04 Sep 2006

La etiqueta heavy metal siempre ha tenido algo de desatino. A poco que nos abstraigamos de ideas preconcebidas, está claro que las palabras metal pesado sugieren una música lenta y grave, no la adrenalina acelerada y las guitarras incendiarias a las que nos han acostumbrado durante décadas los grupos del gremio. En los últimos tiempos, muchas bandas han abandonado esos clichés y se dedican a explorar las posibilidades de la extrema lentitud, la repetición inmisericorde y las frecuencias más bajas de las guitarras. El antiguo testamento de esta tendencia se encuentra en los discos de Black Sabbath y el nuevo lo escribieron Earth y Sleep en plena época grunge, pero últimamente los proyectos entregados a estas exploraciones se cuentan por decenas: desde los muy respetados SunnO))) hasta entes marcianos como Corrupted, un grupo japonés que gruñe en supuesto castellano temas interminables con títulos como 'Llenándose de gusanos' o 'Se hace por los sueños asesinos'.

Para mí, la última revelación de este subgénero han sido Orthodox, un trío sevillano que acaba de editar su álbum de debut con el bello título de 'Gran Poder'. Su estrategia me parece impecable: ¿para qué disfrazarte de satánico si puedes ir de nazareno, que es más auténtico y da mucho más miedo? ¿De qué sirven estrellas de cinco puntas y tonterías similares cuando puedes retratarte frente a auténticas piezas de imaginería andaluza? Los propios Orthodox explican que sus influencias rockeras «se entrelazan con la peculiar forma de percibir el folclore religioso de su tierra, dando lugar a una música de aspecto litúrgico a base de repeticiones obsesivas, minimalismo, feedback, distorsión y drones infinitos y creando una sensación de primitivismo que induce al trance y pone banda sonora a todos los aspectos oscuros del cristianismo: opresión, pecado, sufrimiento y dolor». Les confesaré que a mí, más que al trance, escuchar el disco entero me induce al dolor de cabeza, pero a la vez me enganchan esas canciones larguísimas, como prolongados estertores rítmicos. Y, si no se fían de mí, atiendan al gran apóstol de lo progresivo, Julian Cope, que ha mencionado a Orthodox en un artículo para The Guardian.

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ugly_naked

ugly_naked dijo

hola,



sólo me gustaría pedir a oscar cubillo un poco más de rigor al hacer sus críticas de conciertos, que no se invente cosas y que no disfrace la ignorancia de adjetivos grandilocuentes



gracias y mis disculpas por utilizar vuestro post sin venir a cuento ;)



saludos

NULL

NULL dijo

Pues sí, no viene al caso. Pero, ya que sacas el tema, te diré que yo he estado con Cubillo en muchos conciertos (¿cincuenta, quizá?) y jamás se ha inventado nada en la crónica posterior. Otra cosa es que alguna vez pueda equivocarse, como todos.

Pablo Sáiz de Quevedo García

Pablo Sáiz de Quevedo García dijo

Porseguir, el off-topic, no es que se invente. Es que va de guay. Como levantando el dedo meñique, como un petimetre que se cree superior, ante muchos grupos. Y, con esa actitud, lo único que demuestra es un alto grado de payasez y una credibilidad bastante baja.

NULL

NULL dijo

Yo creo que a veces lo leéis con prejuicios, de verdad, y os lo tomáis
demasiado en serio. Pero bueno: escuchad a Orthodox, que a Cubillo no
le gustarían nada, y cerremos el off-topic.

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