Por César Coca, Óscar Beltrán de Otalora e Iñaki Esteban
15 Ago 2008

El presidente de EA acaba de plantear que el nuevo Guggenheim (todavía un proyecto en fase de estudio, les recuerdo) se instale en Pasajes. Después de leer la información, no he visto que haya ningún argumento de política cultural que sustente la petición. Es decir, que lo suyo es una ocurrencia, un por qué en un pueblo sí y en otro no. Bueno, la suya no es la única frivolidad. En este tema, como en otros, los políticos, o por lo menos algunos políticos, tienden a tener ocurrencias, a lanzar boutades con las que salir en los medios de comunicación, sobre todo en verano. ¿Por qué tienden a ser mucho más serios cuando hablan, por ejemplo, de economía y no les importa patinar cuando hablan de cultura?
05 Jun 2008

Uno ve las secciones de Cultura y el problema es de tiempo. Hay tantas cosas que comentar que para cuando encuentro un rato para escribir algo ya hay temas nuevos que han desplazado a los anteriores...
Qué contarles del milagro Guggenheim. No me refiero a su capacidad para atraer visitantes e interesar en el arte contemporáneo a miles de bilbaínos, sino a cómo están surgiendo de la nada cada día cosas nuevas. Hoy son donaciones de las que nada sabíamos, ayer fueron dineros que se evaporaban sin que nadie supiera nada. El día anterior, mecanismos de control que no funcionaron simplemente porque no existían. Todo ello aderezado con preguntas sin respuesta e intervenciones surrealistas de políticos. O intervenciones de políticos surrealistas. Como ustedes quieran.
Y qué decir de las ferias del libro. Tengo la impresión de que hay que empezar a replantearse el modelo. Todas siguen más o menos el mismo, con dimensiones diferentes, claro. Bilbao no es Madrid y el montaje del Retiro sería impensable aquí. Pero tengo dudas serias acerca de la eficacia, en términos económicos y culturales, de las ferias tal y como hoy día se organizan. No me pregunten cómo creo que debería hacerse. No lo sé. Sólo temo que el modelo tradicional de feria está agotado o próximo a agotarse.
Empieza la Eurocopa. Aprovecho para anunciarles que el próximo sábado, Territorios, el suplemento cultural de El Correo, hace un número especial sobre el fútbol, la literatura y el cine. Lo he leído ya y les aseguro que está muy bien. Una opinión completamente objetiva: no escribo ni una línea en ese suplemento.
Para terminar, unas despedidas: Gilbert Varga ya ha dicho adiós a la Sinfónica de Euskadi; Cristian Mandeal lo hará en unos días, y la semana próxima se baja del podio Juanjo Mena. Una etapa de las orquestas vascas que termina. Y ha sido una buena etapa. Ambas formaciones están a muy buen nivel, con un sonido de calidad y programaciones interesantes. No lo van a tener fácil para sustituir a sus titulares. De momento, todo parece indicar que la temporada próxima ambas funcionarán a base de invitados. No es la mejor opción, pero también es cierto que es menos mala que apresurarse y contratar a alguien que no esté a la altura exigida. Esperemos que acierten.
16 Oct 2007

Los temas tratados son muchos y podríamos agruparlos en tres grandes capítulos: la trascendencia cultural del museo, su papel en la revitalización de la ciudad y las curiosidades en torno al mismo (desde los famosos que lo han visitado hasta los artículos de diseño que venden en la tienda). Todo ello, con artículos de políticos y artistas, numerosas opiniones de especialistas, entrevistas, etc. Y con una despliegue fotográfico nunca visto en la prensa vasca ni española. En la versión digital, hay galerías de imágenes y sonido con opiniones diversas.
Vamos, que les recomiendo vivamente ambos, y de verdad que no es porque haya trabajado en uno de ellos (el de papel). Estoy seguro de que les va a interesar.
13 Sep 2007
Pocos premios me parecen tan merecidos como el Príncipe de Asturias de la Concordia otorgado al Yad Vashem, el Museo del Holocausto de Jerusalén.
El Yad Vashem es un dedo blanco señalando una herida abierta en Europa. Cada uno de los objetos que se pueden ver en el edificio lleva grabada una acusación y una llamada a estar alerta ante la intolerancia y el racismo. Hace hoy aproximadamente un año tuve la oportunidad de visitarlo y sigo conservando una impresión inolvidable.
Entre todas las imágenes que se pueden ver allí hay una que todavía me conmueve. La visita al centro finaliza en el área dedicada a los niños muertos en el Holocausto. Es una torre circular en cuyo interior reina una penumbra casi absoluta. En aquella oscuridad brillan unas pequeñas velas, una por cada uno de los pequeños asesinados. Hay que avanzar a oscuras, solo, como un niño que ha perdido a sus padres y se ve abandonado en un mundo hostil y peligroso. Es de noche y tiene miedo. Y la única luz procede de las velas. Una por cada niño muerto. Una por cada alma sacrificada a la aberración. Más de millón y medio de velas.
El premio Príncipe de Asturias al escritor israelí Amos Oz y este galardón al Yad Vashem son una forma de evitar el antisemitismo que, en algunos momentos, parece renacer en el mundo.
16 Ago 2007

Uno va por ahí, de turismo cultural, y se dispone a entrar en ese museo en el que está ese cuadro que le tiene hechizado desde que lo vio en un libro de bachillerato, en esa iglesia que tiene un retablo que es la cumbre del barroco europeo, o en ese palacio en el que se encuentra la escultura que toda la vida ha querido ver en tres dimensiones. Espera la correspondiente cola (a veces muchos minutos y hasta horas), pasa por mil controles de seguridad (arcos magnéticos, escáneres), paga una entrada no precisamente barata y cuando ya está dentro comprueba que el cuadro ha sido cedido para una exposición temporal, el retablo está cubierto por una enorme lona porque lo están restaurando y la estatua acaban de trasladarla a otro museo próximo para enriquecer su nueva colección y en su lugar han colocado algo de categoría bastante inferior.
¿Se informa de todo ello con claridad en la puerta de la iglesia, el museo o el palacio? ¿Se reduce el precio de la entrada por ello? Ya pueden adivinar que la respuesta es NO. Esto es una verdadera plaga en todo el mundo (un apunte: el Guggenheim Bilbao es la excepción a la norma) y los responsables de esas instituciones muestran un olímpico desprecio hacia los visitantes-turistas a quienes tratan como manadas ignorantes a las que se puede timar impunemente. Lo dicho, un fraude. Seguro que ustedes conocen unos cuantos casos.
11 Sep 2006

El sábado pasado fui al Guggenheim para terminar de ver lo de ¡Rusia! -por cierto, ¿por qué la exclamación?-
y pedí una prótesis auricular, una ortopedia de esas que ofrecen a la
entrada con el nombre de 'audioguía'. No era la primera vez, lo
confieso, y la verdad es que a veces sirve, a pesar de que determine
mucho (¿demasiado?) la visita del espectador. Pero, en fin, no es esto
lo que quiero apuntar. La cuestión es la chapa introductoria que uno
puede, si quiere, oír sobre el museo. Qué lenguaje, amigos. El hombre de Colón se queda en un aprendiz comparado con la verborrea publicitaria del menda que te habla con un fingido tono de asombro. El "maravilloso" Guggenheim, la tersura de la piel de las paredes -"acérquese y tóquelas'-, el atrio como "corazón" de ese pedazo de "cuerpo orgánico" que es el museo. Todo parecía sacado de un folleto de la agencia de viajes. Pura publicidad con un punto heroico que echaba para atrás. Dos puntos más de moderación no vendrían nada mal.
05 Sep 2006

Justo ahora se cumplen 25 años de su llegada a España. En su momento, hubo polémica por aquel traslado. Había quien decía que Picasso deseaba que el cuadro se instalara en el Museo del Prado sólo cuando hubiese sido reinstaurada la República.
Otros interpretaban que en realidad el pintor malagueño se refería no
tanto a un sistema republicano como a la democracia por oposición a la
dictadura.
La polémica sigue. Ya no por si el
cuadro debe estar en España (a estas alturas, nadie tiene duda alguna
de ello) como por si debe viajar, y más concretamente si debe viajar a
Euskadi, ya sea a Bilbao (Guggenheim) o a Gernika.
Pero esto es lo accesorio. Lo fundamental
es que se cumple un cuarto de siglo desde que llegó el cuadro más
trascendente del siglo XX, por su dimensión artística y su valor
simbólico. En el suplemento Territorios de la Cultura y en El Correo Digital contaremos mañana la historia y las claves del lienzo y el perfil de su autor, junto a otras muchas cosas (vídeos, un juego, música, etc, en la versión digital). Esperamos que os guste.
25 Ago 2006

Qué tristeza me ha embargado
estos días de finales de agosto. No por lo que suponen de proximidad,
otro año más, a la rutina del comienzo de curso, no. Me he entristecido
sólo de pensar en el pobre Tom Cruise,
ahora en el paro. Me lo imaginaba en la cola del Inem (o como se llame
en EE UU), yendo cada mes a sellar su cartilla y a
continuación corriendo a su banco, a comprobar si le han ingresado su
escuálido subsidio de desempleo (¿es Tom un asalariado o se considerará
autónomo?). En fin, que este mundo está lleno de injusticias y además
es probable que la Iglesia de la Cienciología, esa religión (?) que
sólo profesan personas de situación económica desahogada, note en el
cepillo el despido de Tom, que ahora tendrá que apretarse el cinturón
para llegar a fin de mes. Estoy que no vivo.
En fin, que el bueno de Cruise, un actor con recursos expresivos sólo
un poco mayores que los de Chuck Norris (por favor, ved este enlace, es muy divertido), ha hecho que casi se nos
olvide el asunto Grass y que dejemos de hablar de otros temas. Ponías
la tele y allí estaba, chupando pantalla en los informativos. De esa
manera, hemos perdido de vista los cursos de verano de las
universidades, los libros que se anuncian en el horizonte, la nueva
temporada de orquestas y museos, una vez que acaban los bolos
veraniegos y se cierran exposiciones que parecen organizadas sobre todo
para los turistas... Por favor, que alguien nos hable de todo eso, antes
de que la desazón que produce el desempleo de Cruise termine por
degenerar en melancolía. La cultura siempre ha sido un refugio en el
que cobijarse ante las malas noticias.
17 Ago 2006

Los veranos ya no son, tampoco en lo cultural, lo que eran. Aquellos remansos de paz, con la gente instalada en los bares de moda de los que nos habla cada día en el periódico Enrique Portocarrero, son ahora tiempos de turbulencias. Se toma uno un mes de vacaciones y mientras tanto Grass reconoce que perteneció a las SS; los Rolling Stones cancelan
más conciertos que algunos divos de la ópera conocidos precisamente por
el alto riesgo que supone siempre su contratación; un puñado de
importantes escritores anuncian la publicación de libros en editoriales diferentes a las suyas de toda la vida; el Hermitage demuestra que tiene más agujeros que un colador y por allí se le van los cuadros; Follett desvela que su nuevo libro se inspira en la catedral de Vitoria...
Casi cada día ha habido una de esas noticias que hacen la delicia de
cualquier medio en octubre o marzo. Y encima ha sido en plena canícula.
que estas noticias pueden hacernos pensar un poco, aunque sea a la
sombra de un toldo, a escasos metros del mar y mientras tomamos una
caña. Por ejemplo: ¿cuántos intelectuales, artistas y creadores
en general, de entre quienes se quedaron en Alemania en los años
treinta y primeros cuarenta, no formaron parte de una o de otra forma
del sistema? Sigo: ¿alguien va a compensar alguna vez seriamente
a los perjudicados por las cancelaciones de grupos como los Stones...?
Porque el dinero de la entrada se devuelve, pero que yo sepa no se hace
lo mismo con otros gastos que mucha gente afronta para ir a un
concierto: hotel, viaje, comidas, etc. Más preguntas: ¿están las editoriales en plena guerra
para arrebatarse autores, tal y como pasó hace una década? Y si es así,
¿qué debe valorar más un autor -o su agente-: un adelanto más suculento
o el nombre del sello, el mimo con que sea editado, la calidad de la
promoción y la distribución...? Continúo: ¿quién vigila a los
vigilantes en los museos? Y no me refiero sólo a los vigilantes de
uniforme, sino a toda la gente que trabaja de una o de otra forma para
esas instituciones? ¿Alguien ha valorado lo que supone en publicidad
que un autor de ventas millonarias como Follet hable de una ciudad? En
Vitoria deben de estar dando saltos de alegría: primero Coelho y ahora
Follet. Y no miro hacia ningún otro lado. En fin, que he vuelto preguntón, que es algo que al fin y al cabo forma parte de mi oficio. Ah, y es un placer tenerlos a todos (o casi) de nuevo en cualquier punto de la red.
11 Ene 2006

Debo confesar mis dudas sobre este asunto. Es cierto que parece de una lógica evidente que las cosas arrebatadas por la fuerza han de devolverse a sus legítimos dueños. Pero no es menos cierto que muchos museos y archivos del mundo incluyen obras y documentos que llegaron hasta allí de forma no muy legal pero que han ido consolidándose por el peso de la historia. ¿Cuántos cuadros de famosos museos fueron arrebatados a sus propietarios? ¿Cuántas estatuas o monumentos en lugares públicos lo fueron también? ¿Serían imaginables hoy el El Prado, el Louvre o el British Museum sin los cuadros que llegaron hasta su colección de forma poco ortodoxa, o la plaza de la Concordia sin el obelisco? ¿Y qué decir de los frisos del Partenón, o del museo de Pérgamo? No faltará tampoco quien piense que si los 'budas' de Afganistán hubiesen sido 'arrebatados' y trasladados a cualquier museo de Alemania o el Reino Unido (al estilo del Pérgamo) ahora aún estarían ahí... 
Me parece que quienes esgrimen unos y otros argumentos tienen su parte de razón.
También es cierto que con la tecnología disponible hoy se pueden hacer cuantas copias se deseen de documentos como los de Salamanca. Hasta ahí, todo correcto. De la misma forma, creo que quienes reclaman en Cataluña y quienes se oponen en Salamanca tienen su cuota de razón, aunque muchos de los primeros no sepan ni de qué papeles se trata y muchos de los segundos ni siquiera conozcan dónde está el museo o no hayan puesto en su vida un pie en él. Pero están en su derecho a la hora de manifestarse.
Ahora bien, en todas las reclamaciones, de una y otra parte, hay un tufillo político de la peor ley. Y me parece que conviene recordar que algunos de quienes reclaman papeles gestionan otros que tampoco son suyos y que entre quienes se oponen al traslado hay no pocos que hasta hace apenas unos meses no habían mostrado la menor preocupación por las condiciones de conservación y acceso a los mismos. Y una última duda: si la situación de los papeles de Salamanca fuera al revés (que estuvieran depositados en algún archivo de Cataluña documentos arrebatados durante la guerra a alguna autoridad de Castilla-León), ¿se habría aprobado su devolución? Es tan sólo una pregunta nada retórica.
Sobre este blog
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César Coca
Otra manera de enterarse de lo que pasa en el brillante, competitivo y no siempre noble mundo de la cultura, con opiniones heterodoxas y análisis con bisturí sobre la creación en todos sus ámbitos
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