19 May 2008
Acaba la temporada pero no el fútbol. La Eurocopa suavizará el verano para los acérrimos del balompié. Seguiremos viendo fútbol, que es algo que ayer no pudimos hacer porque esta Liga cada día es menos seria. El último capítulo con la televisión demuestra que el sistema actual permite el descontrol más absoluto.
Este final de temporada nos deja mejor de lo que imaginábamos en agosto y algo peor de lo que estuvo
cerca hasta ayer mismo, la Intertoto. Cuando el Sevilla arrancó el motor en el Sánchez Pizjuán, ese sueño se difuminó sin aspavientos. Como si la hinchada anduviera disfrutando todavía de la falta de tensión. La derrota del Deportivo frente al Villarreal nos tuvo seis minutos en Europa, hasta el empate de Kanouté. Luego llegaría el desplome a pies de los hispalenses. Caparrós daría entonces por finalizada la prueba de Urko Arroyo, viéndose forzado a reorganizar medio equipo.
La jornada nos deja además la feliz permanencia – es sólo una opinión- de Osasuna y el triste descenso de ese peso pesado del fútbol llamado Zaragoza. Una lástima. Nos recuerda tiempos que querríamos que se alejen más rápidamente y que la inestabilidad en los clubs se acaba pagando. Cada vez está más caro seguir en Primera.
04 May 2008
La clave del encuentro de ayer no creo que sea que Gabilondo, por dos veces, y Amorebieta, sólo con el portero, fallaran en los últimos segundos del partido contra el Mallorca. No creo que sea que el campo estaba, según parece, algo duro por el calor, a pesar de haber sido regado generosamente. Quizá forme parte de la explicación del 1-2 la tarjeta amarilla que condicionó el juego de Garmendia, la pérdida de la banda derecha –auténtico pulmón de los últimos partidos- en las botas de un Susaeta tocado y bien cubierto por Fernando Navarro y el rendimiento renqueante de Yeste y Etxeberria, que salían de sendas lesiones. Con esos mimbres, el Athletic perdió la posesión del balón y Gregorio Manzano volvió a recordar que tiene la llave de cómo ganar en San Mamés. Caparrós intentó reaccionar y devolvió a Murillo y a Gurpegui a sus posiciones naturales pero quizá era demasiado tarde. El Athletic jugó un partido pobre ante un rival que actuó con oficio. Fue superior el Mallorca que se impuso ayer. Poco positivo podríamos arrancar de ese encuentro si no fuera por el regreso a los campos de ese navarro humilde y silencioso que es Carlos Gurpegui y que ayer recibió el gran homenaje de la afición en su casa.
28 Abr 2008
Cuando Heinze se llevó por delante a Llorente en el minuto 36, el rumbo del Real Madrid – Athletic pudo cambiar. Sorprendió ver a Garmendia acercándose para colocar el balón y nos recordó inmediatamente uno de los lastres de este equipo: no tenemos un solo especialista desde los 11 metros. Si rebuscamos esa figura en nuestra historia cercana, quizá haga falta remontarse a Larrazabal. ¿Tan difícil es convertir a los lanzadores de faltas en dignos tiradores de penaltis? Garmendia puso el balón donde lo quieren los porteros: centrado y a media altura. Un brillante –durante todo el partido- Casillas reaccionó y tuvo algo de fortuna en el despeje.
Athletic y Real Madrid se habían tuteado hasta ese momento aunque a los blancos se les notaba esa marcha más que otorga a un equipo saber que está rozando la consecución del título de Liga. En el minuto 13, después de despejar correctamente un tiro de Raúl, erró Armando al dejar la pelota en el área pequeña tras un tiro de Robinho, circunstancia que aprovechó Saviola. También tendría el guardameta rojiblanco parte de culpa en el tercero de la noche, cuando se lanzó precipitadamente a la derecha dejando un terrible hueco en el palo corto, que aprovecharía el ‘pipa’ Higuaín. En el segundo tanto nada tuvo que ver el portero del Athletic (que padecía, por otro lado, su primera noche desafortunada desde que lo es). Y es que el segundo gol blanco es un manual de lo fácil, rápido y bonito que puede ser el fútbol. Guti acorta el campo con un pase largo que Higuaín, al primer toque, mide para la bota de Robben, que marca del mismo modo con un preciso y único toque.
Los cambios le habían salido a Schuster a pedir de boca. Robben e Higuaín se habían hecho con el partido y el Athletic, por primera vez en todo el partido, cedía a la adversidad. El 3-0 refleja una superioridad que no fue tan notoria hasta ese minuto 76. Se aleja la Intertoto de Bilbao mientras Madrid engalana la Cibeles. A los blancos les vale con hacer lo mismo que el Villarreal para proclamarse campeones la semana que viene (podrían serlo antes incluso de saltar al Reyno de Navarra). Las opciones de los de Caparrós pasan por lograr un buen resultado en casa ante el Mallorca, en el que será el auténtico recibimiento del Athletic a Gurpegui.
21 Abr 2008
El Athletic invitó ayer a un banquete de goles a su afición. Un Valencia desfigurado –al que también se ganó 0-3 en Mestalla en la primera vuelta- ejerció de convidado de piedra en la escenificación del final de un viaje por el desierto de poco menos de tres años. Ayer, San Mamés volvió a disfrutar del fútbol. Los locales derramaron sus ansias de gol durante los 90 minutos y los de Koeman se quedan a horas de cambiar de nombre propio.
Si un jugador destacó especialmente en la primera parte, ese fue Javi Martínez. Si alguien lo hizo en la segunda, fue Llorente. El navarro encandiló a una afición que ha llegado a admirar ese coraje noble que despliega y ayer se convirtió una noche más en el pulmón del equipo en la primera mitad. Un Yeste tocado desde los primeros minutos se esforzó por estar a la altura. Javi Martínez abrió el marcador y el Athletic no tuvo problemas para mantener su ventaja al descanso.
Koeman, sabedor de lo que la derrota podría significar, puso en el campo a Morientes y a Joaquín. Tras cinco minutos con los ‘ches’ mostrando otra cara, Fernando Llorente marcó un golazo de habilidad, rapidez y astucia que le abría las puertas de su gran noche. Finiquitados dos tercios del partido, el resultado de 2-0 brillaba especialmente en el marcador. Parecía una renta suficiente, pero el Athletic tenía hambre de gol. Y quería devolver parte de lo que ha recibido de su bendita parroquia en estos últimos tres años. Llorente marcó el tercero en el minuto 66 y desató el delirio. En el minuto 72 fue despedido con el público en pie y una atronadora ovación que el riojano agradeció durante todo su camino hacia la banda. Había creado ocasiones, regalado pases, disparado con acierto y todo lo que se le puede pedir a un delantero. San Mamés, a diferencia de aquellos tiempos en que recibió alguna pitada – que hoy parece alejarse siglos en el tiempo- , opinó ayer con unanimidad.
Luego llegó el ‘Koeman quédate’, que es una muestra de sorna que a la mayoría le arrancaba una sonrisa. Un punto de gracia, mire usted, que hemos sufrido mucho. Menos comprensibles son los gritos dolorosos de 'A segunda', que pronto fueron puestos en su lugar con música de viento. No estamos tan lejos para empezar a pecar de soberbia. El Valencia marcó el 3-1 pero ni siquiera entonces nos asaltaron las dudas. El Athletic siguió atacando, rindiendo a un altísimo nivel, trenzando algunas jugadas maravillosas y encandilando a la grada. Así llegó el cuarto, firmado con rabia por Iraola. Aduriz se mostró picado por una fiesta a la que fue invitado tarde y se mostró combativo y acertado. Recibió su premio con el quinto gol de la tarde en un espléndido cabezazo tras un pase de Etxeberria, que jugó también un gran partido. San Mamés se sumergió en la fiesta. Hacía nueve años que el Athletic no marcaba cinco goles en casa. Pero ahora sabía mucho más de la mezcla de sudor y lágrimas con la que se construye cada tanto.
06 Abr 2008
Camina el Athletic de Caparrós con paso firme. Ha logrado la salvación con mayor solvencia de la esperada y también con mejor juego. Crece enteros este equipo cuando comienza a creer en sí mismo. Hoy, ha puesto contra las cuerdas al Espanyol de Valverde y le ha vencido con justicia. Garmendia, una sorpresa en el once inicial, adelantaba al Athletic en el minuto 14 y nos hacía olvidar a muchos que Iñaki Muñoz se había quedado en el banquillo. Luego saldría para sustituir a Yeste con acierto. Podría haber ampliado el Athletic su renta en la primera parte si Susaeta hubiera andado más fino en una clara ocasión en la que se presentó sólo ante Kameni o en un gran cabezazo de Llorente que se marchó alto. Armando volvió a demostrar que es un tipo aliado con la suerte y con los palos.
En la segunda parte, resurgió el Espanyol. Un grave error de Iraola a punto estuvo de costarle un gol a los rojiblancos. Luego llegó la jugada para el debate en un penalti dudoso que, afortunadamente, Tamudo no supo convertir. El Espanyol jugó algo más en la segunda mitad pero el Athletic aguantó el envite. Nuestro equipo se afianza en la octava plaza, a cinco puntos de la UEFA y a diez del descenso, matemáticamente salvado. Es una auténtica incógnita adónde puede llegar este año y, más aún, cómo se comportará en los próximas temporadas.
17 Mar 2008
Nos recuerda estos días un anuncio publicitario que Einstein creía que había dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana, pero mantenía ciertas dudas sobre lo primero. El capítulo de ayer en Sevilla es una muestra de ello. Un solo idiota logró suspender el partido que jugaban Betis y Athletic con un brutal lanzamiento de una botella de agua que impactó en la cara de Armando, el meta rojiblanco. Qué lástima que un idiota pueda ensombrecer un espectáculo al que asisten decenas de miles de personas. La vergüenza tiene muchas caras y va por barrios. Ayer les tocó a los béticos pero la siente cualquier aficionado al fútbol cuando ve a un energúmeno envuelto en sus colores agrediendo a otro. Queda saber si el comité decretará la victoria o habrá que sudarla en 20 minutos que previsiblemente se jugarían a puerta cerrada. Sería lógico un castigo para un estadio reincidente: no se nos ha olvidado aún el botellazo a Juande Ramos.
Hasta el grave incidente -bien resuelto con la suspensión, habida cuenta de la gravedad del hecho y de que Caparrós no tenía más cambios-, el partido nos había dejado buenas noticias. El gesto resosutivo y templado de Yeste en el primer gol, la astucia de Etxeberria en el área, la profesionalidad de David López en los dos lanzamientos de penalti -¿somos el único equipo al que a menudo le obligan a repetir este tipo de faltas?-, y la imagen de un equipo, en definitiva, que mostró su mejor cara en tierras hispaleneses. Sólo flojeó algo Del Horno en su regreso y erraron los de Caparrós en el precipitado libre indirecto en el área. Lo mejor es la cercanía de una victoria que quizá -posiblemente- tengamos que asegurar en un largo cuarto de hora. Son tres puntos que nos ponen a tiro la línea de la salvación. Si hay que que jugar lo que resta, que sea pronto. Las cuentas cambian de cara en esta peleada Liga con una victoria más.
03 Mar 2008
Que Llorente está en racha lo dicen más las estadísticas que las sensaciones. Alterna momentos de gran brillantez con dudas pavorosas al borde del área. Ayer volvió a suceder -cinco minutos antes del gol del Athletic- y tuvo que llegar Etxeberria desde atrás. Falló pero disparó sin sombra de duda. Ésa es la gran debilidad del riojano. No acaba de ser ese delantero letal que hace falta y, sin embargo, se confirma como uno de los pilares de la capacidad anotadora de los rojiblancos. Ayer, salvó un punto y metió al Athletic en el partido con su certero cabezazo en una jugada que se inventó Orbaiz con un gran pase largo y en
El Athletic jugó una segunda parte superior a la primera, ya que el balance de ocasiones -de ambos equipos- antes del descanso es paupérrimo. El disparo de Gabilondo se encontró con el cuerpo de Diego Alves nada más reanudarse el partido y, poco después, Susaeta erró al disparar a puerta sin buscar compañeros libres de marca. El equipo de Caparrós parecía llegar a su mejor momento cuando Yeste discurrió cuatro metros entre empujones y agarrones con Ortiz dentro del área. El árbitro señaló penalti y pudo mandar al de Basauri al túnel de vestuarios porque tenía una tarjeta.
La sensación es que el equipo de Caparrós mereció ganar al de Unai Emery pero más por deméritos del rival que por su claridad de ideas. La visita a Almería deja en el casillero del Athletic un punto, que es la diferencia que tenemos con el descenso. Comienzan a esfumarse las posibilidades de acabar la Liga sin apuros. Esta semana llega el Valladolid a San Mamés sin Joseba Llorente y le recibirá un Athletic sin Etxeberria ni Yeste (que son baja por acumulación de tarjetas). A diferencia de lo sucedido en estos dos últimos partidos, no podemos dejar pasar la posibilidad de poner tierra de por medio.
25 Feb 2008
“Lo cierto es que, si tiene que llegar un gol pronto en San Mamés, no sabemos si es mejor que lo metamos nosotros o el rival”. Esa frase lapidaria me la soltó hace no mucho un ex jugador del Athletic y resume la incapacidad que atenaza al equipo cuando se pone temprano con el viento a favor. La historia del partido de ayer es la de una renuncia: al balón, al juego y a la victoria. El Athletic pensó que podía aguantar 87 minutos a la defensiva y se equivocó. Caparrós reaccionó tarde, no logró rearmar a los rojiblancos cuando los argumentos y el físico comenzaron a flaquear.
El partido no pudo comenzar mejor. Llorente, en racha, abría el electrónico y la grada comenzaba a verse con 32 puntos y un poco más lejos de la quema. Un renovado centro del campo, con Muñoz de pivote y Susaeta por la banda, mejoró el rendimiento del equipo y la creación de juego en la primera media hora. Javi Martínez puso el sudor y sólo flojearon Yeste y, en la delantera, el joven Aitor Ramos. Mediada la primera parte, el Athletic comenzó a regalar el balón a la menor ocasión. Lo hizo frente a un equipo que se siente cómodo con él, ante hombres como Sena, Capdevilla, Cani o Nihat, que saben moverlo bien. Fernández Borbalán contribuyó al desplome acuchillando a tarjetas a los locales, perdonó la expulsión a Eguren con el 1-0 y se llevó una monumental pitada al descanso.
La segunda parte consumó la desaparición del Athletic del césped. Apenas inquietó la meta rival y se encerró en su campo. El primer gol se veía venir. Iraola perdió un balón en su área y Guille Franco aprovechó un claro error de marcaje. Tampoco entonces llegó la reacción. El gol de Capdevilla daría la puntilla. Sólo faltaba presenciar el habitual repunte de juego a la desesperada y alguna entrada destemplada de Ocio.El Athletic se mostró descreído, temeroso y reservón. Cuando cejó en su empeño de buscar la victoria, firmó la derrota.
04 Feb 2008
El partido de ayer entre Athletic y Zaragoza, pese a tener un dominador claro en el equipo local, pudo haber acabado de cualquier manera. Los maños, pese a jugar mejor, no lograron sentenciar un encuentro en el que los de Caparrós notaron el cansancio de
En el otro lado, Oliveira –cuya suma de tantos y
El partido desembocó con la pueril juega en
16 Ene 2008
Me encanta la Copa. Dobla, cuando no cuadruplica la emoción de la Liga. Es un duelo a vida o muerte, bien simbolizado por la posibilidad de acabar dos equipos dirimiendo la victoria en los penaltis. Así ha sido, como en las noches épicas. Sobró emoción, que como bien sabemos no es garantía de calidad en el juego.
El Athletic comenzó la primera parte con cierta apatía incomprensible. El Espanyol, que se adelantó pronto, regaló la posesión a los rojiblancos. No pudo haber un presente más envenado para un Athletic que se siente más cómodo sin el balón y al contraataque. Luis García, autor del primer gol catalán, se convertía en el minuto 33 en uno de los protagonistas de la noche al dejar a su equipo con diez en una expulsión inexplicable. Pasarían 60 minutos hasta que el árbitro cometiera un segundo error que equilibraba las cosas: Prieto también veía la roja con una rigurosidad propia de mejor causa. Es reseñable que durante la hora que medió entre ambas tarjetas el Athletic logró jugar bien al fútbol pero cuando se igualó la batalla, se sintió desprotegido y se replegó. No podemos olvidar, tampoco, el debut del joven Aitor Ramos. Pocos habrán disfrutado de un primer partido más feliz y emocionante. Apuntó maneras que habrá que confirmar en próximos encuentros.
Cuando Iraola marcó el gol que anunciaba la prórroga, ya pocos lo esperaban. Faltaban cinco minutos para el final de la eliminatoria y aún hubo tiempo para que Ramos y Del Horno gozaran de ocasiones que pudieron dejarnos en cuartos de final por la vía rápida. Tamudo, como siempre, también dispuso de las suyas. La prórroga tuvo mucho de antesala de los penaltis entre dos escuadras fundidas físicamente. Alguna jugada dudosa y mucho miedo a perder por ambos contendientes. Se resignaron a los penaltis. Cuando David López falló el suyo, muchos recordaron las últimas tandas, de infausto recuerdo, disputadas por el Athletic. Luego vinieron los dos últimos lanzamientos de los blanquiazules, de Lola y Torrejón, que constituían el regreso de la suerte a nuestro barco, y eran un pago generoso del azar por el último partido perdido en el Lluís Companys con un gol en propia puerta en los últimos minutos. Se nos había olvidado de golpe el partido, la jugada del gol en la que Aranzubia erró, de nuevo, por intentar atrapar el balón en varios tiempos, los momentos bajos de una noche que los tuvo. El Athletic estaba, está, en cuartos de final. Eso era y es lo único que importa.
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Jesús J. HernándezTodo lo que sucede en el césped y fuera de él. La actualidad del Athletic. Una tribuna para el debate rojiblanco. Y toda la pasión de la palabra Athletic.
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