02 Jul 2008

Bilbao es la única ciudad que conozco donde es obligatorio llevar gafas de sol y paraguas en el equipaje diario porque es posible que se necesiten ambos objetos en distintos momentos a lo largo de un mismo día. A pesar de la climatología del Botxo, que es una auténtica mierda, estamos en verano y debería ser tiempo de darse un remojón en piscinas, embalses o playas.

Divago sobre acuíferos porque estos son, precisamente, los lugares donde muchas personas gustan de descalabrarse o ahogarse por estas fechas. Sucede con frecuencia en las playas, donde los bañistas venidos de tierras de secano se adentran 300 metros mar adentro, pensando que eso de las corrientes es un cuento de marineros; o bién se tiran de cabeza desde una roca sin saber que una columna de metro y medio de agua no es suficiente para evitar que 80 kilos de borrego, en caida libre desde seis metros, se estrellen contra el duro fondo. Sucede también en las piscinas, donde más de uno se deja los huesos después de correr como un jenízaro por el borde de azulejos resbaladizos.

En fin. Es difícil evitar que una persona mayor de edad cometa imprudencias pero si podemos hacer algo por los pezqueñines de la casa. La factoría espía ha comercializado un detector de caídas pensado para niños de muy corta edad (1-4 años). El sistema de alarma está compuesto por una estación central receptora, una estación central emisora y una o varias pulseras del mismo color. La pulsera, que se coloca en la muñeca del niño, tiene un sensor con forma de tortuga que al sumergirse en el agua transmite una señal de radio a la estación central que, a su vez, activa la alarma. En otras palabras, que avisa al padre o madre de que el niño ha caido al agua. El sistema no sustituye a la vigilancia que todo padre que se precie de serlo debe ejercer sobre sus fierecillas pero puede ayudar a evitar accidentes desagradables. Al fín y al cabo el verano es época de relax y no se puede tener controlado al retoño las 24 horas.

El artilugio no necesita instalación alguna. Simplemente ponerle la pulsera a la criatura (también hay un modelo de collar para mascotas) y encender el receptor. Tiene un alcance de 30 metros y las baterías de la pulsera duran cuatro largos años. Sus únicos inconvenientes son que su efectividad se ve reducida en el agua de mar (por su alto contenido en sal) y que cuesta una pasta gansa: 289€. A la venta en la web de La Factoría Espía .

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Our

Our dijo

Muy bueno el sistema, seguro que salva muchas vidas en la temporada de verano ..

un saludo.

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El artilugio

Del iphone a la Playstation pasando por el MP3. De los Blu-Ray a los móviles de última generación las memorias USB o lo último en Ordenadores. La tecnología se cuela en tu casa, en tu coche y hasta en tu bolsillo. No te pierdas en las siglas y descubre los dispositivos más sorprendentes en "El Artilugio". Tu blog tecnológico.

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