Por César Coca
25 Ago 2008
Espero que, dado que estamos en período vacacional (circunstancia que, al parecer, exime a parte de la ciudadanía del cumplimiento de las normas, lo mismo las de tráfico que las de buena educación, según he podido comprobar este verano), me permitan salirme ligeramente del tema de este blog. ¿Por qué? Porque aún no salgo de mi asombro ante la noticia de que un ex agente del orden, famoso por el extraordinario mérito de haber estado casado con una muchacha cuya celebridad, a su vez, se debe a que es hija de una cantante ya fallecida, ha pedido a la Asociación de la Prensa que le den el carné de periodista. Me refiero a un estrafalario personaje de enciclopédico desconocimiento que circula por algunos programas rosa de la televisión (lo que indica a las claras qué baja ha caído la televisión en nuestro país) y que responde al nombre de Antonio David. De verdad que no me sé su apellido ni tengo el menor interés en averiguarlo.
Esa extravagante petición ha coincidido con unas declaraciones de otra asidua a estas tertulias, parece que ésta en posesión del citado carné (es probable que hasta haya pasado por alguna Facultad), en las que sostenía que el periodismo del corazón es tan digno como cualquier otro. Opinión que ya sostuvo también sin rubor hace unos meses el presentador de Salsa rosa, uno de los productos más deplorables que se han emitido. Tanto que aún no entiendo cómo los televisores no se averiaban cuando sus propietarios sintonizaban el programa de marras.
Pues bien: partiendo de la base de que hay formas muy distintas de hacer información del corazón (más neutras, más discretas, más responsables, más críticas... y todo lo contrario), me niego a aceptar que trabajar en ese sector sea lo mismo que batirse el cobre en el frente en una guerra, o buscando cada día información del sector financiero, o buceando en los entresijos de la política intentando analizar lo que hay debajo de un pacto. Me niego a creer que hacer una entrevista al citado Antonio David o conseguir unas declaraciones de Ana Obregón mientras camina en plan desfile de moda por la T-4 de Barajas requiera la misma preparación que entrevistar a un premio Nobel de Medicina o a un filósofo. Me niego a dar por bueno que unas declaraciones de Emilio Botín tengan la misma relevancia (y conseguirlas, la misma dificultad) que unas de Jesulín de Ubrique.
Y sostener como la citada asidua a tertulias que es tan digna la información del corazón como cualquier otra con el argumento de que también los periódicos serios le dedican un espacio y además es la más leída me parece del todo falaz. Los periódicos también publican pasatiempos (y vaya sin son leídos) y nadie los compara con la información política, por poner un ejemplo. Hay declaraciones hechas con pretensión de seriedad para las que debería crearse un espacio especial en los medios. Humor, sería su nombre.
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9 comentarios · Escribe aquí tu comentario
edu laporte dijo
Por polemizar un poco, diré que muchos periodistas del corazón son mucho más periodistas que muchos periodistas que conozco, y que yo mismo muchos días, por desgracia. El periodista del corazón (pensemos en María Patiño, Mariñas o Lydia Lozano) se documenta, tiene fuentes, investiga, llama, está las 24 horas al día pegado al móvil, tiene olfato periodístico (de lo que interesa a su público), conoce su área y se desenvuelve con soltura en cualquier medio: radio, tv, prensa.
En cambio, la mayoría de los periodistas "sentados" o de "la alcachofa", como denunciaba Pedro Sorela, sólo sabemos darle al Rec cuando el político de turno habla, copiar teletipos y ver lo que hace elmundo.es.
Borja Marcos dijo
¿Periodistas serios?
Si Groucho Marx viviera, no me extrañaría mucho que su frase sobre la "inteligencia militar" tuviera algo que ver con el periodismo actual y la seriedad... Y es que, salvo alguna honrosísima excepción, abro un periódico y bien me entra la risa floja o se me corta la digestión ante el poco respeto al lector que veo en los artículos.
Pero, en fin, supongo que la máxima de Ed Wood, que decía que "el cine es el arte de las generalidades, los detalles son irrelevantes" debe aplicarse más que nunca al periodismo.
Alberto Moto dijo
Es triste que nos interese más con quien se acuesta el famoso de turno que temas de politica internacional que nos afectan directa e indirectamente. Pero el pueblo es así, dadnos pan y llamarnos tontos. Las desgracias ajenas nos reconfortan y el mundo del corazón es lo único que anima a muchas amas de casa que no tienen otro interes en la vida
Edu Laporte dijo
Al administrador:
Al pinchar sobre mi nombre, en vez de ir a mi página personal, me remite a una extraña página de El Correo, que dice "En Obras" o algo así. Gracias.
Fernando dijo
Por justificar, se puede justificar todo. También Al Capone o Stalin justificaban sus actividades por encima de todo. Y con muchos seguidores.
I. Olivera dijo
Me parece que es más sencillo que todo eso. Antonio David pide el carnet de periodista porque considera que el mundillo en el que se desenvuelve es el periodístico. Que lo crea.
Eder dijo
Es lo que hay. Televisión Española tardó más de una semana en enviar a un equipo de reporteros a Georgia, justo después de que Tbilisi y Moscú firmaran el alto el fuego auspiciado por Sarkozy. Aun así, siempre relegaron las informaciones que llegaban desde el Cáucaso a un segundo plano, quizá para no empañar los logros olímpicos en la mayor cárcel del planeta. El resto de grandes cadenas ni se molestó en ofrecernos información propia.
Quienes quisimos saber con precisión qué pasaba al este del Mar Negro tuvimos que echar mano de la prensa extranjera. "The New York Times" tenía a más de cuatro periodistas desplazados en la zona; elmundo.es envió a una y tarde.
Tenemos el periodismo (o como queráis llamarlo) que quiere la mayoría de españoles. Los noticieros son un batiburrillo de sucesos y consejos culinarios o estéticos. Los que hacen prensa rosa, al menos, tal y como apunta Edu Laporte, siguen el ritual quimérico que nos enseñan en la Facultad: dedicación 24 horas, fuentes, calle, ajetreo...
César Coca dijo
Me parece que se nos va la mano con la autocrítica. Todo eso del periodista del corazón dedicado 24 horas a lo suyo... puede sonar muy bien. Pero son muchos los que están en los aeropuertos dedicados únicamente a molestar a los famosillos que llegan por allí, persiguiéndolos para conseguir una frase, y haciendo preguntas a la altura de las respuestas esperables: completamente estúpidas.
Es cierto que cada vez tenemos más dificultades para encontrar en los periódicos un reportaje memorable o una entrevista que te deja un buen sabor de boca. Pero yo cada día veo contenidos muy dignos, correctamente elaborados y razonablemente bien escritos. Algo que, por cierto, me cuesta mucho encontrar en la prensa del corazón, donde la simpleza se extiende hasta la misma redacción de las informaciones, que puede ser estomagante o incomprensible, depende de quién la haya hecho.
amadecasosperdidos dijo
Nandris:” Sin otro interés en la vida”, que descubrir las tonterías que dicen los tontos; de distintos géneros, y variados sexos, te saludo.
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