09 Abr 2007

El Washington Post publicó ayer un reportaje genial (yo lo he descubierto gracias a Fogonazos) que cuestiona la sensibilidad del ciudadano moderno ante la belleza, o incluso ante la Belleza. Vale, la tesis impone un poco, pero les prometo que el desarrollo resulta mucho más divertido: en esencia, han puesto a un violinista de élite a tocar en el metro en hora punta, para comprobar cuánta gente se detenía a escuchar y cuánto dinerín le dejaban en la funda. La estrella mendicante ha sido Joshua Bell, al que conocerán si son aficionados a la música culta (la frase tiene truco, porque no les ocultaré que yo no lo conocía), que se puso unos vaqueros y una gorra de béisbol, se plantó en una céntrica estación de Washington DC con su stradivarius de 1713 e interpretó seis piezas. En el transcurso de la actuación pasaron por allí 1.097 personas, la mayoría de camino a su puesto de trabajo en el Gobierno federal, y sólo se pararon a escuchar dos: John Picarello, que supo apreciar que se trataba de un violinista «soberbio», y Stacy Furukawa, que identificó al músico porque había asistido a un concierto suyo tres semanas antes. Ah, cuenten también a un trabajador de Au Bon Croissant, que asomaba la cabeza de vez en cuando para ver quién hacía ese ruido maravilloso: «Este hombre estaba sintiendo la música», elogió el cruasanero melómano. La recaudación ascendió a 32 dólares, porque los periodistas no suman los 20 que le dejó Furukawa movida por el reconocimiento. «No está tan mal. Son 40 pavos a la hora. Podría vivir bien haciendo esto y no tendría que pagar a un agente», valoró un optimista Bell.

Está claro que, a muchos, los afanes cotidianos no les (nos) dejan tiempo para disfrutar de lo bueno, ni siquiera para darse (darnos) cuenta de que existe. Pero, como no puedo evitar una carga de negatividad obcecada, me encantaría saber qué porcentaje de esos burócratas se declara apasionado de la música clásica, pone cara de extremo disfrute cuando asiste a un concierto recomendado e incluso se permite alabar la excepcional técnica del intérprete. ¿Ustedes creen que se habrían parado, por cierto?


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isabel

isabel dijo

He leido este apunte tras leer la noticia en el apartado "Gente", y me ha parecido "curioso" (=preocupante) comprobar cómo se pueden obtener "conclusiones sociológicas" de un experimento trucado en origen. Que hubieran puesto al violinista con las misma "armas" (=Stradivarius, vaqueros y gorra de beisbol) y en el mismo sitio pero a la hora de la salida del trabajo; seguro que el resultado hubiera sido muy distinto. Concluir que la gente no sabe apreciar la buena música fuera del "envoltorio" tradicional (=sala de conciertos) con esas premisas creo que es como establecer que a la gente no le gusta el fútbol poniéndose a repartir en la boca del metro, a las 8 de la mañana de un día laborable, entradas gratuitas para un Barsa-Madrid que va a comenzar en media hora. Dejando aparte las bromas, ¿de verdad alguien esperaría que un elevado porcentaje de los "tentados" con esa oferta iba a llamar al trabajo alegando indisposición repentina?.

Agrimensor K

Agrimensor K dijo

Bueno, Isabel, tampoco se trataba de que se tirasen allí los tres cuartos de hora. La cuestión era que se interesasen un poco. Lo de las entradas para el fútbol no me vale: si hubiese estado Ronaldinho haciendo tocaditas de balón, seguro que se habría parado más gente. Incluso si, en vez del brasileño, el protagonista hubiese sido otro importante futbolista que pudiese 'actuar' sin ser reconocido.

Ah, no, que eso no existe.

MIkel

MIkel dijo

Me ha parecido un comentario muy interesante y respondiendo a la pregunta que planteas al final del mismo creo que no me pararía. Reconozco no tengo una educación musical clásica muy buena y me gustaría aprender más sobre ésta y sobre otras muchas cosas pero ni siquiera tengo tiempo.



Buen blog, desde luego.

MIKEL

MIKEL dijo

Me ha parecido un curioso comentario y respondiendo a la pregunta que planteas al final del mismo yo creo que no me pararía. No tengo un oído muy musical porque reconozco que no he recibido una buena educación de música clásica, tal vez sea mejor mi educación acerca de la música pop o rock, la típica que se radia. me gustaría aprender más sobre esta música pero como me gsutaría aprender más sobre tantas otras cosas que son innumerables.



Buen blog.

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