<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<posts>
  <post>
    <IP type="integer">0.0.0.0</IP>
    <author-id type="integer">5039660</author-id>
    <blog-id type="integer">4101153</blog-id>
    <body>&lt;STRONG&gt;&lt;IMG class=imgizqda id=img_0 src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/elecciones-2008/63019_lperez.jpg"&gt;LOURDES P&#201;REZ.&lt;/STRONG&gt;
En las semanas previas al 9-M circulaban en las filas del PP dos augurios: uno, que Mariano Rajoy reaccionar&#237;a con templanza ante el resultado electoral, salvo que se produjera una debacle; dos, que Esperanza Aguirre har&#237;a valer con prontitud su poder&#237;o en Madrid y las ambiciones pol&#237;ticas que se sostienen sobre el mismo si un recuento especialmente negativo as&#237; se lo permit&#237;a. El domingo, Aguirre no dio un paso hacia delante, pero s&#237; un significativo paso atr&#225;s en la balconada de G&#233;nova donde se hab&#237;an reunido Rajoy y algunos de sus colaboradores m&#225;s cercanos. Pero resultando incuestionable que el presidente del PP ha vuelto a fracasar en su tentativa de llegar a La Moncloa, el aguante electoral exhibido por el partido y la insuficiente mayor&#237;a de los socialistas plantean riesgos para quienes, dentro y fuera de las filas populares, aguardaban a que el escrutinio forzara por s&#237; mismo decisiones dr&#225;sticas.

Esas expectativas emboscadas han restado fortaleza al liderazgo de Rajoy, transform&#225;ndose en un lastre para cualquier matizaci&#243;n en el discurso pol&#237;tico. Sin embargo, la honrosa derrota del l&#237;der ha obstaculizado en un primer momento los movimientos de aquellos cuya actuaci&#243;n se ha ido configurando como una alternativa en el seno del propio PP. La oposici&#243;n dentro de la oposici&#243;n ya sali&#243; desgastada del enfrentamiento Gallard&#243;n-Aguirre, no s&#243;lo porque el alcalde de Madrid quedara excluido de las listas; tambi&#233;n porque su correligionaria, que concita un mayor aprecio en las filas conservadoras, no logr&#243; mantenerse indemne ante la constataci&#243;n de que estaba dispuesta a anteponer sus intereses a los del partido. 

La apertura de un proceso de sucesi&#243;n fruto de presiones internas insostenibles corre el peligro de trocar un fracaso llevadero en una derrota en toda regla, lo que a su vez permitir&#237;a al PSOE iniciar la legislatura disfrutando de la comodidad que no le ha proporcionado el veredicto del electorado.

Los socialistas han de administrar con sumo cuidado una victoria gestada en gran medida en Catalu&#241;a y en Euskadi, los dos territorios que, por distintas razones, m&#225;s han empa&#241;ado el balance de su gesti&#243;n en el resto de Espa&#241;a y a los que pertenecen los dos grupos nacionalistas cuyo apoyo apuntalar&#237;a la mayor&#237;a de Zapatero en el Congreso. Las primeras palabras del presidente en funciones reafirman su gen&#233;rica voluntad de explorar el entendimiento con el partido de Urkullu siempre que &#233;ste renuncie al desaf&#237;o soberanista planteado por Ibarretxe. 

Pero el presidente en funciones no s&#243;lo esta obligado esta vez a calibrar cada uno de sus gestos hacia los peneuvistas, si no quiere desmerecer la reafirmaci&#243;n como alternativa de gobierno de su partido en Euskadi. Habr&#225; de superar la tentaci&#243;n de atender los requerimientos de Urkullu para buscar una definitiva salida al contencioso vasco, por la v&#237;a de asumir y dar cauce a las contradicciones que anidan en los nacionalistas y que &#233;stos no terminan de afrontar. Lo que supondr&#237;a tanto como blindarles ante la vulnerabilidad que empiezan a mostrar tras 30 a&#241;os de democracia.</body>
    <closed-comments type="boolean"></closed-comments>
    <closed-trackbacks type="boolean"></closed-trackbacks>
    <comments-count type="integer">0</comments-count>
    <created-at type="datetime">2008-03-11T08:30:58+01:00</created-at>
    <date type="datetime">2008-03-11T08:30:58+01:00</date>
    <id type="integer">4124157</id>
    <last-comment-date type="datetime"></last-comment-date>
    <myfile-id type="integer"></myfile-id>
    <nicetitle>flancos-debilidad</nicetitle>
    <published-at type="datetime">2008-03-11T08:30:58+01:00</published-at>
    <site-id type="integer">3</site-id>
    <status type="integer">1</status>
    <title>Flancos de debilidad</title>
    <updated-at type="datetime">2008-03-11T08:30:58+01:00</updated-at>
  </post>
  <post>
    <IP type="integer">0.0.0.0</IP>
    <author-id type="integer">5039660</author-id>
    <blog-id type="integer">4101153</blog-id>
    <body>&lt;img class="imgizqda" id="img_0" src="../blogfiles/elecciones-2008/62593_lperez.jpg"&gt;&lt;strong&gt;LOURDES P&#201;REZ &lt;/strong&gt;
Las urnas confirmaron anoche la profundidad de la oleada bipartidista, ante la que s&#243;lo ha conseguido resistirse CiU y que se ha extendido de forma singular a Euskadi, donde el PNV ha perdido su preeminencia ante el empuje de los socialistas. Pero ese refuerzo de los dos grandes partidos no puede obviar la sensaci&#243;n agridulce con que ambos han de interiorizar un escrutinio que, dejando el escenario casi inmutable, deber&#237;a obligarles a encarar la nueva legislatura de manera distinta a como han administrado la anterior. Porque es una evidencia que el enfrentamiento que ha definido los &#250;ltimos cuatros a&#241;os no ha reportado ni a socialistas ni a populares los r&#233;ditos que han buscado con tanto ah&#237;nco. El triunfo cosechado por Jos&#233; Luis Rodr&#237;guez Zapatero ha de dejar un regusto necesariamente decepcionante entre los socialistas, que se han mostrado incapaces de traducir su ambiciosa acci&#243;n de Gobierno en una victoria m&#225;s holgada. El resultado confirma la paradoja de la participaci&#243;n, que s&#237; ha asegurado el predominio del PSOE pero no le ha beneficiado como se preve&#237;a.

Fueron esas mismas expectativas las que permitieron a Mariano Rajoy maquillar con un discurso muy cercano al triunfalismo lo que constituye su segunda derrota en unas generales. Pero del mismo modo que Zapatero deber&#225; reflexionar sobre los motivos por los que el electorado no ha respondido satisfactoriamente a su incisiva gesti&#243;n, el PP no puede obviar que su f&#233;rrea estrategia de oposici&#243;n s&#243;lo le ha permitido contener una derrota que en los d&#237;as previos se pronosticaba m&#225;s pronunciada. Pero en ning&#250;n caso vencer, aunque Rajoy haya encontrado motivos para reivindicarse a s&#237; mismo.

El resultado frena la crisis interna que hubiera desatado una derrota menos dulce, sin que eso libere en ning&#250;n caso a los populares del dilema que se les plantea de forma incluso m&#225;s acuciante: si seguir dando por buena su estrategia de contraposici&#243;n sin cuartel al proyecto de sus oponentes, con la confianza de que en alg&#250;n momento les acabe devolviendo el poder, o prepararse para la recuperaci&#243;n del mismo con una modulaci&#243;n de esa pol&#237;tica.

El asesinato de Isa&#237;as Carrasco hab&#237;a convertido la participaci&#243;n en estas elecciones en un term&#243;metro ineludible para medir la entereza democr&#225;tica de la sociedad ante el brutal desaf&#237;o del terror. De ah&#237; que la ca&#237;da de la participaci&#243;n en Euskadi en m&#225;s de diez puntos con respecto a la cita de 2004 constituya un dato desolador, que se traduce en que un sector nada despreciable de los votantes vascos ha cedido ante el miedo. O ante la indiferencia que tan certeramente qued&#243; radiografiada en la meliflua nota con la que la directiva del Athletic convoc&#243; el primer minuto de silencio en San Mam&#233;s por una v&#237;ctima del fanatismo etarra. El triunfo de los socialistas tambi&#233;n en el Pa&#237;s Vasco evidencia que ese desistimiento ha sido m&#225;s acusado en las filas del nacionalismo institucional. Lo que deber&#237;a llevar tanto al lehendakari como al PNV a cuestionarse sobre el negativo efecto que ha provocado para los intereses colectivos y los suyos propios su renuncia a ejercer un liderazgo institucional m&#225;s visible en el rearme c&#237;vico frente al terror.

</body>
    <closed-comments type="boolean"></closed-comments>
    <closed-trackbacks type="boolean"></closed-trackbacks>
    <comments-count type="integer">0</comments-count>
    <created-at type="datetime">2008-03-10T08:06:20+01:00</created-at>
    <date type="datetime">2008-03-10T08:06:20+01:00</date>
    <id type="integer">4123814</id>
    <last-comment-date type="datetime"></last-comment-date>
    <myfile-id type="integer"></myfile-id>
    <nicetitle>obligados-reflexionar</nicetitle>
    <published-at type="datetime">2008-03-10T08:06:20+01:00</published-at>
    <site-id type="integer">3</site-id>
    <status type="integer">1</status>
    <title>Obligados a reflexionar</title>
    <updated-at type="datetime">2008-03-10T08:06:20+01:00</updated-at>
  </post>
  <post>
    <IP type="integer">0.0.0.0</IP>
    <author-id type="integer">5039660</author-id>
    <blog-id type="integer">4101153</blog-id>
    <body>&lt;IMG class=imgizqda id=img_0 src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/elecciones-2008/62593_lperez.jpg"&gt;&lt;STRONG&gt;LOURDES P&#201;REZ.&lt;/STRONG&gt;
Hay d&#237;as en Euskadi en los que se hace repentinamente de noche y las l&#225;grimas se anudan a la garganta, en un dram&#225;tico quebranto que nos devuelve a nuestra tragedia cotidiana, la que siempre regresa encarnada en un pistolero inclemente y sin entra&#241;as. Ayer fue uno de esos d&#237;as que se oscurecen en el calendario colectivo ya para siempre, obligando a tachar otra efem&#233;ride negra en el insoportable relato de oprobio e indignidad que ETA contin&#250;a protagonizando. La cr&#243;nica oficial recordar&#225; el 7 de marzo de 2008 como la fecha en que la organizaci&#243;n terrorista, seguramente enrabietada por su demostrada incapacidad para condicionar el desarrollo de la campa&#241;a electoral, asesin&#243; a un ex concejal socialista con la pretensi&#243;n de enlutar la cita con las urnas, atemorizar al conjunto del cuerpo democr&#225;tico y reorientar la voluntad de los votantes. Pero la historia interior de los vascos, esa que marchita nuestros logros como sociedad moderna y avanzada, deber&#225; esforzarse en no olvidar el nombre de Isa&#237;as Carrasco ni el sufrimiento de todos los suyos, miembros del mismo pueblo al que pertenecen los asesinos que este helador viernes de marzo decidieron arrebatar la vida al ex concejal socialista.

Quiz&#225; si alg&#250;n d&#237;a pudi&#233;ramos dejar de llorar, los vascos tendr&#237;amos la oportunidad de enfrentarnos cara a cara con el destrozo cada vez m&#225;s dif&#237;cil de suturar que est&#225; provocando la sanguinaria persistencia del terror. Porque es posible que la banda est&#233; escribiendo los postreros episodios de su trayectoria homicida, pero es tanto el dolor causado que cada uno de sus atentados aleja la reconstrucci&#243;n de una convivencia normalizada en la que las justificaciones atroces hayan desaparecido. En la que nadie se atreva ya, como ocurri&#243; en el Ayuntamiento de Mondrag&#243;n con el cuerpo a&#250;n tibio de Isa&#237;as Carrasco, a negarse a condenar un atentado que busca silenciar a quienes s&#243;lo pretenden vivir libres. Lo que incluye tambi&#233;n al conjunto de la izquierda abertzale, cuyo obcecada indiferencia siempre ahonda la desesperaci&#243;n de los familiares de las v&#237;ctimas y la amargura de la inmensa mayor&#237;a de sus conciudadanos.

El atentado de ETA pretende un objetivo imaginable por todos, pero reconocerlo, verbalizarlo e insistir en &#233;l supone tanto como reconocer a los asesinos una intencionalidad que supera la mera y simple descripci&#243;n del asesinato de Isa&#237;as Carrasco como un crimen deleznable. De igual forma, reiterar las apelaciones vanas a la izquierda abertzale para que se desmarque definitivamente de la violencia significa a estas alturas restar relevancia al protagonismo insustituible de las v&#237;ctimas, empezar a robarles desde el mismo momento de su muerte el espacio que tan amargamente deber&#237;an haberse ganado en nuestra memoria.

ETA mata en nombre del pueblo vasco porque sus pistoleros son vascos, como lo son quienes les apoyan y creen a&#250;n posible no condenar un atentado y transmitir sus condolencias en el hospital. El atentado de ayer apela al compromiso com&#250;n para no olvidar que los terroristas, aunque debilitados, no quieren dejar de asesinar. Y para conferir a la cita de ma&#241;ana toda la legitimidad que han intentado hurtarle</body>
    <closed-comments type="boolean"></closed-comments>
    <closed-trackbacks type="boolean"></closed-trackbacks>
    <comments-count type="integer">2</comments-count>
    <created-at type="datetime">2008-03-08T09:43:31+01:00</created-at>
    <date type="datetime">2008-03-08T09:43:31+01:00</date>
    <id type="integer">4123395</id>
    <last-comment-date type="datetime">2009-08-22T05:21:29+02:00</last-comment-date>
    <myfile-id type="integer"></myfile-id>
    <nicetitle>si-pudieramos-dejar-llorar</nicetitle>
    <published-at type="datetime">2008-03-08T09:43:31+01:00</published-at>
    <site-id type="integer">3</site-id>
    <status type="integer">1</status>
    <title>Si pudi&#233;ramos dejar de llorar</title>
    <updated-at type="datetime">2009-08-22T05:21:29+02:00</updated-at>
  </post>
  <post>
    <IP type="integer">0.0.0.0</IP>
    <author-id type="integer">5039660</author-id>
    <blog-id type="integer">4101153</blog-id>
    <body>&lt;IMG class=imgizqda id=img_0 src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/elecciones-2008/62467_lperez.jpg"&gt;&lt;STRONG&gt;LOURDES P&#201;REZ&lt;/STRONG&gt;.
Har&#225; falta tiempo para verificar que esta campa&#241;a ha servido para que Zapatero y Rajoy den por saldadas las cuentas pendientes desde las elecciones de 2004. Ambos dedicaron una parte muy sustancial de sus dos debates a revisar el pasado y a reprocharse mutuamente aquellas actuaciones de las que el adversario puede sentirse menos satisfecho o m&#225;s cuestionado por el electorado, incluido el propio. Es lo que le ocurre a Zapatero con los fallidos contactos con ETA y, de manera a&#250;n m&#225;s acusada, a Rajoy con la guerra de Irak y los atentados del 11-M, aunque el candidato del PP se est&#225; esforzando en el tramo final hacia las elecciones por echar tierra sobre dos asuntos que ya no ofrecen rentabilidad alguna a su partido. Su actitud contrasta con la de su adversario, al que se le percibe inc&#243;modo cuando se le interpela sobre su estrategia antiterrorista. Pero que da la impresi&#243;n de esperar en su fuero interno que la nueva legislatura, tanto si gana como si no, confirme que la debilidad de ETA se ha agudizado tambi&#233;n por efecto de su tentativa de soluci&#243;n, aunque fracasara.

Sin embargo, estas semanas est&#225;n demostrando que el recurso al pasado empieza a estar gastado porque las propuestas de los partidos y sus omisiones est&#225;n definiendo ya cu&#225;l ser&#225; la agenda pol&#237;tica de la pr&#243;xima legislatura. Aunque la banda terrorista ha pretendido condicionar la campa&#241;a y todav&#237;a puede intentarlo, no ha logrado hacerse con un protagonismo equiparable al de los &#250;ltimos cuatro a&#241;os. Lo mismo ocurre con el otro gran asunto que ha focalizado la diatriba entre Gobierno y oposici&#243;n. La cuesti&#243;n territorial ha sido desplazada de los mensajes centrales de los socialistas, lo que hace dif&#237;cil su recuperaci&#243;n en el arranque de la nueva legislatura, m&#225;xime cuando est&#225; pendiente la resoluci&#243;n del Constitucional sobre la reforma catalana y cuando la violencia etarra y, en distinto grado, las aspiraciones soberanistas de Ibarretxe obstaculizan la actualizaci&#243;n de los consensos democr&#225;ticos en Euskadi.

En definitiva, la campa&#241;a ha desviado el inter&#233;s hacia otros asuntos, a veces movida por la realidad circundante -las nuevas dificultades econ&#243;micas- y otras por la voluntad de los partidos de orientar la atenci&#243;n hacia iniciativas m&#225;s o menos innovadoras. Es evidente que quien ocupe La Moncloa a partir del domingo deber&#225; centrar buena parte de sus energ&#237;as en combatir la ralentizaci&#243;n en nuestro crecimiento y en aplicar los cuantiosos planes de ayudas y subvenciones a las familias y los distintos grupos de poblaci&#243;n comprometidos en los programas, en ocasiones -como ocurre con la extensi&#243;n de las guarder&#237;as- de forma coincidente. De igual manera, es posible que el PP pierda las elecciones, pero ha conseguido airear el debate sobre la inmigraci&#243;n hasta el punto de que resultar&#225; seguramente insoslayable en la legislatura entrante. Como lo ser&#225; la profundizaci&#243;n de los derechos en materia de igualdad, presente en los diferentes proyectos y de la que el PP no podr&#225; desentenderse tras haber convertido en fetiche a la ni&#241;a de Rajoy.</body>
    <closed-comments type="boolean"></closed-comments>
    <closed-trackbacks type="boolean"></closed-trackbacks>
    <comments-count type="integer">0</comments-count>
    <created-at type="datetime">2008-03-07T07:36:58+01:00</created-at>
    <date type="datetime">2008-03-07T07:36:58+01:00</date>
    <id type="integer">4123050</id>
    <last-comment-date type="datetime"></last-comment-date>
    <myfile-id type="integer"></myfile-id>
    <nicetitle>cambio-tercio</nicetitle>
    <published-at type="datetime">2008-03-07T07:36:58+01:00</published-at>
    <site-id type="integer">3</site-id>
    <status type="integer">1</status>
    <title>Cambio de tercio </title>
    <updated-at type="datetime">2008-03-07T07:36:58+01:00</updated-at>
  </post>
  <post>
    <IP type="integer">0.0.0.0</IP>
    <author-id type="integer">5039660</author-id>
    <blog-id type="integer">4101153</blog-id>
    <body>&lt;IMG class=imgizqda id=img_0 src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/elecciones-2008/62284_lperez.jpg"&gt;&lt;STRONG&gt;LOURDES P&#201;REZ&lt;/STRONG&gt;.
La ajustada pugna entre el PSOE y el PP en esta campa&#241;a se presentaba como un escenario de ensue&#241;o para los nacionalistas. Sobre el papel, la apurada distancia entre socialistas y populares proporciona a las fuerzas perif&#233;ricas una baza a&#250;n m&#225;s decisiva en la gobernabilidad del Estado; incluso cuando sus opciones puedan verse mermadas por el bipartidismo cuya cr&#237;tica se ha transformado en un argumento para movilizar al electorado propio. Sin embargo, el &#225;nimo que est&#225;n proyectando los partidos m&#225;s representativos del nacionalismo -CiU, ERC y el PNV- dista del que cabr&#237;a esperar en aquellos que, necesarios por su fuerte arraigo auton&#243;mico y reforzados por la profunda divisi&#243;n entre el PSOE y el PP, s&#243;lo tendr&#237;an que sentarse en sus esca&#241;os a esperar que el primero de los dos grandes solicite su apoyo. Parecen embargados, de hecho, por una especie de desaliento que proviene tanto de las incertidumbres sobre la propia solidez electoral, como de la falta de certezas sobre la actitud de aquellos que, pudiendo gobernar Espa&#241;a, puedan preferir hacerlo sin peajes soslayando la posibilidad de una mayor&#237;a con los nacionalistas.

No se trata s&#243;lo de que Zapatero haya modulado la apelaci&#243;n a la colaboraci&#243;n y al compromiso que dirigi&#243; antes de la campa&#241;a al PNV y a CiU, alimentando las ilusiones de una IU cada vez m&#225;s fr&#225;gil. O de que el PP de Rajoy est&#233; promoviendo en sus estrategias y discursos el rearme ideol&#243;gico de lo que debe significar, a su juicio, ser espa&#241;ol. Se trata tambi&#233;n de las limitaciones que plantea para los intereses m&#225;s pragm&#225;ticos del nacionalismo la escalada en las reivindicaciones soberanistas, mientras intenta compatibilizarlas con el discurso pragm&#225;tico sobre los beneficios dom&#233;sticos que aporta una posici&#243;n relevante en las Cortes. La campa&#241;a posibilista de ERC, alejada de la efervescencia y del gusto por el cuerpo a cuerpo con el PP que le permiti&#243; pasar en 2004 de un solo diputado a ocho, demuestra la existencia de un temor a perder la llave de la influencia. Temor a que el bipartidismo que ha apuntalado a los partidos perif&#233;ricos como el tercer polo del Estado tome conciencia de su suficiencia y prefiera conducirse en solitario a ensanchar sus m&#225;rgenes con quienes han avivado sus aspiraciones m&#225;s maximalistas.

Mientras las perspectivas de voto apuntan a un desgaste de los nacionalistas catalanes, en el caso del PNV fluct&#250;an entre el mantenimiento de sus siete esca&#241;os y la p&#233;rdida de uno situ&#225;ndose por detr&#225;s de los socialistas vascos. En la fluctuante identificaci&#243;n electoral que mantiene con el soberanismo de Ibarretxe -que tan buen resultado le report&#243; en las municipales de 2003, las primeras con Batasuna ilegalizada, y tan decepcionante en las auton&#243;micas de 2005-, la formaci&#243;n peneuvista ha orillado la consulta del lehendakari para realzar qu&#233; bien se vive en Euskadi. La paradoja es que las urnas s&#243;lo podr&#237;an resolver el intransferible dilema al que de nuevo se enfrenta el partido de Urkullu con un &#233;xito arrollador o una debacle sin paliativos. Dos hip&#243;tesis hoy por hoy improbables.</body>
    <closed-comments type="boolean"></closed-comments>
    <closed-trackbacks type="boolean"></closed-trackbacks>
    <comments-count type="integer">0</comments-count>
    <created-at type="datetime">2008-03-06T07:20:38+01:00</created-at>
    <date type="datetime">2008-03-06T07:20:38+01:00</date>
    <id type="integer">4122651</id>
    <last-comment-date type="datetime"></last-comment-date>
    <myfile-id type="integer"></myfile-id>
    <nicetitle>el-dilema-del-bipartidismo</nicetitle>
    <published-at type="datetime">2008-03-06T07:20:38+01:00</published-at>
    <site-id type="integer">3</site-id>
    <status type="integer">1</status>
    <title>El dilema del bipartidismo</title>
    <updated-at type="datetime">2008-03-06T07:20:38+01:00</updated-at>
  </post>
  <post>
    <IP type="integer">0.0.0.0</IP>
    <author-id type="integer">5039660</author-id>
    <blog-id type="integer">4101153</blog-id>
    <body>&lt;STRONG&gt;&lt;IMG class=imgizqda id=img_0 src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/elecciones-2008/62086_lperez.jpg"&gt;LOURDES P&#201;REZ.
&lt;/STRONG&gt;Uno de los peligros que acechaban a la campa&#241;a de Mariano Rajoy era el da&#241;o que pudieran infligir a sus opciones la insistencia en el error en las filas de su partido. El presidente del PP logr&#243; a duras penas ponerse a salvo del fuego amigo en las semanas previas al inicio de la campa&#241;a, cuando las zancadillas entre Aguirre y Ruiz-Gallard&#243;n pusieron a prueba la fortaleza de su liderazgo y cuando las desafortunadas afirmaciones de Arias Ca&#241;ete sobre los inmigrantes trivializaron uno de los ejes de su estrategia electoral. En aquellos d&#237;as, la nota de la Conferencia Episcopal orientando el voto de los cat&#243;licos ofreci&#243; la excusa a los socialistas para explotar uno de los asuntos -sus controvertidas relaciones con la c&#250;pula eclesi&#225;stica- que m&#225;s movilizan al electorado escorado a la izquierda. De ah&#237; que la elecci&#243;n de Rouco Varela al frente del episcopado espa&#241;ol no s&#243;lo reflota en el tramo final de la campa&#241;a una controversia que incomoda los intereses de los populares. La propia designaci&#243;n de quien se ha identificado y ha sido identificado como uno de los obispos m&#225;s cr&#237;ticos con la actuaci&#243;n pol&#237;tica de Zapatero parece dar argumentos a quienes piensan que la cita con las urnas ya est&#225; decidida; y que lo est&#225; a favor del candidato socialista.

De hecho, el nombramiento de Rouco ha dado la oportunidad al l&#237;der del PSOE para realizar un gesto de conciliaci&#243;n institucional m&#225;s propio de quien dirige el Gobierno que de quien, como aspirante, hab&#237;a asegurado hace apenas unos d&#237;as que pensaba poner &#171;los puntos sobre las &#237;es&#187; en su relaci&#243;n con los obispos. Ambas declaraciones se ajustan a la l&#243;gica de dos momentos diferentes de la campa&#241;a. Aunque el presidente es consciente de que debe mantener la tensi&#243;n entre su militancia agitando el temor al regreso de los populares, su actitud ayer fue la de quien, una vez superado el trance de los dos debates, parece del todo dispuesto a ensanchar la ventaja que le otorgan las encuestas. Mientras su rival se dol&#237;a de haberse entrampado en dos asuntos -la guerra de Irak y el 11-M- ya juzgados por los ciudadanos, en un rapto de sinceridad posiblemente insuficiente para reconducir el rumbo de cuatro a&#241;os de f&#233;rrea oposici&#243;n, Zapatero se reuni&#243; con j&#243;venes para proyectar la impresi&#243;n de que a&#250;n queda campa&#241;a. Lo bastante, al menos, para dar un &#250;ltimo arre&#243;n al electorado que le permita vencer m&#225;s ampliamente de lo que le auguran los sondeos.

A pesar de que la campa&#241;a se ha planteado, con una nitidez ins&#243;lita, como un cara o cruz excluyente entre ambos candidatos, su ajustado desarrollo les ha proporcionado justificaciones para aliviar sus respectivas frustraciones. Porque resultar&#237;a frustrante para Zapatero no ver revalidada su mayor&#237;a con algo m&#225;s de holgura tras una legislatura con decisiones tan comprometidas, aunque pueda encontrar en la resistencia del PP hasta el mismo momento de llegar a las urnas la excusa para exaltar el triunfo obviando esa decepci&#243;n. Pero a&#250;n m&#225;s frustrante ser&#237;a para Rajoy volver a perder, incluso cuando pueda escudarse en los perjuicios que le ha causado el fuego amigo.</body>
    <closed-comments type="boolean"></closed-comments>
    <closed-trackbacks type="boolean"></closed-trackbacks>
    <comments-count type="integer">0</comments-count>
    <created-at type="datetime">2008-03-05T09:35:40+01:00</created-at>
    <date type="datetime">2008-03-05T09:35:40+01:00</date>
    <id type="integer">4122365</id>
    <last-comment-date type="datetime"></last-comment-date>
    <myfile-id type="integer"></myfile-id>
    <nicetitle>excusas-y-frustraciones</nicetitle>
    <published-at type="datetime">2008-03-05T09:35:40+01:00</published-at>
    <site-id type="integer">3</site-id>
    <status type="integer">1</status>
    <title>Excusas y frustraciones</title>
    <updated-at type="datetime">2008-03-05T09:35:40+01:00</updated-at>
  </post>
  <post>
    <IP type="integer">0.0.0.0</IP>
    <author-id type="integer">5039660</author-id>
    <blog-id type="integer">4101153</blog-id>
    <body>&lt;STRONG&gt;&lt;IMG class=imgizqda id=img_0 src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/elecciones-2008/61887_lperez.jpg"&gt;LOURDES P&#201;REZ.&lt;/STRONG&gt;
El resultado m&#225;s inmediato del debate de anoche es que gan&#243; el espect&#225;culo televisivo. Conscientes de que al haber concentrado tanta expectaci&#243;n en su definitivo cara a cara &#233;ste iba a anticipar el cierre virtual de la campa&#241;a, Zapatero y Rajoy se condujeron con mayor agresividad, buscaron la refriega, intercambiaron reproches de manera m&#225;s vibrante y simularon durante muchos pasajes estar participando en un debate al uso, y no en el simulacro del mismo que protagonizaron la primera vez. Pero retirados los adjetivos y el acaloramiento de dos contendientes que, seg&#250;n qued&#243; n&#237;tidamente verificado, se profesan tal animadversi&#243;n que no cabe esperar que lleguen a entenderse con sinceridad, la melod&#237;a de fondo apenas despeg&#243; de lo que ya pudo escucharse no s&#243;lo en su duelo inicial, sino a lo largo de los cuatro a&#241;os de legislatura. Ambos ten&#237;an complicado aportar novedades o anuncios capaces de remover al electorado cuando llevan semanas desgranando sus propuestas, en un goteo intensivo que es probable que haya llegado a aturdir a los votantes menos comprometidos con sus respectivas siglas. Pero ambos tambi&#233;n volvieron a demostrar su querencia por recorrer los terrenos conocidos -ETA, la guerra de Irak, las reformas auton&#243;micas-, aquellos que les siguen amarrando al escenario del 14 de marzo de 2004.

Zapatero y Rajoy llegaron a su segundo debate en una situaci&#243;n desigual. El candidato socialista se enfrentaba en gran medida a s&#237; mismo, deb&#237;a probar su capacidad para convencer cuando todos los sondeos pronostican que ya ha convencido m&#225;s que su oponente. No deja de resultar sintom&#225;tico que quien tanto ha arriesgado en los &#250;ltimos cuatro a&#241;os en algunas de sus estrategias, incluso bajo la apariencia a veces de la temeridad, haya dado la impresi&#243;n de conformarse con aguantar los embates dial&#233;cticos de su rival y conservar la valiosa ventaja atesorada, aunque &#233;sta pueda acabar siendo m&#225;s corta que los 4,9 puntos de 2004. El reto de Rajoy estaba te&#241;ido por la gravedad de las &#250;ltimas oportunidades, por la responsabilidad no s&#243;lo de no poder permitirse perder, sino de tener que ganar. El l&#237;der del PP logr&#243; sacudirse la presi&#243;n por la v&#237;a de exasperar a su contrincante, tild&#225;ndole reiteradamente de mentiroso e interpel&#225;ndole all&#237; -el fallido proceso de paz- donde Zapatero parece haber desistido de ofrecer una respuesta que no sea defensiva. Pero tal y como ocurri&#243; tras el primer debate, la conclusi&#243;n es que a Rajoy no le ha servido resistir.

La historia de esta campa&#241;a es la de dos partidos que corren en la misma direcci&#243;n de forma cada vez m&#225;s veloz, con lo que el segundo no logra alcanzar al primero pero el primero tampoco logra ampliar la distancia con la que part&#237;a. Porque todo podr&#237;a acabar estando donde estaba, como si no hubieran transcurrido cuatro a&#241;os de legislatura, una semana larga de campa&#241;a y dos extenuantes debates cuyos protagonistas no han respondido a las expectativas creadas.</body>
    <closed-comments type="boolean"></closed-comments>
    <closed-trackbacks type="boolean"></closed-trackbacks>
    <comments-count type="integer">0</comments-count>
    <created-at type="datetime">2008-03-04T08:43:42+01:00</created-at>
    <date type="datetime">2008-03-04T08:43:42+01:00</date>
    <id type="integer">4122044</id>
    <last-comment-date type="datetime"></last-comment-date>
    <myfile-id type="integer"></myfile-id>
    <nicetitle>y-si-todo-acaba-igual</nicetitle>
    <published-at type="datetime">2008-03-04T08:43:42+01:00</published-at>
    <site-id type="integer">3</site-id>
    <status type="integer">1</status>
    <title>Y si todo acaba igual</title>
    <updated-at type="datetime">2008-03-04T08:43:42+01:00</updated-at>
  </post>
  <post>
    <IP type="integer">0.0.0.0</IP>
    <author-id type="integer">5039660</author-id>
    <blog-id type="integer">4101153</blog-id>
    <body>&lt;STRONG&gt;&lt;IMG class=imgizqda id=img_0 src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/elecciones-2008/61699_lperez.jpg"&gt;LOURDES P&#201;REZ.&lt;/STRONG&gt;
Hay im&#225;genes que resumen el discurrir de una campa&#241;a. Ayer, Zapatero y Rajoy buscaron el arropamiento multitudinario de sus incondicionales antes de enfrentarse al solitario desaf&#237;o que supone el debate de esta noche. Es uno de los contrasentidos de la carrera hacia el 9-M, porque el combustible de los actos de partido, con un gent&#237;o cada vez m&#225;s desbordante, parece tan imprescindible como insuficiente para desnivelar una contienda que ambos candidatos han fiado en gran medida a sus dos cara a cara. 

Y eso a pesar de que el primero no s&#243;lo no despej&#243; el horizonte, sino que dio lugar a otra contradicci&#243;n: aunque todos los sondeos publicados dieron por ganador a Zapatero, fue su rival el que sali&#243; crecido por el mero hecho de haber superado el duelo con sus opciones intactas.

Sin embargo, ese logro de Rajoy esconde una especie de penitencia, que es la desconfianza en sus posibilidades que sigue rezumando de cuando en cuando su propio partido. Porque no se trata s&#243;lo de que el candidato popular estuviera m&#225;s o menos acertado. Fue el alivio que tan ostensiblemente se dej&#243; sentir entre los suyos, como si no estuvieran del todo seguros de que su l&#237;der pudiera colmar las expectativas depositadas en &#233;l, lo que le permiti&#243; presentarse como vencedor del debate dado que pareci&#243; haberlo conseguido contra pron&#243;stico. Aunque quiz&#225;s &#233;sta sea una de las consecuencias del particular car&#225;cter de Rajoy, un pol&#237;tico que atesora una dilatada carrera de responsabilidades p&#250;blicas -entre ellas, cuatro ministerios-, sin que nunca haya dado la impresi&#243;n de que ambicionara de salida ninguna de ellas. 

Es posible que esta noche el candidato del PP vuelva a reconstruirse ante el potencial electorado como ese se&#241;or de provincias con aspiraciones comunes, honrado y algo anodino que pretende actuar como contrapunto a la imagen m&#225;s sofisticada de su adversario. Pero el peligro que est&#225; corriendo es el del exceso, porque a los votantes puede resultarles desconcertante que el cambio se vista con los ropajes de un tipo de ciudadano que ya no se ajusta a la sociolog&#237;a espa&#241;ola predominante.

La repentina aparici&#243;n de Aznar en el mitin de Le&#243;n ha proporcionado munici&#243;n al PSOE para tratar de anclar a Rajoy en el pasado. Sin embargo, y por momentos, ese lastre pareci&#243; pesar m&#225;s en el &#225;nimo de Zapatero en el debate de hace una semana. La experiencia de La Moncloa obliga al candidato socialista a conducirse de otra manera, porque ya no puede ser el pol&#237;tico al que bastaban sus maneras amables para descolocar al adversario, el que propugnaba el cambio tranquilo que, tras cuatro a&#241;os de crispaci&#243;n, no se ha consumado en esos t&#233;rminos. 

El reto de Zapatero en esta campa&#241;a es el de la confirmaci&#243;n en el poder, una experiencia in&#233;dita para &#233;l. Porque quien fue el diputado m&#225;s joven del Congreso, se hizo con la secretar&#237;a general del PSOE reventando las quinielas y lleg&#243; a la presidencia del Gobierno a la primera tentativa debe demostrar que es capaz de articular un discurso ganador no jugando a la contra, sino cuando el viento sopla a favor de sus velas.</body>
    <closed-comments type="boolean"></closed-comments>
    <closed-trackbacks type="boolean"></closed-trackbacks>
    <comments-count type="integer">0</comments-count>
    <created-at type="datetime">2008-03-03T07:51:12+01:00</created-at>
    <date type="datetime">2008-03-03T07:51:12+01:00</date>
    <id type="integer">4121720</id>
    <last-comment-date type="datetime"></last-comment-date>
    <myfile-id type="integer"></myfile-id>
    <nicetitle>a-contra</nicetitle>
    <published-at type="datetime">2008-03-03T07:51:12+01:00</published-at>
    <site-id type="integer">3</site-id>
    <status type="integer">1</status>
    <title>A la contra</title>
    <updated-at type="datetime">2008-03-03T07:51:12+01:00</updated-at>
  </post>
  <post>
    <IP type="integer">0.0.0.0</IP>
    <author-id type="integer">5039660</author-id>
    <blog-id type="integer">4101153</blog-id>
    <body>&lt;IMG class=imgizqda id=img_0 src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/elecciones-2008/61564_lperez.jpg"&gt;&lt;STRONG&gt;LOURDES P&#201;REZ&lt;/STRONG&gt;.
Las sucesivas encuestas que se han ido publicando sobre intenci&#243;n de voto apuntan a un resultado el 9-M que acentuar&#225; el bipartidismo agudizado ya en 2004, cuando la suma de esca&#241;os de socialistas y populares -312- se qued&#243; a tan s&#243;lo siete de los que cosecharon UCD, PSOE, PCE y AP en 1977. Pero esa progresiva simplificaci&#243;n del mapa electoral tambi&#233;n est&#225; contribuyendo a que los dos grandes partidos tengan que realizar un notable sobreesfuerzo para poder imponerse en las urnas. Apenas medio mill&#243;n de votos separan la victoria por mayor&#237;a absoluta del PP en 2000 de la dolorosa derrota sufrida hace cuatro a&#241;os, cuando el PSOE venci&#243; con la cifra de sufragios m&#225;s elevada de la democracia -once millones- sin que eso le valiera para gobernar con comodidad. As&#237;, socialistas y populares podr&#237;an atesorar en el nuevo Congreso m&#225;s diputados que nunca con una corta distancia entre las dos bancadas.

La forma en que ambos han concebido esta campa&#241;a ha desmontado el t&#243;pico por el cual las elecciones se ganar&#237;an siempre en el centro, ese territorio de perfiles difuminados y l&#237;mites dif&#237;ciles de discernir. Lo parad&#243;jico es que, a tenor de lo dicho por los encuestados tanto en el sondeo que hoy publica este peri&#243;dico como en el &#250;ltimo del CIS, la mayor&#237;a de la ciudadan&#237;a asegura identificarse con ese centrismo capaz te&#243;ricamente de desequilibrar las contiendas electorales. Pero si se atiende a los discursos de Zapatero y de Rajoy y a las estrategias que los arropan, el &#233;xito en estas generales no depende del electorado menos ideologizado, sino de aquellos votantes que, perteneciendo por principio a la izquierda, se mostrar&#237;an renuentes a entregar su papeleta al candidato socialista. El PP se ha esforzado en negar que pretenda movilizar la abstenci&#243;n en las filas de su adversario, ante la supuesta imposibilidad de atraerse apoyos por ese flanco. Sin embargo, con sus apelaciones a los socialistas desencantados, los populares se arriesgan a extender la impresi&#243;n que aflora mayoritariamente en los sondeos: que el electorado dispuesto a avalar al PSOE sigue siendo m&#225;s amplio que el propio.

De ah&#237; que el partido de Rajoy contin&#250;e enfrent&#225;ndose a un desaf&#237;o superior al de sus oponentes. Los populares han acreditado la fidelidad de su electorado, pero mientras &#233;ste fluct&#250;a seg&#250;n los distintos sondeos en poco m&#225;s de un punto, el de los socialistas lo hace en cuatro. Lo curioso es que ambos recurren a la tensi&#243;n con objetivos contrapuestos, aunque la estrategia por la que parece inclinarse el PP tambi&#233;n conlleva m&#225;s riesgos. Porque Rajoy est&#225; obligado a medir con exactitud milim&#233;trica hasta d&#243;nde puede llegar con sus mensajes m&#225;s alarmistas sobre la desaceleraci&#243;n econ&#243;mica o la inmigraci&#243;n para lograr el objetivo de ahuyentar del PSOE al votante socialista reticente; pero sin provocar, al tiempo, su movilizaci&#243;n por efecto reactivo. El problema de las estrategias de ambos partidos es que parten de un maximalismo imposible: que todos los indecisos se identifican, en el fondo, con Zapatero y que en el PP nadie, ni uno solo de sus electores, alberga duda alguna.</body>
    <closed-comments type="boolean"></closed-comments>
    <closed-trackbacks type="boolean"></closed-trackbacks>
    <comments-count type="integer">0</comments-count>
    <created-at type="datetime">2008-03-02T09:34:42+01:00</created-at>
    <date type="datetime">2008-03-02T09:34:42+01:00</date>
    <id type="integer">4121518</id>
    <last-comment-date type="datetime"></last-comment-date>
    <myfile-id type="integer"></myfile-id>
    <nicetitle>maximalismos-imposibles</nicetitle>
    <published-at type="datetime">2008-03-02T09:34:42+01:00</published-at>
    <site-id type="integer">3</site-id>
    <status type="integer">1</status>
    <title>Maximalismos imposibles</title>
    <updated-at type="datetime">2008-03-02T09:34:42+01:00</updated-at>
  </post>
  <post>
    <IP type="integer">0.0.0.0</IP>
    <author-id type="integer">5039660</author-id>
    <blog-id type="integer">4101153</blog-id>
    <body>&lt;IMG class=imgizqda id=img_0 src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/elecciones-2008/61443_lperez.jpg"&gt;&lt;STRONG&gt;LOURDES P&#201;REZ.&lt;/STRONG&gt;
Un pol&#237;tico puede acabar siendo recordado por una met&#225;fora afortunada. Incluso puede ocurrir que ese mismo pol&#237;tico no termine estando a la altura de la brillantez de su met&#225;fora. Hace unos a&#241;os, la ret&#243;rica seductora de Felipe Gonz&#225;lez defini&#243; a los ex presidentes del Gobierno como jarrones chinos en apartamentos peque&#241;os, porque su aparente valor queda atenuado por lo mucho que pueden llegar a estorbar. Cabe imaginar que la comparaci&#243;n inclu&#237;a una segunda parte, aquella en la que el jarr&#243;n no s&#243;lo entorpece, sino que su estr&#233;pito al caer puede acallar cualquier otro ruido a su alrededor. El &#171;imb&#233;cil&#187; con el que Gonz&#225;lez se despach&#243; contra Mariano Rajoy ha provocado un estruendo que deber&#237;a desagradar no s&#243;lo por la innecesaria zafiedad del improperio. Su mera menci&#243;n ensucia la caballerosidad institucional con que deber&#237;an conducirse una vez que abandonan el cargo aquellos que han asumido responsabilidades tan elevadas. En el mitin de M&#225;laga, el del exabrupto, Gonz&#225;lez se comport&#243; como lo que no puede ser: ni el tono fue el propio de un ex presidente, ni cab&#237;a que actuara haci&#233;ndose el candidato y olvidando sus galones del pasado.

Pero si algo han evidenciado sus palabras es la dificultad de los herederos para convivir arm&#243;nicamente con quienes les sucedieron en el puesto. Una incomodidad que, parad&#243;jicamente, parece agudizarse m&#225;s cuando el predecesor pertenece al mismo partido. Los estrategas del PSOE han optado por rescatar el carisma mitinero de Gonz&#225;lez para una decena de actos electorales, aunque s&#243;lo ha coincidido con Zapatero en el celebrado en Hospitalet el pasado d&#237;a 16, antes de que la campa&#241;a arrancara oficialmente. Resulta significativo que quienes han dise&#241;ado una campa&#241;a subrayando la modernidad que encarnar&#237;a el proyecto de su candidato recurran al ex presidente no tanto para apuntalar esa imagen entre sus potenciales votantes como para retener al &#171;socialista cl&#225;sico&#187;, lo que dar&#237;a p&#225;bulo a la impresi&#243;n de que las maneras de Zapatero no terminan de convencer a la militancia m&#225;s avezada. Como si la ausencia de un hilo sentimental entre ambos -el candidato a la reelecci&#243;n puede presumir de no ser el delf&#237;n de nadie- repercutiera tambi&#233;n en el &#225;nimo de esas bases del partido que hunden sus ra&#237;ces en un tiempo irrepetible.

La notable presencia de Gonz&#225;lez en esta campa&#241;a contrasta con las apenas tres intervenciones programadas en la agenda de Jos&#233; Mar&#237;a Aznar. A&#250;n es una inc&#243;gnita si compartir&#225; con Rajoy el mitin de cierre en Madrid, aunque la experiencia de las generales de 2004 y de las municipales de 2007 demuestra que ambos se han rehuido en los actos ante la militancia. En realidad, desde que renunci&#243; por decisi&#243;n propia a La Moncloa y design&#243; a su sucesor al frente del PP, Aznar se ha prodigado escasamente en las convocatorias propias de la contienda electoral. Gonz&#225;lez a&#250;n es capaz de solapar la campa&#241;a de Zapatero, pero no puede eclipsarle. Una seguridad con la que no cuenta el equipo de fieles que con tanto cuidado han dise&#241;ado la ruta de Rajoy hacia el 9-M.</body>
    <closed-comments type="boolean"></closed-comments>
    <closed-trackbacks type="boolean"></closed-trackbacks>
    <comments-count type="integer">0</comments-count>
    <created-at type="datetime">2008-03-01T08:57:41+01:00</created-at>
    <date type="datetime">2008-03-01T08:57:41+01:00</date>
    <id type="integer">4121328</id>
    <last-comment-date type="datetime"></last-comment-date>
    <myfile-id type="integer"></myfile-id>
    <nicetitle>jarrones-chinos</nicetitle>
    <published-at type="datetime">2008-03-01T08:57:41+01:00</published-at>
    <site-id type="integer">3</site-id>
    <status type="integer">1</status>
    <title>Jarrones chinos</title>
    <updated-at type="datetime">2008-03-01T08:57:41+01:00</updated-at>
  </post>
</posts>
