Por César Coca
12 Jun 2009
Quizá sea solo un problema de edad. De la edad que voy teniendo, quiero decir. Pero sucede que me van gustando cosas que hace unos años estimaba menos o no les encontraba el punto. Un ejemplo es la música de Brahms. Recuerdo haber escrito en este periódico, en un texto que me dejaron publicar cuando era muy joven y a propósito de un concierto que iba a tener lugar en Bilbao, que la obra del hamburgués era técnicamente perfecta pero un tanto marmórea en su frialdad.
Por supuesto, he dejado de estar de acuerdo conmigo mismo, al menos en eso. Años después de haber escrito lo que acabo de citar, leí un artículo de Federico Sopeña en el que hablaba de los jóvenes y la música, y citaba algo que le sucedió una vez en Roma. Era una noche de verano, hacía calor y Sopeña abrió la ventana de su casa, en un piso bajo de un inmueble de la capital italiana, mientras en su tocadiscos sonaba el Concierto para piano y orquesta Nº 2 de Brahms. Al poco, empezó a escuchar gritos de la calle. Se asomó y entonces una docena de jóvenes que estaban bajo su ventana le pidieron que lo pusiera más alto para poder escucharlo mejor. Al parecer, no iban juntos, sino que se fueron reuniendo allí hechizados por la música.
Con el paso de los años, he ido apreciando la música de Brahms y ahora me parece que es un compositor que renuncia a las explosiones sentimentales, pero no creo que sea en absoluto frío. Entiendo a los jóvenes romanos que querían escuchar ese concierto soberbio. Si algo siento es que hayan tenido que pasar unos cuantos años para que yo haya llegado a apreciar debidamente esa música.
(Les dejo una versión de primera: Celibidache con la batuta y Barenboim al piano y la Filarmónica de Múnich)
08 Ene 2008
1) No sé si ustedes leyeron un magnífico artículo de José María Romera en este periódico a propósito del Concierto de Año Nuevo, con el tema de fondo del fútbol y su capacidad para invadirlo todo. La imagen del anciano Prêtre con un balón primero y tocando el silbato después me pareció fuera de lugar. Y el número de baile recreando un partido de fútbol era de una elegancia menor.
2) Quizá recuerden que cuando una importante cadena de tiendas de libros, discos y artículos de electrónica se instaló en Bilbao se comentó que la competencia lograría que mejorara mucho el nivel de las tiendas de discos (en librerías estábamos bastante bien servidos), que había caído estrepitosamente. Algo más de un año después he podido comprobar que los departamentos de clásica de las pocas tiendas de discos que aún la venden en la Villa están aún peor que entonces. Vuelve a ser necesario, como hace veinte años, ir a Madrid o Barcelona (mejor aún, al extranjero, quien pueda) si uno quiere encontrar algún disco un poco (pero muy poco) especial. Nada tiene que ver lo que hay en las tiendas de esa misma cadena (o de otro conocido almacén) en Preciados o la Plaza de Catalunya, con lo que ofrecen aquí.
3) Ya sé que quizá no les parezca muy importante, pero no me resisto a comentarlo. Película Los crímenes de Oxford, rodada en Inglaterra (a ella pertenece el fotograma que ilustra este post) y se supone que con más medios de los habituales aquí. El cartel anunciador dice en letras de un cierto tamaño: 'Dirigida por Alex de la Iglesia '. Y justo debajo: 'Basado en la novela de Guillermo Martínez '. ¿Por qué hablamos en femenino en la primera frase y en masculino en la segunda? Tanto dinero para la producción y resulta que nadie revisa el cartel anunciador. No tendrá importancia ni afectará a la calidad de la película, pero revela el escaso cuidado que tenemos con el lenguaje en todos los ámbitos.
4) No crean que mis breves vacaciones han sido un cúmulo de experiencias negativas. Por lo menos pude reírme un rato leyendo algunos de los resultados de la encuesta de Presidencia del Gobierno de Vitoria sobre cultura vasca. A veces el humor está donde menos se espera.
Sobre este blog
Tags
Enlaces
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):
Archivos
- Noviembre 2009
- Octubre 2009
- Septiembre 2009
- Agosto 2009
- Julio 2009
- Junio 2009
- Mayo 2009
- Abril 2009
- Marzo 2009
- Febrero 2009
- Enero 2009
- Diciembre 2008
- Noviembre 2008
- Octubre 2008
- Septiembre 2008
- Agosto 2008
- Julio 2008
- Junio 2008
- Mayo 2008
- Abril 2008
- Marzo 2008
- Febrero 2008
- Enero 2008
- Diciembre 2007
- Noviembre 2007
- Octubre 2007
- Septiembre 2007
- Agosto 2007
- Julio 2007
- Junio 2007
- Mayo 2007
- Abril 2007
- Marzo 2007
- Febrero 2007
- Enero 2007
- Diciembre 2006
- Noviembre 2006
- Octubre 2006
- Septiembre 2006
- Agosto 2006
- Julio 2006
- Junio 2006
- Mayo 2006
- Abril 2006
- Marzo 2006
- Febrero 2006
- Enero 2006
- Diciembre 2005
- Noviembre 2005
- Octubre 2005
- Septiembre 2005
Secciones
Últimos Comentarios
- Divergencias, en Radio Clásica de RNE 5 comentarios Carlos Benito María Carlos Benito César Coca Carlos Benito
- Un poco de Dvorak en el Día de la Música 4 comentarios Diego Fernández Anónimo itziar Isabel
- Sólo es un gorrión 13 comentarios Mario de nuevo... Mario Txonitxwan Fernando Anasan
- Alcántara en Bilbao y un agradecimiento 5 comentarios Félix G. Modroño AR Tashunka Celia Ruiz Fernando
- Operación Walkiria y la triste historia de los Dohnányi 6 comentarios Héctor Felipe Ortega V. César Coca A. R. Fernando ISABEL
- A veces preferiríamos no haber estado allí... 4 comentarios el náuGrafo Aristarkus Anasan Jose A. Serrano
- ¿La cúpula del Vaticano se caería así? 10 comentarios Para Flush Flush Para Flush Fernando el náuGrafo
- La ABAO patrocina a la Diputación 27 comentarios ojo al dato Tcagas César Coca sin fausto ojo al dato
- Sakamoto y la música de 'El cielo protector' 2 comentarios Florencio Anasan
- Los libros arden bien 1 comentario L.
