13 May 2008

Mañana, 14 de mayo, se cumplen diez años del fallecimiento de Frank Sinatra en Los Angeles. Su primer disco está fechado en 1939 y el último en 1993, cuando grabó un álbum de duetos con, entre otros, Bono de U2. Son 52 años de canciones. La mitad de la historia del siglo XX.

¿Por qué su música sigue siendo tan excepcional como el primer día? ¿Cuál es el secreto de que cada una de sus canciones se mantenga, medio siglo después, tan impactante como el primer día? ¿Por qué se siguen vendiendo los discos de Sinatra?

¿La fórmula? Sinatra tenía una serie de dones y , sin mencionar su voz, supo transmitir ese mundo interior lleno de contradicciones y emociones a flor de piel. Si Sinatra no hubiera vivido, bebido, amado, jugado, engañado, trampeado, llorado, odiado, conspirado, sufrido, temido y visto todo lo que vivió, bebió, amó, jugó, engañó, trampeó, lloró, odió, conspiró, sufrió, temió y vio, sus canciones no tendrían ni la mitad de fuerza que aún transmiten.

Ahí arriba les dejo un vídeo genial. Frank con Dean. Ellos querían que la vida pareciera más divertida.

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Fernando

Fernando dijo

Con ellos, la vida es un poco más divertida. Mientras dura la canción.

Maite

Maite dijo

O sea, que su éxito no se debe tanto a su música como a su vida. Ya me lo temía.

No me gusta nada Frank Sinatra. Me aburre tanto como Antonio Machín, Conchita Piquer, Louis Armstrong o Luis Mariano. Simplemente, soy de otra generación. Lo siento, Frank Sinatra sí se pasa de moda.

sergio

sergio dijo

creia que hablabais de frank black, ese si es un musico

Para Maite

Para Maite dijo

¿Qué tiene que ver la edad? ¿Serás sorda? Imagino que cuando dices que "se pasa de moda" (así, categórica) te refieres a que se convierte en un clásico. Claro que tampoco Beethoven o los Rolling son de tu generación... y quizás no sabes todavía qué es un clásico

Maite

Maite dijo

Seré sorda, qué le voy a hacer, pero no me gusta Frank Sinatra. Y ya puestos, tampoco me gusta Beethoven. No sabía que había gustos obligatorios. En realidad no creo demasiado en los clásicos. Tienen mucho de imposición y son bastante arbitrarios. Igual que las modas. Sí, también hay modas que determinan quiénes son clásicos y quiénes no.

Maite

Maite dijo

Seré sorda, qué le voy a hacer, pero no me gusta Frank Sinatra. Y ya puestos, tampoco me gusta Beethoven. No sabía que había gustos obligatorios. En realidad no creo demasiado en los clásicos. Tienen mucho de imposición y son bastante arbitrarios. Igual que las modas, qué le voy a hacer yo.

César Coca dijo

Maite, por supuesto que no hay gustos obligatorios, faltaría más. Pero no puedo estar de acuerdo contigo en lo de las modas. Cuando una moda dura 200 años y es seguida por millones de personas aquí y allá, de derechas y de izquierdas, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, es como para pensar que algo hay. Beethoven, por seguir con el ejemplo que tú has puesto, es una de las cimas de la cultura occidental. Como Shakespeare, Velázquez o Miguel Ángel. De verdad que eso no pueden ser modas. Otra cosa es que a ti te gusten más o menos. En esa materia no tengo nada que decir. Bueno sí, una cosa: ¿no será que no has escuchado / leído / visto sus obras con atención y sin prejuicios?

Maite

Maite dijo

A ver, si la moda de Beethoven dura 200 años o 200 siglos da igual. ¿Cima de la cultura occidental? Vale, lo acepto. Es algo que se decide en función de la influencia que un artista ha tenido en los artistas posteriores. Lo que no quita ni añade nada al tema del gusto. Yo lo escucho con las orejas más abiertas del mundo y decido LIBREMENTE, sin el prejuicio previo de considerarlo cima de nada. Sin el prejuicio previo de considerar que debería gustarme. Sin el prejuicio previo de pensar que si no me gusta es que tengo un defecto. Y el resultado es... que no me dice nada. ¿Debo pedir perdón por ello?

Frank Sinatra no me gusta. Y no se puede decir nada más al respecto. Y lo siento, los clásicos sí dependen de modas. Bach (quien por cierto sí me gusta) fue olvidado durante mucho tiempo. Igual que Cervantes no tuvo el estatus actual durante el siglo XVIII. Igual que pasado mañana, tal vez, se considere que Telleman es la verdadera cumbre del barroco.

Ciertamente hay gente con un talento deslumbrante, es el caso de Miguel Ángel o de Shakespeare. Pero ni eso implica que el espectador tenga que rendirse ante ellos. Si el espectador renuncia a su criterio personal, ¿dónde queda el arte? En una imposición de los críticos. Lo que hoy en día significa, lo nieguen o no, imposición de la industria.

Y, señores, me niego.

Luis Alfonso Gámez dijo

¡Qué gozada! ¡Me ha alegrado la mañana! Sinatra y Martin... En fin, ¿se puede decir más?

Gracis, OBO

Para Maite

Para Maite dijo

También hay gente que ve las pirámides desde Gizah y las considera un amontonamiento de piedras. Probablemente fui poco educado al escribirte que quizás eras sorda, disculpa por favor. Lo que quería expresar es que tal vez debieras abrir más tus gustos, porque en tu "señores, me niego" y en considerar a Beethoven o Shakespeare "imposiciones" de la industria hay algo de cerrazón y un poquito de desconococimiento. De hecho, ambos grandes autores lo fueron PESE A la oposición de la industria de sus épocas, que quería segregarlos por diferentes y geniales. Ver "Amadeus" de Milos Forman, aunque se trata de una ficción tibiamente inspirada en la realidad, es ilustrativo -por si no la conoces-. Esos creadores se imponen pese a la industria y sobre el paso del tiempo, que ha devorado al 99,99 de sus coetáneos. Luego algo tienen, y eso hay que entenderlo con humildad.
Tus gustos, como los míos, son otro tema. Por supuesto que te pueden no gustar, faltaria más: imponer los gustos es privativo de las dictaduras, sobre todo porque queman lo que no debe gustar.
Repasa la ortografía de "Telleman" y persevera en tus gustos. Bach ya lo has citado: pues fíjate, hay cosas de él que me parecen plomizas, y conozco y a fondo mucha de su producción. Pero, me guste o no, está a un nivel indiscutible. Decir "no me gusta" no puede ser un refugio. Los gustos hay que romperlos para elaborarlos, y ese es un proceso inagotable. Con todo mi aprecio, saludos a la aguerrida Maite. Si te conociera te enviaría un cd (pirata) de Cole Porter cantado por Ella Fitzgerald en la esperanza de que te gustara :-); no se encuentra a la venta, ¿quieres saber por qué? Pregunta a la industria.

Maite

Maite dijo

Decir "no me gusta" no es un refugio de nada, es simplemente una manifestación de mi gusto personal. Te diré otro clásico que no me gusta: Hitchcock (espero no equivocarme en la ortografía como con Telemann). No puedo con él; y ya, ya sé que es un genio y todo eso. No es nada en contra de los clásicos como tales, muchos sí que me gustan. Lo que reivindico es mi derecho de que me gusten o no independientemente de que sean clásicos. También reivindico la importancia del gusto personal por encima del genio indiscutible.

No creo que se trate de perseverar ni de romper gustos para llegar a los "buenos". Se trata de disfrutar aprendiendo, de aprender disfrutando, de vivir más intensamente. Y si un clásico no me produce eso, no veo por qué tengo que hacer yo el trabajo. Hace demasiado que no tengo edad escolar.

Muchos grandes artistas fueron reconocidos después de su muerte, pero eso no hace más que afirmarme en mis opiniones. No es sólo el talento el que determina el clasicismo de una obra, también influyen el ambiente de la época, la publicidad, lo interesante que la imagen de un artista parece a sus sucesores, el éxito de sus herederos. La industria no lo puede todo, de hecho no puede tanto como se le presupone, pero lo que sí necesita es crear clásicos a tutiplén. Le da igual Charlot que Agatha Christie. La cosa es que tengamos la necesidad de comprarlos.

Mira, me gusta mucho Ella Fitzgerald. Por fin una coincidencia. Pero el disco sí se vende. Consulta en Amazon.

otalora

otalora dijo

Maite, relájate. El vídeo de Dean y Frank no está nada mal, échale una ojeada. Y si no te gusta, no pasa nada. Pero mira, Sinatra fue uno de los grandes intérpretes de las canciones de Cole Porter. Si todo es ponerse.

Para Maite

Para Maite dijo

Me refería a encontrarlo en el comercio tradicional; Amazon ni se me pasaba por la cabeza, así que gracias por la referencia.

garbo

garbo dijo

Maite me han encantado tus capotazos de grana y oro, a la aptitud paternalista, engolada y un poco catedra, de tus detractores. Felicidades.

Edu

Edu dijo

Para Maite: No sé si es cierto que Bach no estuvo de moda hasta mediados del XIX. Hasta esa época sólo se interpretaba la música estrictamente contemporánea, y la de Bach dejó de serla en 1750. Y me parece que Cervantes gozó de prestigio internacional en el XVIII, a juzgar por las numerosas referencias que se encuentran en otros autores europeos.
Pero no hagas casas a Garbo: no somos detractores. Simplemente, algunos estamos en desacuerdo con eso de que los grandes de la cultura lo sean por moda o por imposición de la industria. ¿Llegará a ser un día Alejandro Sanz un clásico? Por impulso de la industria no dejará de serlo, pero estoy convencido de que jamás lo será. Ni lo será Ken Follet o Paulo Coelho, que tienen enormes grupos editoriales detrás. Algunos estamos comentando sólo eso. Por supuesto que luego te pueden gustar unas cosas sí y otras no. Por supuesto. Faltaría más. Pero creo que eso no te debe llevar a asegurar que si alguien es un clásico lo es por moda. Para nada es así. Y no creo que quienes defendemos eso mantengamos una actitud (que no aptitud, Garbo; las aptitudes son otras cosas) paternalista ni engolada ni un poco cátedra (con tilde).

A los libros, Greta

A los libros, Greta dijo

Tu nick es la apoteosis de lo "clásico", no obstante tu frase es muy pasajera; porque para llamar a los demás engholados has dicho "engolada"; porque la aptitud paternalista es un concepto ininteligible; porque se puede ser un poco carca, pero no un poco cátedra. Hay que leer más. Lo de capotazos de grana y oro, dicho al hilo, es lo más antiguo que se ha escrito hace tiempo en Divergencias. De nada.

Garbo

Garbo dijo

La actitud es la engolada(sin H) y sigue siendo catedra ademas de pedante.

Brando

Brando dijo

Yo me quedo con el pedante y tú sigue siendo cátedra, de verdad que sí, qué graciosa

JL

JL dijo

Interesante, muy interesante. El aterrizaje de emergencia de Garbo, quizás un ciber alter ego de Maite, un tachón en un buen diálogo. Lo de la "aptitud un poco cátedra" debe ser un virus para cargarse a cualquier académico que lo lea.
Por afinar un poco y contribuir, el capote de paseo si puede ser grana y oro, pero no se emplea para dar capotazos. Capotazos de grana y oro, otro error. Qué buena es la prudencia. No se puede entrar en un diálogo como un elefante en una cacharrería. Yo agradezco la lectura de este foro y me retiro :-)

isidora

isidora dijo

Para Maite, para todos, qué es un clásico segun Samuel Johnson en el 'Prefacio a Shakespeare' (Acantilado. 8 euros):

"A aquellas obras cuya importancia no es absluta ni definitiva sino gradual y relativa, a aquellas que no se sustentan sobre principios científicos y demostrabaless sino que apelan a la observación y la experiencia, no se les puede aplicar otro rasero que el de su permanenciaen en tiempo y su constancia en la estima"
Después de explicar que un río no se puede considerar profundo ni alta una montaña hasta que se conocen muchos
(..)
"El respeto por las obras que han perdurado en el tiempo no obedece a una crédula confianza en la superior sabiduría de tiempos pretéritos, ni a la sombría certidumbre de la inevitable decadencia de la humanidad, sino que es consecuencia de opiniones reconocidas e incontestables: lo que se conoce desde hace más tiempo ha sido examinado en más ocasiones, y lo que se ha examinado más se entiende mejor"
Y después explica que cuando esas obras ya no procuran argumentos a facvor ni encontra de amigos, rivales, enemigos e intereses varios..., es cuando sobreviven a su siglo y pasan a reclamar el privilegio de la "veneración canónica"
Eso es un clásico: por ellos casi siempre merece la pena esforzarse. Cuando no nos gustan, casi seguro el error está en nosotros. Eso creo que sucede con Beethoven o Shakespeare pero también con Sinatra.

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Divergencias

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