Por César Coca
08 Jun 2009

El mundillo cultural bilbaíno es reducido en volumen. Por dos razones: porque la dimensión de esta ciudad da de sí lo que da en cuanto a creadores y porque no faltan los que huyen de lo que Carlos Fuentes llama “la vida literaria” como de la peste, de manera que nunca les verán en una reunión ni una tertulia. Pero, al margen de su dimensión, parece que en ese reducido mundo hay una cierta mar de fondo.
¿El motivo? La feria del libro. Este año ha introducido algunos cambios, tanto en su aspecto físico como en el contenido, pero no faltan los críticos que dicen que haría falta algo mucho más radical. Aquí pueden leer un verdadero manifiesto por el cambio. Todo ello, en el contexto de una crisis económica que aún no sabemos cómo va a afectar a las ventas en la feria. Por cierto, que estos días he observado una notable división de opiniones respecto de los visitantes. Unos cuantos me han dicho que hay menos gente y otros que más o menos se nota la afluencia de siempre o incluso en algunos momentos algo más. ¿Qué opinan ustedes de las ferias del libro? En general o en particular, como quieran. ¿Les gustan como están o también creen necesarios cambios profundos?
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5 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Barakka dijo
He dejado de asistir conj regularidad a las ferias del libro. especielmente a las de libro nuevo.
No me aportan nada, salvo que se presente algún autor para la firma de libros.Por el puro morbo de conocerle personalmente.
Los precios no son mejores que los que puedo encontrar en otros sitios, tatno físicos como virtuales.
Para la busqueda de ejemplares raros, existen paginas web como iberlibro que te lo busca por todo el orbe hispano,sin necesidad de moverte de casa.
En fin, esto es lo que hay.
Beatriz dijo
Me parece normal esa decadencia. Las ferias del libro son un coñazo soberano. Visitar cualquier librería un día entre semana es mucho más interesante. ¿Las presentaciones? Un tío listo diciendo chorradas. ¿Las novedades? En un 90% pura basura. Quizás lo único que pase es que el público de Bilbao es más inteligente.
Lucía Martínez Odriozola dijo
Yo creo que va siendo hora de hacer, no una feria del libro, sino una feria de las bibliotecas: dos docenas de bibliotecas públicas o privadas que muestren sus libros, que digan lo que tienen, que exhiban sus contenidos. Es decir, que se expongan.
Eso sí qué sería bueno. Daría arte de la mía por ver lo que guardan en sus estanterías algunos ilustres. Y no es en plan ceniza. Me produce curiosidad.
(De verdad de la buena que las palabras que me obliga a escribir para enviar el mensaje son 'Márquez sunkist'. Por éstas).
I.Olivera dijo
Mi gusto radica en entretenerse, en mirar, en ver, en comprar quizá algo, sólo por eso y porque los libros salgan a la plaza pública creo que son necesarias. Pese a todo, comparto muchas de las ideas expresadas por Álex Oviedo en el enlace que ha subrayado César. Hay que renovarse, adaptarse a las querencias del público del siglo XXI, acompañar las charlas y conferencias y presentaciones con materias transversales, con acciones llamativas, pintar la carpa blanca del arenal con algo más de color, implicar a los colegios e institutos con colaboraciones paralelas, hacer que la feria deje de parecer que pertenece a un círculo ínitmo y recogido que siempre se repite en caras y opciones, imlpicar a los autores de otros modos, abrirse a nuevas experiencias, a los blogs, al creciente fenémeno digital, publicitarse de manera potente, crear ganchos... No se me acaba la retahíla... Renovarse ¿o morir?
Fernando dijo
Las ferias-tipo como la de Bilbao es algo cada vez más parecido a un museo de cera. Personas acartonadas entre cartones y papeles, procurando que los posibles lectores no se queden bizcos con las nuevas tecnologías, a mayor gloria de nuestros procónsules y gerontócratas. Y mucha gente mirando. Suscribo punto por punto lo dicho por Alex, así como por otra gente del mismo sector.
Una precisión: en cuanto a la idea de que esta ciudad da de sí lo que da en cuanto a creadores, muy poco se puede decir en favor de la visibilidad que se les da por parte de los medios. Para ser reconocido aquí, es necesario ser primero reconocido en Madrid o Barcelona. Salvo alguna excepción muy clara, que confirma la regla.
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