No podía creerlo. Una serie de coincidencias me habían hecho caminar todo el paseo de Reforma a lo largo del bosque de Chapultepec hasta dar con ello. Ese día no tenía bicicleta, pues había llegado en pesero de mis clases de frontón; pero no tomé siquiera el pesero de vuelta. Debía bajar hasta el Auditorio para comprar unos boletos y luego continuar hasta el museo de Antropología, donde la víspera había olvidado mi mochila en el guardarropa. Caminaría, al fin y al cabo el paseo era agradable.
Cuando por fin salí de Antropología crucé la avenida para arrimarme a la reja del parque, así vería la exposición del momento, parecía que acababan de cambiar los panelones. Un cartel rezaba: “BA-DF”. Caray, me dije. Era una retrospectiva de fotografía urbana que buscaba puntos en común entre Buenos Aires y la Ciudad de México. “Dos fotógrafos actuales continúan el trabajo de sus maestros, Horacio y...” ¡Horacio! Tengo libros suyos allí en mi casa vasca. Era él, Coppola, el maestro de mi profesor de fotografía durante mi estancia porteña. A sus 106 años, aún vive en Buenos Aires y algunos libros suyos también viven en mi casa. Yo aprendí, o lo intenté, lo que Horacio le enseñó a David: ambientes tan oscuros y tan lejanos del negro puro al mismo tiempo, que se relevan como paisajes que allí estuvieron, a la vista de todos, pero que solo una cámara supo ver y plasmó, pese a las gigantografías, en impecable grano fino.
Avancé por la reja hasta encontrar una foto fugada hacia un atardecer. Un coche vertical dibujaba eses entre casas horizontales de algún suburbio pampeano desierto. Algo no cuadraba. Las líneas serpenteaban entre la negrura, pero incapaces de transmitir toda la paz de que es capaz quien pinta suave con luz. El cielo corría de arriba abajo y el sol, más bien, parecía haberse caído. Un pueblo apaisado anochecía en su marco enhiesto.
En la reja de Chapultepec sólo había bastidores verticales. Qué te hicieron, Horacio, a ti y a tu pampa llana.
Sobre este blog
Yo era muy casero y tuve una novia que no lo era. Luego terminamos pero me quitó lo de casero. Salí de Vitoria y desde ahí viví en Pamplona, Utrecht, Buenos Aires, Barcelona, Guadalajara (MX) y desde agosto de 2007 en Ciudad de México. Soy redactor de publicidad en Terán\TBWA y extraño al Tau y al Alavés, y a San Lorenzo de Almagro. Pero este blog versa sobre México, y en unos tags más, sobre montaña, greografía, ferrocarril, genealogía, fotografía, lectura y viajes, muchos viajes.
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