminas. Y la foto, que tanta envidia da vista desde aquí, es de María S. Nieto.
26 Ene 2009

Pssssst, no se chiven a mis admirables compañeros, pero suelo leer la sección de Política un poco por encima, en un torpe intento de que mi buen humor matinal sobreviva hasta la hora de comer (y les aseguro que frases absolutistas y solipsistas como “ni el PP ni el PSE conocen a este pueblo” me fulminan la sonrisa). Sin embargo, con esto de las elecciones, de repente tenemos unas páginas de Política que parecen la Rolling Stone. Los partidos han debido de ver algún reportaje sobre la importancia de la música en la campaña de Obama y se han puesto a preparar playlists que den una idea moderna y cosmopolita de sus líderes. El PNV tira en vivo y en directo de la cantante negra Sheilah Cuffy y de las txalapartaris gemelas Ttukunak (las tienen en la foto de arriba y... ¡han colaborado con John Zorn!). Patxi López, que ya saben que es fan de Los Punsetes, recurre a canciones de Duffy, de Tequila, de Mikel Laboa y... ¡del orondo hawaiano Israel Kamakawiwo’ole! Y el PP anuncia que se presentará en Vitoria con un concierto de Pitingo, aunque en este caso no se me ocurre nada para destacar entre exclamaciones.
Qué bien, a lo mejor llega un día en el que quitan la parte hablada de los mítines.
Actualizado el 28 de enero: miren, miren, ya les decía yo. Lo que me parece alucinante son los comentarios de algunos lectores sobre "hacerse el vasquito". Por dos razones que se complementan de una manera un poco rara: primero, porque, que yo sepa, Patxi López es vasco, de Portugalete; segundo, porque a mí también me gustan Kortatu, peregriné en su momento a conciertos de Negu Gorriak y no tengo nada de vasco ni pretendo hacérmelo. Vamos, que Logroñokoa naiz eta harro nago. Y ya vale de fronteritas culturales.
22 Ene 2009
Sí, la llegada de Obama a la presidencia de Estados Unidos es un hecho mucho más histórico que la mayoría de las noticias que suelen recibir ese calificativo, pero uno empieza a estar un poco saturado. Cada vez que escucho eso de “Dios bendiga América”, no puedo evitar que un automatismo tonto de mi cerebro replique con esta canción...
23 Dic 2008
Yo debo de ser un tipo muy esaborío (o incluso desaborido, como recoge la Academia), un soso cascarrabias capaz de aguar cualquier fiesta, pero no entiendo la gracia de disfrazar a una actriz de señora del pueblo para que haga creer al mundo que ha centrifugado y ha echado suavizante a su lotería premiada. Será problema mío, ya les digo: las bromas, así en general, no me gustan, porque tras ellas suele ocultarse la intención de demostrar que el bromista es más espabilado que su víctima, y también porque su objetivo final parece consistir en hacernos a todos un poco más recelosos, un poco más duros, un poco más malos. Pero hasta ahora entendía que, para que una broma fuese chistosa, tenía que mover al embromado a hacer o decir algo risible, colocarle en una situación cómica. Porque engañar en sí carece de mérito y de efecto humorístico: si yo les digo que ayer me atropelló un autobús, ustedes no tienen por qué desconfiar, y los mensajes de ánimo que me vayan dejando no serán más divertidos que si el accidente hubiese ocurrido de verdad. Pero es que, además de un esaborío, debo de ser un antiguo, porque veo por algunos comentarios que la gente escribe por ahí que la broma del Follonero es una cosa hilarante.
Ya que hemos tirado de diccionario, ¿sabían que follón también significa ventosidad sin ruido?
12 Dic 2008
Bettie Page murió ayer en Los Angeles a los 85 años. En su otra vida, Bettie fue la pin-up por excelencia, una de las personas más fotografiadas del siglo XX, un icono sexual que combinaba frescura y provocación, sonrisa y látigo. Curiosamente, según su biografía, su carrera en el cine se frustró por su negativa a acostarse con un productor y, sin embargo, su éxito como modelo se disparó cuando conoció a un policía aficionado a la fotografía, para que vean que en esto de la rijosidad no te puedes fijar de las apariencias. Pero, en 1958, la diosa del fetichismo y el bondage desapareció de la escena y empezó su nueva vida, dominada primero por la fe religiosa y después por la esquizofrenia paranoide. De hecho, en los últimos 50 años, sólo se le sacó una fotografía, así que es como si nunca hubiera envejecido.
13 Sep 2008
EepyBird, los dos tipos que demostraron al mundo lo que ocurría al mezclar Coca Cola y Mentos, han profundizado ahora en las posibilidades artísticas del Post-It y han creado esta preciosidad. ¡Eso sí que es aprovechar el material de oficina! Y esto es lo que se llama un post vago de fin de semana.
09 Ago 2008
Todavía no me he recuperado del impacto estético que me causó ayer la nueva campaña artística de Metro Bilbao. Artística digo, sí, porque no me atrevo a llamarla campaña de comunicación, ya que no sé muy bien qué pretenden transmitir al usuario los adhesivos que los responsables del suburbano han colocado por todas partes. Y, en cambio, queda clara su intención transgresora: está de moda ironizar a costa de los excesos neorrománticos y nuevaoleros de los 80, pero esta iniciativa va todavía más atrás en el tiempo y recupera el tono del estilo enrollado de la transición, cuando las autoridades descubrieron que quedaba muy moderno hablar como si llevases una navaja y una china en el bolsillo. Se las han arreglado para embutir en el mismo circulito una frase en euskera y tres eslóganes en castellano o así, a saber:
Metro & Rock: no me digan que no suena a nombre de certamen de rock de hace veintimuchos años, cuando participaban en esas cosas grupos como Lavabos Iturriaga, Alcaudón o Vado Permanente, por citar bandas de tres autonomías distintas. ¿Por qué precisamente rock? ¡Misterio!
¿Te vas a pasar? Pasamos por ti: supongo que quiere decir que, si un usuario bebe y/o se droga más allá de cierto límite, el metro lo recoge y lo lleva a casa. Si es eso, tengo la impresión de que la inmensa mayoría de la población diría pasamos a por ti, y el Panhispánico de Dudas no ve razones para censurar este uso. Expresado así, uno se queda con la inquietante duda de si están ofreciéndose a beber y/o drogarse en su lugar o, lo que es peor, si están proponiendo la opción de que el metro le pase a uno por encima.
No metro, no mambo: es el gran hallazgo de la campaña, por su cuidada construcción gramatical, por su uso de la palabra mambo en plan oficinista que se afloja la corbata y por lo estudiado del concepto de fondo. ¿Sin metro no hay fiesta? Pobres gentes de Rekalde, Otxarkoaga y otros barrios privados de mambo, timba, rumba y guaguancó.
Para todos ellos, un poco de mambo con la letra bien clara...
06 Jun 2008
Con el asunto de las entradas de Motörhead, la afición anda más anfetamínica que Lemmy. Y es lógico, porque se trata de una especie de evento híbrido que no resulta fácil de entender a bote pronto. Motörhead tocan dos fechas seguidas en el Rock Star Live, el 19 y el 20 de julio, y para ambas se pueden comprar entradas a 39 euretes en la venta anticipada y 44 en taquilla, pero el segundo día también habrá un montón de invitaciones que el Ayuntamiento de Barakaldo va a repartir sólo entre personas empadronadas en la localidad, a modo de regalo por las fiestas del Carmen. Así que los lectores baracaldeses deben estar atentos a El Correo Digital si quieren conseguir su invitación, pero a los demás sólo nos queda el sistema habitual de rascarnos el bolsillo.
Si se sienten rácanos, también pueden ver a Lemmy por unos 20 euros, pero será en forma de esta pequeña action figure que tienen en la foto. La hermosa efigie del líder de Motörhead, más o menos tan expresiva como el original, ha quedado inmortalizada en un muñequito que embellecerá cualquier rincón de su hogar, aunque el homenajeado analiza el objeto desde unos presupuestos filosóficos motörheadianos y no lo tiene del todo claro: “Me dijeron que es una action figure, y yo dije: ‘Entonces, ¿le vais a poner una polla?’. Me contestaron que no y les dije: 'Bueno, entonces no va a tener mucha acción, ¿no? Es un mal nombre'”.
P.S. Por cierto, estoy de... VACACIONES, y no le pongo un cuerpo aún más grande porque el sistema no me deja. Nos vemos en la segunda semana de julio.
11 Abr 2008
Internet está mostrando al mundo algunos puntos débiles de la democracia chikilicuatre, esa que, sólo por quedar de guay, deja en manos de la masa decisiones de las que uno se puede arrepentir después. Les ha pasado a los Mets, el club de béisbol de Nueva York, que organizaron una votación abierta en la red para elegir la canción que iba a servirles de himno, con el admirable propósito de dejarla atronar por la megafonía antes de los partidos y unir a todo el público en una sola voz y una misma ronquera. A sus propuestas –cosas tan honestas y americanas como el Living On A Prayer de Bon Jovi– se sumó una aportación popular inesperada, el Never Gonna Give You Up de Rick Astley, que acabó arrasando en el referéndum. El promotor de la iniciativa se debió de quedar bailando el brinkindans, el crusaíto, el michaeljackson y el robocop, todo a la vez. Y aquí hago una pausa para menores de treinta: Rick Astley era un inglés pelirrojo que en los 80 cantaba para un equipo de productores llamado Stock, Aitken & Waterman, reputados por facturar la música más hortera de la década, aunque el bueno de Rick tenía una gran voz y ese tema en concreto es perfectamente defendible siempre que no sea como himno de un viril club deportivo estadounidense.
Los Mets han sido víctimas del fenómeno conocido como rickrolling, una de las bromas por Internet más exitosas de los últimos años. Su objetivo es impedir que se extinga la llama del Never Gonna Give You Up y, hasta ahora, su principal mecanismo habían sido los enlaces engañosos que conducen a páginas donde se muestra el videoclip de la canción: vamos, como si yo les digo que aquí tienen a El Duque desnudo y aquí, la escandalosa escena lésbica entre Elsa Pataky y Scarlett Johansson. Con la votación de los Mets, les bastó correr la voz por Internet para que todo el mundo se apuntase a la gracieta. Lástima que el club neoyorquino haya ignorado la decisión de la mayoría y se haya sacado de la manga una segunda ronda, que se dirimirá según las “reacciones” del público en el estadio. ¡Para que luego presuman de demócratas!
24 Feb 2008
En cuanto tuve noticia de la existencia de Songs To Make Dogs Happy, me puse a buscar por la red como un... sabueso. Se trata del primer disco para perros "aprobado por los perros", según se ufanan sus autores, que aseguran haber realizado pruebas con más de 200 animales de distintas nacionalidades para ratificar que les satisfacía la música. Yo me esperaba que el gusto canino tuviese algo más de distinción y categoría, incluso me imaginaba cortes inaudibles para el ser humano pero repletos de armónicos ultrasonidos que dibujarían sonrisas hociqueras, pero me he llevado una decepción al comprobar que los perros tienen más o menos las mismas preferencias musicales que las personas de 0 a 3 años, cuya melomanía siempre es cuestionable. Pinchen aquí y escuchen la versión española del gran hit del disco, Squeaky deaky, que reza así: "Squeaky deaky, me encanta mi juguete. / Squeaky deaky, brinco brinco brinco. / Squeaky deaky, lo abrazo y lo beso". Buffff, hasta en Hijos de Babel se escucha alguna cosa mejor. Pero, claro, esto no está pensado para ustedes a menos que ustedes sean golden retrievers aficionados a las cosas de Internet, así que habrá que remitirse a los verdaderos interesados: de las 23 valoraciones en Amazon, amablemente traducidas por los dueños, 18 son de cinco estrellas. "Mis tres border collies encontraron este cedé muy interesante", y cosas así.
Y yo que pensaba que a los perros les gustaría Caninus, el mítico grupo de metal encabezado por dos pitbulls... Les dejo con sus ladridos, para que hagan el experimento con su desprevenida mascota.
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