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    <message>No estoy del todo de acuerdo. Creo que en la ficci&#243;n cabe todo, y tambi&#233;n el mal extremo. Si Vargas Llosa excluy&#243; de su libro escenas excesivamente crueles seguro que hizo bien, pero no porque nadie se los hubiera cre&#237;do. No necesito creer la Metamorfosis para disfrutar de ella. Ni es necesario creer que el se&#241;or de los anillos es una historia real para leerlo a gusto. El problema de la crueldad extrema en literatura no es de credibilidad. Si hay que tener cuidado con ella es porque puede provocar en el lector una parad&#243;jica reacci&#243;n de indiferencia. La violencia puede dar chispa a una escena, pero la brutalidad excesiva rara vez provocar&#225; otra cosa que hast&#237;o (al menos si no eres un adolescente adicto a los videojuegos). Peor a&#250;n, puede anular el resto del libro y convertirlo en un mero ap&#233;ndice de una org&#237;a de sangre.

Si alguien quisiera escribir sobre ese individuo de Austria tiene dos opciones. Puede escribir una historia fiel a la realidad, en estilo period&#237;stico, y seguro que s&#237; resultar&#225; cre&#237;ble e incluso espeluznante. O bien puede hacer una novela de ficci&#243;n utilizando cualquier recurso que crea conveniente, en este caso da igual si resulta cre&#237;ble o no, podr&#237;a incluso hacer de este hombre un vampiro volador; lo &#250;nico que importa es que su lectura resulte estimulante. As&#237; pues, no depende de la historia en s&#237;, sino de lo que busque el autor. 

&#191;La realidad supera a la ficci&#243;n? Hombre, es obvio. La ficci&#243;n la creamos los humanos, que somos parte de la realidad. Los humanos usamos la realidad para inspirarnos y crear ficci&#243;n. Luego usamos esa ficci&#243;n para crear realidad, que siempre supera nuestra capacidad de comprensi&#243;n. De todas formas, Mar&#237;as se equivoca. La literatura no est&#225; para contar la realidad. La literatura est&#225; para contar. Y punto.</message>
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    <message>En literatura cuando se construye 'un mundo' la regla es que los acontecimientos, los personajes y las acciones se ajusten a las leyes de 'esa realidad' que  sean veros&#237;miles. De ah&#237; que me integre en el universo de Pedro P&#225;ramo , en el de Alicia en el Pa&#237;s de las Maravillas o en el de Cien a&#241;os de soledad sin cuestionarme su credibilidad o el desajuste con 'mi realidad'. Episodios aberrantes como el del criminal austr&#237;aco no cabr&#237;an ni en una novela naturalista extrema. Parecer&#237;an exagerados. Quiz&#225;s en un reportaje novelado como A sangre fr&#237;a o, variando de g&#233;nero narrativo, en un cuento maravilloso como Barba Azul inspirado, se dice, en la figura de de Gilles de Raiz.</message>
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    <message>La realidad es mucho m&#225;s dura que la ficci&#243;n. Y conocerla es peligroso, porque puede dejar tocadito a m&#225;s de uno. Hay libros que acerca esa realidad (como esos tipo "Sin destino" de Imre Kertersz) o los de los gulags y dem&#225;s infernales lugares. Pero el mero hecho de poder contarlos ya significa que el autor los ha superado en cierta medida. No llegar el horror siempre a los estantes de los hogares... y casi mejor. Hay un t&#237;tulo muy elocuente del poeta Corredor-Matheos: 

"El don de la ignorancia".</message>
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