Por César Coca
20 Sep 2009
Como estación, el otoño me gusta más bien poco. No soy insensible a la belleza de un bosque de tonos rojizos, ni a la magia de un atardecer brumoso. Pero no es lo que prefiero. Eso sí, el otoño es una muy buena época para la cultura: arrancan las temporadas musicales, las editoriales lanzan buena parte de sus novedades más valiosas del año, se conceden el Nobel y el Cervantes -y eso a veces nos permite descubrir autores interesantes o ratificar nuestra idea de qué bueno es ese escritor que tanto nos gusta-, y los museos suelen programar muestras de enjundia después de terminar el verano, que es un tiempo más dado al populismo y a tratar de satisfacer al turista no demasiado exigente. Así que no lloren porque termina el verano, porque las lágrimas no les dejarán ver el otoño.
Les dejo este vídeo. Es una filmación de 1988 y el grupo es I Musici. El escenario es... sencillamente uno de los lugares más bellos del mundo.
(La foto es de un bosque cercano a Múnich, el año pasado. AFP)
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5 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Novalis dijo
A mi me gusta el Otoño. Es una estación de tránsito entre los calores y el populismo del verano y el recogimiento y frío del invierno. Siempre y cuando el otoño no anticipe excesivamente los rigores del invierno y sea una estación cálida, ni asfixiante ni gélida, a mi me inspira muchas cosas. Las hojas de los árboles caen lentamente invadiendo paseos, parques y avenidas. Los atardeceres, con buen tiempo, son más coloridos vaporosos y extraños, impregnados de una luz espectral. La naturaleza cambia el ritmo de las cosas y pasa a un tempo más pausado, transpira un aire de sosiego y de paz que invitan a la reflexión y al poso de las experiencias vividas, aunque, paradójicamente para nosotros, empieza un nuevo curso. Del verde intenso y de la luz intensa se pasa a tonos más serenos, ocres, pardos, rojizos, mates. La atmósferas es, en fin, más etérea. Todo ello me hace sentir el otoño como la estación más poética del año. Tal vez sea porque soy un romántico crónico.
el náuGrafo dijo
Yo cada vez saco más 'punta' al otoño. Es cierto que tiene su dosis deprimente..., pero el reto está precisamente en escapar de esa espiral algo sombrío y encontrar esos mil matices que tiene esta estación.. Entiendo que el matiz de la lluvia, tan presente en el norte, no sea tan simpático..
L. dijo
César, para mí la prueba de que el otoño no es tan apetecible en el plano estético como lo pintas, está en las imágenes del espléndido "Otoño": ¿es de verdad la Piazzeta o un decorado? ¿que hay al fondo, grúas y supermercados o la teatral cúpula de Santa María de la Salud? Con la clara luz de la primavera no tendríamos dudas y el goce estético inigualable. Por cierto, falta el león, ¿no?
Septiembre es para mí (y creo que también para Novalis), el principio del año. Es tiempo de renovación y de resurgimiento. Pero la niebla, la lluvia, la falta de luz,.... me deprimen bastante. Y cuando llega el cambio de hora, no quisiera salir de la cama. Menos mal que hay más tiempo para leer, apetece ir al cine, los bosques otoñales no tienen rival,....
Ana dijo
Para mí, y creo que es algo que afirman los astrólogos, y estoy totalmente de acuerdo: nuestra repulsa o atracción a determinada estación del año, va muy ligada, a la época del año en la que llegamos cada cuál a este mundo; es decir, a nuestro cumple. Si se fijan en ello quizá lo perciban. Algunos seguramente ya lo han experimentado, y a otros les parecerá una soberana majadería. Yo, que soy de octubre, siento mi momento álgido a partir de esas fechas. Ésto, no quiere decir que no sea una enamorada del resto de las estaciones, que lo soy; pero ese "algo" interno único e intransferible, no se puede explicar con palabras.
Rosy dijo
Todas las estaciones son lindas, así que depende de lo que se disfrute o se prefiera en términos de temperatura, todas tienen su atractivo
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