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Taberna Batikano

Santi Manterola, un amigo mío de Orio que hace muchos años tocaba en un grupo llamado Ruido de Rabia, fue el que me llevó por primera vez a la Taberna Batikano de Zarautz. En una típica noche veraniega vasca, fresca y límpida, los dos veníamos de escuchar a Dog Food de Iggy Pop en mi coche – aquel verano me molaba el punk del ’77 y cosas afínes y consiguientes – y nada más pasar por el umbral de dicha taberna el camarero, que oficiaba también de pinchadiscos, sonó esa mismísima canción: Dog Food. Comida para perros. “Estoy aquí esperando la usual vieja escenita / mi novia Betsy, sólo tiene catorce años / no tengo nada mejor que hacer / me mantengo con comida para perros.” A los pocos minutos mi pandilla también entró al sitio y la cerveza corrió a raudales. El día siguiente, los cinco con una festondoa de las que hacen epoca, salimos para Galicia: fue en una tasca de Santas Martas, Castilla y León, que nos enteramos de que la Guardia Republicana de Saddam Hussein acababa de invadir al Kuwait. La verdad, no le hicimos mucho caso a la circunstancia: caiga quien caiga, el verano es para desconectar y pasarlo en grande.

Dos semanas después regresamos a Gipuzkoa para disfrutar de la Semana Grande Donostiarra. Y allí el reptil de Michigan metió otra vez su patita depravada… llevándonos al Iguana Pub, en el que yo nunca había entrado aunque ya conociera Donosti y su jaia – o bien no me acordaba, con tanto agolpamiento de bares y una buena mona encima puede pasar. Otro camata-pinchadiscos, cabelludo y simpaticote, sonó Home y Bulldozer para nuestro deleite. Yo estaba que me salía: “¡Claro! ¡No hay duda! ¡Ahora lo comprendo todo! Iggy Pop es vasco. Su verdadero apellido es Osterberria; debe ser que sus antepasados quisieron americanizarlo una vez llegados a Ann Arbor.”

2009. Tras el fallecimiento de su guitarrista, el incomparable y seminal Ron Asheton, Iggy vuelve a la carga… en forma de muñeco de gomaespuma. Tratase del enésimo proyecto musical y visual de Norman Cook, ya Fatboy Slim: TH BPA, acrónimo por Brighton Port Authority. El album de debut de BPA se intitula I Think We’re Gonna Need a Bigger Boat y Mr. Pop contribuye versioneando a su contundente y corrosiva manera He’s Frank (Slight Return), un tema originariamente compuesto y editado por Monochrome Set, una banda británica afterpunk. Me encantaría saber si la Batikano y el Iguana sigan funzionando.

Pop porno

Lucio del Val, uno de los dos protagonistas de Sueños y cadáveres (exquisita primera novela del riojano Javier Alonso que hace unos añitos, atraído por su título y las notas en la solapa, me compré en Sevilla en una tórrida tarde veraniega, tan tórrida de no poder andar por la calle sin protección factor 20, con todo que mitad de mi doble hélice desoxi-ribonucleica es siciliana), nos viene a decir que la decadencia cualitativa de la música en los bares no es más que el primer paso de un inexorable proceso de fascistización universal. Y los demás descojonandose en su cara, como es normal que suceda en una peña, aunque ficticia. A pesar de que la tesis de Lucio tiene mucho más que un grano de verdad.

A bien que Turín no está falto de buenos bares, de bares rock. Sin embargo yo nunca he sido decididamente integrista por lo que atañe la música. Eso sí, hay ciertos cantantes y géneros que me ponen de los nervios. Y es que yo siempre he sido como para darme que comer aparte, para qué os voy a engañar. Cuando casi todo el mundo civilizado (sic) iba de loco por falsas cantaoras tetonas (Sabrina, Marta Sánchez, Samantha Fox) nuevos mesías irlandeses (U2), y patochadas afterpunk de tintes épicos (Litfiba, Héroes del Silencio), yo escuchaba Their Satanic Majesties Request de los Rolling Stones, Redd Kross, Iggy Pop y garage punk-rock australiano (Lime Spiders, Celibate Rifles, Died Pretty) y en Euskadi a quienquiera me diera la murga con la Sabrina ésa yo le respondía canturreando el estribillo final de Hegal egiten de Itoiz: Txantxangorria naiz, baso ilunetan, bete naiz ametsa. Sin entendiéndole una jota, noski baietz. Je.

Y tras todo ese galimatías os voy a presentar El Genio y su primer éxito, Pop porno. Tal vez superventas sea mucho decir pero bueno, llamase successo underground, pues nuestras cadenas nacionales hablan poco o nada al respeto; contradicciones de un país, Italia, en el que la tele muestra descaradamente tetas y traseros y incluso kikis en el Gran Hermano y tal a toda hora, pero el término porno sigue haciendo vibrar las entretelas de las mammas. ¡Buon ascolto!

Sobre este blog

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El tardato vascofilo

Kaixo lagunok. Me llamo Maurizio, soy italiano y vivo en Turín, Torino, ciudad olímpica invernal 2006. Hace veinte años me enamoré de Euskadi. Eso ya en cierto modo me califica de raro y inconformista. Vaya, ¿cómo puede enamorarse un tardato de un país tan lluvioso? ¿A quién se le ocurre amar una tierra donde las mujeres parecen mas bálticas que mediterráneas (bueno… ni que las estonias seas tan feas, no te jode) y en las tabernas se escucha más Bad Religion que Laura Pausini maullando sus tormentos en castellano? ¡Habrase visto un italiano que se compra un par de palas en una tienda deportiva de Santutxu para luego echarse a jugar a solas contra el muro de un parque turinés!
El tópico es mentira y el que lo crea un insensato, escribió Donna Tart en El secreto. Y está en lo cierto. Sin embargo, Italia es un país abocado a generar tópicos. Nuestra querida bota está más allá de cualquier límite del pensamiento, en vilo entre Era Digital y Edad Media. Una nación disparatada en que, por ejemplo, puede pasar que una estarlete rumana acostumbrada a salir en la pantalla chica y grande au naturel se convierta en asistenta a la alcaldía de Roma para la relaciones diplomáticas con Rumania. Y yo en este blog mi tierruca de locos os la voy a contar desde el prisma de un “guiri avanzado”, ya a sabiendas que en este espacio web hay otro brillante blog enfocado en los (pocos) resplandores y las (muchas) miserias del Belpaese. Eso está bien, en aras de la asillamada par condicio: una entre las las tantas leyes que los italianos solemos infringir con olímpica desfachatez. ¡Buona lettura!

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