Somos muchos y muy diversos en origen, ideas, carácter o aspiraciones. Prácticamente sólo constituimos partes de un todo para el extranjero observador que viene y busca atar cabos en su intento de deglutir mejor la cantidad de estímulos que encuentra en nuestro alrededor. Lo siento así porque, en consonancia con esto, creo que la única vez en que he sentido mi pertenencia a mi generación ha sido al leer uno de esos mails en cadena donde se habla de peonzas, gameboys, matutanos y los cromos del ochenta y seis. Las sonrisas que generaba y genera dicho mail, que aún pulula por la red, son fruto de un pasado común nada meritorio por nuestra parte pero que rescata el valor de la experiencia de lo compartido bien que, como siempre, nosotros no hayamos decidido nada.

Pero teníamos algo más en común, difícil de cosificar y por ello de dejar constancia entre aquellas fotos de antiguallas. Algo que iba en el carácter, y en este caso lo que nos unía es una carencia. Tan futboleros como somos –intentemos voltearlo a una forma positiva-, lo que compartíamos es el sarcasmo con una selección que parece el coyote rodeada de un puñado de correcaminos y cientos de explosivos ACME siempre listos para inmolarse. Como en los dibujos, este coyote moría, resucitaba y volvía a pasarle lo mismo. La forma negativa de decirlo, la carencia antedicha, es obvia: la nada futbolística.

Los mexicanos son malinchistas, admiradores de lo ajeno, fútbol incluido; los argentinos son orgullosos, llenos de un amor propio que más bien busca alejar fantasmas aferrándose a sus virtudes, fútbol incluido; los españoles –y sí, la fama es mundial- somos todo menos españoles, fútbol incluido. Y es normal. Sea casualidad o no, todo se refleja en el fútbol. Particularmente pienso que nada tiene que ver esto con nuestra realidad política plurinacional, como sugería un espectador dominicano en plena retransmisión del partido a Mario Kempes, ahora comentarista de ESPN para América. Sin embargo, políticas aparte pues cada vez más me valen madres las banderas, creo que el hito de hoy, a la postre muy a la italiana, nos alimenta un poco una identidad común y transversal que alivia aunque sea al ir de bares los casi monotemas de vivienda, mileurismo y otras calamidades contemporáneas.

Ahora, lo único que puede pasar a corto plazo es un cambio de nomenclatura para esta generación, por lo de semis. Pero sea como sea desde hoy tenemos otro motivo para reírnos de la vida y, aunque todo lo otro siga igual, quizás nos podemos permitir tomar las cosas un poco más a la ligera, cambiar la forma de mirarlas relativizando problemas y quién sabe si, incluso, optar sanamente por vivir en alquiler.

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Gutigol

Gutigol dijo

Pienso totalmente como tú, nos hemos quitado esa espinita y podemos hacer algo más grande y ver a la seleccion ganar una Eurocopa y no solo escuchar a los mallores..."me acuerdo de cuando la ganamos en el 64...".
Ahora a por Rusia!
Un abrazo desde un universitario que vive de alquiler y gracias a la eurocopa y a tu blogg esta llevando los exámenes como mejor puede.

Pablo Z.

Pablo Z. dijo

Ánimo con los exámenes, que ya quedará poco. Los rusos ya han entrado en calor... el primer partido estaban aún recién aterrizados y con el frío de Moscú. Gracias Gutigol.

el regio

el regio dijo

Y estando en otro país tus recuerdos a veces debes reestructurarlos, modificar sus nombres, no es triki el monstruo de las galletas, es Oscar, el comegalletas, atrás quedó el coche fantástico para ser el auto increible y a Hugo Sanchez, todo el mundo le decía indio aunque nunca hayas oido ese desprecio hacia el pentapichichi

Pablo Z.

Pablo Z. dijo

Bueno, y Homero Simpson, y "Volver al futuro", y luego no sé quién nos ha pasado la fama de que tenemos a Lucas Trotacielos, mintra ellos tienen a Enrique y Beto (Epi y Blas) y se ríen de nuestro R2-D2... que, a saber, aquí deriva del inglés /ar-dzu-di-tzu/ a... ¡Arturito!

Impresionante. Gracias Regio, buen punto.

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Sobre este blog

Yo era muy casero y tuve una novia que no lo era. Luego terminamos pero me quitó lo de casero. Salí de Vitoria y desde ahí viví en Pamplona, Utrecht, Buenos Aires, Barcelona, Guadalajara (MX) y desde hace casi un año en Ciudad de México. Soy redactor 'junior' de publicidad en Terán\TBWA y extraño al Tau y al Alavés, y a San Lorenzo de Almagro. Pero este blog versa sobre México, y en unos tags más, sobre montaña, greografía, ferrocarril, genealogía, fotografía, lectura y viajes, muchos viajes.

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