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07 Nov 2009

Es sábado, hace mal tiempo y todos necesitamos descansar. Física y mentalmente. Les propongo contemplar y escuchar el vídeo que está a continuación. El pianista Alfred Brendel (retirado recientemente), un artista polifacético donde los haya, interpreta el tercer movimiento de la Sonata Nº 29 Hammerklavier de Beethoven. A muchos esta versión les parece demasiado rápida, pero frente a otras tiene la ventaja de que le vemos al teclado. Para no pocos críticos, este es el movimiento de sonata más bello que jamás se ha escrito. Les prometo que cuando terminen de escucharlo serán más felices.

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12 Oct 2009

Un musicólogo italiano llamado Luca Chiantore ha demostrado que la pieza pianística conocida como Para Elisa, una de las más célebres de todos los tiempos, no la compuso Beethoven. O no la compuso tal y como nosotros la conocemos. Según sus investigaciones, el musicólogo alemán Ludwig Nohl fue quien tras la muerte del sordo de Bonn tomó sus apuntes (Para Elisa es sólo una hoja de álbum, es decir, una obrita que no forma parte de nada ni está relacionada con ninguna otra partitura; de hecho, figura fuera de catálogo) y reelaboró la pieza hasta la darle la forma actual. Por cierto, por si les interesa tienen la partitura aquí.

No es la primera vez que pasa, ni siquiera la primera vez que sucede con una obra famosa. El Adagio de Albinoni, por ejemplo, es una obra casi enteramente escrita por Giazotto a partir de unos pocos apuntes del veneciano.

Chiantore defenderá mañana su tesis doctoral en Barcelona, y la aportación sobre Para Elisa es una de las más relevantes de su trabajo. Hace unos años publicó Historia de la técnica pianística (Alianza Editorial), que recomiendo vivamente a los aficionados.

Les dejo aquí el Para Elisa, interpretado nada menos que por Ivo Pogorelich.

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10 Oct 2009

Maria Joao Pires vuelve a Bilbao. Un acontecimiento. Será el martes en el teatro Arriaga y la pianista portuguesa tendrá a su lado, en una parte del programa, al violonchelista Pavel Gomziakov.

Si pueden, no se lo pierdan porque seguro que será uno de los conciertos del año. Pires es una de esas artistas que pone alma a sus interpretaciones. Además, su mirada ha cambiado y se ha hecho aún más profunda desde que hace un par de años viera a la muerte de cara por un accidente cardiovascular. Su último disco, con las obras postreras de Chopin (y también Gomziakov de chelista a su lado), está dedicado a los especialistas del Hospital Universitario de Salamanca que la atendieron y le salvaron la vida.

He entrevistado en una ocasión a Maria Joao Pires y lo recuerdo como uno de esos momentos mágicos que los periodistas a veces tenemos la suerte de vivir. Recorrí media península en coche hasta llegar a la escuela que instaló en lo que era una antigua granja en Belgais (muy cerca de Castelo Branco, próximo a la frontera con España), que también era su hogar. La secretaria de la escuela me había conducido hasta allí por un camino forestal. Luego, ya en el salón de su casa-escuela, vi llegar a la pianista con una cesta de mimbre en la que llevaba unos tomates que había recogido del huerto.

La conversación fue una charla tranquila junto a la chimenea, sentados a una mesa sobre la que había varios libros de poetas españoles (recuerdo a García Lorca y Machado). Hablamos de música y religión, de política y arte. Durante la conversación cayó un enorme aguacero y tuvo incluso el detalle de sugerir que me quedara allí si pensaba que iba a tener dificultades para circular por aquellos caminos que se estaban poniendo imposibles por el barro con cada minuto de lluvia. Días después asistí a su concierto en Bilbao y pude oír una sonata Claro de luna verdaderamente fantástica.

Les dejo este vídeo para abrir boca.

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19 Jun 2009

Pensaba escribir hoy un comentario sobre el Día Europeo de la Música, que se celebra el domingo aunque hay actos todo el fin de semana. Pero esta mañana ha muerto un hombre de forma nada natural y me parece una frivolidad hablar sobre el poder evocador de la música o su capacidad para acompañarnos. Así que no voy a añadir nada más que mi condena del asesinato de Eduardo Puelles García. Mi aportación al Día Europeo de la Música será la que para mí es la más emocionante Marcha fúnebre jamás escrita: la de la Sinfonía Heroica de Beethoven, en una grabación de Wilhelm Furtwängler con la Filarmónica de Viena, registrada cuando los tanques aliados avanzaban ya hacia Alemania. Va por Eduardo Puelles y su memoria.

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06 Jun 2009

Hoy es día de reflexión y hace mal tiempo, por lo menos aquí junto al Cantábrico. No se me ocurre nada mejor para ayudar a reflexionar que escuchar esta hermosísima música que hoy viene más a cuento que nunca: el Himno a la Alegría, que es a su vez el himno europeo, en la versión arreglada por este señor de pelo blanco que dirige la Orquesta Filarmónica de Berlín: Herbert von Karajan. Que ustedes reflexionen bien o al menos que disfruten de esta oda a los grandes valores de los seres humanos.

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26 May 2009

Esta semana, jueves y viernes, toca con la Sinfónica de Bilbao el pianista turco Fazil Say, poco conocido por aquí pero habitual en las salas de concierto de otros países. Interpretará el Concierto en Sol de Ravel, pieza de una belleza extraordinaria (el segundo movimiento es uno de los fragmentos clásicos que he escuchado más veces) y de una dificultad notable. Apenas he oído interpretaciones de Say y sus discos son muy difíciles de encontrar. Les dejo como muestra de su trabajo un vídeo con el tercer movimiento de la sonata Tempestad de Beethoven, una auténtica pieza de bravura. A ver qué les parece.

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24 Abr 2009

Es el director de moda. Hablo del venezolano Gustavo Dudamel, que el pasado miércoles dirigió a la Joven Orquesta Simón Bolívar de Venezuela en un concierto en el Kursaal de San Sebastián. No estuve en el concierto pero me cuentan que causó una verdadera explosión de entusiasmo. Algo que encaja perfectamente con los buenos resultados de ventas de sus discos, en el prestigioso sello Deutsche Grammophon.

La pregunta es inevitable: ¿es tan bueno Gustavo Dudamel? De entrada, sus avales (ha sido recomendado por algunos de los mejores directores de nuestro tiempo, se ha convertido en una de las grandes estrellas de un sello discográfico que las tiene por decenas) no pueden ser mejores. Hay detrás, por otra parte, un ejercicio de marketing muy importante impulsado por la multinacional para la que graba y también por todo lo que rodea a Abreu y su red de orquestas, una verdadera obra social y cultural que mereció el año pasado el premio Príncipe de Asturias. Ello es así pese a que Dudamel es un perfecto desconocido fuera del escenario: apenas da entrevistas ni ruedas de prensa, y me cuentan que vive durante las giras encerrado en un círculo protector que quizá pretenda (es sólo una hipótesis razonable, no tengo pruebas de ello) que nadie le haga preguntas políticas incómodas.

Pero, ¿y la música? No he asistido a ningún concierto de Dudamel, ni con esta orquesta ni con otra. Pero sí he escuchado con atención varios de los discos que ha grabado para DG. No soy crítico, aunque conozco bien casi todas las obras que ha dirigido para ese sello así que me voy a arriesgar a hacer algunos juicios.

Primer disco: Sinfonías Nos. 5 y 7 de Beethoven. Entusiasmo y gran identificación con las obras dirigidas, seguramente porque son autoafirmativas y heroicas. Dudamel prueba que es capaz de hacer que suene muy bien una orquesta que está a mucha distancia de las mejores del mundo. Un muy buen director me comentó hace meses que los tiempos son más que discutibles y que revelan un escaso dominio de la estructura de las obras, aunque reconocía que las versiones son “resultonas”.

Segundo: Sinfonía Nº 5 de Mahler. Un compositor más problemático. No sé si Dudamel estaba preparado (por simples razones de edad) para una música que combina el drama, el amor y el sarcasmo. De nuevo suena bien, pero falta profundidad.

Tercero: Fiesta. Una colección de obras de autores latinos. Para mí, de lejos el mejor de los discos. Hay un ritmo en todo él extraordinario. Un entusiasmo que, aquí sí, es del todo pertinente. Varias piezas, como el Danzón Nº 2 de Márquez y quizá por encima de todo el Mambo de West Side Story de Bernstein, son de las que obligan a moverse al oyente. Este sí me parece un disco imprescindible.

Cuarto: Sinfonía Nº 5 y Francesca da Rimini de Chaikovski. Le falta algo de 'pathos' y hay algún que otro pequeño emborronamiento. Mejor la segunda obra que la primera, aunque más que aceptables ambas. No es Mravinski ni Gergiev, pero tampoco son malas versiones. En absoluto. Sobre todo, lo reitero, si tenemos en cuenta la calidad de la orquesta.

En resumen, creo que Dudamel tiene un enorme talento y ha logrado cosas que muy pocos directores consiguieron antes de los 30 años. Que tiene una capacidad de comunicación descomunal. Pero un análisis más distante (y quizá eso es algo que permite mejor el disco que el concierto en vivo) desvela las lógicas imperfecciones de un director que en el fondo está empezando. Si no se malogra, si no se introduce por caminos equivocados, Dudamel será un director muy importante, de los que marcan una época. Pero hoy por hoy es sólo (como si eso fuera poco) un estupendo director al que le queda camino por recorrer para llegar a ser uno de los más grandes.

Dicho lo cual, les reitero que es la opinión de quien esto firma, que no es un crítico. Están en su derecho de pensar otra cosa, con tanto o más fundamento que yo, por supuesto.

Les dejo con el Mambo de Bernstein. Espectacular.

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10 Dic 2008

Una cadena de televisión británica emitirá dentro de unas horas un documental en el que se ve morir por propia voluntad a Craig Ewert, víctima de una enfermedad degenerativa sin remedio conocido. Esto ha reabierto la polémica sobre la eutanasia y ha planteado dudas éticas sobre si debe emitirse un programa así.

No es mi intención traer a este blog ninguno de esos debates. Lo que quiero comentar es la última voluntad de Ewert: morir escuchando la Novena de Beethoven. Lo habrán visto (y oído) seguramente en alguna cadena de televisión. ¿Es la Novena una música adecuada para un momento así? ¿Un canto a la alegría, la amistad y la solidaridad es buena compañía en el adiós? Ewert ha tenido tiempo de pensarlo y elegir con cuidado el sonido que habrá ido apagándose en su cerebro como en un fundido en negro del cine clásico. ¿Mejor la alegría y la fuerza de ese Beethoven o el dolor y la resignación del Réquiem de Mozart , o la espiritualidad de Bach, o el drama incontenible del último movimiento de la Patética de Chaikovski?

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24 Oct 2008

Circula por ahí una teoría, creo que sin una demostración suficiente, según la cual en tiempos de crisis la gente tiende a consumir productos culturales de fácil digestión y con una función de entretenimiento por encima de otras consideraciones. Dicho de otra manera: estos días tendríamos que estar todos viendo películas de aventuras, leyendo novelas de amor con final feliz y escuchando una música afirmativa, lejos de cualquier conflicto emocional.

No puedo decirles si la teoría me parece o no buena porque carezco de base suficiente. Sí creo que cuando las cosas se ponen mal necesitamos evadirnos en mayor medida. Pero no estoy seguro de que lo consumido en cada momento coincida al cien por cien con lo producido en ese mismo tiempo. Ni que sólo consumamos productos de evasión renunciando a otros de mayor profundidad.

Tampoco sé hasta qué punto los ejemplos que me vienen a la cabeza son las excepciones que siempre existen o la prueba de que la teoría es una filfa. Lo digo porque así, sin pararme demasiado ni buscar fechas concretas de creación, se me ocurre que la mayor parte de la obra de Kafka está escrita durante la Primera Guerra Mundial, la música de Beethoven en unos años en los que los países europeos caían uno tras otro bajo el dominio de Napoleón tras crueles batallas, la de Shostakovich durante la Segunda Guerra y el estalinismo, la pintura final de Goya en tiempo de la Guerra de la Independencia y los mejores relatos de Steinbeck en la Gran Depresión. Y ninguna de esas obras me parece precisamente de evasión.

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10 Oct 2008

No son buenos tiempos, ni para la lírica ni para casi nada, como saben. La economía va como va y en esta casa aún no nos hemos recuperado de la inesperada pérdida de un compañero. Quizá por eso nos hace más falta que nunca algo que nos distraiga, que nos lleve a un mundo con más energía, con alguna sonrisa, con alguna historia de amor que termine bien, con más inteligencia. Como en el viejo chiste del lord inglés, dejen el berrinche y la preocupación para el lunes y disfruten del fin de semana. Me permito alguna sugerencia:

  • Un libro de David Lodge, para sonreír con un humor ácido e inteligente.

  • Una obra de Beethoven, quizá la Quinta o la Séptima, para que les infunda fuerza

  • Una película del mejor Hollywood: La fiera de mi niña, Primera plana, Con la muerte en los talones o Charada pueden ir bien.

  • Una visita a un monasterio: puede valer Silos y si es con la posibilidad de escuchar gregoriano a los monjes, mejor. Les infundirá serenidad, que falta hace.

  • Una agradable charla, tratando sobre todo lo divino y lo humano, pero nunca sobre lo que estos días sale en los periódicos. Si de fondo suena jazz, todavía mejor.

Y el lunes será otro día.

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