3er día.
Sabíamos de historias de perros aparecidos en barrios totalmente ajenos a donde se habían extraviado, así que el tercer día ya debíamos considerar toda la ciudad. En lugar de ser tan meticulosos, habría que acudir puntualmente a lugares más concurridos. La tarea de ser más eficientes se antojaba difícil en la ciudad más grande del mundo. Pero más valía usar la cabeza antes que los pies. Con el enorme mapa en mano, cuyos pliegues parecían no terminar nunca, comenzamos a marcar colonias. Decidimos cubrir las líneas de metro y los supermercados, dos puntos ineludibles para muchos capitalinos. Se creó un blog específico y su activación se comunicó rápidamente por mail y Facebook. Allí se colgaron carteles imprimibles para quien quisiera copiarlos. Aunque ya había quien había reanudado la búsqueda in situ, fue entonces, y sólo entonces, que nosotros salimos a la calle.
Todas las bocas de metro de cada estación, en las cuatro líneas completas que pasaban cerca del lugar, tenían al cabo del día un mínimo de dos carteles para cubrir a quienes llegaban por izquierda y por la derecha. Algunos de ellos se colocaban en la mera arista de los edificios o de las cabinas telefónicas para ser más visibles y despertar más extrañeza. Cuando era necesario colocarlos en las dependencias del metro, o en algún negocio, se pedía permiso para evitar que fueran retirados.
Entre tanto, Mauricio, Daniela y otro puñado de personas seguían peinando las calles. En una de estas, al caer la noche del domingo, Mau se disponía a colocar un cartel cuando vio que estaba a punto de hacerlo sobre un papel arrugado y envejecido en busca de otro perro extraviado. Quién sabe por qué se le ocurrió marcar, y a la voz octogenaria que sonó del otro lado le preguntó si habían tenido suerte. El perro es de mi hijo, dijo la anciana, y cuando venga les llamará. Así pues, el hijo llamó. Les sorprendió la voz, pues habían imaginado un hijo joven, pero se trataba de un sexagenario que había perdido a su can, éste también viejo, y sordo y ciego. Sus pesares se alinearon y, comoquiera que el hijo viejo estaba a dos cuadras, terminaron los cuatro en la sala de la anciana, contagiados, llorosos bajo el mismo techo. Se ve que les hizo bien ese momento, y de lo patético de la escena extrajeron la fuerza que da pensar que siempre hay alguien peor.
Al cabo del fin de semana no había noticias fiables de Lázaro, pero empezamos a saber de gente que había recibido el mensaje, y no era poca. Para entonces, tres o más emisoras de radio y un canal líder de televisión se habían hecho eco del asunto. Se encargó igualmente un anuncio para el diario Reforma que saldría publicado el lunes y un amigo había conseguido la edición gratuita de una manta para colgar en algún puente sobre el Circuito Interior. Se llegó al punto de que los familiares de quienes llevaban carteles a casa ya habían sabido de Lázaro por algún medio. La campaña de comunicación se estaba cerrando por varios flancos, era ya una “campaña integral”.
4º día.
Cada despertar debía de sentirse algo pesado en las cabezas de los dueños. Tras el fin de semana, los que trabajamos el lunes pudimos olvidar por un rato el asunto, si bien no lo descuidamos demasiado. Las fotocopiadoras y las farolas aledañas a nuestras oficinas daban fe de ello. Sin embargo, se empezaba a pensar en la posibilidad de que el animal apareciera tras las vacaciones, pues la ciudad se desinflaba poco a poco desde el viernes pasado y según se acercaba el Jueves Santo.
El lunes supimos la historia de Jared. Dos días antes, al ser preguntada por Lázaro, una viejita hizo saber a Daniela de las obras de San Pafnuncio, el santo de las cosas perdidas. Le encargó no olvidar su nombre y que se encomendara a él. Daniela se lo contó a Mau, pero al minuto ya nadie se acordaba del dichoso santo. Bien. El lunes, Jared pegaba carteles junto a Bobby en la Cuauhtémoc, cerca del eje de Río Rín. Al desplegar uno sobre la pared, hizo presión sobre un cartel aledaño y de entre él y la pared cayó, al mecer del viento, una octavilla. La recogió y guardó y al llegar a casa, como mera curiosidad, se la mostró a Daniela. Era una estampilla de San Pafnuncio. Dani dio un respingo y no pudo menos que guardarla e intuir que Lázaro estaba un poco más cerca.
El lunes en la noche, el responsable de la policía de las colonias céntricas se personó en nuestra casa. En una ocasión, Mau había llevado a cabo un show con las sirenas de varias patrullas de la zona para un programa de arte público, pero sólo él supo tirar del hilo hasta traerse al superior a casa para implicarlo personalmente en la búsqueda. Un simple llamado de radio y una repartición de fotocopias entre los agentes podría ser muy eficaz. El quid de la argumentación del amo era su “paternidad” sobre el animal, a la cual pocos se atrevían a objetar que, siendo serios, no había niño de por medio. Así pues, todos accedían a las sugerencias de Mau que, bien pensado, en una ciudad tan accesible y maleable para quien sabe dar uso a sus contactos no resultaban muy comprometedoras para nadie. Ni quiero pensar qué hubiera sucedido si de un hijo biológico se tratase.
Continuará.
Sobre este blog
Yo era muy casero y tuve una novia que no lo era. Luego terminamos pero me quitó lo de casero. Salí de Vitoria y desde ahí viví en Pamplona, Utrecht, Buenos Aires, Barcelona, Guadalajara (MX) y desde agosto de 2007 en Ciudad de México. Soy redactor de publicidad en Terán\TBWA y extraño al Tau y al Alavés, y a San Lorenzo de Almagro. Pero este blog versa sobre México, y en unos tags más, sobre montaña, greografía, ferrocarril, genealogía, fotografía, lectura y viajes, muchos viajes.
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anonimo dijo
No esta mal,como choteo
Pablo Zulaica Parra dijo
Yo transcribo y redacto. No tengo perro -este sí vive comigo, pero no es mío- y no siento lo que otros. Me abstengo pues de opinar si es una bonita historia para Isabel Gemio o si es algo más serio, obviamente ya ha habido opiniones de todos los colores, gente indignada porque considera que se banalizó la ayuda para un asunto poco serio y gente que halagó la iniciativa y la fuerza que tomó. En mi caso, el despliegue de medios y las reacciones y creencias de cada persona es lo que me parece digno de estudio. Saludos, anónimo.
P.
anonimo dijo
mas que para Isabel Gemio parece deQuien Sabe Donde.Y se me sigue haciendo irreal que en un pais como este,que para buscar una persona te ponen inconvernientes ,se pusiese en contacto hasta el responsable de la "policia de las colonias centricas".¡Vamos que ni fuera el perro de Calderon( u Obama que tan de moda esta ahoira)...y San Pafnuncio...¡anda ya!
Jaione dijo
Me encantas Pablo, tu crónica es única y como en su momento lo dije,me alegro muchisisiismo que haya aparecido aunque yo desde Querétaro poco podía hacer para ayudarlos y yo por mi "Pintxo" haría lo mismo o más, llegan a ser parte de la familia y es verdad quien no tiene perro no sabe lo que se les llega a querer....a mi en dos ocasiones se me ha perdido un perro y es espantoso afortunadamente también los encontramos después de mis hazañas. Espero la siguiente parte, y como ya se el desenlace...jeje estoy disfrutando mucho la lectura lo demás no podría ni leerlo.
Muxussssssssssssssss Jaione
jarrillerorojiblanco dijo
Hola a todos,
Jaione, me has chafado el final de la historia. Pero no importa porque espero saber cómo se desarrolla.
Anónimo. Ignoro si escribes con conocimiento de causa cuando te refieres a "un pais como este". Yo también en mi blog "Con sabor a frijoles..." he encontrado comentarios tanto de mexicanos como de españoles cuestionando la veracidad de lo que se escribe. ¡Es que a veces la ignorancia es muy atrevida! Yo no dudo, conociendo muy bien este blog desde su primer post, que Pablo es un mero cronista de algo que ha vivido muy de cerca.
Pablo, espero el final de la historia.
Saludos
Anónimo dijo
mi conocimiento no radica en haber perdido un perro en Mexico y ahora ya estoy segura de que el mismisimo Calderon se hubiera presentado en mi casa para ponerse a mi disposicion,ademas de haber sido entrevistada por Lopez Doriga,(con lo cual duermo mucho mas tranquila)sino de haber vivido en este pais por algo mas de diez años y conocerlo desde algo mas de veinte.Pero no solo eso.Suelo leer los escritos en compañia de mi esposo"ciudadano mexicano por nacimiento",como dicen mis papeles,y tampoco se los cree.Yo tampoco dudo de la veracidad de la perdida del perro sino que en los vericuetos narrativos el bueno de Pablo pierde ligeramente la choya.Y,Carlos,no pongas la mano en el fuego por alguien que ,como dices, conoces desde el primer dia que.....se publico este blog
Pablo Zulaica Parra dijo
Qué fuerte, anónimo. Sería un halago para mí tu opinión si realmente intentara crear historias. Pero por desgracia no soy tan bueno en ello. Estoy tomando un curso de creación literaria con vistas a remediarlo y en los cuentos estoy teniendo serios problemas. Puedes hablar con mi profesor, de la UCDSJ, si te apetece seguir investigando.
Este blog lo leen mi madre, mi abuela, mis amigos y alguna persona que navegando llega a él, lectores del periódico de, aunque no sea responsable de los blogs, los propone (sí, algunos los propone) y avala. Porque tu, discúlpame, seguramente no sabes nada. ¿Dónde crees que quedó mi aprecio por ellos, conocidos y no conocidos, y el respeto a la verdad, mi sentido de la responsabilidad?
En concreto los policías, muchas veces, ponen cara de no saber qué hacer. Y sabrás tú mejor que nadie que en este país casi nada es imposible, es más, muchas cosas no son como deben ser y esto a veces resulta para bien. Y que con la policía, según quién te lo pida, te van a hacer caso o te van a sacar los billetes. Pero dejemos, si te parece, el asunto del responsable de la colonia, no sea que lo metamos en problemas.
¡Pero figúrate lo que uno podría hacer si todo esto fuera fruto de mi imaginación! Yo estaría moviendo libros por las editoriales, no escribiendo un blog aceptado voluntariamente donde cuento las cosas que veo. Uno se acostumbra a escribir e interpretar lo que lee y cuando se trata de crear, se nota. Pero creo que todo esto ya te lo había contado. De todas formas, me parece curioso cómo es que sigues leyendo, porque yo la nota roja y la prensa amarilla no me las creo y por eso mismo no los leo. No me gusta la gente amarillista, ni un pelo, y es por eso que no escribo prensa amarilla. Siento que esa gente debería aprovechar mucho mejor su tiempo. Si quieren seguir leyéndome, adelante, de verdad que no tengo problema, Noel, aunque sinceramente les recomiendo comprar El País, El Correo mismo o La Jornada, ahí tienen noticias más creíbles y, espero, poco manipuladas.
Sólo un consejo: si puedes, hazte músico, gana un par de concursos del departamento de Cultura del DF, conoce a sus responsables, a los policías que controlan los shows, a los conductores de radio Ibero o Reactor y de otros programas musicales y pídeles ayuda a algunos de tus fans para que te ayuden a difundir el mensaje, si es que se te pierde el perro. Pero antes es más fácil que lo conozcas a él, a mi amigo el músico, para que te aconseje. Si te da hueva intentarlo, no vas a pasar de ser una cínica con muchas palabras en la boca. Si haces la prueba, podemos hablar de igual a igual y, si logras lo mismo que él con el perrito, te escribo un post.
Yo seguiré haciendo lo que pienso que se me da mejor hasta ahora, contar lo que veo. De verdad, y sin rencores, siento que leer este blog no te hace bien. Por lo demás, te mando un saludo lo más cordial que pueda serlo.
P.
Anónimo dijo
Si,como dices,fue "El Correo"el que solicito de ti hacer este blog se supone un servicio publico no un club de amiguetes y ,por tanto,abierto a la critica.Como dices,yo no se,pero no entiendo entonces como un periodico mantiene un blog para tu familia ,tus amigos y"alguna persona que navegando llega a el".Tampoco entiendo el anteultimo parrafo¿es un reto o una demostracion del talentoso mundo en el que te mueves?.Y ya un solo apunte mas : creo entender en tu respuesta que aceptas que,gracias a las relaciones de tu amigo es que se pudo desplegar semejante busqueda...cosa que en tu comentario ni se sugeria.Para terminar,no creo haberte insultado(cosa que Carlos hizo hablando de la ignorancia)por lo que no entiendo(otra cosa mas,ya ves que debo ser muy tonta) es porque deberia haber rencores ¿por no estar de acuerdo con tu vision de Mexico?
Pablo Zulaica Parra dijo
Bueno, en primer lugar agradezco tu tono, crítico igualmente pero menos belicoso. Entiende que en lo personal no sienta que "choteo" y mentira hagan justicia al artículo. No ya al estilo, totalmente opinable, sino al fondo. Pero bueno, fue tu opinión. Mas solamente mira de cómo empezaste a opinar en este artículo a cómo contestas ahora, así que gracias.
Obviamente quienes me conocen me siguen más que los que no, eso lo supongo, ya que no soy ningún desheredado y porque a veces leer blogs ajenos puede aburrir. Claro que no ellos no son el público principal. Pienso que un sólo lector ajeno ya justifica el blog, pero soy realista y de lo contrario iría de estrellita. ¿Cuánta gente llegará a este rincón del periódico online? Por eso agradezco tanto los comentarios ajenos.
Y en lo del por qué de la búsqueda del perro, sí creo que es un reto despertar de la apatía y mover a tanta gente para que te ayude, como hizo Mau. Creo que te has despistado desde el principio: "Mauricio, que por extensión también responde a Lázaro, puso en marcha toda su maquinaria de recursos relacionales."
A raíz de esto pienso que vino lo de Carlos y tal, que, si te ha ofendido, no creo que tenga problemas en disculparse.
Saludos, gracias y buen día,
P.
Anónimo dijo
No Pablo,yo no necesito una disculpa ni de Carlos (en ese caso se la solicitaria a el) ni tuya pues yo no me he sentido ofendida ni por tu articulo ni por tus comentarios.Quizas por eso no entiendo vuestra susceptibilidad pues ni siquiera dudando de tu vision de Mexico,considero,te ofendo.No se en Vitoria,pero en Bilbao,cuando yo vivia alli,la palabra choteo o pitorreo no eran ofensivas.
Jaione dijo
jjajaj yo no chafé el final de la historia, el título mismo lo dice " Como encontrar un perro en la Cd de México" si hubiera sido como buscar....entonces si...hubiera sido culpable de lo que me acusas...jejjeje
Por los demás comentarios, conozco a Pablo y se que es una persona seria y un gran cronista, escribe lo que ve y lo relata de una forma muy coloquial y me encanta su estilo, no dudo NADA de lo que escribe aunque suene surealista....pero al final del día México es así un país surealista o no???
Y otra cosita, es muy fácil hacer comentarios de forma anónima, así cualquiera....y creo que para que un comentario sea tomado en serio hace falta que la persona que lo hace muestre seriedad....y no anonimato
Muxusssssssssss a tod@s y en especial a ti Pablo
Anónimo dijo
Aqui voy a meterme en otro liosupongopero ahora contra Jaione.Me acusas de poca seriedad,por no poner mi nombre¿en internet donde,todo el mundo sabe circulan las mentiras mas grandes con o sin nombre?.Son mis argumentaciones menos serias que los articulos de Pablo?¿por que?¿solo por no estar de acuerdo con la vision que el tiene del pais?.Creo que ,hasta tal punto te parecen serios mis comentarios que "sales en su defensa".Y ¡crees que los empresarios toman a broma los mensajes pidiendo el impuesto revolucionario solo por que son anonimos (o firmados por unas siglas tras las que escudan su anonimato)?
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