Por César Coca, Óscar Beltrán de Otalora e Iñaki Esteban
01 Jul 2008
El pasado fin de semana conocí la noticia de que cierra el cine Palacio de la Música, de la Gran Vía madrileña. Era la última sala de esa calle, donde durante décadas se concentraron los estrenos más importantes de la capital.
Estuve en ese cine unas cuantas veces durante mi época estudiantil, como en otros de la Gran Vía. Y, aunque con frecuencia eran salas con manchas de humedad y moqueta sucia que habían conocido un tiempo más esplendoroso que aquel en que las conocí, me gustaban. Me sigue gustando el cine en pantalla muy grande. O quizá deba conjugar el verbo en pasado, porque los únicos cines de ese tipo que quedan son los del modelo Imax o similar, y lo que se ve en ellos es muy espectacular, pero en la mayor parte de los casos no es estrictamente cine, sino documentales.
Por eso lamento la desaparición de esa sala, por más que no haya vuelto en muchos años y probablemente no volviera nunca, ni aunque continuara abierta. Creo que con su cierre termina una forma de ver el cine, y con ella una etapa vital de cada uno de los que tenemos más de 35-40 años. Quienes están por debajo de esa edad apenas han conocido otra cosa que los multicines de pequeña dimensión. En una cadena de TV, creo que Tele5, hicieron un pequeño homenaje al Palacio de la Música, con el maravilloso final de Cinema Paradiso. Vaya también desde aquí un recuerdo a esas salas que ya no volverán. Y disfruten viendo esa escena de Cinema Paradiso. Que pena que no haya sido la película proyectada en el Palacio de la Música.
18 Jun 2008
La muerte de Cyd Charisse me hace pensar en una frase que se atribuye a John Waynne. “Ahora, para que un protagonista del cine de acción resulte creíble, le llenan de músculos y le ponen una ametralladora gigante. Antes, bastaba con que Humprey Bogart entrase en un bar y triturase con los dientes el hielo de su whisky para que todo el mundo comenzase a temblar”.
Charisse, como Ava Gardner, Monroe, Jane Russell ( o Bogart , Gable, Peck o Wayne en el lado masculino) representan una generación que ha desaparecido para siempre de las pantallas. El cine no ha vuelto a dar estrellas con ese carisma, con ese halo especial que conseguía que sus personajes brillasen un una luz especial. Eran actores que una vez que aparecían en imagen ya no se podía ver nada más. Y que se encendían las luces del cine y seguían bailando en algún lugar debajo del cráneo. No sé si la culpa es de la televisión, de lo políticamente correcto, del mayo del 68 o del calentamiento global. Pero imaginar a Charisse al lado de, por ejemplo, Nicole Kidman, es como poner un Rolls Royce al lado de un utilitario japones que funcione con etanol.
28 May 2008
En un día como hoy, es oportuno revisitar a los clásicos. El vídeo dura algo más de 45 segundos. Véanlo y actúen en conciencia.
22 Abr 2008
En Florida hubo una vez un compañía de taxis llamada Tiger Kab. La’K’ era una concesión al Klan y el tigre, un reclamo de los sicarios cubanos que trabajaban en aquella cueva. Su jefe fue por un tiempo un gigante, casi un cíclope. Le apodaban ‘El Francés’ y había matado a su hermano. A su hermano y a decenas de personas. Pero, con el tiempo, él conocería muchos secretos sangrientos. Los dos Kennedy, Martin Luther King, Jimmy Hoffa, Sam Giancana, Monroe. Todos estos muertos que componen la Gran Mitología Americana del siglo XX pasaron por sus manos.
El padre de ‘El Francés’ es James Ellroy. Como diría EL: Sectaricemos. Construyamos la gran hipérbole. Ellroy es uno de los grandes escritores vivos del siglo XX y pocos podrán superarle en el XXI. Pensar que es un escritor de novela negra por ‘La Dalia Negra’ o ‘L.A. Confidential’ es un error, es poner límites absurdos. Ellroy es un cronista de la Historia, es el primero en captar la tragedia americana del siglo pasado y convertirla en una novela. Ha hecho algo parecido a Homero. Su trilogía sobre América, con ‘American Tabloid’ y ‘Six cold thousand’, es una Ilíada y una Odisea de estos tiempos. Y, como las obras de Homero, todavía esta inconclusa. Quizás nunca la termine. Pero Ellroy, además, ha creado una sintaxis única. Un lenguaje inimitable. Según la leyenda, cuando le pidieron recortar una novela de casi mil páginas eliminó verbos y adjetivos hasta crear un lenguaje nuevo que resume la velocidad de esta Era. Y no hablemos de su familia.
Hasta que Ellroy se decida a escribir la última parte de la trilogía se está dedicando al cine. Esta semana se estrena en España ‘Street Kings’.Dirigida por David Ayer, el de ‘ Training Day’, con guión de Ellroy. Entre los intérpretes están Keanu Reeves, el doctor House, Forest Whitaker, etc... La cinta trata uno de los grandes temas de Ellroy y de la Humanidad. ¿Qué ocurre si el encargado de aplicar la Ley es un malvado? ¿Qué justicia existe si el poder es corrupto? Esta pregunta se comenzó a plantear con Platón y desde entonces se sigue respondiendo. Arriba les dejo el trailer de la película. Abajo, una confesión de Ellroy. El sí habla de su familia.
31 Mar 2008

Los juegos de azar son fascinantes porque su esencia se basa en suprimir el azar. Se trata de pensar que hay un orden en el caos e intentar descifrarlo. Aunque en el último momento, cuando la mano ya se ha vuelto incontrolable, la única aspiración de un jugador es que el caos exista. Por eso se cree en la suerte.
En unos días se estrenará en España la película «21 », basada en un equipo de matemáticos que reventó varios casinos jugando al blackjack, un juego de naipes que sería como el siete y media español pero con mucho más glamour y misterio. Resumiendo –para los neófitos, que los expertos me perdonen– se trataría de conseguir puntuaciones de 21 con una baraja francesa en la que las figuras valen diez y los ases once o uno, según convenga al jugador. El resto de cartas conserva su valor.
Si alguno de ustedes ha leído una de las biblias españolas sobre casinos, –el libro «La fabulosa historia de los Pelayos»– recordará que uno de los consejos que daba Gonzalo García-Pelayo es no jugar al 21. Según sus cálculos, la posibilidad de obtener grandes ganancias en este juego son mínimas en comparación con el póker o la ruleta. Es un consejo de expertos. Después de todo, los Pelayos desplumaron salas de juego por todo el mundo.
El blackjack no ha tenido tanta literatura como el póker, pero el otro día descubrí a uno de sus héroes y su historia me pareció una de las más interesantes dentro el mundo del juego. Les presento a Ken Uston .

Ken Uston, era un jugador que procedía del mundo de las matemáticas. Llegó a ser uno de los principales directivos de una empresa telefónica norteamericana y en los años 70 lo dejó todo para convertirse en uno de los mejores jugadores del mundo de blackjack. Consiguió crear un sistema de contar las cartas que obligó a los casinos a introducir cambios en las forma de jugar para intentar detener la sangría de dólares que Uston y sus compinches abrían en las mesas de juego. Como tenían vetada la entrada en algunos locales, tenían que jugar disfrazados (la foto que abre este comentario) y recurrir a todo tipo de estratagemas para poder sentarse a una mesa de apuestas. Escribió decenas de libros sobre cómo forrarse con el 21. El, como los Pelayos, había demostrado que se podía vencer al casino. Sabían que se podía luchar contra el azar.
El juego en general era una de las obsesiones de Uston. Por ello, y por su conocimiento de la incipiente informática de consumo masivo, escribió un libro básico sobre cómo ganar al Pac-man. Nuestro 'comecocos'. También teorizó sobre los videojuegos y predijo que se convertirían en uno de los principales productos de ocio del siglo XXI. También era un enamorado del piano y, en especial, devoto del jazzista Errol Garner. En 1986, el Gobierno de Kuwait le contrató para que crease un programa que permitiera controlar todas las inversiones que el país del Golfo había repartido por el mundo. Uston, acostumbrado a el mundo del juego y su entorno –sexo, alcohol, dinero a mansalva, emociones desbordadas– , no aguantó mucho en un aburrido país islámico y se refugió en París. El 19 de septiembre de 1987 fue encontrado muerto en su apartamento de la capital francesa.
Su muerte tiene un toque conspirativo pero la autopsia diagnóstico un infarto. La historia de Uston es una historia sobre las obsesiones y la genialidad. Era un genio y quizás por eso no consiguió ser plenamente feliz. Su corazón acabó diciéndole que no se puede vencer al azar.
05 Mar 2008

No termino de creérmelo. El Instituto de la Cinematografía y las Artes Visuales publicó con todo lujo de detalles unos datos sobre el cine en 2007... que estaban mal. Estoy seguro de que no se ha falseado la información (no tengo la menor duda, de verdad) pero no termino de comprender cómo se anunciaron a bombo y platillo los datos del ejercicio anterior cuando se sabía que faltaban por compatibilizar los correspondientes a un buen puñado de salas. Lo sucedido es un verdadero disparate que en cualquier parte ya habría costado el puesto a alguien. Aquí, no, por supuesto.
Sólo un par de ejemplos de cómo a nadie se le ocurre hacer así las cosas. ¿Se imaginan ustedes que un gran banco anunciara sus resultados sin haber recibido aún las cifras correspondientes a una comunidad autónoma? ¿O que Hacienda hiciera el balance de recaudación por IRPF sin tener en cuenta a los residentes en cuatro provincias? Pues eso es lo que ha hecho el ICAV. Un disparate.
08 Ene 2008
1) No sé si ustedes leyeron un magnífico artículo de José María Romera en este periódico a propósito del Concierto de Año Nuevo, con el tema de fondo del fútbol y su capacidad para invadirlo todo. La imagen del anciano Prêtre con un balón primero y tocando el silbato después me pareció fuera de lugar. Y el número de baile recreando un partido de fútbol era de una elegancia menor.
2) Quizá recuerden que cuando una importante cadena de tiendas de libros, discos y artículos de electrónica se instaló en Bilbao se comentó que la competencia lograría que mejorara mucho el nivel de las tiendas de discos (en librerías estábamos bastante bien servidos), que había caído estrepitosamente. Algo más de un año después he podido comprobar que los departamentos de clásica de las pocas tiendas de discos que aún la venden en la Villa están aún peor que entonces. Vuelve a ser necesario, como hace veinte años, ir a Madrid o Barcelona (mejor aún, al extranjero, quien pueda) si uno quiere encontrar algún disco un poco (pero muy poco) especial. Nada tiene que ver lo que hay en las tiendas de esa misma cadena (o de otro conocido almacén) en Preciados o la Plaza de Catalunya, con lo que ofrecen aquí.
3) Ya sé que quizá no les parezca muy importante, pero no me resisto a comentarlo. Película Los crímenes de Oxford, rodada en Inglaterra (a ella pertenece el fotograma que ilustra este post) y se supone que con más medios de los habituales aquí. El cartel anunciador dice en letras de un cierto tamaño: 'Dirigida por Alex de la Iglesia '. Y justo debajo: 'Basado en la novela de Guillermo Martínez '. ¿Por qué hablamos en femenino en la primera frase y en masculino en la segunda? Tanto dinero para la producción y resulta que nadie revisa el cartel anunciador. No tendrá importancia ni afectará a la calidad de la película, pero revela el escaso cuidado que tenemos con el lenguaje en todos los ámbitos.
4) No crean que mis breves vacaciones han sido un cúmulo de experiencias negativas. Por lo menos pude reírme un rato leyendo algunos de los resultados de la encuesta de Presidencia del Gobierno de Vitoria sobre cultura vasca. A veces el humor está donde menos se espera.
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