Por César Coca
29 Ene 2009

De la película Walkiria, que se estrena mañana, al director alemán Christoph von Dohnányi, que ha hecho la mayor parte de su carrera en EE UU. No se trata de un juego del estilo de cómo unir a Leonardo da Vinci con Mónica Naranjo en cinco pasos. En este caso es mucho más sencillo. Lo que quiero es contarles una historia de música, guerra e infamia. Y de heroísmo, también.
Si les parece, vamos al origen. Y el origen es el compositor húngaro Ernö Dohnányi o Ernst von Dohnányi, que de ambas formas firmaba sus trabajos. Un músico conservador en sus ideas artísticas, cuya obra (conozco sobre todo sus dos conciertos para piano y orquesta, con clara influencia de Brahms) corresponde más al siglo XIX que al XX en el que fue escrita. Pero eso no le impidió ayudar cuanto pudo a gente mucho más moderna, como Bartók y Kodaly.
Dohnányi se casó con la pianista Elisabeth Kunwald y tuvo dos hijos, uno de ellos llamado Hans. Éste, que se instaló en Berlín cuando sus padres se separaron, cursó estudios de Derecho y en los años treinta empezó a trabajar como consejero legal para los más importantes líderes nazis. Mientras, su padre ocupaba cargos importantes en orquestas y centros académicos de Hungría. Hans no tardó en descubrir las atrocidades que estaban haciendo los nazis y sus planes para llevar a cabo más atrocidades en el futuro. A partir de la noche de los cuchillos largos, entró en contacto con la resistencia anti-nazi y empezó a colaborar con sus grupos.
Ya durante la la guerra, Ernö en Hungría y su hijo Hans en Alemania trabajaron en favor de los judíos. El padre dimitió de todos sus cargos. El hijo se unió a una conspiración encaminada a derrocar a Hitler mediante un golpe de estado, en 1943, que no llegó a ponerse en marcha. Sin embargo, su nombre no apareció en la investigación posterior. Sólo cuando el atentado contra Hitler del 20 de julio de 1944 fracasó (y eso es lo que cuenta la película Walkiria) los investigadores dieron con Hans Dohnányi. En ese momento, su hijo Christoph, el futuro director de orquesta, tenía 15 años.
Hans fue juzgado y ejecutado en un campo de concentración, ya en 1945. Unas semanas más y habría salvado la vida. Años más tarde, su padre fue acusado por el nuevo gobierno comunista instalado en Budapest de ser amigo de fascistas y se vio obligado a emigrar a Florida. Murió en Nueva York en 1960. En EE UU ha sido donde su nieto, un buen director aunque la crítica no lo sitúe entre los diez o quince mejores del mundo, ha desarrollado la mayor parte de su carrera.
En fin, que ya ven la relación entre la película Walkiria y el director Christoph Dohnanyi. Y ven también lo injusta que puede ser la historia. El viejo Ernö, que arriesgó su vida para salvar a muchos judíos y se enfrentó de esa forma a los nazis, que perdió a un hijo implicado en complots contra Hitler, tuvo que soportar que lo acusaran de fascista y se vio obligado a emigrar, ya anciano, para no dar con sus huesos en la cárcel. A veces la música tiene sus héroes, y no sólo en lo artístico.
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6 comentarios · Escribe aquí tu comentario
A.R. dijo
Creo que este post, denso y terrible, pero bello, puede ser un potencial contrapunto a la -presumible- superficialidad del filme del actor Cruise.
Cuenta usted una historia de ética. Algunos alemanes reaccionaron así frente al nazismo. Demasiado pocos. Lo esencial del atentado que narra "Valkiria" es que la posición de la mayoría de los militares involucrados no tuvo raíz ética, sino militar. Se decidieron a atentar porque veían que el Reich se desmoronaba hacia un desastre bélico. Es decir, el mismo principio "ético" que pudo tener Albert Speer al negarse a dinamitar determinadas infraestructuras ya en 1945.
No conozco los conciertos que usted cita. Pero entiendo que al relacionarlos con Brahms, y a continuación explicar que el músico ayudó a BB y ZK, pese a ser tan distintos, enfoca usted perfectamente su personalidad y su grandeza, porque metafóricamente es como ser ario puro y ayudar a los judíos.
Ruego al destino que Cruise no desee llevar al cine jamás la historia que nos ha narrado en el papel de Christoph von Dohnányi. Aunque, bien mirado, podría salir bien parado si eleva su podio treinta o cuarenta centímetros más de lo habitual.
ISABEL dijo
Como fiel seguidora suya, me atrevo a transmitirle mi agradecimiento señor Coca porque gracias a su interesante blog, me enriquezco cada día. Espero que siga mucho tiempo contribuyendo a que mis días sean mucho mas agradables. GRACIAS
Fernando dijo
Sin duda tuvo que ser terrible para todos esos países de centroeuropa tener que pasar del totalitarismo nazi al totalitarismo estalinista. Son muchos los casos de luchadores contra el nazismo que cayeron en desgracia muy pronto con el comunismo: ya estaban significados como resistentes, y claro, éstos son peligrosos para todo tipo de opresión, sea del signo que sea.
La historia de los Dohnányi es conmovedora.
Como dice Isabel, este blog es una fuente de enriquecimiento. Espiritual. (si no, tendría muchos más seguidores)
A. R. dijo
En muchos aspectos el totalitarismo nazi y el soviético fueron simétricos, aunque en otros difirieron sustancialmente. Pero Fernando apunta en una interesante dirección, y es que los resistentes e insurrectos no interesaban a ninguno de los dos encarnizados enemigos. El sacrificio de los héroes de Varsovia a manos de los nazis, a la vista y con la pasividad del Ejército Rojo, es un ejemplo y uno de los sucesos más tristes (y elocuentes) del siglo XX.
Me sumo al agradecimiento de Fernando e Isabel. Yo miro dos y hasta tres veces al día este blog, y creo que esa es la mejor expresión posible de reconocimiento hacia su responsable. Me alegra y me motiva ver una nueva entrada.
César Coca dijo
Los resistentes no interesan a ningún gobierno totalitario, por supuesto. El drama de los países del Este fue tremendo: primero soportaron a los nazis y luego a los títeres de Stalin. Muchos intelectuales de aquel tiempo adquirieron una grave responsabiidad al no criticar las dictaduras comunistas porque podía pensarse si lo hacían que estaban de parte de EE UU. Todavía recuerdo muchas veces a un profesor universitario que sugirió un día en público, durante una clase, que yo era algo así como un enorme reaccionario por decir en un trabajo para una asignatura que había graves limitaciones a la libertad de expresión en la RDA a finales de los setenta. Me gustaría hablar con él ahora y preguntarle qué opina de lo que sucedía al otro lado del telón de acero en esos años. O si ha visto la película 'La vida de los otros', por ejemplo. Pero, en fin, que me he desviado del tema central del post. Sólo quería destacar que los resistentes, los pequeños héroes de los grandes dramas, nunca suelen ser suficientemente recompensados. Es más, suelen resultar muy incómodos.
Ah, y muchas gracias a todos por sus comentarios. Es un placer y un honor saber que leen este blog.
Héctor Felipe Ortega V. dijo
efectivamente,como dicen,la subversión de los militares fué precisamente desde el punto de vista militar,no etico.
Ejemplar la vida de los Dohnanyi
En todo caso señor Coca,no encuentro correcto el establecer similitudes entre los nazis y los sovieticos.Gracias al pueblo y ejercito sovietico Europa se vió liberada del oprobio hitleriano.Hay que reconocer eso.El segundo frente tardó demasiado.
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